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El término estratificación procede de estrato, derivado del latín stratus
y éste de sternere, alfombrar. (J. Corominas, Diccionario
crítico-etimológico de la lengua castellana, 11, Madrid 1954). Según el
Diccionario de la lengua española de la Real Academia, estrato significa
«mineral en forma de capa de espesor aproximadamente uniforme que
constituye los terrenos sedimentarios». E. designa aquí la forma de
diferenciación social que consiste en la ordenación de los actores
sociales en una jerarquía de prestigio, de acuerdo con lós sistemas de
valores predominantes en una sociedad.
Perspectivas en el estudio de la estratificación social. Hasta bien
avanzado el s. xvii se extiende por Europa una concepción teológica de la
igualdad sobrenatural de los hombres y una concepción
filosófico-naturalista de su desigualdad social. Pero las desesperadas
rebeliones de esclavos y campesinos y la evolución de la conciencia
colectiva permiten que durante el s. xviii se generalice un nuevo punto de
vista en el planteamiento de estos problemas, que podemos llamar
perspectiva socio-política. y divulgan J. Locke, W. S. Ferguson, A. Smith,
J. I. Rousseau, D. Hume y otros grandes pensadores de la época. Destaca en
esta línea el famoso Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los
hombres, 1755. en el que, según propia confesión, Rousseau «expone el
origen y el progreso de la desigualdad, la fundación y abuso de las
sociedades políticas, en cuanto estas cosas pueden deducirse de la
naturaleza del hombre por las únicas luces de la razón, con independencia
de los dogmas sagrados». El autor distingue la «desigualdad natural o
física» que consiste en las diferencias psicobiológicas de edad, sexo,
etc., y surge de la naturaleza misma, de la «desigualdad moral o política»
que identifica con las diferencias de privilegio y de poder y levanta el
«consenso de los hombres». «La desigualdad política no existe en el estado
primitivo; se produce después por el desarrollo de las facultades y del
espíritu humano y se legitima y consolida por la constitución de la
propiedad y de las leyes» (o. e. Madrid 1963, 128). En 1771 aparece la
importante obra del escocés John Millar Origen ele la distinción de
rangos. Una investigación sobre las circunstancias que dan origen a la
influencia y a la autoridad ele los diferentes miembros de la sociedad,
reseñada por Herder en 1772, en que el autor considera la existencia de
estratos y clases sociales como resultado del proceso evolutivo de la
sociedad, del nivel de especialización, forma de trabajo, etc., apuntando
hacia una consideración socio lógica que se impone más adelante. Las
doctrinas de Rousseau inspiraron los movimientos políticos y prepararon a
las masas para las reivindicaciones sociales que se suceden durante el s.
xix y que protagoniza eminentemente el marxismo. S. M. Bendix y R. Lipset
señalan que el punto de vista marxista late en algunos estudios
sociológicos contemporáneos sobre la e. s. Pero no es posible detallar
aquí esas influencias de Carlos Marx (v.) y de otros escritores del siglo
pasado que estudian la estratificación como un aspecto del fenómeno más
amplio de la desigualdad desde una perspectiva filosófico-histórica.
En el último cuarto del s. xix aparecen las obras de W. G. Sumner,
Lo que las clases sociales se deben unas a otras (1883), la de P. Fahlbeck,
órdenes y clases (1892), la de T. Veblen Teoría de la clase ociosa (1899),
y en los primeros años del s. xx la famosa trilogía de Ch. H. Cooley,
Naturaleza humana y orden social (1902), Organización social (1911) y
Proceso social (1918). Sin embargo, el momento más importante en esta
evolución es la publicación en 1927 del libro Movilidad y estratificación
social de P. Sorokin (v.), en que el autor «se desentiende de reacciones
discursivas» y fundamenta su trabajo en los hechos y en la cuantificación,
iniciando el tratamiento específicamente sociológico del fenómeno.
La estratificación social en la Sociología actual. Algunos
sociólogos estudian la estratificación en un nivel sistemático, aplicando
esquemas analíticos generales y construyendo subteorías de este fenómeno
dentro de una teoría sociológica más amplia. El ejemplo más representativo
es Talcott Parsons, que se ocupa del tema en el marco de su teoría de la
acción. Parsons describe la e. s. «desde el punto de vista valorativo»
como «la jerarquía de unidades en un sistema social de acuerdo con los
standards del sistema común de valores». Todas las sociedades consideran
un tipo de standards como fundamental y, de acuerdo con la naturaleza de
esos standards, valoran más unas cualidades, actividades o posesiones
. que otras, dando origen a la jerarquía de prestigio que constituye
la estratificación. En Estados Unidos predomina, según Parsons, el
universalismo, que valora altamente el aspecto técnico de la acción y su
eficacia y sitúa en el más alto nivel de prestigio a las actividades
productivas de bienes económicos y culturales. La riqueza (v.), como fruto
de esas actividades, tiene un destacado valor simbólico y de estimación
(Ensayos de teoría sociológica, Buenos Aires 62-78). Ese es también el
planteamiento de B. Barber, H. Hyman y otros. En cambio, K. Davis y W. E.
