El arrianismo en el siglo XXI
La cristología de los Testigos de Jehová guarda similitudes con el arrianismo,
en el sentido que ambas consideran a Jesús como el Hijo unigénito del Dios
Padre, pero también tiene diferencias.
Dicen los Testigos de Jehová: "El Concilio de Nicea sí aseguró que Cristo era de la misma sustancia que Dios, lo que colocó la base para la teología trinitaria posterior. Pero no estableció la Trinidad, pues en aquel concilio no se dijo que el espíritu santo fuera la tercera persona de una Deidad trina y una."… , y sigue afirmando que fue una imposición del emperador Constantino.
Los socinianos, una denominación nacida luego de la Reforma Protestante en Polonia, y los unitarios, que se desarrollaron en Transilvania y Hungria, y posteriormente en el Reino Unido, América del Norte y otras regiones, no creen en el aspecto divino de Jesús, por lo que en alguna medida pueden ser considerados herederos del arrianismo.
Durante siglos, el mundo cristiano tendió a ver al Islam como una forma de arrianismo. Se ha avanzado la hipótesis de que la permanencia de arrianos tanto en Oriente Medio como en África del norte y en Hispania habría facilitado la expansión musulmana en estas regiones durante el siglo VIII, aunque es una cuestión aún muy debatida.
Los argumentos principales del arrianismo hoy día siguen siendo muy populares entre los testigos de Jehová. Uno de ellos es afirmar que el Hijo es inferior al Padre en base a Juan 14,28
"Habéis oído que os he dicho: "Me voy y volveré a vosotros." Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo."
Otro consiste en afirmar que Jesús no era Omniciente en base a Mateo 24,36
"Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre."
En 1925, Rutherford, presidente de los Testigos de Jehová, envió a un testigo de Jehová llamado George Yung, a España, para comenzar aquí la obra del jehovismo. Yung, con la ayuda del "embajador británico", consiguió que las autoridades españolas le dieran permiso para que el propio Rutherford pronunciara una conferencia en Barcelona y, después, en Madrid, con la protección de los respectivos gobernadores civiles.
La Patrología dice que los textos usados por los arrianos, para negar, con la Biblia, la divinidad de Cristo, eran, entre otros, los siguientes: Juan 5:19; 14:28 y 20:17 (tomo II, p. 335).
Para proteger sus argumentos, los máximos jefes de los Testigos de Jehová, que se autodenominan El Cuerpo Gobernante, enseñan lo siguiente a sus seguidores, para que lo practiquen en sus visitas por las casas: "Evite los argumentos complicados, técnicos. Por ejemplo, si usted está refutando la doctrina de la trinidad, use pruebas tales como Juan 14:28; 5:19; 20:17, e ilustraciones como la de Jesús orando a Jehová como Dios suyo, como en 1 Corintios 15:27, etc. Estos convencerán a la persona honrada del término medio que quiera razonar, y generalmente la persona de buena voluntan quedará convencida por argumentos como ésos que se entienden claramente."
En otro libro de los TJ, usando más textos bíblicos de su Biblia falsificada que todos los empleados por Arrio (hasta donde podemos tener noticia), se encuentran frases como éstas: "Jesús no fue Dios-hombre, Dios en la carne, sino Hijo de Dios, inferior a Dios". Se refiere a él (a Jesucristo) como Dios Poderoso, pero no el Dios Todopoderoso, Jehová".
Por fin, en otra obra jehovista, se compara a Jesucristo con Satanás; así lo dice el Cuerpo Gobernante de los TJ: "¿Está en conflicto con la enseñanza bíblica de que hay un solo Dios el decir que Jesucristo es ‘un dios’? No, porque a veces la Biblia emplea el término ‘dios’ para referirse a criaturas poderosas. […[ Hasta a Satanás se le llama ‘el dios de este sistema de cosas’ en 2 Corintios 4:4" (¿Debería creer usted en la Trinidad?, p. 28. Por otra parte, los dirigentes de la Iglesia, a lo largo de los siglos II y III, dijeron que el Logos había sido engendrado por Dios y, por tanto, era Hijo de Dios. Arrio se apoyó en esas afirmaciones, para decir que el Logos no podía ser verdadero Dios, porque tenía principio al ser Hijo de Dios, mientras que el Padre era eterno (artículos VII y VIII). Pues bien, los TJ, apoyándose ahora en el mismo argumento de Arrio, dicen así: "Considerando desde el punto de vista del lenguaje, el mismísimo hecho de que la Palabra (= al Logos) es el ‘Hijo de Dios’ indica un principio, ya que un hijo siempre es más joven que su padre. En cuanto al Padre, él siempre ha existido." (La Atalaya, 15 de Agosto de 1975, p. 495).
