REPÚBLICA DE PLATÓN
que escribió Aristocles de Atenas del 395 al 384 a.C
Cabo de Sounion, en la
falda sur de Atenas, y punto de reflexión para la República de Platón
Dionisio A. & Manuel A, Mercabá
Grecia fue un pequeño estado dotado de un admirable espíritu para las más variadas manifestaciones culturales. En todas las ramas que cultivó, Grecia dejó marcada una profunda huella genial. Así, se puede decir que Grecia fue la cuna de la cultura occidental, y la razón la medida de todas sus cosas.
Aún así, vemos a la tardía República de Platón como algo diferente, desafiante a toda la racionalidad precedente, autocrítica con aquello que había hecho grande a Grecia, alejada de aquellas victoriosas Guerras Médicas del 490 a.C. frente a los ejércitos persas.
Veamos el contenido de la República, su autor,
nuestro humilde comentario y el mundo en que se gestó (que es lo que
trató de salvaguardar Platón, ante futuribles signos
contrarios, tanto de fuera como de dentro).
a) Atenas
Fue fundada por los jonios hacia 1.050 a.C. en el centro de la Atica[1], en plena edad oscura griega y abarcando una superficie de 2.600 km2. Estaba dotada de asty-centro urbano y chora-extrarradios rural, y regida por los aristos-mejores, bajo fuerte endogamia pública, hybris-soberbia hacia lo extranjero y polemos-espíritu guerrero.
En
el s. X a.C. empezó Atenas a consolidarse como un propio
estado,
posiblemente cuando se llevó a cabo la unificación de la Atica. Las diferentes comarcas y aldeas pasaron entonces a depender del
centro urbano implantado a los pies de la acrópolis ateniense. La lechuza pasó
a ser su escudo de armas, el dracma su moneda de cambio y el Altar de los 12
dioses su punto religioso de encuentro.
En
el s. IX a.C. Atenas
creció rápidamente hasta hacerse con el control de prácticamente todo el comercio
del Egeo. Esto perjudicaba a otras ciudades de la zona, como Corinto o Megara,
que pidieron ayuda a Esparta, tradicional enemiga de Atenas. La cerámica ática
ateniense pasó a convertirse en la más rica y refinada del mundo, y el mármol
pentélico a hacer de Atenas la ciudad arquitectónica más bella del mundo.
En el s. VIII a.C. Atenas multiplicó sus colonias en las costas del Egeo, de la Tracia, la Jonia, Africa, Mar Negro y la Magna Grecia. Así, los habitantes atenienses podían expandirse, distribuir su población metropolitana excedente, abrir nuevas economías y colocar guarniciones en puntos estratégicos, vigilando sus mercancías y a los aliados de dudosa fidelidad. Fue el caso de Reggio en Calabria, punto de control ateniense frente a la espartana Tarento en el sur italiano, y frente a la siciliana y rebelde Siracusa.
En el s. VII a.C, y a pesar de su incipiente espíritu democrático, Atenas implantó la esclavitud, manteniendo a más de 200.000 personas realizando las tareas productivas de la ciudad, mientras los atenienses podían dedicarse a la filosofía y a la política, ya que no tenían que trabajar. Además, la educación ateniense no fue estatal. A los 7 años los niños recibían en su casa a un pedagogo, que con papel de cáñamo y tablillas de madera encerada los iba ayudando en sus lecciones de Lectura, Música, Escritura y Aritmética.
El s. VI a.C, con su colofón victorioso en las Guerras Médicas-490 a.C. contra el ejército persa, hizo saltar a Atenas a la fama mundial. La ciudad vio cómo empezaban a aumentar los puestos de trabajo, las construcciones navales, grandiosas obras públicas, la artesanía y los intercambios comerciales. Creó Atenas, así mismo, una camarilla de intelectuales y artistas, entre los que estaba Fidias (autor del Partenón), el filósofo Anaxágoras, el trágico Sófocles, el historiador Herodoto o el arquitecto Hipodamo (constructor de la muralla del Pireo).
El
s. V a.C. fue el siglo de Pericles, de la Atenas
clásica, de la familia política de los Filaidas y de su cronista
Tucídides. Atenas, triunfante pero resquebrajada tras la Batalla de las
Termópilas-480 a.C contra los persas[2],
necesitó de un ambicioso plan de reconstrucción material y moral. Es el
momento en que se levanta el Telesterion,
a.1)
Política ateniense
Según los modelos de la Grecia oscura, y siguiendo
la definición que los aristócratas daban para la polis y para todo,
cada estado debía estar gobernado por un sistema oligárquico de eupatridad,
es decir, por los buenos padres de la patria.
Mientras que la enemiga Esparta sufría la stasis[3]
y otros estados tenían tiranías[4],
Atenas optó desde sus comienzos por modelos distintos y capaces, buscando
soluciones en torno a la gobernabilidad.
Varios
fueron los intentos
realizados en esta dirección a lo largo del s. VII a.C:
-Cilón,
que intentó una tiranía suavizada,
-Dracón, que reformó los abusos de poder con medidas severas,
-Solón, que quitó las cargas que caían sobre el campesinado, y censó
a la población no por linaje sino por otros conceptos (en este caso el de la
riqueza o número de dimnos poseídos),
-Pisístrato, que potenció a la gente sin recursos y creó las
estructuras comerciales, religiosas, intelectuales y económicas básicas para
el posterior florecimiento de la ciudad,
-Clístenes, que remodeló todas las instituciones políticas atenienses
en:
-Ecclesia,
o Asamblea popular legislativa,
-Bulé, o Senado de los 500 senadores,
-Arcontado, o Tribunal judicial,
-Helieo, o Tribunal popular,
-Areópago, o Consejo de aristócratas,
-Estrategia, o Consejo de alcaldía, gestionado por los 10 estrategas
militares.
La
llegada de Pericles (495 a.C-429 a.C)
significó la transformación total de Atenas desde un estado aristocrático
hacia un estado democrático (proceso que ya habían iniciado Solón y Clístenes).
Las magistraturas electivas aumentaron su influencia, y los 10 estrategas se convirtieron en centro del ejecutivo. Los heliastas y arcontes (y desde el 457 a.C. también los zeugitas, los buleutas y los pritanos) participaron y pudieron tomar parte en la vida de la polis. Esta situación de equilibrio y colaboración entre las diversas clases sociales aumentó el bienestar del pueblo.
a.2) Madurez ateniense
La historia de Atenas fue la historia de la resistencia contra los persas, y de la satisfacción por sus victorias externas e independencia sobre la zarpa oriental[5].
Es la
historia, no obstante la euforia exterior, de la resaca y nostalgia interior, por lo que un
día se fue, en polis, apoikias, venta de cerámica ática... y
que por propias rivalidades internas se perdió (en las Guerras Civiles del
Peloponeso del s. V a.C)[6].
Así pues, pensadores como Sócrates y Demóstenes, artistas como Policleto,
unidos a la nueva escuela macedónica del norte, intentaron siempre unir ambos
polos, exterior e interior, mediante una única, diferente y tradicional,
cultura y pensamiento
panhelénico[7].
En el campo de la política, las circunstancias no fueron la corriente favorable
a ese ideal supremo, ni mucho menos. Tras la derrota de la democracia, cualquier
otra opción de gobierno sólo consiguió acarrear nuevas incertidumbres[8],
y nada pudo volver a ser lo de antes. Fue el momento de la seriedad y la madura
reflexión, sin poder volver a equivocarse.
La heroica resistencia de los atenienses contra los persas, y la satisfacción por la victoria conseguida en las Guerras Médicas del s. V a.C, habían dado a la Atenas clásica un matiz de:
-confianza
en el valor del hombre[9],
-confirmación del camino cultural emprendido[10],
-reconocimiento hacia las divinidades protectoras de las polis[11],
-supremacía de todo lo griego sobre lo demás[12].
Por otro lado, las penurias
y agotamiento sufrido por propias luchas intestinas, tras las mencionadas
Guerras del Peloponeso, sembraban de dudas todo lo anterior, y llenaba de sombras
la sociedad y la épica anterior. La filosofía tenía ahora que responder a los
desafíos, lo que hasta entonces había hecho la ferviente mitología y culto
religioso.
La poesía empezó a mostrar escepticismo ante las nuevas oligarquías
dirigentes[13],
y la escultura se llenó de aspiraciones ilusorias[14],
angustias y pasiones[15],
placeres sensuales de los dioses[16].
No se perdió la madurez adquirida del sufrimiento y las batallas, pero esa paideia o sentido cultural quedó ensombrecido por el agotamiento y la decepción. La niké de Maratón, y la traición espartana, quedarán reflejadas, una y otra vez, en la mente y en las manos de los pensadores y artistas.
a.3) Teatro ateniense
Aparte de potenciar la fiesta de las panateneas[17],
Atenas se dio cuenta de que su democracia necesitaba ser llenada a nivel moral y
cultural.
Los poemas homéricos fueron declarados emblema
nacional. Y el género y la tragedia, en forma de
competición, comenzaron a fomentar una verdadera conciencia ciudadana y un sano
sentimiento afectivo hacia la ciudad[18].
Tres fueron los tipos de teatro desarrollado:
-el
trágico, para unificar las costumbres,
-el cómico, para animar a la vida social,
-el épico, para memorizar las hazañas memorables.
