Universidad
Católica Andrés Bello.
Curso de
Confirmación
¿Qué son los Sacramentos?
¿QUE SON
LOS SACRAMENTOS?
Cristo es el que nos muestra al Padre: su amor, su
bondad, su perdón, y nos da su gracia, su salvación" nos hace
ciudadanos de su Reino, hijos de Dios.
1.‑
CRISTO SACRAMENTO DE DIOS
Eso es lo que queremos decir cuando afirmamos que
Cristo es el Sacramento de Dios (Puebla, 921). Por eso él nos dirá: "El
que me ha visto a Mi, ha visto al Padre (Jn 14, 9). En Cristo Dios se hace
visible y eficaz.
2,‑ LA
IGLESIA, SACRAMENTO DE CRISTO
La Iglesia de Cristo, a su vez, nos muestra también
a Cristo, nos lo señala. Y Cristo, por medio de ella, nos comunica la vida
nueva de los hijos de Dios. Por eso la Iglesia es Sacramento de Cristo
(Puebla, 922).
Pero ¿en qué sentido decimos que la Iglesia es un
sacramento? ¿Cómo es la Iglesia signo visible de que Dios está presente y
actúa en la historia de los hombres? En la medida en, que hombres y mujeres
puedan contemplar la comunidad de la Iglesia y ver como la fuerza de Cristo
(su "gracia") ha transformado y transforma a los cristianos que
integran esa comunidad en gentes libres, desprendidas, solidarias, compasivas
que se esfuerzan en liberar a quienes más lo necesitan y en hacer obra de
justicia para los oprimidos (Puebla, 327), que ayudan a todos los hombres a
hermanarse, a superar y vencer el pecado y sus consecuencias: ise puede
confiar en el resultado de la historia humana porque Dios está presente en
ella! Esa victoria sobre el egoísmo, el orgullo, la ambición, la envidia, la
corrupción, el hedonismo, la exacerbación del sexo... no es posible sin la
presencia de Cristo, de Dios operando en esa Iglesia (en los cristianos que la
integran) y a través de ella.
"La Iglesia es, en Cristo, como un sacramento
o signo a instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el
género humano" (LG I).
"El amor de Dios, que nos significa
radicalmente, se vuelve por necesidad comunión de amor con los demás hombres
y participación fraterna" (Puebla, 327)..Y eso se ve: iDios está ahí!,
iamando y actuando!
La Iglesia es sacramento de Cristo,
en cuanto en ella Cristo (su amor, su perdón, su vida, su salvación,
sus preferencias... ) se hace visible y eficaz.
3.
CRISTO PRESENTE Y EFICAZ EN LOS SACRAMENTOS
"Cristo está siempre presente en su Iglesia,
sobre todo ... está presente con su fuerza en los Sacramentos" (Vat. II,
S.C.7).
En estos, los siete sacramentos, Dios se hace
presente y eficaz, salvador.
Los Sacramentos explicitan y celebran algunas
facetas de la amabilidad amorosa de Dios para con la vida de los hombres:
Es Dios presente con su amor y con su gracia, con
su salvación en nuestro nacimiento a una vida nueva (Bautismo). Es el amor de
Dios que nos hace maduros, nos robustece y nos estimula (Confirmación). Es amor
que nos perdona y purifica (Penitencia), amor de un Dios que es fiel también en
nuestra muerte (Unción), y que nos conforma para ser creadores y salvadores con
El (Matrimonio y Orden). Es el amor que se hace presente en nuestra vida diaria
para que cada día vivamos y amemos por sobre nuestro egoísmo (Eucaristía).
4.
SACRAMENTOS DE LA FE
Los sacramentos expresan también to que tenemos y
sentimos en nuestro interior: son signos de "eso" interior. Como el
beso, el abrazo... son "signos de" (sacramentos de) mi amistad, de mi
amor. Son, pues, algo exterior, simbólico, que expresan, hacen exterior y pública,
una realidad interior (Puebla, 920). Es en este sentido en el que decimos que
los sacramentos son "sacramentos de la fe", es decir: suponen la fe,
expresan la fe que uno tiene: fe en que Dios me sale al encuentro en el
sacramento: que al recibir el sacramento, me encuentro con el Señor, con
Cristo, que me salva (Puebla, 923).
Los sacramentos implican también un compromiso: el
de realizar de verdad en la vida lo que quiero expresar con el "gesto"
sacramental (con la palabra que digo y el gesto que hago en el sacramentos
arrepentimiento, un "sí" que es para toda la vida, etc.
5.‑
SIGNOS EFICACES Y COMUNITARIOS
Los sacramentos son signos eficaces, es decir, son
un don de Dios que El nos ofrece: con ellos nos brinda Dios de un modo estable
la unión con Jesús de Nazaret, en la Iglesia y, por su medio, con Dios mismo,
el Padre.
Los sacramentos son signos comunitarios, celebrados
en la comunidad que es la Iglesia: "Igualmente aseguran y construyen la
unidad de la Iglesia los Sacramentos" (Puebla, 246).
6,‑ ¿POR
QUÉ HAY SACRAMENTOS EN LA IGLESIA?
En primer lugar por voluntad de Cristo. Las
primeras comunidades cristianos practicaron desde el primer momento el bautismo
(Mt 28, 19; Hch 1, 5.22; 2, 38.41; 8, 12‑13.16.36.38, etc.) y la eucaristía
(Mt 26, 27; Mac 14, 23; Hch 2, 42‑46; 27, 35, etc.), sobre todo. Cristo
determinó que hubiese sacramentos en la Iglesia, aunque no es posible
determinar los sitios o lugares del Nuevo Testamento donde aparecen de una
manera clara y expresa los siete signos sacramentales. Son signos que provienen
del mismo Jesús, de su forma de actuar, de las instrucciones que impartió a
los discípulos. Cristo quiso que los sacramentos fuesen signos, símbolos auténticamente
expresivos de una experiencia cristiana y capaces de suscitar la experiencia
cristiana correspondiente. Por eso, históricamente está fuera de duda que ha
habido sacramentos que a lo largo de los siglos, han experimentado cambios
importantes en su forma externa, precisamente para ser expresivos, como quiere
Cristo.
Humanamente, también hay sacramentos porque el
hombre no es puro espíritu, es un ser de carne y hueso y expresa sus
sentimientos y vivencias más íntimamente por medio del cuerpo, a través de la
materia, a través de signos.
Y las experiencias más profundas de la existencia
humana (por ejemplo el amor, la esperanza, etc.) se expresan por símbolos (por
ejemplo el besar a un ser querido es símbolo del amor que se le tiene).
No nos extrañemos, en todos los pueblos, en las
culturas de todos los tiempos hay símbolos que expresan las experiencias
constantes y fundamentales del hombre: la purificación por medio del agua, la
fraternidad y el amor por medio de la comida en común, la renovación por medio
de los ritos de muerte y resurrección.
Una comunidad cristiana que quisiera prescindir de
la celebración de los sacramentos no sólo sería infiel a la voluntad de
Cristo, sino que además sería un producto enteramente anormal, sin capacidad
de comunicarse y expresar de la manera más honda, la fe que vive y profesa.
Porque la celebración sacramental es la celebración simbólica de la fe, es la
expresión adecuada, consciente de la experiencia de la fe.