La Iglesia dedica todo el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que los católicos lo veneremos, lo honremos y lo imitemos especialmente en estos 30 días.
Esto significa que debemos vivir este mes demostrándole a Jesús con nuestras obras que lo amamos, que correspondemos al gran amor que Él nos tiene y que nos ha demostrado entregándose a la muerte por nosotros, quedándose en la Eucaristía y enseñándonos el camino a la Vida Eterna.
La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe; todo lo que Dios nos ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por lo tanto, le debemos amar. Amor de Dios que nos remite necesariamente a la Eucaristía, pues en ella Jesucristo nos da su propio Corazón, que ama sin medida... Y tanto nos ama, que sufre cuando su inmenso amor no es correspondido.
Fuente inagotable de Gracia
En la oración colecta de la Misa del Corazón de Jesús este 18 de junio, se pide a Dios Todopoderoso que, al recordar los beneficios de su amor para con nosotros, nos conceda recibir de la fuente divina del Corazón de su Unigénito «una inagotable abundancia de Gracia». Del Corazón traspasado de Cristo muerto en la Cruz brotan el agua y la sangre, dando nacimiento a la Iglesia y a los Sacramentos de la Iglesia.
Adoramos el Corazón de Cristo porque es el Corazón del Verbo encarnado, del Hijo de Dios hecho hombre, de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad que, sin dejar de ser Dios, asumió una naturaleza humana para realizar nuestra salvación. El Corazón de Jesús es un corazón humano que simboliza el Amor divino. Jesús es «manso y humilde de corazón». Es compasivo con las necesidades de los hombres, sensible a sus sufrimientos. Su amor privilegia a los enfermos, a los pobres, a los que padecen necesidad, pues «no tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos».
Amor ignorado
Sin embargo, muchos
ignoramos este Amor. El amor ignorado es un tormento. El amor de Cristo es un
infinito amor, infinitamente ignorado: Millones de personas que en 20 siglos lo
hemos desamado, ofendido, despreciado. Y su Corazón que ama con perfección
divina, se ha dilatado con el sufrimiento del dolor. La lanzada en la Cruz es
nada en comparación a las heridas que en 20 siglos hemos infligido la raza
humana al Corazón de Jesús.
El envío del Espíritu Santo
Acerquémonos al Corazón de Cristo. Respondamos con amor al Amor. Que nuestra vida sea un homenaje …callado y humilde– de amor y de cumplida reparación. «Quiero gastarme sólo por tu Amor», escribió Santa Teresita del Niño Jesús.
También nosotros le pedimos al Señor la gracia de corresponder –en la medida de nuestras pobres fuerzas– a su infinita compasión para con el mundo. «Señor, ¡que nos gastemos sólo por tu Amor!». «Que prendamos en las almas el fuego de tu Amor».
Todos los días podemos acercarnos a Jesús o alejarnos de Él. De nosotros depende, ya que Él siempre nos está esperando y amando.
Debemos vivir recordándolo y pensar cada vez que actuamos: ¿Qué haría Jesús en esta situación?, ¿qué le dictaría su Corazón? (ante un problema en la familia, en el trabajo, en nuestra comunidad, con nuestras amistades, etcétera).
Debemos, por lo tanto, pensar si las obras o acciones que vamos a hacer nos alejan o acercan a Dios.
Es recomendable tener en casa o en el trabajo una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, pues nos ayuda a recordar su gran amor y, a imitarlo en este mes de junio y durante todo el año.
Oración de
Consagración al Sagrado Corazón de Jesús
Podemos
conseguir una estampa o una figura donde se vea el Sagrado Corazón de Jesús y,
ante ella, llevar a cabo la consagración familiar a su Sagrado Corazón, de la
siguiente manera:
- Señor Jesucristo, arrodillados a tus pies, renovamos alegremente la
Consagración
de nuestra familia a tu Divino Corazón.
- Sé, hoy y siempre, nuestro Guía, el Jefe protector de nuestro hogar,
el Rey y Centro de nuestros corazones.
- Bendice a nuestra familia, nuestra casa, a nuestros vecinos, parientes y
amigos.
- Ayúdanos a cumplir fielmente nuestros deberes, y participa de nuestras
alegrías y angustias, de nuestras esperanzas y dudas, de nuestro trabajo y de
nuestras diversiones.
- Danos fuerza, Señor, para que carguemos nuestra cruz de cada día y sepamos
ofrecer todos nuestros actos, junto con tu sacrificio, al Padre.
- Que la justicia, la fraternidad, el perdón y la misericordia estén presentes
en nuestro hogar y en nuestras comunidades.
- Queremos ser instrumentos de paz y de vida.
- Que nuestro amor a tu Corazón compense, de alguna manera, la frialdad y la
indiferencia, la ingratitud y la falta de amor de quienes no te conocen, te
desprecian o rechazan.
- Sagrado Corazón de Jesús, tenemos confianza en Ti.
- Ayúdanos a que ésta sea profunda, ilimitada.
Amén.