SEGUNDA LECTURA

Los cristianos deben ser conscientes de su dignidad: todo está concebido por Dios en función del servicio humano. Cuando, pues, se nos presenten personas con pretensiones de subyugarnos o cosas con pretensiones de dominarnos, debemos poner en marcha la santa rebeldía de los hijos de Dios, evitando el sacrilegio de quienes somos templos de Dios.

 

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 3,16-23.

Hermanos:

¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?

Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.

Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio.

Porque, la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como está escrito: «El caza a los sabios en su astucia.» Y también «El Señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos.»

Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios.