HERMANOS DE JESÚS


En algunos textos de los Evangelios aparece la expresión «hermanos de Jesús» (cfr. Mt 12,46-50; Me 3,31 ss.; Le 8,19 ss.; Me 6,3; Mt 13,55; lo 7,3-10; Act 1,14). Esos textos han sido usados por algunos para negar el dogma católico sobre la perpetua virginidad de María (v. MARíA II, 4). Así lo hizo en el s. Iv Helvidio, que afirmaba que los «hermanos del Señor», de los que hablan los Evangelios, eran hijos de María y José. Contra él escribió S. Jerónimo su libro De perpetua virginitate B. Mariae. Posteriormente el tema fue de nuevo suscitado en el campo protestante.
     
      Esas argumentaciones se basan en una exégesis errónea, como mostraremos a continuación.
     
      Significado de la palabra hermano en la Biblia. El término hermano se emplea en la Biblia para toda clase de parentesco, y a veces entre personas sin parentesco alguno. Así, a veces, se usa en el sentido de verdaderos hermanos de padre y madre (Esaú y Jacob). Otras con el sentido de hermanastros (los hijos de Jacob). En Gen 14,14 se llama a Lot «hermano» de su tío Abraham (cfr. Gen 11,27), y en Gen 29,5 se llama a Jacob «hermano» de su tío Labán. A veces se llama «hermanos» a los componentes de la misma tribu o familia y aun a los del mismo pueblo. Igualmente se emplea el término entre amigos, aliados y prójimo en general.
     
      Ello es debido a que el hebreo no tiene una palabra para designar primo u otros parentescos y se emplea el circunloquio «hijo del hermano de su padre». Para evitar lo cual empleaban el término hermano con esta ambigüedad. Los escritores del N. T. y la versión de los Setenta no veían inconveniente en traducir el término hebreo ah siempre por hermano, aunque en griego hubiese distintas palabras para los diversos parentescos, pues dada su educación y formación, la cosa para ellos no ofrecía ninguna dificultad. Es más, en el N. T. también vemos usado el mismo término en varias acepciones: así se aplica en general a los cristianos; en Mt 18,21 se refiere al prójimo y S. Pablo llama hermanos suyos a Tito (2 Cor 2,12-13) y a Epafrodito (Philp 2,25).
     
      Dada, pues, la gran variedad de significados de la palabra hermano éste dependerá del contexto. Si nunca se puede tomar una frase de la Biblia aislada, menos en este caso que se prestaría a serias confusiones. Los textos antes aducidos han de examinarse, pues, a la luz de todo el N. T.
     
      María no tuvo otros hijos fuera de Jesús. Que María fue virgen antes del parto, en el parto y después del parto, es uno de los artículos de la fe cristiana (Denz. 91;256;3029). Es decir, que María era     
      La existencia y actuación de estos hermanos «innominados», la vemos reflejada en los siguientes datos: según lo 2,12 después de la boda de Caná, Jesús sale camino de Cafarnaum con sus discípulos, «su madre y sus hermanos». Ahora bien, como S. Juan entre los discípulos no pone a ninguno de los cuatro, puede referirse a éstos o a todos los parientes que bajaron a la boda. Además de «las hermanas» de Me 6,3, se habla de h., que en compañía de María quieren ver a Jesús (Mt 12,46-50), que dudan de su misión (lo 7,3) y que al final parece que la aprueban (Act 1,14). Pero si entre éstos hubiese alguno que fuese hijo de María, es incomprensible que contra toda ley y costumbre, Jesús al morir encomendase su madre a un discípulo (lo 19,25). Dado, pues, el amplio significado de la palabra hermano y visto el contexto evangélico, no se puede deducir que alguno de éstos fuese verdadero h. de Jesús. La lectura del Evangelio da la impresión de todo lo contrario; véase, p. ej., el relato de la pérdida de Jesús en el Templo (Le 2,41-55).
     
      Contra esta tesis aducen sus impugnadores dos dificultades. La primera la toman de la traducción literal de Mt 1,25, «no la conoció hasta que dio a luz un hijo». La intención del autor está clara en el contexto: resaltar la concepción virginal de Jesús, la no participación marital de S. José. La frase hasta que no presupone que después tuviese lugar ese conocimiento. Los autores aducen para probarlo frases idénticas en la Biblia, donde se dice lo mismo sin que posteriormente se dé la acción negada, p. ej.: «Micol, hija de Saúl, no tuvo hijos hasta el día de su muerte» (2 Sam 6,23).
     