Moore explican la presencia universal de la estratificación por el hecho
de que en toda sociedad existe un proceso espontáneo de diferenciación
funcional, que distribuye las posiciones más importantes entre los
individuos mejor dotados.
Otros sociólogos dejan los aspectos sistemáticos y estudian las
formas concretas de estratificación a través de encuestas, entrevistas,
etc. Así, W. Ll. Warner, P. S. Lunt, A. Hollingshead, P. K. Hatt, C. North
y otros muchos. Se ha tachado el tratamiento de Parsons, Davis y Moore de
ideológicamente conservador y el de Warner de que la aceptación
indiscriminada de standards populares lleva a identificar la
estratificación con otras formas de diferenciación social que se expresan
con términos distintos. W. Mills advierte que la «clase» de Warner incluye
la estratificación de base económica, que se conoce con el nombre de
sistema de clases, la estratificación sobre la base de prestigio que se
denomina estratificación en sentido propio, y la distribución de poder.
Concepto de estratificación social. Por diversos caminos, los
sociólogos sistemáticos, descendiendo discursivamente desde los sistemas
de valores o desde las condiciones de funcionalidad hasta las formas
concretas de estratificación, y los sociólogos empíricos, ascendiendo
desde los modos de enjuiciamiento de los individuos hasta los criterios
generales de valoración, convergen en un concepto esencialmente idéntico:
la e. s. es una forma de diferenciación que consiste en la jerarquía de
prestigio de las posiciones, actividades y actores sociales de acuerdo con
los sistemas de valores predominantes en la sociedad. La jerarquía de
prestigio no se apoya sólo en «el consumo de bienes como se manifiesta en
los especiales estilos de vida» (Weber, Veblen), ni tampoco en la posición
económica o en la ocupación exclusivamente. «Un índice ajustado (de
estratificación) -dice P. Hattrecogería toda la posición social... sería
una especie de medida acumulativa de los valores de prestigio y de estima
vinculados a un individuo en virtud de su status dentro de cada una de las
estructuras sociales en que participa» (Occupation and Social
Stratification, «American Journal of Sociology», 55, 1950, 534-543). A. J.
Reiss recoge el consenso general sobre el tema en los siguientes
postulados: 1. Se dan posiciones desiguales en diferentes estructuras
sociales, religiosas, gubernamentales, económicas. 2. Los premios que los
miembros de la sociedad atribuyen a estas posiciones son de varios tipos:
ganancia económica, condiciones ventajosas de trabajo, honor, satisfacción
propia. 3. El conjunto de estas recompensas asociadas a cada posición
constituye su valor estimable y su prestigio. 4. La posición social total
incorpora todas las posiciones que el actor ocupa en todas las estructuras
y la suma de prestigio y estimación que los otros dan como premio por el
cumplimiento de las expectativas sociales asociadas con ellas» (Occupation
and Social Status, Glencoe 1961, 240).
La estratificación, en sentido estricto y analíticamente, se
distingue, pues, de la estructura social (v.). Esta consiste en el
conjunto articulado de ciertos elementos reales o variables que pueden
estudiarse en sí mismos, sin referencia a los sistemas de valores ni a la
estimación colectiva. La estratificación implica necesariamente a los
valores y a las jerarquías de estimación. En esa perspectiva, la
estructura es una forma objetiva, culturalmente aséptica, y la
estratificación es una forma culturalizada de diferenciación social.
Aunque las posiciones estructural y funcionalmente más importantes tienden
a ser las más prestigiosas y estimadas y los niveles de prestigio y de
importancia funcional de las posiciones sociales suelen corresponderse, el
análisis de la estructura y de la estratificación se desarrolla por
caminos distintos. Diferencias semejantes separan también, desde el punto
de vista analítico, a la estratificación de la estructura ocupacional y
del sistema de clases.