A los que se añadieron las obras de:
-Homero,
autor de las primigenias Iliada y Odisea,
-Hesíodo, autor de los primigenios poemas teológicos órficos,
-Apolodoro, compositor de la gran biblioteca mitológica griega,
-Esopo, autor de numerosas Fábulas,
-Apuleyo, autor del Asno de Oro,
-Jenofonte, autor de Anábasis,
-Demóstenes, autor de Las Filípicas,
-Aristófanes, autor de las comedias Los Acarnienses, Las
Tesmoforias, Asamblea de Mujeres...
-Eurípides, autor de las tragedias Cíclope, Alcestis, Medea,
Los Heráclidas, Andrómaca, Hécuba...
-Sófocles, autor de las tragedias Ayax, Antígona, Electra,
Filóctetes, Edipo Rey, Las Traquinias...
-Esquilo, autor de las tragedias Orestia, Agamenón, Prometeo,
Los Persas, Los Coéforos, Las Euménides, Siete contra
Tebas...
a.4) Deporte ateniense
Atenas destacó por su permanente compromiso con los Juegos Olímpicos (de Olimpia, cada 4 años), Juegos Píticos (de Delfos, cada 8 años), Juegos Nemeos (de Nemea, cada 2 años) e Juegos Istmicos (de Corinto, cada 2 años), existentes desde la I Olimpiada griega-776 a.C. y en los que los atenienses sobresalieron por sus grandes paidotribes-entrenadores (que entrenaban a sus deportistas con aceite, arena y estrígil-cuchilla de afeitar).
Cinco fueron las modalidades en las que participaron los atenienses (carrera, salto, disco, jabalina y lucha), a las que se añadieron las pruebas de exhibición de correr desnudos con escudos, y del pugilato-boxeo. Todo esto hizo que Atenas estuviese llena de gimnasios y palestras-cuartos de lucha y baño.
En su sección femenina, las atenienses se vieron siempre desbordadas por las espartanas, casi siempre campeonas en todos los títulos ofertados (entre otras cosas por su formación militar, y por la futura educación en ello que tenían que hacer sobre sus hijos, educándolos para volver de la guerra victoriosos o muertos, pero nunca derrotados). En su sección masculina, los atenienses que saliesen victoriosos en los Juegos debían peregrinar a Delfos y ofrecer sus títulos a Apolo.
La
mujer no era una ciudadana en la ciudad de Atenas. Su categoría social estaba
equiparada a la de “no ciudadanos” y su concepción
social oscilaba entre::
-la de Jenofonte[20], para quien la
mujer era propiedad marital, y debía quedarse en casa y cuidar al marido en sus
entradas y salidas.
Concepción ateniense de la mujer a la que contribuyó también el macedonio Aristóteles[21], al afirmar que el alma de la mujer era distinta a la del hombre, poniendo ejemplos muy equivocados[22]. Eso sí, la mujer tenía en sus manos la administración de la casa y el control de los esclavos, y se dedicaban al tejido de los vestidos familiares.
Su boda debía consumarse a los 13-17 años, en una fiesta en que la novia y todo su cortejo debía:
-hacer un
sacrificio a Zeus,
-ofrecer sus juguetes infantiles a Artemisa,
-bañarse en la fuente calírroe con todas sus amigas,
-dejarse raptar por su novio en plena noche, como símbolo del fuego del amor y
dote que ella entregaba por su libertad.
Su maternidad empezaba en el momento del embarazo, que debía quedar significado por medio de una cinta de lana o por una rama de olivo. Cuando daba a luz, debía celebrar la fiesta de las anfidromías, para que todas sus amigas reconociesen al bebé. Tras ello, la mujer tenía pleno derecho a acceder a los gineceos de la ciudad y a las labores de los telares.
b) Platón
Aristocles de Atenas (429-359 a.C), más conocido como Platón[23],
perteneció a la más alta aristocracia
ateniense, de familia y por influencias. Recibió una educación
esmeradísima, siendo las matemáticas su especialidad estudiantil. En filosofía
recibió sus primeras lecciones de Cratilo, mediocre seguidor de Heráclito[24].
Pero lo que decidió su vocación como filósofo fue su encuentro con Sócrates.
Desde que tenía 20 años hasta la muerte de su maestro, Platón permaneció en
su compañía.
Tras la muerte de Sócrates (400 a.C), y coincidiendo con el status espartano impuesto en Atenas (el gobierno de los 30 tiranos), Platón marcha al destierro a la Magna Grecia, dejando su ciudad. En Megara Hyblaea deja su grupo de seguidores socráticos, en Tarento entabla relación con los pitagóricos, y en Siracusa se hace amigo de Dión. Desde allí debió visitar también Egipto, Cirene y Creta. De este período son sus primeras obras: Apología[25], Critón[26], Menón[27] Ión[28], Eutrifón[29], Laques[30], Hippias[31], Gorgias[32], Alcibíades[33], Cratilo[34], y el primer capítulo de La República[35].
Vuelto
a Atenas en el 387, Platón pasará el resto de su vida enseñando en su escuela
ateniense, fundada junto al templo de Akademos, y a la composición
de sus obras. De este período son Protágoras[36],
Lisis[37],
Eutidemo[38],
Carmides[39],
Clitofón[40],
Fedón[41],
El Banquete[42],
La República[43],
Menexeno[44],
Fedro[45],
Teeteto[46],
Parménides[47].
El pensamiento platónico resulta desconcertante, si tratamos de
interpretarlo conforme a los conceptos de hoy en día. No obstante, sus obras
siguen perdurando como cumbre difícilmente superable en el arte del bien decir.
Aun así, es posible captar una línea de inspiración, latente desde sus
primeros escritos, y que va incorporando a lo largo de su vida. Es el anhelo
hacia una realidad fija y estable, por encima de la movilidad y contingencia de
los seres creados. Este es el núcleo del pensamiento platónico. Pero hay un inconveniente, la insuficiencia de los conceptos para
expresar el amor, la poesía, el ascetismo, las fábulas y hasta la adivinación.
La
vida entera de Platón fue un noble esfuerzo hacia lo absoluto y lo
trascendente, que den respuesta a los grandes interrogantes humanos.
Consta de 10 libros de extensión parecida, con diálogos
imaginarios en la mente de Sócrates, de un día de junio, tenidos lugar en la
casa de Céfalo, propietarios de una fábrica de escudos, y tras haber
presenciado en el Pireo las procesiones celebradas en honor de la diosa Bendis.
La acción, por tanto, es ficticia.
El libro I se escribió en fecha muy temprana, hacia el 395-390 a.C, y
con el propósito de ser una obra independiente sobre el concepto de justicia.
Los libros II, III y IV forman otro bloque escrito, divulgado poco antes del
viaje de Platón a Sicilia. En cuanto al resto de la obra (cap. V al X), está
claro que fue completada tras la estancia de Platón en la citada isla, hacia el
384 a.C.
Sócrates aparece como el narrador de toda la conversación. Participan
en el debate Céfalo, Polemarco su hijo mayor, Trasímaco de Calcedón el
sofista, Clitofonte su admirador, y Glaucón y Adimanto, hermanos de Platón.
Se alude también, aunque no intervienen, a los otros dos hijos de Céfalo,
Lisias el orador y Eutidemo, Carmantides discípulo de Isocrates, y Nicerato, el
hijo del famoso magistrado Nicias.
A partir del libro II, todo el peso de la discusión lo llevaran Sócrates,
Glaucón y Adimanto.
En el libro I se propone el argumento. Comienza Sócrates preguntándose qué es la justicia, a lo que responde
Polemarco: “dar a cada uno lo que se le debe”. Con todo, Sócrates ira argumentando con todo tipo de penetración psicológica.
Tras haber quedado claro el argumento de la obra, interviene Trasimaco
con la cínica definición de justicia como “la conveniencia del poderoso”.
Sócrates replica que el fin de todo arte o técnica (y la política es
una de ellas) consiste en lograr el bien del objeto, al igual que el médico
procura el bien de sus pacientes. Y concluye Sócrates al final del libro I que la justicia “es la
excelencia y virtud propia del alma, que permite actuar conforme a la
naturaleza, y por extensión, vivir bien y ser feliz”
En el libro II se propone la teoría de la
justicia. Glaucón propone una clasificación de los distintos tipos
de bienes:
-bienes
apetecibles por sí mismos,
-bienes
deseables por las consecuencias,
-bienes
indirectos.
Sócrates le responde que la justicia se encuadraría en el 2º tipo de
bien, mientras que la opinión se situaría en el 3º.
Según Glaucón, lo que interesa de la justicia es más su apariencia que su realidad.
Sócrates le demostrará que la justicia es un valor en sí mismo, a la vez que
una fuente de beneficios.
A continuación, se propone la teoría del
estado. Sócrates emprende la tarea de mostrar la génesis del estado a partir de la necesidad de establecer una
división del trabajo, que permita sacar el máximo partido de asociación.
La constitución socrática de Estado como “sociedad natural” merece el desdén de Glaucón, que califica esa organización
como un “estado de cerdos”.
Sócrates tendrá que contentarse, de momento, con la resignada afirmación
de que “es probable que muchos no se den por contentos con el género de vida
sencilla que hemos prescrito” (libro II, 373a).
En el libro III y IV se propone la selección de
los guardianes. Platón
se dedica a la formación y selección de los ciudadanos valerosos, futuros
gobernantes, los cuales deben ser:
-sagaces,
-desprendidos
de las riquezas materiales,
-feroces
con los enemigos,
-mansos
con sus conciudadanos.
En su formación, es indispensable la enseñanza de la gimnasia y arte
marcial, y la música. Y deben reunir las virtudes de los guardianes, a las que deben añadir:
-la
convicción de que el bien suyo es el bien común[56],
-buena
memoria y perspicacia, para no dejarse engañar,
-tenacidad
para no claudicar ante las presiones.
