DE GASPERI, ALCIDE


Político demócrata-cristiano italiano. Se le considera uno de los constructores de la comunidad europea económica y política. N. el 3 abr. 1881, en Pieve Tesino, en el Trentino austriaco. Hijo de Amedeo De G. y Maria Morandini. Hasta 1919, la región de Trentino, italiana por su lengua y por su cultura, perteneció a la provincia austriaca del Tirol.
     
      Del PPI a la democracia cristiana. Desde los primeros años de su actividad política, siendo muy joven, De G. se hizo eco de los sentimientos de la población de Trentino, que deseaba la unión a Italia, participando en el movimiento irredentista. Estudió filosofía y filología en la Univ. de Viena (1900-05), y pronto comenzó a intervenir en periodismo. Miembro de la Acción Católica, dirigió Voce Cattolica desde 1904; e Il Nuovo Trentino desde 1911, año en que figuraba ya como diputado del Parlamento austriaco por Trento. Al producirse la unión del Trentino a Italia, después de la I Guerra mundial (1919), De G. adquirió la nacionalidad italiana, por la que tanto había luchado. En ese mismo año, Luigi Sturzo (v.) había fundado el Partido Popular Italiano (PPI), conocido como popolare, al que pertenecía De G., uno de sus más firmes pilares. Efectivamente, De G. no sólo se había identificado con el PPI y con su fundador, sino que había aportado sus propias ideas y su dedicación, por lo que bien puede considerarse a De G. como uno de los fundadores del PPI, cuyo primer congreso presidió en Bolonia (1919).
     
      El nuevo partido, aunque no tenía un carácter religioso, suponía la entrada de los católicos, como grupo, en la vida política nacional italiana. Desde que en 1870 los Papas habían perdido el poder temporal, los católicos italianos habían recibido la consigna de no intervenir en la política como tales católicos, excepto en cuestiones municipales. El PPI era el primer movimiento político italiano que se inspiraba en principios cristianos y en el que participaban los católicos, después que Benedicto XV anuló la consigna «non expedit» (no interesa) dada por Pío IX. El popolare estaba en la línea del Risorgimento (v.), rechazaba cualquier forma de imperialismo, la demagogia socialista y el liberalismo sectario. Como contrapartida, pretendía realizar la democracia de todos, proporcionar a los Gobiernos la estabilidad política y conseguir el equilibrio entre las diferentes ideologías, agrupando a todos los hombres de buena voluntad en un frente común de destino nacional. Pero este programa y el mismo partido chocó contra el fascismo y la dictadura de Mussolini (v.), en 1925, cuando De G. era secretario del PPI, en ausencia del desterrado Sturzo. II Nuovo Trentino fue suprimido por los fascistas y De G. condenado a cuatro años de prisión (1926), que no cumplió, pues a los 16 meses fue liberado, después de las gestiones de Pío XI y del obispo de Trentino ante el rey. Las cartas que escribió en la prisión, en su mayoría dirigidas a su esposa Francesca Romani, han sido publicadas bajo el título Lettere dalla prigione (Cartas desde la prisión, Buenos Aires 1957). En una de ellas escribe: «También harás decir a S. Santidad que muero con invariables sentimientos de adhesión a la S. Sede y con la convicción de haberme batido y de haber trabajado por la defensa de los principios esenciales del Cristianismo en la vida pública y por la libertad de la Iglesia» (o. c. 14). Estos sentimientos de adhesión fueron recompensados por la Santa Sede. Pío XI le concedió un puesto en la Bibl. del Vaticano, y así pudo De G. subvenir a sus necesidades y las de su familia (1929-43).
     
      Durante la II Guerra mundial, fue miembro activo del movimiento de resistencia. Firmado el armisticio (julio 1943), formó parte del Comité de Liberación. En 1944 había dado a conocer su programa político, el mismo que, en líneas generales, llevó luego a cabo: atención preferente a las cuestiones sociales, descentralización regional, representación proporcional, nacionalización de la industria, reforma del Senado y reforma agraria, basada ésta en una mejora de la distribución de la tierra y de la situación del campesino, etc. Fue ministro sin cartera en el primer Gobierno de Ivanoe Bonomi (junio 1944) y ministro de Asuntos Exteriores en el segundo Gobierno de este mismo (diciembre 1944). Su gestión como primer ministro la inició bajo Ferruccio Parri, el 10 dic. 1945, y en este puesto permaneció siete años, durante los cuales fue cabeza del partido demócrata-cristiano, que desde 1942 continuaba las directrices del PPI, bajo este nuevo nombre.
     
      Política europeísta. De G. es la figura política más importante de la Italia de la segunda posguerra mundial. Contribuyó al resurgimiento económico de su país, al que alineó en una política de cooperación internacional y defensa de los intereses europeos. Junto con los también demócratas-cristianos R. Schuman y K. Adenauer, colaboró en la creación de la CECA, en abril de 1951 (v. coMUNIDAD EUROPEA DEL CARBÓN Y DEL ACERO). Su proyecto de una Comunidad europea de defensa (mayo 1952) fracasó por la oposición de Francia (agosto 1954), pero sus ideas europeístas aún permanecen en multitud de organismos y en las líneas generales de una política en pro de una Europa unida, pese a sus diferencias, en un bloque occidental europeo, que es en parte fruto de la decidida vocación europeísta de De G.
     
