09-18 San Juan Macías

1. DOMINICOS 2004

San Juan Macías, pastor y fraile

Pastorcillo y místico, enséñanos a orar, Juan Macías.
Sencillo, humilde, emigrante, enséñanos a trabajar y sufrir.
Caritativo, solidario, enséñanos a vivir para los demás.

Hoy en la liturgia dominicana celebramos la fiesta de san Juan Macías (1585-1645,), dechado de caridad, de servicio humilde, de desposeimiento, de oración. Comenzó siendo, en familia pobre, pastorcillo en Extremadura, España. Gozó de amistad profundamente espiritual-evangélica con san Juan Evangelista.

Poseyó extraordinaria sensibilidad, y ésta le hacia contemplativo de Dios en la naturaleza. Emigró a América, como tantos paisanos suyos, en busca de trabajo y de almas, y, por una parte, se mostró dispuesto a realizar cualquier trabajo, pero, por otra, su actitud bondadosa y confiada, y su falta de formación, le hicieron inútil para negocios arriesgados.

Optó por ser fraile dominico cooperador en Lima, y allí hizo de su vida un ejemplo de caridad, siempre al lado de los pobres y de los limpios de corazón. En el silencio contemplativo y en el servicio humilde de una portería, acogedora de pobres, se mostró como al alma ardiente y sedienta de Dios, amigo de los santos, sobre todo de san Martín de Porres y santa Rosa de Lima.

Leyendo la vida de san Juan Macías uno se percata de cuán misteriosos son los designios de Dios sobre cada persona y cuán diversas resultan las pruebas y caminos por los que avanza en santidad un joven limpio de corazón, menguado en cultura, absolutamente fiel en la verdad, trabajo y amor, cuando se pone totalmente en manos de Dios.

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