Y según esas virtudes, han de distinguirse por ser:
-magistrados,
si sus virtudes se acercan más a las de guardianes,
-ministros,
si sus virtudes se asemejan más a estas últimas.
Los magistrados pueden llegar en ocasiones a tener que mentir[57],
para evitar males mayores, como omitir la derrota en una batalla.
En el libro V se propone la
comunidad de mujeres y niños. Entramos ya de lleno en el subrealismo platónico, aunque entendido en su
contexto, y no aireado de forma aleatoria.
Los guardianes, dada la extraordinaria importancia que tenían para la
ciudad, nos dice Platón, pueden disolver sus vínculos familiares. Más aún,
deben tener todas sus cosas en común, incluidas mujeres, y la función sexual y
reproductiva que éstas han de generar[59]
de forma cuasi mecánica.
En cuanto a los hijos, no son propiedad de nadie[60],
nos dice Platón, y deberán ser cuidados en común[61],
sin saberse en ningún momento quien es hijo de quien[62].
En el libro VI se propone la crítica a la poesía. Consiste en uno de los principales obstáculos encontrados por Platón para su sistema ideal estatal, residiendo la causa en el carácter imitativo que tiene la poesía.
Según Platón, y como coherencia a su sistema de que no hay que copiar o
imitar nada de lo particular, la poesía no nos acerca al mundo de las ideas[63],
sino que nos aleja de él.
En el libro VII se propone la caverna filosófica.
Entramos
ya de lleno en el mundo platónico de las ideas, una vez analizada la realidad
estatal, y establecido los principios y recetas necesarios.
Así, un “esclavo” de la vida cotidiana va
ascendiendo y liberándose progresivamente, a lo largo de 4 fases, del mundo de
las sombras que le rodean, para llegar al mundo real que le corresponde:
-la
figuración, tras la visión de las sombras de la caverna;
-la
creencia, tras la visión de los objetos de la caverna;
-el
pensamiento discursivo, tras la visión de las sombras del exterior;
-la
intelección, tras la visión de los objetos del exterior.
Pero para pasar de un nivel a otro es necesario el ejercicio y la
disciplina, con períodos de adaptación. Sobre todo para el paso del mundo
sensible (escalones 1 y 2) al mundo inteligible (escalones 3 y 4).
En el libro VIII se propone la infelicidad
estatal. Platón va rechazando, por infelices, todos los antiguos
sistemas políticos atenienses:
-el
aristocrático[64],
o de los aristos-mejores, que pecaba de ignorancia cultural, como era el ignorar
el “número geométrico[65]”;
-el
timocrático
-el
tiránico
-el
oligárquico[68],
o de los ricos, que acabó fragmentando y creando la máxima desigualdad, con
ricos opresores y pobres oprimidos;
-el
democrático
En el libro IX se propone la felicidad estatal,
y se viene a completar aquel libro IV en que Sócrates dejaba en
el aire el concepto global de justicia. Tras explicar todos los casos de
justicias necesarias y el mundo de las ideas, ahora sí que puede Sócrates
completar la definición de justicia, como “suma de todas las virtudes” que
se identifica con la felicidad.
La demostración es realizada por Platón por reducción al absurdo; es
decir, llevando al efecto contrario a un callejón sin salida:
-pues
el tirano es el hombre más desdichado (su memoria será borrada…),
-pues
las riquezas y gloria no suelen tener el disfrute intelectual.
Al final de la República se propone el destino
humano. Se trata de una discusión introducida por Platón sobre los premios o castigos
otorgados a un alma al final de su vida, según se haya portado justa o
injustamente.
Tras
exponer el Mito de Er, personaje legendario muerto y resucitado en batalla, se
narran sus experiencias en el otro mundo. Tanto los premios o castigos están en
razón de 10 a 1, respecto a los buenos o malos actos realizados en vida.
Pero también las almas serán libres[70] para decidir si quieren ese premio o no. No obstante, “su elección estará casi siempre guiada por los hábitos tenidos en la vida precedente”.
c.1) Libro I de la República
c.1.1)
Comienza República con una puesta en escena de personajes, lugar y método dialectico
a seguir:
“Nos
fuimos, pues, a la casa de Polemarco, donde encontramos a Lisias y Eutidemo con
Trasímaco de Calcedonia, Carmantides de Peanea y Clitofonte; Céfalo también
estaba allí. Apenas me vio Céfalo, me saludó y me dijo:
-Sócrates,
muy pocas veces vienes al Pireo, a pesar de que nos darías mucho gusto en ello.
Has de venir más veces a verme, porque a medida que los placeres del cuerpo me
abandonan, encuentro mayor encanto en la conversación.
-Yo,
Céfalo (respondió
Sócrates), me complazco infinito en
conversar con los ancianos, porque se hallan al término de una carrera que es
interesante averiguar” (II, 328 a).
c.1.2)
A continuación, y tras hacer una primera referencia a “la carrera de las
antorchas encendidas en honor de la diosa” Bendis, diosa lunar de la Tracia,
de culto reciente en Atenas, Platón propone su primer esbozo de justicia,
por boca de Sócrates:
“La
justicia no consiste en decir la verdad, ni en dar a cada uno lo que le
pertenece” (V, 331d).
“Otros
sostienen que es justo devolver lo que se debe”
(VI, 332a). “Otros
llaman justicia a hacer beneficios a los amigos y daño a los enemigos”
(VII, 332b).
“Pero,
querido amigo, la justicia no es de gran importancia si sólo es útil para las
cosas de que no hacemos uso” (VIII,
333e).
“En
este concepto el verdadero amigo será el hombre de bien, y el malo el verdadero
enemigo. Pero, ¿es posible que el hombre justo haga mal a otro hombre,
cualquiera que él sea? Pues necesariamente los hombres a quienes se causa mal
se han de hacer más injustos” (VIII,
335a a IX, 335e).
“Y
¿puede el hombre justo, mediante la justicia, hacer a un hombre injusto? Por
consiguiente, no es sabio decir que la justicia consiste en dar a cada uno lo
que se le debe” (IX, 335c).
c.1.3) Insiste Platón en el tema de la utilidad
de la justicia:
“Algunos
dicen que la justicia es lo que es útil al más fuerte. Otros definen la
justicia como lo que es conveniente al más fuerte”
(XII, 338c y 339a).
“Pero
los que gobiernan se engañan algunas veces sobre sus intereses, al dar las
leyes que imponen a sus súbditos. Por otro lado, es justo que éstos hagan sin
distinción todo lo que se les ordena y manda...
Muchas
veces también la justicia consistirá en hacer lo que es inconveniente para los
que gobiernan y para los más fuertes, como ocurre cuando ellos mismos tienen
que mandar cosas contrarias a sus intereses. Luego aquí llegamos a que es justo
lo contrario de lo que dicen algunos.
De
aquí se sigue que la justicia es lo mismo de conveniente o inconveniente para
el más fuerte. Pero no hay disciplina que examine ni ordene lo que es
conveniente para el más fuerte, sino el interés del inferior objeto sobre el
que se ejercita. Por consiguiente, todo hombre que gobierna jamás examina ni
ordena lo conveniente para él, sino para el gobernado y sujeto a su arte.
c.1.4) Analiza Platón el tema del interés:
“Ningún
arte consulta nunca su propio interés, sino el interés de su objeto. Nadie
quiere, por ejemplo, gobernar ni curar los males de otro gratuitamente, sino que
exige una recompensa, porque no trabaja para sí mismo, sino en provecho del
gobernado...
c.1.5) Trata Platón a continuación la no
ventaja de la injusticia:
“Algunos
pretenden que la completa injusticia es más ventajosa que la justicia perfecta...
Algunos
dicen que la injusticia es más fuerte y poderosa que la injusticia...
c.1.6) Termina este libro I, sin duda el
más importante de la obra por su composición e independencia, con una posible interpolación
posterior, a mi juicio del mismo autor, para continuar con tres
libros más lo que en su origen iba a consistir solamente en un solo libro:
“Buen
banquete por ti preparado, Trasímaco, que tanto te ha suavizado y que ha
desechado esa cólera que tenías contra mí. Pero a mí me ha sucedido lo que a
los glotones, que se arrojan sobre todas las viandas y no saborean ninguna”
(XXIV, 354a).
“Antes
de haber resuelto la primera cuestión que se ha propuesto sobre la naturaleza
de la justicia, he procurado indagar detenidamente si era vicio e ignorancia, o
sabiduría y virtud. De manera que nada he aprendido de esta conversación. Pues
¿cómo podría yo saber si el justo es desgraciado o dichoso?” (XXIV,
354b, continuación directa del párrafo anterior).
c.2) Libro II de la República
c.2.1) Se dedica Platón en este momento
a analizar la naturaleza de la justicia
estatal:
“Y
así, indagaremos primero cuál es la naturaleza de la justicia en los Estados.
Después, estudiaremos la justicia en cada particular. Y finalmente,
compararemos estas dos especies de justicia, viendo la semejanza de la pequeña
con la grande” (XI, 369a).
c.2.2) Pasa a continuación Platón a
examinar la manera
de establecerse los estados:
“Si
examináramos con el pensamiento la manera de formarse un Estado, quizás
descubriríamos como la justicia y la injusticia nacen en él...
“Todo Estado se compondrá, para
empezar, de cuatro o cinco personas. Pero no
todos nacemos con el mismo talento, y una cosa se frustra cuando no está hecha
oportunamente. Luego necesitamos, según lo que acabamos de hablar, de más de
cuatro ciudadanos. Aquí, la justicia puede ser contemplada por la vida de cada
ciudadano” (XI, 369e a XII, 372a).
