MONICIONES

Hoy todas las misas deben tener la máxima solemnización: 
iluminación toda encendida, ornamentación de la iglesia y el 
altar, manteles festivos y solemnes, más cirios de lo habitual en 
el altar, paño blanco en el ambón, el agua bendecida en la 
Vigilia Pascual colocada con un cierto relieve y dignidad, hisopo 
para la aspersión preferiblemente de ramas verdes, 
ornamentación del cirio pascual, incienso, ornamentos del 
celebrante, etc.). Antes del saludo, durante el canto de entrada, 
el celebrante podría encender el cirio Pascual. 

Hermanos, sed bienvenidos, en este día luminoso de 
la Pascua, a celebrar la resurrección del Señor. Jesús, 
el crucificado, vive ahora para siempre: ha resucitado. 
Su paz, su gracia, su amor inmenso, su vida que es 
nuestra vida, estén con todos vosotros. 
 
Un lector podría subir a leer esta proclamación que resalta el 
sentido del día: 
 
Esta noche, en todo el mundo, en todos los lugares 
en que hay cristianos, se ha levantado hacia Dios el 
canto gozoso del aleluya. Esta noche, en todo el 
mundo, hombres y mujeres, niños y ancianos, de todas 
las culturas, mentalidades, situaciones sociales, nos 
hemos reunido para escuchar el gran anuncio: Jesús, 
muerto por amor, vive para siempre; Jesús, fiel hasta 
derramar la sangre, ha abierto para todos nosotros el 
camino de la vida. 
Hoy estamos aquí para celebrar la resurrección del 
Señor. Nada es más fuerte que el amor de Dios. Nada, 
ni todo el mal que los hombres somos capaces de 
cometer, ni toda la tristeza que hay en nuestro mundo, 
pueden deshacer el proyecto de amor que Dios ha 
iniciado con Jesús y que nos ofrece como un don de 
infinita bondad.
 
Aspersión: 
Jesús resucitado nos ha dado su misma vida 
mediante el bautismo que un día, hace ya mucho 
tiempo, recibimos. Recordémoslo, renovémoslo hoy, 
con la aspersión de este agua.   
Hoy la aspersión tiene que ser muy relevante, pasando por 
toda la iglesia, mientras se canta un canto bautismal o se 
cantan otras estrofas del canto de entrada (Misal, pág. 1096). 
 
Colecta: 
Oremos (pausa; decir la oración con énfasis). 
Señor Dios, que en este día nos has abierto las 
puertas de la vida 
por medio de tu Hijo, vencedor de la muerte, 
concede a los que celebramos la solemnidad de la 
resurrección de Jesucristo, 
ser renovados por tu Espiritu, 
para resucitar en el reino de la luz y de la vida. 
Por NSJC., tu Hijo... 
 
Antes de las lecturas: 
Cada domingo, en la Eucaristía, se hace presente 
entre nosotros Jesús muerto y resucitado, vivo para 
siempre. Hoy, en el domingo más grande del año, el 
domingo de Pascua, las lecturas nos anunciarán este 
hecho decisivo que nos reúne aquí en la iglesia 
semana tras semana: la vida nueva de Jesús, que nos 
da vida a nosotros. 
Escuchemos con atención este anuncio salvador. 
 
Credo breve, cantado. También podría hacerse el credo 
dialogado de la renovación de las promesas del bautismo de la 
Vigilia Pascual. 
 
Oración universal: 
Oremos unidos. Hoy, y durante todo el tiempo de 
Pascua que hoy empezamos, oremos para que el 
Espiritu de Jesús resucitado se derrame sobre el 
mundo entero. Oremos diciendo: ENVÍANOS TU 
ESPÍRITU, SEÑOR. 
 
1. Para que haya paz y bienestar, fraternidad y 
justicia en todos los pueblos de la tierra. OREMOS: 
 
2. Para que todos los hombres y mujeres de buena 
voluntad sepamos estar a favor de los pobres, los 
débiles, los que son tratados injustamente, los que 
sufren discriminación o violencia. OREMOS: 
 
3. Para que la gracia de Dios descienda 
abundamentemente sobre los que en este tiempo de 
Pascua recibirán el bautismo o la confirmación. 
OREMOS: 
 
4. Para que Jesús resucitado fortalezca la fe y la 
esperanza del papa Juan Pablo, de nuestro obispo N., 
y de todos los que hoy, en el mundo entero, 
celebramos su victoria. OREMOS: 
 
Jesús resucitado, envíanos tu Espiritu y llenamos 
con tu amor. Tú que vives y reinas... 

Of rendas: 
Rebosantes de gozo pascual, celebramos, Señor, 
estos sacramentos en los que tan maravillosamente ha 
renacido y se alimenta tu Iglesia. 
 
Prefacio: 
Todo lo que hemos escuchado en las lecturas, todo 
lo que hoy celebramos, se hará presente ahora entre 
nosotros. Jesús resucitado se nos dará como alimento 
para llenarnos de su vida sin fin. Con alegrí, con 
agradecimiento, dispongámonos a celebrar la 
Eucaristía de Pascua. (Prefacio 1 de Pascua. Habría que 
cantar todos los elementos posibles de la plegaria eucarística). 

Padrenuestro: 
Hermanos, el Espiritu que resucitó a Jesús de entre 
los muertos está en nosotros y ora en nosotros. Unidos 
a él, nos abrevemos a decir: 
 
Poscomunión: Oremos (pausa). 
Protege, Señor, a tu Iglesia con amor paternal, 
para que, renovada por los sacramentos pascuales, 

llegue a la gloria de la resurrección. 
Por Jesucristo nuestro Señor. 
 
Despedida (después de la bendición solemne pág. 
561): 
Hermanos, anunciad a todos la alegría del Señor 
resucitado. 
Podéis ir en paz, aleluya, aleluya. 
 

SUGERENCIA PARA LOS CANTOS

Entrada: 
Nuestra Pascua, MD 351 (951); CLN 203; 
Mujeres santas, MD 354 (954); CLN 232 (O filii et 
filiae); 
A los tres dias, MD 358 (958); CLN 210. 

Aspersión: 
Vidi aquam, CLN A 82 (MD 87-1); 
Agua viva MD 93(693); 
Como el ciervo,172 (772); CLN A 2. 

Responsorial: 
Éste es el dia, MD 149,224 (749,824); CLN 226,227. 


Secuencia: *Victimae, CLN 233; 
Ofrezcan los cristianos, CLN 226,227. 

Comunión: 
Andando por el camino, MD 178 (778); CLN O 25; 
Quédate con nosotros, MD 174(774); CLN O 28; 
Beberemos la copa de Cristo, MD 162 (762); CLN O 
10. 

Final:
Regina coeli, MD 392 (992); CLN 303; 
Reina del cielo, MD 388 (988); CLN 324. 
MISA DOMINICAL 1998, 6, 2