En los textos obviados por los arrianos y por los TJ (sus herederos doctrinales), dice que el Logos (antes de su encarnación) era Dios (y no hijo de Dios), Juan 1:1; y, después de su encarnación, presenta la declaración de Tomás a Cristo, cuandole dijo: "¡Señor mío y Dios mío!" (Juan 20:2; después, Juan, refiriéndose a Cristo, afirma: "Éste es el verdadero Dios ..." (1 Juan 5:20); y, en otra ocasión, presenta esta declaración de Jesús, según el texto griego: "Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso." (Apocalipsis 1:; y, concluyentemente, el que vendrá es Cristo, según Hechos 3:20-21, luego Cristo es el Todopoderoso.
Como el Logos se había encarnado en María, según Juan 1:14 y Hebreos 2:14, resulta que, en Jesús hombre, estaba oculta la naturaleza divina del Logos; por esto, el Padre,
cuando nació Jesús, dijo a los ángeles que le adoraran (lo que habría sido un acto de idolatría, si Jesús hubiera sido sólo un hombre): "[…] cuando introduce a su Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios." (Hebreos 1:6). Lo cual se cumplió al pie de la letra, así: "Díjoles el ángel (a los pastores): no temáis, os traigo una buena nueva, una gran alegría, que es para todo el pueblo; pues os ha nacido hoy un Salvador, que es el Mesías Señor, en la ciudad de David. Esto tendréis por señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre. Al instante se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: ‘Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad’." (Lucas 2: 10-14). Por todo esto, Juan dice: "En el principio, existía el Logos, y el Logos estaba con el Dios, y Dios era el Logos. […]. Y el Logos se hizo carne y habitó entre nosotros, […]" (Juan 1:1, 14).Porque tanto amó el Dios al mundo, que le dio a su Hijo, para que todo el que cree en El no perezca, sino que tenga vida eterna." (Juan 3:16).
En el principio el Logos era Dios, cuya existencia no tiene comienzo; por tanto, nadie le engendró y, por consiguiente, no tiene padre ni madre. Después el Logos-Dios tomó la naturaleza humana por medio de la encarnación y, así, llegó a ser un hombre llamado Jesús, que tenía oculta en él la naturaleza divina del Logos; por esto era (y es), desde su encarnación, Dios y Hombre; como hombre, su padre es "el Dios" (de Juan 1:1) y su madre es María. Decimos que Jesús continúa siendo Dios y Hombre porque así lo afirma el apóstol Pablo
Pero el arrianismo, hoy, no se encuentra sólo en los testigos de Jehová. También se encuentra encriptado dentro de la propia Iglesia católica. Uno de esos encriptados es el popular José Antonio Pagola.
José Antonio Pagola, vicario general del obispo de San Sebastián José María Setién. Su último libro, Jesús, aproximación histórica, ha sido criticado fuertemente y finalmente ha sido retirado por una de las editoriales PPC, a pesar de contar con el nihil obstat e imprimatur episcopal de monseñor Uriarte obispo de San Sebastián. Siguen sin embargo circulando la edición latinoamericana (Editorial Claretiana Argentina), así como las traducciones en catalán, euskera, portugués e inglés.
Las Conferencia Episcopal Española ha sentenciado que "el Autor parece sugerir indirectamente que algunas propuestas fundamentales de la doctrina católica carecen de fundamento histórico en Jesús".
Ha desempeñado la responsabilidad de ser rector del Seminario diocesano de San Sebastián y, sobre todo, la de ser Vicario General de la diócesis de San Sebastián. José Antonio Pagola es la cabeza visible del movimiento de la teología vasca.
El tercer volumen de la colección, el evangelio de Lucas, ha vuelto a PPC. La orden de los marianistas, que auspicia el grupo SM, se reunió para tratar esta cuestión y decidió sacar los últimos trabajos de Pagola sin pedir el 'nihil obstat'
Según publica en El Correo del 30-1-2011 Pedro Ontoso, la vaticana Congregación para la Doctrina de la Fe abre una causa contra José Antonio Pagola por su libro sobre Jesús.
Por otra parte, Pagola no se encuentra solo en la propagación del nuevo arrianismo. El cardenal Gianfraco Ravasi, responsable de cultura del Vaticano publicó un artículo en el periódico italiano "Il Sole 24 Ore", el 5 de diciembre de 2010, en el que habla del "Jesús" de Pagola en términos muy elogiosos. Tanto es así que el purpurado asegura que "la mejor forma para guiar al lector no técnico en medio de esta selva (de interpretaciones cristológicas) me parece la narrativa realizada en España por dos teólogos, Armand Puig i Tarrech (Jesús. Respuesta a los enigmas. San Pablo) y José Antonio Pagola (Jesús. Una aproximación histórica. PPC)".