“El Estado sano es el que permanece
pequeño. Pero hemos visto que es preciso agrandarlo
y hacer entrar en él a una multitud de gentes, por lujo y no por necesidad.
Ahora, pues, es el momento de dar cabida en nuestro Estado a un numeroso ejército”
(XIII, 373b a XIV, 374a).
c.2.3)
Introduce Platón su teoría sobre los guardianes
del estado:
“Por
consiguiente, tienen que haber personas que protejan el Estado, por sus
ampliamientos. Pero cuanto más importante es el cargo de estos guardianes del
Estado, tanto más han de estar exentos de otras actividades y dedicarse a la
suya con competencia y celo...
c.2.4) Tras criticar severamente a la
poesía, Platón introduce su verdadero concepto de Dios,
no ya como panteón de divinidades, sino como ser uno y único, decididor por sí
mismo y solo del destino del cosmos:
“Por
lo pronto, es preciso que los poetas nos presenten por todas partes a Dios tal
cual es. Pues Dios, siendo esencialmente bueno, no es causa de todas las cosas,
sino causa de una pequeña parte de lo que sucede a los hombres. A él sólo
deben atribuirse los bienes. No hay, pues, que dar fe a Homero...
Por
lo tanto, nuestra primera regla en lo tocante a los dioses es que Dios no es el
autor de todas las cosas, sino sólo de las buenas...
c.3.1)
Amplía la crítica a la poesía, entrando
ya de lleno en mostrar su irracionalidad:
“Nuestro
deber es recomendar a los poetas que no denigren lo del Hades” (I, 386b).
“Borremos, pues, los nombres de Cocito,
Estigia, Infiernos, Manes y otros semejantes, que es de temer que el terror
que inspiran enfríe y debilite el valor de nuestros guardianes”
(II, 387c).
“Luego con razón suprimimos en los
hombres ilustres las lamentaciones, puesto
que queremos que los que destinamos para guardar nuestro país se avergüencen
de semejantes debilidades” (II, 388a).
“No debemos tampoco consentir que se nos
represente a los hombres grandes dominados por una risa
que no pueden contener” (III, 389a).
“La verdad
tiene derechos que es preciso respetar. Sólo a los magistrados supremos
pertenece el poder mentir, a fin de engañar al enemigo o a los ciudadanos para
bien de la República” (III, 389b).
“Deberemos también desarrollar en
nuestros jóvenes la templanza” (III,
389d).
“Tampoco debe consentirse que nuestros
hombres sean ansiosos de riqueza, ni que se dejen corromper
por presentes” (IV, 390d).
c.3.2)
Ahonda Platón todavía más en esta crítica
a los poetas:
“Obliguemos
a los poetas a reconocer que los héroes nunca han cometido semejantes acciones;
desterremos de nuestra ciudad esta clase de ficciones, por temor de que
engendren en la juventud una lamentable facilidad para cometer los mayores
crímenes...
c.3.3)
Tras criticar hondamente la poesía, pasa Platón a describir lo
que no es imitable para los guardianes:
“Nuestros
guardianes deben ser únicamente artesanos hábiles de la libertad del Estado.
No les conviene hacer ni imitar ninguna otra cosa; o si imitan algo, que sea el
valor, la templanza, la piedad, la grandeza de alma” (VIII, 395b).
“No consintamos que para quienes es un
deber llegar a ser hombres de bien, se complazcan en imitar a una mujer.
Que tampoco imiten a los esclavos, ni a los
hombres malos o cobardes. No creo tampoco que
deban acostumbrarse a remediar lo que dicen o hacen los dementes”
(VIII, 395d-e).
“Cuando se presente un personaje
por debajo de él, que nunca se rebaje hasta el punto de imitarlo
seriamente” (VIII, 396d).
“Tampoco se ha de imitar a uno de esos encantadores
hábiles en adoptar mil formas diferentes. Si uno de ellos viniese a nuestra
ciudad para exhibir su arte y sus obras, como un hombre divino, maravilloso y
arrebatador, nosotros le despediríamos” (IX, 398a).
“Nada mas indigno, así mismo, de los
guardianes, que la embriaguez, la molicie y
la indolencia” (X, 398e).
c.3.4)
Habla Platón a continuación sobre la variedad de la toma
de medidas respecto a la vida:
“Es
preciso indagar qué ritmos expresan el carácter de la vida ordenada y
valerosa, someter el pie y la melodía a las palabras, y no las palabras al pie
y la melodía...
c.3.5)
Repasa, por fin, Platón, lo que sí debe ser un artista, en general, e
incluyendo todas las ramas del arte, como son la música,
la gimnasia, la medicina, la judicatura:
“No
bastará, pues, que vigilemos a los poetas. Será preciso que fijemos nuestras
miradas también sobre todos los demás artistas, para impedir que copien, en
arquitectura, en pintura o en cualquier otro género, la maldad, la
intemperancia, la vileza o la fealdad...
c.4) Libro IV de la República
c.4.1) Expone Platón su exordio sobre
la felicidad
estatal, sobre el camino para alcanzar la plena satisfacción pública
en su República:
“Al
formar un Estado, no nos hemos propuesto como fin la felicidad de un cierto
orden de ciudadanos, sino la del Estado entero. Ahora bien, en este momento
nuestra tarea consiste en fundar un gobierno dichoso...
c.4.2) Continúa con la exposición de
los límites
estatales para ese proyecto ideal:
“Es
preciso dar a cada uno un nombre de significación extensa, porque cada uno de
ellos no es sino muchos...
c.4.3) Trata Platón, en este instante,
la educación
juvenil y la crianza estatal hacia los niños:
“Si
nuestros ciudadanos son bien educados, verán que todas las cosas deben ser
comunes entre los amigos...
c.4.4) El siguiente apartado de reflexión,
siguiendo el hilo dialéctico de construcción de la República, es el de la prudencia
estatal:
“Así
pues, nuestro Estado está por fin formado. Si está bien constituido, nuestro
Estado debe ser perfecto, valeroso, templado y justo...
c.4.5) A la prudencia le debe seguir el valor:
“En
cuanto al valor, no es difícil descubrirlo, así como el cuerpo en que reside.
Valor es una especie de conservación...
c.4.6) Al valor le debe seguir la templanza:
“La
templanza consiste en cierto acuerdo y armonía en mayor grado que las
precedentes. La templanza no es otra cosa que un cierto orden, un dominio que el
hombre ejerce sobre sus pasiones, placeres y apetitos. Consiste en ser dueños
de sí mismos...
c.4.7) Este es el momento en que Platón
introduce en su República las 3
especies de alma, como inspiradoras del estado ideal y perfecto:
“Una
cuestión trivial es la relativa al alma. Se trata de saber si tiene o no en sí
las tres especies diferentes, si hay en el alma tres elementos distintos o uno...
c.4.8) Sobre la virtud
y vicio, son escuetas las explicaciones del ateniense, pero de
bastante provecho:
“La
virtud significa salud, belleza, buena disposición del alma; el vicio es la
enfermedad, la deformidad y la flaqueza...
c.5) Libro V de la República
c.5.1) Comienza el ecuador de su obra
hablando Platón de las mujeres, hasta entonces y para
siempre, no ciudadanas en el ámbito griego:
“Si
pedimos a las mujeres los mismos servicios que los hombres, es preciso darles la
misma educación. Será preciso formarlas para la guerra, y tratarlas en todo
como a los hombres...
Entre
la naturaleza de la mujer y la del hombre hay una inmensa diferencia. Es
preciso, pues, destinarlos a oficios diferentes, según su naturaleza. Es un
error decir que es necesario destinar a los mismos empleos y oficios a los
hombres y a las mujeres...
La
diferencia que hay entre el que tiene aptitud para una cosa y el que no la tiene
consiste en que el primero aprende fácilmente y el segundo con dificultad; el
que el uno, con un ligero estudio, lleva sus descubrimientos más allá de lo
que se le enseña, mientras que el otro, con mucha aplicación y cuidado, no
puede retener lo que ha aprendido; en que en el uno las disposiciones del cuerpo
secundan las operaciones del espíritu, y que en el otro las entorpecen...
Hay,
a propósito, mujeres para ser guardianas. Y éstas deben ser las mujeres que
nuestros guerreros deben escoger por compañeras...
c.5.2) Tras la bella descripción de la
naturaleza y función de la mujer, pasa Platón a uno de los puntos más
controvertidos de toda su obra, si no el que más: la comunidad
de guerreros-mujeres-niños, censurable desde todos los puntos de
vista, y auténtico extremo nacionalista, comunista, nihilista-nazista, y a
especie de delirio idealista:
“Las
mujeres de nuestros guerreros serán comunes todas y para todos; ninguna de ella
cohabitará en particular con ninguno de ellos; los hijos serán comunes y los
padres no conocerán a sus hijos ni éstos a sus padres...
Es
preciso que las relaciones sexuales de los individuos más sobresalientes de
ambos sexos sean frecuentes, y las de los individuos inferiores muy raras. Es
preciso criar a los hijos de los primeros, y no de los segundos. Y todas estas
reglas deberán ser conocidas sólo por los magistrados...
Habrá,
pues, que instituir fiestas, donde reuniremos a los esposos futuros. Dejaremos a
los magistrados el cuidado de arreglar el número de matrimonios...