Formas de estratificación social. Todas las sociedades se
diferencian internamente y distribuyen a sus miembros en posiciones a las
que conceden mayor o menor prestigio, de acuerdo con los sistemas de
valores comunes y de los niveles de desarrollo industrial. La
investigación dirigida por North y Hatt para el National Opinion Research
Center (NORC) en 1946-47 y otras que se han realizado después describen el
sistema de estratificación de los EE. UU. como forma típica de las
sociedades industriales. El trabajo intentaba establecer el «prestigio
relativo» de una larga lista de ocupaciones, determinar los «criterios de
enjuiciamiento» de la población al valorar las posiciones sociales y
descubrir algunos factores condicionantes de la movilidad ascendente.
El estudio NORC aplicó a nivel nacional los métodos empleados ya en
1925 por George S. Counts sobre una muestra de 750 personas, constituida
por profesores y alumnos de colegios y escuelas superiores, a quienes se
pidió ordenasen en una jerarquía de estimación 45 ocupaciones conocidas en
EE. UU. En los años siguientes, Leman, Witty, Anderson, M. Smith y otros
investigadores hicieron también diversos estudios de carácter
microsociológico, cuyas conclusiones apuntaban hacia la forma de
estratificación puesta de relieve por el NORC en 1946. No obstante, North
y Hatt, directores de la investigación NORC, imprimieron mayor tecnicismo
a la metodología, ampliaron la muestra hasta hacerla representativa de la
población total y elevaron a 90 el número de ocupaciones a valorar, que
ocupaban alrededor de las tres cuartas partes de la población activa. Esta
valoración se hizo atribuyendo a cada ocupación un rango general de
estimación: «excelente», «bueno», «intermedio», «inferior al intermedio»,
«pobre». Las valoraciones de cada ocupación fueron referidas a 100 y
unificadas en un rango único, que la sitúa en la escala general por rangos
de 20 a 100, de acuerdo con el grado de estimación.
He aquí la jerarquía de prestigio de las ocupaciones en Estados
Unidos, según los resultados del estudio NORC y su puntuación media en
relación a 100: Funcionarios del Gobierno, 90,8; Profesionales y
semiprofesionales, 80,6; propietarios administradores y empleados, 74,9;
empleados de oficina, vendedores y afines, 68,2; agricultores y gerentes
de fincas, 61,3; empleados en servicios de protección, 58,0; operarios y
similares, 52,8; obreros agrícolas, 50,0; empleados en servicios (no
domésticos o de protección), 46,7; peones, 45,8. El estudio NORC descubrió
también que los criterios de estimación empleados por los norteamericanos
son la rentabilidad de la acción, el servicio a los demás, la preparación
exigida, la rectitud y el esfuerzo personal como vía de acceso a las
posiciones sociales (P. Hatt y C. North, Jobs and Occupations. A Popular
Evaluation, «American Journal of Sociology» en S. M. Lipset y R. Bendix,
Class, Status and Power, Glencoe 1953, 414). Otras investigaciones
manifiestan que Gran Bretaña, Nueva Zelanda, Alemania, Rusia, Japón y
varios países europeos poseen un sistema de estratificación semejante al
de EE. UU., y que esta similitud es mayor entre aquellos que poseen una
misma tradición cultural-Gran Bretaña, EE. UU. y Nueva Zelanda (A. Inkeles
y P. Rossi, National Comparisons of Occupational Prestige, 61, 1956,
329-339).
Algunas investigaciones realizadas, o en estado de realización, en
España por A. de Miguel, J. Linz, F. Murillo, F. Sánchez López y otros
sociólogos parecen demostrar que el sistema de estratificación
predominante en este país tiende a aproximarse al de EE. UU. y al de otros
países europeos; pero los datos recogidos hasta ahora sobre una muestra
potencial de 6.000 personas denuncian la persistencia de modelos
preindustriales de estratificación.
Las sociedades menos desarrolladas jerarquizan los status (v.) de
acuerdo con criterios valorativos de carácter trascendente y
particularístico y los distribuyen entre los individuos por mecanismos de
adscripción, dando origen a sistemas familísticos, de casta o de grupos de
presión. El desarrollo trae generalmente consigo un proceso de «sensorial
ización de la cultura» (Sorokin) y de «universalización» en los mecanismos
de distribución de las posiciones sociales que desplazan sistemas de
estratificación arcaicos, de contextura feudal y los sustituyen por otros
más abiertos y dinámicos.
En otras sociedades organizadas de acuerdo con una concepción
igualitarista de la convivencia, rigen standards generales de prestigio
semejantes a los de los países industrializados, y otros secundarios que
corresponden a las particularidades históricas de su constitución
política. Este es el caso de Israel, Yugoslavia y otros países. Las formas
de estratificación son, pues, diferentes según las condiciones de lugar y
tiempo, pero el desarrollo industrial tiende a homogeneizarlas
progresivamente.
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