Breve historia de la fiesta del Corpus Christi
Fue diócesis de Lieja la primera en celebrar el Corpus, desde el año 1246 a consecuencia de las visiones y y revelaciones de la Beata Juliana de Mont-Cornillon. Dieciocho años después, el Papa Urbano IV -que había sido antes Arcediano de la Basílica de Lieja y promotor de la celebración del Corpus – extenderá la fiesta al resto de la Iglesia Universal.
Fueron los monjes cistercienses - recién nacidos - los mayores impulsores de esta devoción y culto a la Eucaristía. Una serie de hechos prodigios como los famosos casos de las formas incorruptas de San Juan de las Abadesas, en Gerona, de los corporales de Daroca, ciudad de la provincia de Zaragoza, o los de Bolsena, en el Lazio italiano, y que se conservan en la catedral de Orvieto, "el más hermoso monumento de la arquitectura polícroma", serán también decisivos, según la tradición, en la instauración y desarrollo de esta festividad.
Expresiones singulares en España
Barcelona, Gerona, Vic, Valencia, Calahorra fueron las primeras ciudades de España en sumarse a la celebración del Corpus. Con todo, ya antes, en otros lugares de nuestro país, había hermosísimas manifestaciones de piedad eucarística. Así, la exposición permanente del Santísimo se tenía y se sigue teniendo en la Catedral de Lugo desde el siglo VI. Del siglo XI son los hechos prodigiosos de la Santa Duda de Ivorra o de las formas incorruptas de Sant Cugat del Vallés.
En España, por otro lado, junto a las procesiones y la gran ornamentación en torno a la solemnidad, como otra expresión característica de esta fiesta, en los alobores de la fiesta del Corpus nacen los Autos Sacramentales, que serán elevados en dignificación y categoría literaria por Lope de Vega o Calderón de la Barca, en la Edad de Oro de la Literatura Española. Se representaban en las iglesias, en las plazas y frente a los palacios. El final de la escenficiación viene acompañado de una Exposción y Adoración Eucarística. "El gran teatro del mundo" de Pedro Calderón de la Barca es el Auto Sacramental más conocido.
Le cabe el honor a la ciudad de Guadalajara de ser uno de los primeros lugares de nuestra nación al que se refieren las crónicas medievales con respecto al Corpus. Así, consta ya que en el siglo XIII, la capital provincial alcarreña rindía culto público y solemne al misterio de la Eucaristía. Guadalajara sigue siendo uno de las ciudades más singulares y caracterizadas en su celebraciones del Corpus. La Cofradía de los Apóstoles data del siglo XV. Junto al Santísimo, desfilan los doce miembros de la Cofradía, ataviados con lod atuendos de la época de Cristo. El ser miembro de esta Cofradía pasa de padres a hijos.
Valverde de los Arroyos, pequeña localidad de la provincia de Guadalajara, celebra el Corpus más vistoso y popular de nuestra tierra, aunque no tiene lugar en su día, sino en la Octava. Es fiesta declarada de interés turístico y realmente bien merece una visita, al menos. A los pies del padre Ocejón, que destila y rezuma en estas fechas vida y primavera, en las eras, ocho danzantes con botarga danzarán ante el Santísimo, llevado allí en procesión tras la Eucaristía. Antes habrán danzado en la plaza serrana del pueblo. La almoneda de roscas y el auto sacramental junto al portalejo de la iglesia serán el resto de los actos de un día sagrado y pintoresco.
Selas, en el Señorío de Molina, anexa, al día siguiente del Corpus, la fiesta de la Virgen de la Minerva. Auna así el misterio del Hijo y de la Madre, en una celebración que tiene bula y favor papal: En 1578 Gregorio XIII concedía al lugar el privilegio de que en la procesión del Corpus saliese también la imagen de la Virgen de la Minerva. Desde ocho años antes existen las Cofradías del Santísimo y de la Virgen.
El día nacional de la Caridad
En esta festividad, la Iglesia Católica en España celebra el día nacional de la Caridad, el día de Cáritas. La jornada es así una invitación a la solidaridad y la generosidad, a la comunión eclesial y a la justicia que hallará expresión concreta en todas las parroquias y comunidades de España con una colecta imperada para CARITAS, uno de los organismos que sirven la pastoral de la Caridad en nuestra iglesia.
Y es que la fiesta de la Eucaristía es siempre la fiesta de Jesucristo y la fiesta del hombre. Es el pan que se parte, se reparte y se comparte. Es pan y vino, cuerpo y sangre, que se derrama por nosotros, por todos nosotros y por la salvación del mundo. De ahí, pues, la popularidad y el fervor del Corpus.