Miguel Agustín Pro

Mártir Jesuita

Serie web 1

 

¿Quién era el Padre Pro?

El padre Miguel Agustín Pro Juárez fue sacerdote jesuita. Nació el 13 de enero de 1891 en la población minera de Guadalupe, Zacatecas. Su educación escolar se desarrollo en México y en Saltillo. A los 18 años empezó a ayudar a su padre en la agencia minera de Concepción del Oro, Zacatecas.

Algunos años más tarde, sintió que Dios lo llamaba a la vida religiosa e ingreso a la Compañía de Jesús, en agosto de 1911. Desterrado con otros jesuitas por la persecución carrancista, continuó sus estudios sacerdotales en los Estados Unidos y en Europa. Fue en Bélgica donde se ordenó sacerdote en 1925. Al año siguiente volvió a México en lo más borrascoso del conflicto religioso; cuando los obispos habían mandado cerrar los templos y suspender el culto, en protesta por la ley de Calles que obligaba a los sacerdotes a registrarse, y prohibía todo acto de culto exterior, aun en las casas particulares.

A pesar de la injusta prohibición, el Padre Pro, se dedicó intensamente a su ministerio sacerdotal y a ayudar a toda clase de personas; pero su preferencia y compromiso por la gente pobre del pueblo, a la que daba alimentos y donativos que conseguía, quedó manifiesta a los ojos de todos. Así mismo, su valentía y buen humor, que siempre le caracterizaron, jamás disminuyeron a pesar de tantos contratiempos.

Uno de ellos fue el haber sido encarcelado en la prisión militar de Santiago Tlatelolco, por sospechas de complicidad en hacer propaganda religiosa, con el grupo de católicos de la Liga Defensora de la Libertad Religiosa, el que, durante un desfile oficial presenciado por el presidente Calles, lanzó al aire globos de papel, de los que se desprendían volantes de propaganda religiosa. Al día siguiente quedó en libertad por falta de méritos. Tras esta primera detención, tuvo que ocultarse aún más; pues el incidente de los globos, recrudeció la persecución callista y también la oposición violenta de los católicos perseguidos.

 

¿Porqué lo mataron?

El 13 de noviembre de 1927, hubo un atentado dinamitero contra el reelecto general Obregón, del que también acusaron de complicidad al padre Pro y a sus hermanos. El 18 de ese mismo mes, fueron aprehendidos y encarcelados. Al enterarse de esto el ingeniero Luis Segura Vilchis, verdadero autor del atentado, se presentó voluntariamente en la inspección de policía, y declaró que los hermanos Pro no tenían ninguna participación en el hecho. Con todo, no se les otorgó la libertad.

El 22 de noviembre, el general Cruz llevó a los detenidos ante un grupo de periodistas, ante los que el padre declaró: "Señores, juro ante Dios que soy inocente de lo que me acusan". Al día siguiente, sin haberle probado el delito, más aún sin haberle hecho el proceso judicial de rigor y ni siquiera haber terminado el acta policíaca, Calles ordenó que fuera pasado por las armas, junto con sus hermanos y los culpables del atentado. Así, el 23 de noviembre de 1927, el padre Pro caía acribillado por las balas.


El sentido del pueblo adivinó de inmediato, el verdadero motivo de la muerte del padre Pro y no dudó en darle el título de mártir. Así lo reafirmo la extraordinaria multitud que se reunió para acompañar sus restos al cementerio. Su fama de mártir se expandió desde entonces no sólo en México sino también en el extranjero.

El 25 de septiembre de 1988, el Papa Juan Pablo lo proclamó beato, es decir, le dio el título de mártir, confirmando así oficialmente la voz del pueblo católico: el padre Miguel Agustín Pro, murió como mártir de Cristo.

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