El cardenal Giuseppe Casoria, prefecto emérito de la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, murió en la madrugada del jueves 8 de febrero, a los 92 años de edad, en una clínica romana, donde se hallaba internado desde hacía algún tiempo a causa de una grave enfermedad. Juan Pablo II, como informamos en esta misma página, presidió su funeral el sábado 10 de febrero, a las once de la mañana.
Giuseppe Casoria nació el 1 de octubre de 1908 en Acerra (Nápoles, Italia).
Después de hacer los estudios primarios en su ciudad natal, el obispo local lo
envió a estudiar teología en la Pontificia Facultad Teológica de Italia
meridional.
Recibió
la ordenación sacerdotal el 21 de diciembre de 1930, una vez obtenido el
doctorado en teología. Desempeñó varias tareas pastorales y al mismo tiempo
siguió estudiando. En 1932 obtuvo el doctorado en filosofía en la Universidad
Lateranense y más adelante (1936) el doctorado en "utroque iure" en
el Pontificio Instituto jurídico de San Apolinar en Roma. Consiguió luego el
doctorado en ciencias políticas en la universidad estatal de la Urbe (1952).
En
1937 fue llamado a Roma a prestar servicio en la Sagrada Congregación para la
disciplina de los sacramentos, de la que fue nombrado subsecretario (1959) y más
tarde secretario (1969). Desde 1939 fue defensor del vínculo en la Rota y,
desde 1941, en el tribunal eclesiástico de la región conciliar de Campania;
abogado de la Sagrada Congregación de ritos para las causas de los santos desde
1949; en 1956 fue nombrado juez del tribunal de apelación del Vicariato de Roma
y, en 1957, prelado referendario de la Signatura apostólica, así como defensor
del vínculo, y comisario para las causas matrimoniales en la Sagrada Congregación
para las Iglesias orientales. Después de dos años pasó a ser consultor del
mismo dicasterio y, en 1961, de la Sagrada Congregación del Concilio; en 1962
fue designado prelado votante de la Signatura apostólica. En la Suprema Sagrada
Congregación del Santo Oficio (llamada actualmente Congregación para la
doctrina de la fe) fue comisario para las causas matrimoniales desde 1954,
calificador desde 1964, y perito y juez desde 1966. Fue miembro de la Comisión
pontificia para la restauración del diaconado permanente (1965) y de la Comisión
para la disciplina y naturaleza del sacramento de la penitencia (1967).
En
el concilio Vaticano II actuó como perito de la comisión preparatoria para la
disciplina de los sacramentos y, después, como escrutador y perito.
Pablo
VI lo nombró arzobispo titular de Vescovìo el 6 de enero de 1972; recibió la
ordenación episcopal de manos del mismo Pontífice el 13 de febrero de dicho año.
En 1973 pasó a ser secretario de la Sagrada Congregación para las causas de
los santos.
En
1981 Juan Pablo II lo nombró pro-prefecto de la Sagrada Congregación para los
sacramentos y el culto divino. En la Curia, además de prefecto de dicho
dicasterio, fue miembro de las Congregaciones para la doctrina de la fe, para
las Iglesias orientales y para las causas de los santos; y de las Comisiones
pontificias para la revisión del Código de derecho canónico, para la revisión
del Código de derecho canónico oriental, y para la interpretación de los
decretos del concilio Vaticano II.
En el consistorio del 2 de febrero de 1983, el Papa Juan Pablo II lo creó cardenal, de la diaconía de San José en la vía Trionfale, elevada el 5 de abril de 1993 "pro hac vice" a título presbiteral al pasar el cardenal al grado de los presbíteros. Ese mismo año participó en la VI Asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos, que tuvo por tema: "La reconciliación y la penitencia en la misión de la Iglesia".
El 9 de abril de 1984 Su Santidad aceptó su renuncia al cargo de prefecto de
la Congregación para los sacramentos y el culto divino, presentada por motivos
de edad.
Fue autor de numerosas obras de carácter jurídico-pastoral.
Pésame del Papa
Juan
Pablo II, apenas tuvo noticia de la muerte del cardenal, envió a su sobrina María
Cristina Casoria Bigliardo, el siguiente telegrama de pésame:
Al
conocer la noticia de la piadosa muerte del cardenal Giuseppe Casoria, su amado
y venerado tío, deseo expresarle a usted y a todos sus parientes mi más
sentido pésame y mi profunda participación en el dolor, y mientras recuerdo la
íntegra fidelidad a Cristo y a la Iglesia, así como el iluminado ministerio
sacerdotal de este celoso servidor del Señor, elevo fervientes oraciones de
sufragio por el eterno descanso de su alma y le envío a usted y a cuantos se
han beneficiado de sus escogidas dotes de mente y corazón una especial y
confortadora bendición apostólica.
Análogo
telegrama envió el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado.