ORIENTACIÓN FAMILIAR

Mi esposo mira a otras mujeres  

Por Yusi Cervantes Leyzaola

Mi esposo tiene la costumbre de voltear a ver a las mujeres en la calle y otros lugares públicos. Yo me siento muy humillada, ofendida, incómoda. Pero no le digo nada. Una vez si se dio cuenta de que me di cuenta; en esa ocasión me enojé y no le hablé el resto del día y él cambió en algo su actitud. Él, en una ocasión, me fue infiel. Eso lo superamos, pero yo me siento de nuevo insegura cuando se queda mirando a otras mujeres que, seguramente, le gustan más que yo. Por lo demás, es buen esposo, cumplido, hogareño, buen padre… pero yo me siento mal.

 

El problema no es tanto que él voltee a ver a otras mujeres sino el que usted se sienta mal con eso. Humillada ¿por qué?  Esto tiene que ver con la interpretación que le da al hecho, que seguramente no tiene que ver con la verdadera intención de él.  Si él es un buen hombre, como cabe suponer por lo que dice de él, seguramente su intención al voltear a ver a otras mujeres no tiene nada que ver con humillarla u ofenderla. 

  Por supuesto que cuando nuestro esposo voltea a ver a otra mujer es normal sentirse incómoda. Esto tiene que ver con una tendencia natural en el ser humano a la exclusividad de las parejas.

 

  Los dos primeros pasos para una relación

  Y, bueno, el primer paso para vincularse con una persona es mirarla.  De ahí que surja instintivamente cierta inseguridad. Pero también somos seres pensantes y podemos darnos cuenta inmediatamente de que una simple mirada no implica más que exactamente eso: hay una mujer atractiva, el hombre la ve, ella tal vez corresponde a la mirada, punto. El segundo paso sería procurar un acercamiento, el que sea. Y este segundo paso no lo da su esposo ni la inmensa mayoría de los hombres que miran a una mujer.  ¿Por qué?  En el caso de su esposo y otros muchos hombres casados o con novia, porque ya eligieron pareja.

  ¿Por qué sentirse menos atractiva que las mujeres que mira su esposo?  Entre todas las mujeres del mundo o, para ser más realistas, entre todas las mujeres de su mundo, él la eligió a usted. A él usted le pareció más atractiva que las demás mujeres que conoció. No sólo por sus características físicas, sino por todas las cualidades de su ser.  Eso es más importante y profundo que un par de piernas largas. 

  La pregunta entonces es: ¿qué pasa con usted, con su seguridad, con la conciencia de su poder de mujer?  Conozco mujeres muy seguras de sí mismas que, lejos de molestarse porque sus parejas voltean a ver a otra mujer, les comentan: «Mira que chica tan linda».  No digo que eso sea lo mejor, simplemente es lo que ellas hacen y algo podríamos aprender de ello. 

  Por cierto que al menos parte de su inseguridad puede tener relación con aquel asunto de la infidelidad, aparentemente resuelto.  Es algo que usted tiene que revisar. Pero debe tener presente que son dos cosas diferentes. Una no lleva necesariamente a la otra. Hay hombres que voltean a ver a las chicas, pero que son absolutamente fieles a sus esposas; y, por el contrario, hombres que no miran, al menos no abiertamente, y que sí son infieles.   Así que trate de separar esos asuntos en su mente. Lo que tienen en común está en usted misma: su inseguridad.

 

  Mejore su seguridad

  ¿Qué necesita para mejorar su seguridad?  Lo primero, lo básico, es desarrollarse como mujer, como persona, ser feliz, tener un sentido de vida. Sí, efectivamente, esto tiene que ver con la independencia emocional.  Independencia emocional no es lo mismo que falta de amor.  Lo sano es ser capaz de amar inmensa y profundamente, pero no depender del otro para encontrar paz interior y felicidad.

  Si nuestro bienestar emocional depende de si el otro nos mira, sonríe, esta de buenas, nos presta atención, etc., estamos depositando en otro nuestra libertad y nuestra responsabilidad, algo que no le corresponde. Le decía una chica a su novio: «Yo soy feliz; cuando estás conmigo, comparto contigo mi felicidad».Y así debe ser.

  Usted debe ser feliz, estar en paz y armonía, ser conciente de la presencia de Dios en su corazón.  Entonces el hecho de que su esposo voltee a ver a otras mujeres adquiriría su verdadera dimensión, es decir, algo en verdad pequeño.

  Ahora que, si esto le molesta, dígaselo.  Pero dígalo en forma concreta.  Algo así como: «Cuando tú volteas a ver a otras mujeres yo me siento incómoda».  No le diga cosas como «me humillas» o «me ofendes» porque entonces él dirá, con toda razón, que no es cierto; se sentirá atacado, se pondrá a la defensiva y no habrá comunicación entre ustedes.

  Y aquí llegamos a un punto importantísimo y que parece ser un problema entre ustedes: el de la comunicación. Creo que tendrían que revisar cómo se están comunicando, y mejorar este aspecto fundamental en la relación de pareja. En verdad es fundamental. 


ORIENTACIÓN FAMILIAR

Los secretos de las parejas felices

Por Yusi Cervantes Leyzaola

 

¿Cuál es el secreto de un matrimonio feliz? Los expertos opinan que las parejas que continúan nutriendo su compromiso mutuo son las más felices.  Esto es día a día, pero especialmente en los momentos difíciles y en las fechas significativas.

Las diferencias de raza o de religión no importan tanto como, por ejemplo, tener valores similares. Tal vez los valores que más fuerza de cohesión tienen son los religiosos, pero aun personas de diferentes religiones tienen valores en común.   

  Otro punto fundamental es el respeto, que incluye el respeto a quién es la otra persona en el mundo, es decir, a su vocación, a su profesión.

  En las relaciones que funcionan bien hay un intercambio flexible de las posiciones de poder, dependiendo de la tarea o del ambiente.  Esto depende de quién es más competente en cada área.

  La atracción física es un componente importante y las parejas felices la mantienen viva a lo largo de la vida. Estas parejas, después de muchos años de casados, se siguen tomando de la mano, procuran sentarse cerca, se abrazan, se besan…

El sentido del humor es algo que las parejas felices utilizan con frecuencia, especialmente en momentos difíciles, cuando tienen desacuerdos, cuando cometen errores. El sentido del humor aligera el ambiente y facilita que resuelvan sus problemas.