Los
hijos serán puestos en manos de organismos encargados de educarlos. Los hijos
de los mejores ciudadanos habitarán en un sector separado del resto de la
ciudad. A los hijos de los súbditos inferiores, se les ocultará...
c.5.3) Continuando con los aspectos más
polémicos, se autoexcusa Platón con su razonamiento sobre la ley
de la conveniencia:
“Resta
ver que esta institución resultará muy ventajosa, y que concierta con las demás
leyes que hemos establecido. Si un particular experimenta algo bueno o malo,
todo el Estado lo sentirá y compartirá. Veamos, pues, si lo que acabamos de
decir le conviene mejor que a ningún otro...
Nuestros
hombres gozarán de una paz inalterable, en virtud de las leyes. Los pobres no
se verán obligados a adular a los ricos. No se experimentaran obstáculos por
amontonar riqueza, ni por la educación de los hijos. Su triunfo es la salvación
del pueblo entero, y el sustento de por vida”
(X, 461e a XIII, 465e).
c.5.4) Tras demostrar la conveniencia de
su proyecto republicano, Platón es preguntado sobre la viabilidad
del proyecto. Así es como el ateniense muestra los caminos para su
encarnación:
“Sólo
nos resta examinar si es posible establecer entre los hombres esta comunidad,
que este proyecto no es una quimera, y que se puede llevar a cabo...
c.5.5) La viabilidad del proyecto de que
habla Platón pasa por un gobierno de los filósofos:
“Como
los filósofos no gobiernen los Estados, o como los que hoy se llaman reyes no
sean seriamente filósofos, este Estado perfecto, cuyo plan hemos trazado, no
aparecerá jamás sobre la tierra, ni verá la luz del día...
c.6) Libro VI-VII de la República
c.6.1) Entra de lleno Platón en el
plano filosófico, abriendo un paréntesis en el mundo de la política, para
explicar la naturaleza
de la filosofía del saber:
“El
primer signo de la naturaleza filosófica es amar con pasión la ciencia, amando
su esencia, sin despreciar ninguna de sus partes...
Que
no haya en su alma nada que la envilezca, porque la pequeñez no puede tener
cabida en un alma que debe dar cabida en sus indagaciones a todas las cosas
divinas y humanas...
c.6.2) Tras el precioso paréntesis
introducido por el ateniense sobre el alma filosófica, vuelve a la carga con el
tema político, entrando en el campo de la corrupción
política:
“Muy
pocos son los que escapan a la corrupción general, y éstos son, precisamente,
aquellos a quienes se mira como inútiles.
Mucha
gente, al llegar a su edad madura, se hace servir de sus talentos. Y en medio de
tantos aduladores, alimentará las más locas esperanzas, hasta imaginarse que
tiene todo el talento, henchido de orgullo y arrogancia, como de huera y loca
vanidad...
c.6.3) Analiza la República
platónica, en este momento, cada uno de los cargos
políticos que se han de constituir, y su mejor funcionamiento:
“En
la República, basta que se salve cada uno, y que encuentre súbditos dispuestos
a obedecerle, para ejecutar lo que hoy en día es imposible”.
“El jefe de
Estado ha de hacer leyes y reglamentos de lo que hemos hablado, sin que
sean imposibles para el sometimiento de los súbditos. El plan legislativo tiene
que ser excelente, y si su ejecución es difícil, nunca ha de ser imposible”.
“Formaremos una constitución
política en su integridad, y la edad a la que los ciudadanos deberán
someterse a su servicio”.
“Con relación a los magistrados,
que muestren un gran celo por el bien público, y que este celo sea probado en
medio del placer o del dolor. Es preciso rechazar a aquel que haya sucumbido a
las pruebas, y escoger a aquel que haya salido puro como el oro pasado por el
fuego, colmándole de honores después de la muerte”.
“Corto será el número
de cargos, porque muchas cualidades deben entrar en un solo hombre”
(XIV, 502b a XVII, 507b).
c.7) Libro VIII-X de la República
c.7.1)
En la última parte de su obra, apuntala Platón los principios básicos que ha
ido describiendo a lo largo de la misma, haciendo especial hincapié en los principios
políticos:
“Las
constituciones de los estados deben proceder de los caracteres propios de los
miembros que lo componen. Y puesto que hay cinco especies de gobierno, debe
haber otros tantos caracteres del alma individual” (II, 544e).
“En un Estado bien constituido, debe ser
todo en común: mujeres, hijos, educación,
ejercicios propios de la paz y la guerra. Debe designarse igualmente como
gobernantes a hombres consumados en la filosofía y en la ciencia militar. Una
vez designados éstos, hay que asentar a los guerreros en casas comunes, en las
que nadie tendrá nada propio” (I, 543a-c).
“Del carácter que corresponde a la aristocracia,
hemos dicho con razón que es bueno y justo. Ahora tenemos que recorrer los
caracteres viciados; en primer lugar, el que ansía victorias y honores, formado
según el modelo de Lacedemonia; y en seguida, los caracteres oligárquico,
democrático y tiránico” (II, 545a).
“Procuremos explicar de qué manera
puede tener lugar el paso de la aristocracia a la timocracia.
Conserva, en efecto, del régimen anterior el respeto a los magistrados, la
aversión de los guerreros a la agricultura, oficios manuales y profesiones
lucrativas, la costumbre de las comidas públicas, y el cuidado de los
ejercicios gimnásticos y militares” (IV, 547d).
“El
hijo de un timócrata quiere imitar a su padre y seguir sus pasos; pero después
que ve que su padre se ha estrellado contra el Estado, arroja de su cabeza
aquella ambición y fogosidad de trono, y humillado ya no piensa sino en ahorrar
para amontonar una fortuna” (VIII, 553b).
“En la oligarquía,
los hombres de esta condición están ansiosos de riquezas, y se dedican a
gastar en mujeres y en todo lo que halaga sus pasiones. Entregados en secreto a
todos estos placeres, se ocultan de la ley, y todo esto gracias a una educación
fundada en la fuerza, y no en la persuasión, y en haber preferido la gimnasia a
la música” (IV, 548b).
“Aquí
el censo decide la condición de cada ciudadano. Y aquellas riquezas acumuladas
en los cofres son la causa de la ruina de aquel gobierno. En seguida, el vicio
se hace general, dejándose dominar por la pasión de riquezas. Basta ser pobre
para verse despreciado” (VI, 550c).
“Corresponde ahora examinar el origen y
costumbres de la democracia, y observar estas
cualidades en el hombre democrático. Aquí los gobernantes, que deben los
cargos que ocupan, no reprimen con severidad a los jóvenes corrompidos, ni
impiden los despilfarros públicos de dinero, porque su plan es comprar los
bienes de las personas, y prestarles con intereses” (X, 555b).
“Aquí
los comerciantes van con la cabeza gacha, preocupados con su negocio, y sin
reparar en el Estado” (X, 555e).
“En
la democracia los jóvenes se van haciendo débiles e incapaces de resistir al
placer y al dolor. Y así como a un cuerpo enfermizo le basta el más pequeño
empujón para caer en la enfermedad, y en ocasiones cae sin que sobrevenga
ninguna causa exterior, así un Estado democrático se va despedazando, sin que
los extranjeros tomen parte en sus querellas” (X, 556b a X, 557a).
d) Comentario a la República de Platón
Grecia formuló las nociones fundamentales del saber
con una precisión inigualada[71],
la mayor parte de las tendencias que de una manera u otra impregnan la historia
de la sociedad[72],
la distinción y fijación de las partes de la ciencia, sus problemas y métodos
de investigación[73].
La literatura, la política, la religión, la matemática… todo estaba impregnado en Grecia de este sistema racional, todo debía reflejar aquellos cuatro conceptos universales que los griegos habían ido descubriendo a lo largo de los siglos: la unidad, la verdad, el bien, la belleza.
No obstante, Platón trató de forjar una alternativa a este sistema racional. ¿Por qué? ¿Por el gobierno de los 30 tiranos impuesto por los enemigos de Esparta, y que los atenienses tanto aborrecían? ¿Para evitar otra posible Guerra Civil del Peloponeso? ¿Como sistema político intermedio entre la democracia ateniense y la Rhetra espartana, y que podría ser aceptado por todos los griegos?
Veamos la alternativa no tan racional propuesta por el maestro Platón, con vistas posiblemente a una posible salvaguarda de este patrimonio racional griego por excelencia, o en caso de que peligrase por fuerzas bárbaras, o de que perdiese su virtud por debilidades internas.
d.1)
Hombre griego, centro de todas las cosas
De
todos los elementos analizados, tanto en la literatura clásica como en la
griega en general, podemos deducir un axioma: el hombre estaba en el centro de
todas las cosas.
No
era “la medida de todas las cosas”, como decían los sofistas[74],
ni tampoco ese “perro que ladra a quien no conoce, que como asno, prefiere la
paja al oro, y que se dedica a llenar su vientre como una bestia”, como decía
Heráclito[75].
Se puede decir que la literatura griega logró poner al hombre en el centro de
todas las cosas.
En
la Grecia clásica, el pensamiento griego significó una revolución en la
sociedad, un lenguaje a la conquista de la figura humana, un reflejo literario
de lo que debía ser la naturaleza humana.
Esta idealización literaria (la República es un intento de describir lo que es una polis “ideal”) no debía contradecir el realismo, sino acompañarle en el camino, ajustar su funcionamiento, perfeccionar su lenguaje, suprimir lo contingente. Se trataba de mostrar que el hombre, compuesto orgánico de cuerpo y alma, estaba por encima de lo demás, tenía el principio regulador de todo lo demás (la psique), era el centro de todo lo demás.
La cultura griega fue la ciencia que trató de buscar el argé-principio
de todas
las cosas[76].
Y se puede decir que lo encontró[77].
Para ello fue necesaria la elaboración de un método,
en su vertiente matemática[78]
y en su vertiente filosófica[79].
En el campo del arte, el “eterno retorno” de los conocimientos filosóficos,
y el alto dualismo materia-espíritu cultural, también pusieron su sello en las
obras artísticas griegas. Se puede decir que la forma de entender el universo
fue una de las escasas constantes que fueron repitiéndose en las sucesivas evoluciones
racionales griegas.
En efecto, ya desde las primitivas cosmogonías órficas[80],
se decía que:
-el
principio-argé de todas las cosas era
Cronos-el tiempo,
-de
la ley de la adrasteia-necesidad
surgieron el éter, el caos y el erebos,
-de
la relación de los 4 protógonos
surgió un 2º argé, el cielo y la
tierra, (originados por el agua, aire, fuego, o por mezcla de ambos, según
autores),
-del
cielo nacieron los seres celestes, de la tierra nacieron los seres terrenos.
En
el campo de las aportaciones
positivas, se aprecia cómo en las bases de esta democracia ateniense
existe:
-respeto
a la tradición,
-conciencia del progreso hacia algo mejor,
-igualdad esencial entre ciudadanos,
-identidad colectiva en torno a la ciudad, no a la estirpe,
-elogio de las instituciones y carácter de los atenienses, que se crean
mutuamente,
-no ser indistinto el modo de vida que se elija,
-caracteres que han de ser modelados desde la ciudad, y cada uno de ellos
contribuyendo al todo,
-reconocimiento de los méritos,
-el modelo ejemplar de los muertos para los jóvenes,
-el valor de la antigüedad,
-el valor social del ciudadano, pues el individuo solo no es pensable.
En el campo de las contradicciones, nos encontramos
en primer lugar con el sistema
de sorteo para la ocupación de magistraturas, consejerías o
congresos legislativos (impuesto por Pericles), incompatible con sus deseos de
ejemplo ante el mundo de sabiduría y juicio.
En segundo lugar nos encontramos con el enorme derroche
de dinero tenido que ser desembolsado para pagar a los funcionarios
estatales. Se dice incluso que éste era el incentivo que muchos buscaban al
ocupar cargos, y no otro.
La debilidad exterior y militar,
pese a los reiterados intentos de que no se perdiera, acabaron perdiéndose. De
hecho, nunca más en adelante Atenas pudo llevar a cabo una batalla definitiva,
sino siempre parciales y de contención.
Por último, multiplicar entes
sin necesidad, o peritos por 2 años sin control, acabó cavando su
propia fosa para los momentos de debilidad, ocurridos cuando la guerra y peste
asolaron Atenas, y a él se le echó, literalmente, todo el pueblo encima.
d.4) Política griega, dualista y nacionalista
A
nivel exterior, la ciudad griega era la “asociación de seres iguales que
aspiran, en común, a conseguir una existencia dichosa, protegiendo para ello a
sus ciudadanos de los extranjeros”. Es el mismo Aristóteles[81]
quien nos define muy bien lo que era esa hybris
griega, esa especie de soberbia o superioridad
sobre lo extranjero.
En
el arte, por ejemplo, esa intencionalidad de independencia y superioridad
griega, quedaba totalmente patente. De hecho, la mimesis-imitación de la realidad del arte helénico dejó perplejo
al mundo entero, y llegó a crear recelos en el entorno[82].
Y
es que la humanística griega tenía que demostrar que el estilo de vida griego
era mejor que el de otras culturas, que tenía más atractivo universal que el
resto de culturas. Cosa que, por otro lado, Grecia supo escribir y escribió.
A
nivel interior, Grecia nos dejó una política
interna dualista, llena de ambigüedades, auténtico cáncer al
alcance de los ciudadanos, en su versión de:
-relativismo,
bajo forma de “todo se muda y todo cambia”,
-subjetivismo,
bajo forma de “las cosas son como a mí me parece, pues soy la medida de todas
las cosas”,
-indiferentismo,
bajo forma de “no hay cosas buenas o malas, todo depende”,
-convencionalismo,
bajo forma de “las leyes son convenciones para vivir en sociedad”,
-oportunismo,
bajo forma de “si los medios son buenos, todo fin vale”,
-utilitarismo,
bajo forma de “sigue tu conciencia y muévete”,
-agnosticismo,
bajo forma de “sobre los dioses, nadie puede saber si existen o no”,
-frivolidad,
bajo forma de “con tu palabra, fundarás una ciudad o la destruirás”,
-venalidad,
bajo forma de “todo tiene que ser retribuido”.
En
efecto, Protágoras[83]
(480-410 a.C), principal del sofismo ateniense, llegaba a decir que cada uno era
libre para actuar según su conveniencia. En este sentido, Aristófanes[84]
llegaba a decir que los sofistas eran capaces de pronunciar un discurso justo y
otro injusto sobre el mismo tema.
El mismo Sócrates[85] (470-399 a.C) tuvo que oponerse violentamente a este sistema lacroso político. Citado por boca de Platón, el “maestro” pensaba que “los hombres debían superar esa conveniencia particular, y ocuparse de la verdadera sabiduría, que saca de los bienes el bien, y que propone conocimientos que son universales”.
Madrid,
15 agosto 2016
Mercabá, artículos de Cultura y Religión
________
[1] cf.
PIGNA, F; Atenas, ed.
Historia en el aula, Buenos Aires 2009, p. 1.
[2]
cf. COOKE, J; KRAMER, A; ROWLAND-ENTWISTLE, T; Historia
del Mundo, ed. Grisewood & Dempsey, Londres 1979.
[3] Por stasis entendemos la alta probabilidad de desórdenes internos públicos, como rebeliones o alzamientos.
[4] La tiranía griega es distinta a la concepción que en la actualidad tenemos al respecto. Un tirano griego podía dar cabida a sistemas oligárquicos y no meras autarquías, por ejemplo.
[5]
Las
Guerras Médicas (490-479 a.C, narradas por HERODOTO) constituyeron la auténtica
sorpresa internacional, en que por primera vez un pequeño David (Grecia)
lograba tumbar al gigante persa oriental, inundado de legiones medas.
En la
victoria de Marathon-490 a.C, 10.000 atenienses, al mando de MILCIADES, y
formados en rígidas falanges atenienses, lograron tumbar a los 20.000
jinetes de DATIS DE PERSIA, con FILIPIDES recorriendo los 42 km. para gritar
niké.
Tras
la humillante venganza persa de Termópilas-480 a.C, en que los 8.000
griegos de LEONIDAS fueron aplastados por los 320.000 persas de JERJES DE
PERSIA, con la consiguiente devastación de Atenas, DEMISTOCLES logró
reunificar la resistencia, y sucesivamente en Salamina (con el hundimiento de la flota persa) y Platea,
Grecia logró expulsar a los persas del territorio helénico.
[6] Las Guerras del Peloponeso (431-404 a.C, narradas por TUCIDIDES) supusieron el fin de la democracia ateniense, y las consiguientes piratería, stasis, y búsqueda de una filosofía diferente. Enzarzadas comercialmente Esparta y su Liga del Peloponeso (con Corinto y su soberanía naval, Megara y sus decretos comerciales…) con Atenas y su Liga de Delos (islas del Egeo), las batallas fratricidas griegas supusieron el agotamiento de una guerra agonal, llena de sacrilegios, imparcialidad y traición.
Tras la I Guerra Civil o Arquidámica (431-421 a.C), en que ARQUIDAMO DE
ESPARTA fusiló los campos atenienses y provocó la peste y hambruna, y las
siguientes Batallas de Pilos y Delión, NICIAS DE ATENAS tiene que rendirse
al nuevo status espartano.
Con
la II Guerra Civil o Decélica-Jonia (415-404 a.C), iniciada en una nueva
ofensiva espartana en Decelia de Atica, y las Batallas de Arginusas y Egospótamos,
Atenas tiene que rendirse de forma total, entregando sus islas, permitiendo
un gobierno tirano (de los 30), y destruyendo parte de su patrimonio
cultural y comercial.
[7]
En el Concilio de Corinto-337 a.C, y tras el dominio obtenido por FILIPO II
DE MACEDONIA sobre toda la Grecia continental, tras la Batalla de Queronea-338
a.C. y consiguiente castigo a Tebas y Esparta, surge por primera vez la idea
del panhelenismo, en su vertiente política (el rey pasaría a ser el
estratego de un estado federal, con proyección conquistadora contra Persia)
y cultural (inspirada en la paideia griega).
[8] Antes de la llegada de FILIPO II DE MACEDONIA al poder, estamos ante la decadencia de las antiguas hegemonías:
-de
Esparta, con la famosa Revuelta de la coaligada Argos,
-de Atenas, con las oligarquías sucediéndose, como la de TRASIBULO,
-de Tebas, que en esta “anarquía” logró alzarse a 1ª potencia,
con PANITEBAS y sus victorias en Leuctra-371 a.C. y Mantinea-362 a.C, hasta
su derrota en la Batalla de Queronea-338 a.C.
[9]
No hay más que escuchar los discursos de LISIAS, ISEO y ANDOCIDES, maestros
de la elocuencia, y para algunos el origen del futuro sofismo combatido por
la filosofía socrática.
[10]
ARISTOFANES, por ejemplo, testimonia en su Comedia Antigua, con cierta sátira política y cultural, la activa
participación de todo el pueblo en la vida ciudadana.
[11]
De mención especial es la profunda religiosidad mostrada por
SOFOCLES en este final del s. V a.C, sobre la vida y el destino de los
hombres. También ESQUILO, con su vigorosa y solemne religiosidad, refleja
el ideal moral y religioso del inicio de esta Grecia Clásica.
[12]
Se puede decir que fue DEMOSTENES el iniciador de la hybris helena clásica,
al animar, en su Filípicas y en
sus Olintíacas, a la resistencia
de Grecia contra todo lo extranjero o bárbaro. ESQUINES e ISOCRATES también
fueron defensores de la idea panhelénica y de la supremacía de Grecia
sobre lo demás.
[13]
PINDARO, en este sentido, criticó seriamente el ideal moral reflejado por
las nuevas aristocracias, en lo que se ha considerado el final de la lírica
griega.
[14]
Véanse las obras de CEFISODOTO, de su grupo alegórico de Irene
y de Pluto, esculpido hacia el 370 a.C.
[15]
Fue SCOPAS DE PAROS, en sus obras esculpidas en mármol, el que supo
reflejar mejor todos los avatares de este atormentado siglo.
[16] Fue el escultor PRAXITELES, en sus Afroditas, Hermes, Apolo y Eros, el que representó como nadie esta voluptuosidad de las divinidades, en una clara decadencia de religiosidad.
[17] Fiesta popular en que las mujeres llevaban en procesión hasta el Templo de Atenea el velo tejido por ellas mismas, para ofrecérselo en ofrenda.
[18]
Ibid., p. 177.
[19]
PLATON; República,
n. 402.
[20]
JENOFONTE; Symposion, n. 246.
[21] ARISTOTELES; De anima, n. 515.
[22] Siguiendo la tradición ateniense de poner adjetivos calificativos a todo. Como fue el ejemplo de la mujer de Pericles, llamada por los atenienses como “la chica de los ojos de perro”, o del mismo PERICLES, conocido por sus compatriotas como “el del cráneo de cebolla marina”.
Aquí es donde encontramos uno de los elementos diferenciadores de Atenas, al considerar que sí que hay conflicto:
-entre
la inteligencia y mesura griegas (sophrosyne),
-y el uso desmedido e irracional de la fuerza extranjera (hybris).
[23]
Así fue como le calificó su profesor de gimnasia, por la anchura de sus
espaldas (cf. DIOGENES; Laercio,
III, 4).
[24] cf. ARISTOTELES; Metafísica, libro I, VI, 987a.
[25]
Reproduce la defensa de SOCRATES ante sus jueces, con gran valor histórico.
[26]
Sobre los deberes cívicos, con SOCRATES aceptando la muerte antes que saltándose
las leyes.
[27]
Sobre si la virtud, que no puede ser enseñada por insuficiencia de la razón
discursiva.
[28]
Sobre la poesía.
[29]
Sobre la piedad, ridiculizando a EUTRIFON por evitar el pecado pero no la
injusticia.
[30]
Sobre el valor militar, oplomaquia, armadura pesada, y sin ninguna conclusión.
[31] Sobre la belleza (1ª parte), y sobre la mentira y la verdad (2ª parte).
[32] Contraposición entre la retórica y la sabiduría, entre la justicia y la fuerza, entre el placer y la virtud. Condena al hedonismo inmoral de POLOS y CALICLES. Aparece el mito de la inmortalidad del alma.
[33]
Sobre la justicia, en que se afirma que “el fin del hombre es conocerse a sí mismo,
consiste en conocer su alma” (130c-131a).
[34]
Sobre la propiedad de las palabras, insuficientes para hallar la verdad.
Contra el heraclitismo.
[35]
Sobre la justicia, en diálogo con TRASIMACO. Capítulo I escrito hacia el
390 a.C.
[36]
Trata de la virtud en general. Contra los sofistas, muy distintos del
socratismo.
[37]
Sobre la amistad. Contra los sofistas.
[38] Contra las falacias dialécticas de los sofistas, en especial de ANTISTENES.
[39] Reducción de la virtud a ciencia, separándose del socratismo, y sobre la sophrosyne-templanza de CARMIDES, muerto en la Batalla de Muniquia-403 a.C.
[40] Doctrina socrática sobre la virtud, insuficiente para la felicidad.
[41] Sobre la inmortalidad del alma, y una fuerte influencia pitagórica: preexistencia de las almas, escatología, matematismo.
[42] Desarrollo de la Teoría de las Ideas, con sus dos brazos de amor y belleza. Escrito tras la Destrucción de Mantinea-385 a.C. y de su “diecismo”, como punto de alivio para la asfixia que sufría Atenas y el helenismo.
[43]
Entrega de los libros II, III y IV. Los libros V-X, y toda
la República, concluidos para el
384 a.C.
[44]
Parodia burlesca de la tradicional oración fúnebre, ridiculizando a los
oradores patrioteros.
[45]
Sobre el amor y la belleza. Uno de los más bellos compendios de la
literatura platónica.
[46]
Sobre el conocimiento científico. Contra el heraclitismo epistemológico.
Dedicada a TEETO, el 369 a.C.
[47]
Con estilo seco, y cierta autocrítica de la Teoría de las Ideas. Contra el
ser único de los eleatas.
[48] De hecho, en esta obra de Platón:
-su astronomía procede de EUDOXO DE
CNIDOS,
-su
fisiología fue obtenida de EMPEDOCLES e HIPOCRATES,
-su medicina fue proporcionada por FILISTION,
-su dialéctica vino de los aprendizajes de SOCRATES y los megáricos,
-sus matemáticas fueron consultadas a TEETETO.
[49]
Sobre el placer y el bien, h. 360 a.C.
[50]
Sobre cosmogonía, h. 359 a.C.
[51]
Mito de la Atlántida. Lucha entre estado agrario e Imperialismo marítimo.
Inacabado.
[52]
Incompleto. Algunos lo creen póstumo. Rectifica el idealismo de la República.
[53]
Sobre el ser de las ideas, resolviendo problemas planteados.
[54]
Sobre las condiciones de un estado, y selección de los gobernantes.
[55] No llegó a escribirse. Estaba llamado a formar la trilogía platónica por excelencia, junto al Sofistas y Política.
[56] Es el principal argumento de los platónicos, a la hora de poner el bien común por encima del bien particular (neoplatónicos, San Agustín…). Por el lado contrario, ARISTOTELES pondrá el bien individual por encima del bien común (corriente seguida por la Escolástica de S. Tomás de Aquino…).
[57]
Segunda extravagancia de PLATON, que a medida que habla más, se equivoca más.
Unir la mentira con el mal menor representa un auténtico disparate:
1º
porque la mentira no tiene parvedad de materia (toda mentira es mentira y
está mal, sea pequeña o grande), como sí lo tiene, por contra, el
uso-abuso de la vida (no es igual matar una mosca que un embrión, por ejemplo);
2º
porque el mal menor sólo puede ser aplicado como último recurso entre dos
hechos que admitan gradualidad y circunstancias de maldad (y la mentira no
tiene gradualidad, es siempre mentira).
Además, la mentira: requiere reparar el mal cometido (porque se puede hacer), y el mal menor no (porque no puede); excluye la restricción mental (montarme yo la realidad en mi cabeza), y el mal menor no (debe decidir in extremis); abarca un abanico de posibilidades (crítica, insulto, fraude…), y el mal menor no (sólo se aplica a un hecho minúsculo).
[58] Atenas había abanderado las batallas médicas contra los persas, con todas sus consecuencias, y las civiles Guerras del Peloponeso del “todos contra Atenas” estaban sucediéndose de forma drástica sobre la ciudad ática. Así pues, es entendible que PLATON concibiera a la mujer como una “propiedad estatal”, por su función y bienes “femeninos” que podía ofertar a los soldados atenienses, y a los niños con las prerrogativas que a continuación veremos.
[59] Estamos ante el colmo del disparate, pero que ha de ser situado por justicia en su propio contexto de alerta ateniense. Algo distinto fue lo explicado S. Tomás de Aquino, no muy platónico por general, y no situado en un contexto de guerra sino de hambre extremo, al afirmar que “todos los bienes pertenecen a todos, y en ese caso de extrema necesidad, uno no robaría sino que cogería lo que es suyo”.
[60] Consecuencia de los disparates anteriores, pues elimina hasta la más elemental propiedad privada, como es la propiedad natural de un hijo a tener un padre y una madre.
[61] Origen de la idea comunista de educación estatal de los infantes.
[62]
Culmen del punto irracional platónico, y aplicado en posteriores épocas de la
historia por grupos filo-platónicos como jipis, gays, feministas, ocupas, y
gente desahuciada del bien individual.
[63] Paradoja increíble, pues el género que critica es precisamente el más recurrido por PLATON: la imitación de una persona, el uso de la primera persona, el diálogo.
[64] El aristócrata era el buen padre de la ciudad, siguiendo el modelo político de eupatridad. Ya CILON DE ATENAS había intentado cambiarlo, pero sin éxito. El mismo DRACON DE ATENAS, hacia el 620 a.C, también intentaría reformar los abusos de poder con medidas severas, pero también fracasando.
[65] En efecto, y según apunta PLATON, en los primeros pasos de la Grecia Arcaica, los griegos todavía no habían descubierto el número de días del año astronómico, descubrimiento que haría PITAGORAS en el s. V a.C, dando a este número el valor de 12.960.000, es decir, el de los días correspondientes a un período de 36.000 años redondeados a 360 días. Según los cálculos de Newton, sin embargo, el período de rotación de los puntos equinocciales es de 26.000 años.
