COMENTARIO AL SALMO 97
El Oficio matinal se abre proclamando la Resurrección del Señor con un salmo del Reino de Yahwé.326 Nosotros, que hemos recibido la plenitud de la revelación, estamos en óptimas condiciones para entender tales maravillas: se trata de la victoria de Cristo, autor de nuestra Redención, manifestada en su Misterio Pascual: nunca se oyó cosa semejante.327 Su diestra le ha dado la victoria: es decir, para salvarnos por medio de su Muerte y Resurrección, el Señor no necesitó ayuda extraña.328
Y esas maravillas de las que habla el salmo -comenta Jerónimo-329 responden a aquellas otras del Antiguo Testamento. De un modo semejante a como Eliseo (4 Reg 4: 34 ss) se contrajo al postrarse sobre el cadáver del hijo de la viuda -ojos sobre ojos, manos sobre manos, ...- para resucitarle, así también el Señor ha asumido la forma de hombre y se ha contraído para constituirnos en hijos de la Resurrección.
** Tanto la Liturgia como la tradición cristiana,330 nos invitan a alabar con un cántico nuevo (v. 1) al Niño de Belén, en quien se manifiesta el amor de Dios Padre en favor de la Iglesia, el nuevo Israel. La alabanza a Cristo, aprendida en la escuela de este salmo, es el fruto de la alegría que suscita su Nacimiento en un corazón admirado y agradecido de sentirse salvado por su Señor, que aparece en la verdad de nuestra misma carne. En un famoso himno navideño de Sedulio (+450), el 'A solis ortus cárdine',331 se recogen estas palabras: "No rechaza el pesebre, ni dormir sobre unas pajas; tan solo se conforma con un poco de leche, el mismo que, en su providencia, impide que los pájaros sientan hambre."
Venidos desde los confines de la tierra, los Magos conocieron al Niño Dios. Ellos son los primeros, de entre todas las naciones, a quienes se les revela la misericordia divina: la primera epifanía del Unigénito a los gentiles, que nace de una madre Virgen para salvar al mundo. Una colecta de la liturgia de Adviento332 sirve para convertir en oración estos sentimientos: "Suban, Señor, a tu presencia nuestras súplicas y colma en tus siervos los deseos de llegar a conocer en plenitud el misterio admirable de la Encarnación de tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén."
*** Se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de lsrael (v. 3). Este versículo, que podría haber inspirado -quizá- el Magníficat, nos sugiere meditar en los sentimientos de María en la Resurrección de su Hijo: "Fuerte en la fe, contempló de antemano el día de la luz y de la vida, en el que, desvanecida la noche de la muerte, el mundo entero saltaría de gozo y la Iglesia naciente, al ver de nuevo a su Señor inmortal, se alegraría entusiasmada."333
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326 E. LOPEZ-TELLO OSB, La liturgia monástica de las Horas - El esquema B del «Thesaurus» en PHASE (1993), s p. 423: "Los salmos 46 y 92 y los salmos 95 - 99 se llaman salmos del Reino de Yahvé. Los siete se rezan siempre en Laudes y en ellos se encuentran expresiones como "el Señor reina" o "el Señor es Dios", que son equivalentes a decir "el Señor ha resucitado". Estos salmos, además de recordarnos que Cristo es la Luz verdadera que ilumina a todo hombre, resultan especialmente adecuados para santificar toda la mañana, al traer a todos nuestros actos el recuerdo del Señor.
327 S. ATANASIO, De titulis psalmorum, 97; PG 27
328 S. HILARIO, Tractatus super psalmos. 97 L PL, 9.
329 S. JERONIMO, Breviarium in psalmos, 97; PL 26
330 OLM, Sal resp Misa del 25 XII (Misa del día), y 2 3, y 4 I; MISAL ROMANO, com Misa del 25-XII, Misa del día; P. SALMON OSB, Les 'Tituli psalmorum' des manuscrits latins, París 1959, Serie V (Pseudo-Orígenes), 97, p. 144: 'Psalmus ostendit quod ipse (Christus) per adventum nativitatis salutare suum omnibus patefecit.'
331 LITURGIA HORARUM, Himno 'A solis ortus cárdine, Laud, Solemn Natividad del Señor: 'Feno iacére pértulit, / praesépe non abhorruit, / parvoque lacte pastus est / per quem nec ales ésurit.' (F. AROCENA, Los himnos de la Liturgia de las Horas, Madrid, 1992, p 120)
332 MISSALE ROMANUM, Coll Feria II, Hebd 2 Adv (Sacr. Veronense, 1344): 'Dirigatur, quasumus, Domine, in conspectu tuo nostrae petitionis oratio, ut ad magnum incarnationis Unigeniti tui mysterium nostrae vota servitutis illibata puritate perveniant. Qui vivit.'
333 COLLECTIO MISSARUM DE BEATA MARIA VIRGINE, Missa de Beata Maria Virgine in Resurrestione Domini, Praef: "...fide munita, diem prospexit lucis et vitae, quo, mortis nocte dilapsa, universus mundus exsultaret gaudio et oriens Ecclesia Dominum suum immortalem revisens trepida laetaretur".
FÉLIX
AROCENA
EN ESPÍRITU Y VERDAD, I
Ediciones EGA, Bilbao 1995.Págs. 152-153
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