      De la frase «dio a luz a su primogénito» (Le 2,7), sacaron el peregrino argumento de que el ser primogénito presupone otros hermanos posteriores. Primogénito es el primero que nace, vengan o no otros hijos (Num 3,12). La ley que obligaba la ofrenda por ellos no estaba condicionada a esperar a que nacieran otros. Al igual que en la dificultad anterior se aduce el testimonio literal de una losa sepulcral, aparecida en 1922 en Tell el Yehudieh (Egipto); se trata de la muerte de una mujer, llamada Arsinoe, al dar a luz a su primogénito.
     
      La tradición cristiana, que afirma la virginidad perpetua de María, no encuentra, pues, ninguna dificultad en los testimonios aducidos por los Evangelios, antes al contrario es confirmada por ellos.
     
      Parentesco de Jesús con sus hermanos. Excluido el parentesco de verdaderos h., cabría la posibilidad de que fueran hermanastros, hijos de José, habidos en anterior matrimonio. Esta opinión defendida en un principio por algunos autores (Orígenes, Clemente de Alejandría, S. Epifanio, etc.) para salvar la virginidad de María, se apoyaba en los apócrifos. Posteriormente la han suscitado otros autores, Stauffer entre ellos.
     
      La razón principal es que siempre se pone a estos h. al lado de María (Me 3,31; Act 1,14) y en cierto momento parecen demostrar autoridad sobre Jesús (lo 7,2-5), lo que supondría ser mayores que Él. Sin embargo, esta opinión encuentra una seria dificultad en el hecho de queMe 6,3 cita en la misma línea con las hermanas a cuatro de ellos, de los que nos da los nombres de sus progenitores y cuya madre aún vive. La posición de Stauffer sólo sería válida para los h. innominados y nos obligaría a tomar el término con dos sentidos diferentes dentro del mismo texto.
     
      Sólo nos queda, pues, determinar el parentesco de estos cuatro con Jesús. En Mt 13,55 y Mc 6,3, Santiago, José, Simón y Judas son llamados «hermanos de Jesús». En Gal 1,19 Santiago vuelve a ser llamado «el hermano del Señor». Éste es hermano de José (Mt 27,56; Me 15,40) y de Judas Tadeo (Le 6,16; Ids 1,1).
     
      En cuanto a sus padres, Santiago en las listas de los Apóstoles es llamado hijo de Alfeo; como madre aparece María, madre también de José (Mt 27,56) que, sin embargo, en lo 19,25, viene presentada como mujer de Cleofás y hermana de la Virgen. Para resolver esta dificultad los autores han hecho varias combinaciones, según que se identifique o no a Cleofás con Alfeo.
     
      Los que sostienen que se trata de dos personas diferentes, lo resuelven así: María la hermana de la Virgen tuvo con Alfeo a Santiago y José, y en segundas nupcias con Cleofás a Simón y Judas. Otros admiten que se trata de un sólo personaje con dos nombres. Los cuatro serían hijos de Cleofás-Alfeo y María.
     
      El parentesco con Jesús les vendría por ser su madre hermana de la Virgen; aunque según Hegesipo también Cleofás era hermano de S. José. En todo caso igualmente se puede pensar que el término «hermana de su madre», también aquí puede significar pariente y dejar a la Virgen como hija única de Joaquín y Ana.
     
     

BIBL.: 1. SICKEMBERGER, Brúder lesu, en LTK 11,580-582; D. BuzY, Bvangile s. S. Mauhieu, en La Sainte Bible, X, de L. PiROT -A. CLAMER, París 1950, 165-166; G. M. DE LA GARENNE, Le probléme des «lréres du Seigneur», París 1928; 1. KIRMIS, Maria die immerwühre Jungtrau, 1916; F. ÁLVAREZ, Hermanos de Jesús, en Enc. Bibl. 111,1183-1185.

 

DANIEL DE SANTOS.

Cortesía de Editorial Rialp. Gran Enciclopedia Rialp, 1991