(cf. CANDEL, M; El Estado, ed. Pensamiento, Madrid 1992, p. 43).
[66]
Máximo exponente de la timocracia fue SOLON DE ATENAS, que como adelantos
sobre la aristocracia, dijo no a las cargas campesinas, no al tribunal
vitalicio (cambiando anualmente al gobernador del tribunal del Areópago), y
censó a la población por riqueza y número de dimnos (1 dimno
= 36 litros), y no ya por linaje. Solón dividió la sociedad timocráticamente
en 4 niveles:
-pentakosiomedimnoi,
para los que poseían más de 500 medimnos anuales,
-hippeis,
para los que poseían más de 300 mm,
-zeugitai,
para los que poseían más de 200 mm, de los cuales saldrían los 400
miembros de la Bulé,
-thetes,
si disponían de menos de 200 mm anuales.
[67] Fundador de la tiranía fue PISISTRATO, que tras varios intentos, logró el apoyo del ejército, derrotó a Megara en el 545 a.C, y asumió todo el poder en Atenas. Además, Pisístrato fue un evergeta que embelleció cívicamente la ciudad:
-desarrollando el comercio, vendiendo cerámica ática
de lujo por todo el Mediterráneo,
-iniciando los concursos de teatro,
potenciando la 2ª oleada de apoikias,
-obteniendo oro del Mar Negro y plata del monte Pentélico,
-acuñando la 1ª
moneda griega e introduciendo la simbólica lechuza…
La tiranía de PISISTRATO también reformó la religión, construyendo el Templo de Atenea, el Altar de los 12 dioses como punto 0 de Atenas, desarrollando la fiesta de las panateneas, transcribiendo los poemas homéricos… Aunque también cobró el diezmo a la población, y su soberbia provocó la damnatio memoriae, y que se quitasen sus epigrafías de todas sus obras.
[68]
Fue el sistema político reinante de principio a fin en Esparta, la 2ª
ciudad griega por excelencia, polis singular, de casi 5.000 km2, campamento
militar en boca de HERODOTO, con su peculiar emblema de “es bello morir en
1ª línea, como valiente que lucha por su patria”, según TIRTEO DE
ESPARTA, del s. VII a.C, y en cuyas competiciones deportivas o agones
las mismas espartanas vencían y convencían a los demás, para que todo
espartano “volviera victorioso, o volviera muerto”, repitiendo
constantemente a sus hijos que volvieran “con él (escudo) o sobre él”.
Pues
bien, según la Rhetra o código
legislativo espartano, dictado por LICURGO DE ESPARTA, Esparta debía regirse por:
-la
diarquía hereditaria de 2 reyes (1 jefe del ejército, y 1 sacerdote de
Zeus),
-el
tribunal de 5 éforos o
magistrados,
-el
consejo de los 28 gerontes o
ancianos,
-los
3 grupos sociales diferenciados de:
-los homoioi,
o espartatas, que controlaban el estado, como oriundos de Esparta que eran,
y con derechos de tierra y políticos;
-los periecos, o habitantes de los alrededores, que se dedicaban al campo y la artesanía;
-los hilotas, o esclavos,
prisioneros de guerra y para la guerra, y causantes muchas veces de
rebeliones internas.
[69]
Ya con CLISTENES, y por supuesto después con PERICLES, es cuando se
constituye la democracia en Atenas, con su trascendental reforma de todas
las instituciones políticas. En efecto, Clístenes ya había fundado:
-la
Ecclesia, o Asamblea
ciudadana, para aprobar leyes, decidir la guerra, y nombras los arcontes o
magistrados;
-la
Bulé, o consejo de los 500,
elegidos a suerte, para proponer leyes a la Ecclesia;
-el
Arcontado, o tribunal anual de
10 altos magistrados, para juzgar los asuntos civiles y militares;
-el
Helieo, o tribunal popular, de
600 miembros;
-el
Areópago, o tribunal de
causas militares y de sangre;
-la
Estrategia, o militares
elegidos para gobernar la alcaldía y todo lo anterior.
[70] Sobre la libertad del alma se han ido activando todas las alarmas desde la Antigüedad. Por un lado, la escatología cristiana se ha opuesto siempre radicalmente. En la filosofía hindú se ha querido ver un atisbo de la reencarnación de las almas, si su deseo de premio es volver a la tierra. Kant, incluso, argumentó aquí su moral, poniendo como sujeto de la acción libre a un yo absolutamente autónomo.
(cf. CANDEL, M., op.cit, p. 47).
[71] “Con el preciso análisis de la naturaleza, de Dios, y del retorno cíclico de sucesos y cosas, se puede conocer la ley cósmica, y los efectos de esa ley en las cosas contingentes”.
(cf. ANAXIMANDRO; D. Laercio, II, 1-2)
[72] Monismo y pluralismo, materialismo y espiritualismo, idealismo y realismo, racionalismo y empirismo, dogmatismo y probabilismo, hedonismo y utilitarismo, criticismo y escepticismo… Apenas hay actitud posterior en la historia del pensamiento que no tenga sus antecedentes en la razón griega.
[73] “De las antítesis primarias entre el ser y no-ser, limitado e infinito, lleno y vacío, provienen todas las figuras, los números y las cosas: del 1 el punto, del 2 la línea, del 3 la superficie, del 4 el volumen, y entre ellos, la geometría total del universo”.
(cf. THALES DE MILETO, Timeo, 55d).
[74] Según PROTAGORAS y GORGIAS, que alcanzan el concepto del hombre del más radical nihilismo cuando dicen que:
-“las leyes son lo que a mí me parecen, pues yo soy la medida de
todas las cosas” (cf. PROTAGORAS, Obras,
317b),
-“no existe nada sino yo, ni el ser ni el no ser ni la mezcla de ser y
no ser” (GORGIAS, Elogio de Helena 8,
12-14).
[75]
Se dice que HERACLITO depositó su libro en el Templo Artemisa de Efeso,
pero lo dejó escrito en un oscuro dialecto jónico, “a fin de que después
de haber escuchado mi doctrina no la entiendan, y se queden todos sordos”.
Posteriormente, y aburrido de los hombres, se retiró a los montes, viviendo
de hierbas y muriendo de hidropesía.
(cf. TIMON, Fragmentos, 43d)
[76] Ya desde THALES DE MILETO, ANAXIMANDRO, ANAXIMEDES… el agua, el fuego, el aire fueron pasando a ser sucesivamente los primeros principios o argés de todas las cosas, pasando por la sophía, el hombre… hasta la definitiva evolución racional culminada en ARISTOTELES.
[77] Según ARISTOTELES, este primer principio tenía que ser al mismo tiempo: la única causa incausada y primera de todas las cosas, el único primer motor inmóvil y origen del movimiento, la única suma belleza y orden de la armonía del cosmos… algo que tenía que ser espíritu puro, uno y único, eterno, verdadero, sabio, omnipotente, bueno.
(cf. ARISTÓTELES, Metafísica, II, 2 y ss).
[78]
o conjunto de mazematas-enseñanzas, iniciado hacia el 500 a.C. por
PITAGORAS con su método infinitesimal, teoría matemática que subdividía
una extensión hasta el infinito; seguido por EMPEDOCLES, fundador del
eclecticismo, teoría física de la unión del fuego con el aire con y el
agua, para formar la tierra; y culminado por LEUCIPO y DEMOCRITO, fundadores
del atomismo, o teoría química del vacío, en que los átomos van uniéndose
entre sí y causando las diversas formas.
Ejemplos
del impresionante desarrollo alcanzado en poco tiempo, fueron el gran
EUCLIDES, con sus famosísimos Elementos, sobre geometría y astronomía; ARQUIMEDES, inventor de
la refracción de la luz y del cálculo integral; ARISTARCO DE SAMOS,
fundador de la teoría heliocéntrica del universo; HIPARCO DE NICEA,
inventor de la Trigonometría; APOLONIO DE PERGA, descubridor del sentido cónico
de las figuras; ERATOSTENES, calculador del radio de la tierra...
[79] o método basado en el conocimiento de los saberes, a través del razonamiento mental de las cosas, para llegar al saber del Absoluto. Método ya elaborado por la escuela gnómica de ESTESICORO DE HIMERA hacia el 700 a.C, como una continuación espiritual de la Teogonía de HESIODO, y preludio de la gran Escuela filosófica de Mileto del 600 a.C. SOCRATES y PLATON pasarían a ser el referente filosófico por excelencia, al igual que ZENON lo será en su derivado ético, el estoicismo.
[80] cf. ARISTOFANES, Las aves, 693 y ss; EUDEMO, De prim. Princ, 123; APOLONIO DE RODAS, Argonautica, 494 y ss.
Parece ser que estos autores, junto a otros como FOCO DE SAMOS con su Astrología náutica, CLEOSTRATO DE TENEDOS con su Phainomena, etc. se fueron reuniendo sucesivamente en Panionion para configurar esta cosmovisión griega del mundo, pasando posteriormente el testigo a los Siete Sabios, y al Templo Apolo de Delfos.
[81] cf. ARISTOTELES, Política, libro I, V, n. 125a.
[82] La cultura egipcia, por ejemplo, lo rechazó totalmente, al decir que este tipo de esteticismo estaba bastante distanciado de la vida (cf. BOARDMAN, El arte griego, ed. Destino, Barcelona 1997, p. 23).
[83]
cf. PROTAGORAS; Sobre el ser, 317b.
[84]
cf. ARISTOFANES; Memorias, libro I, VI, 13.
[85]
cf. PLATON; Eutidemo, 278e.