      Con Churchill, Blum y Spaak fundó en La Haya el Movimiento Europeo, del que surgió el Consejo de Europa (5 mayo 1949), con sede en Estrasburgo. Allí sostuvo De G. la creación de una autoridad supranacional. Partidario de la colaboración entre los pueblos, De G. propugnaba una unión aduanera franco-italiana. También apoyó el plan Pleven de unión del ejército europeo. A pesar de cuanto hizo por Italia, no fue popular entre sus compatriotas. Carecía de las dotes de atracción del líder político. Era un orador más bien torpe. Su verbo y su persona no atraían a las masas. Obraba por convicción, cerebralmente, aplicando a la política los valores morales en los que creía firmemente. Su política sin demagogia, en circunstancias difíciles, fue beneficiosa para Italia, pero poco brillante de cara al pueblo. De G. no arrastraba a las multitudes e incluso dejó de ser el jefe indiscutible de su propio partido, desgajado en facciones de derecha e izquierda.
     
      Desde diciembre de 1945 a julio de 1946 y desde julio de 1951 a agosto de 1953 fue también ministro de Asuntos Exteriores. Reconstruyó la maltrecha economía de su país con ayuda de los EE. UU. (plan Marshall). Hizo a Italia miembro de la OTAN, después de adherirse al pacto del Atlántico (4 abr. 1949), y de la ONU (diciembre 1951), tras vencer la resistencia de la URSS. A propuesta suya, el Parlamento ratificó el tratado por el que Italia perdía sus colonias y Albania, se suprimía la flota, el ejército se restringía a 250.000 hombres, las islas del Dodecaneso se unían a Grecia, y Zara, isla Pelagosa e Istria a Yugoslavia. De G. no pudo ver definitivamente solucionada la cuestión de Trieste (v.), en la que tuvo una intervención decisiva, por lo que se refiere a la división del territorio en litigio en dos zonas. También llegó a una solución con Austria en cuanto a los problemas fronterizos. Por acuerdo de 1950, se concedía la nacionalidad austriaca a los habitantes del Alto Adigio. Un año después, De G. conseguía que se anulase la prohibición a Italia de fabricar armas atómicas y que no se restringieran los efectivos de sus fuerzas armadas. Una de sus más constantes preocupaciones fue fijar la frontera italiana en el paso de Brenner. Su plan decenal de obras públicas y fomento de la riqueza del suelo fue financiado mediante impuestos especiales y por EE. UU., en sus dos primeros años, a partir de 1950.
     
      Coaliciones gubernamentales. De G. se mostró contrario a la monarquía. Humberto II, en quien había abdicado su padre Víctor Manuel 111 (9 mayo 1946), dejó de ser rey de Italia como resultado del referéndum del 2 jun. 1946, que se oponía a la monarquía por 12.717.923 votos contra 10.719.284. Ocho días después se instauraba la república como régimen legal, apoyada por De G. y la democracia cristiana. Por ello, la minoría monárquica siempre se opuso a la política de De G. Cuando éste llegó al poder por primera vez, en diciembre de 1945, como primer ministro, formó una coalición que incluía a comunistas, socialistas y cristiano-demócratas. En aquellas circunstancias, apenas terminada la guerra, invadido el país por el hambre, el bandidaje y el paro, y teniendo en cuenta que los comunistas italianos, que habían desarrollado una gran actividad durante la guerra, eran más numerosos que los de cualquier otro país occidental, lo más prudente y aconsejable fue gobernar con la colaboración de los comunistas, pero éstos abandonaron el poder en mayo de 1947. Un año después (1 enero) entró en vigor una nueva Constitución, que sustituyó a la de 1848 (v. ITALIA iI). En 1948, los comunistas y socialistas de izquierda formaron Gobierno con los cristiano-demócratas. Por fin, en el periodo 1950-51 fracasó la coalición de De G., por defección de los socialdemócratas de Saragat y de los liberales, que no obstante apoyaron al Gobierno. Pero De G. tuvo en contra suya, además de los monárquicos, al partido neofascista (MSI) y al Frente Popular (comunistas, socialistas de Nenni e independientes de izquierda).
     
      La revolución industrial emprendida por De G. y sus colaboradores se vio favorecida por el descubrimiento de petróleo y gas metano en territorio nacional. La reforma agraria se llevó tímidamente a cabo en Italia del sur y central. El 31 mar. 1953 se aprobó la nueva ley electoral, obra de De G., que pretendía un parlamento homogéneo que no obstaculizara la labor del Gobierno. Según esta ley, importante para un país que como Italia contaba con 73 partidos políticos, la lista con mayoría del 51 de sufragios tendría representación equivalente al 64%. No sin razón, los italianos la llamaron legge della biccoca. Cuando el 16 jul. 1953 De G. formó su octavo Gobierno sólo entraron en él los demócratas-cristianos. El programa de este Gobierno se centraba en la reforma burocrática y en la reducción de importaciones y del presupuesto. El 2 de agosto del mismo año De G. abandonaba el poder, al faltarle los votos de su partido, escindido en dos facciones; pero se quedó al frente de la secretaría general del partido demócrata-cristiano hasta junio de 1954. El 19 de agosto de ese mismo año m. De G., en su villa de Sella di Valsugana, de un ataque al corazón. En 1946, había publicado en Roma Rinascita della democrazia cristiana. En 1955, aparecía en Bar¡ su obra póstuma I cattolici dall'opposizione al governo. Algunos de sus escritos han sido recogidos bajo el título Lunga Vigilia. Muchas de sus ideas han sido desarrolladas por Amintore Fanfani, jefe del ala izquierda de la democracia cristiana (v. ITALIA V).
     
     

BIBL.: G. PETROCCHI, De Gasperi, la Democrazia Cristiana e la política italiana, Roma 1946; B. PALUMBO, Il movimento democratico-cristiano in Italia, Roma 1950; 1. GIORDANI, Alcide De Gasperi, Milán 1955; G. ANDREOTTI, De Gasperi e il suo tempo, Milán 1956.

 

CARLOS R. EGUIA.

Cortesía de Editorial Rialp. Gran Enciclopedia Rialp, 1991