En respuesta a la herejía, la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe emitió una nota aclaratoria en la que afirma que desde el punto de vista metodológico, tres son las deficiencias principales de la obra: la ruptura que, de hecho, se establece entre la fe y la historia; la desconfianza respecto a la historicidad de los evangelios; y la lectura de la historia de Jesús desde unos presupuestos que acaban tergiversándola.
En cuanto a las deficiencias doctrinales, las resume en seis: presentación reduccionista de Jesús como un mero profeta; negación de su conciencia filial divina; negación del sentido redentor dado por Jesús a su muerte; oscurecimiento de la realidad del pecado y del sentido del perdón; negación de la intención de Jesús de fundar la Iglesia como comunidad jerárquica; y, confusión sobre el carácter histórico, real y trascendente de la resurrección de Jesús.
En la obra de Pagola se asume acríticamente una ruptura entre la investigación histórica sobre Jesús y la fe en Él, entre el llamado "Jesús histórico" y el "Cristo de la fe", dando la impresión de que la fe carece de un fundamento histórico sólido. Ahora bien, si la fe de la Iglesia no tiene su fundamento en la historia, entonces el cristianismo deriva en ideología
Es contrario a la fe cristiana introducir cualquier separación entre el Verbo y Jesucristo. San Juan afirma claramente que el Verbo, que «estaba en el principio con Dios», es el mismo que «se hizo carne» (Jn 1, 2.14). Jesús es el Verbo encarnado, una sola persona e inseparable: no se puede separar a Jesús de Cristo, ni hablar de un «Jesús de la historia», que sería distinto del «Cristo de la fe». La Iglesia conoce y confiesa a Jesús como «el Cristo, el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16). Cristo no es sino Jesús de Nazaret, y éste es el Verbo de Dios hecho hombre para la salvación de todos»: Juan Pablo II, Carta Encíclica Redemptoris missio (7.12.1990).
La obra de Pagola es considerada por la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe como una Aproximación a la historia desde presupuestos ideológicos, cargada de Desconfianza en la historicidad de los Evangelios, y marca una Ruptura entre fe e investigación histórica
El revuelo originado por la obra de Pagola le ha llevado a hacer una segunda edición de su obra en la que no modifica nada de lo esencial de la misma. Pagola por su lado mantiene una clara ruptura entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe, olvidando que un cristianismo sin historia no es cristianismo. De hecho la obra de Pagola es una obra de mínimos e incluso de bajo mínimos, por ejemplo cuando desconoce lo que hoy muchos autores denominan una cristología implícita en dichos y actuaciones de Jesús. En su investigación histórica no encuentra lugar un hecho tan fundamental como la pretensión de divinidad de Jesús y su clara conciencia de ello.
Teólogos cristianos han combatido la doctrina herética de Pagola (Demetrio Fernández González, Xavier Pikaza, José Antonio Sayés), al tiempo que otros heresiarcas, con altos cargos dentro de la Iglesia, le siguen apoyando abiertamente.
También el teólogo y profesor Juan José Tamayo Acosta expresa su simpatía por Arrio, pues dice: "Recuerdo a Arrio (256-336), sacerdote piadoso, que situaba a Jesús en la máxima cercanía de Dios, pero no lo reconocía como Dios […]." Y, en su libro titulado Dios y Jesús , p. 125, se sirve de un texto bíblico que parece ser el caballo de batalla de los arrianos de todos los tiempos para mostrar que Cristo no puede ser verdadero Dios, porque él dice que es inferior a su Padre: el texto es el de Juan 14:28. En parte, dice así: "[…] el Padre es mayor que yo." En esta frase, se apoyan los arrianos; pero obvian la otra frase del mismo Jesús, que dice: "Yo y el Padre somos una cosa." (Juan 10:30). Es difícil llegar leyendo al texto anterior sin haber pasado por éste; pero así de absurdos son los arrianos. No quieren reconocer que al ser, Jesús, Dios y hombre, se refiere a su humanidad en el primero de estos dos textos, y, a su divinidad, en el segundo. Esto lo hizo Jesús en más de una ocasión, para desesperación de los judíos, que no entendían nada; como cuando dice: "[…], antes que Abraham llegara a existir, yo soy. Cogieron entonces piedras para arrojárselas; […]." (Juan 8:58-59). Aquí, es evidente que Jesús se refiere a su existencia prehumana como el Logos-Dios, y, además, se identifica con el Dios que mandó a Moisés que fuera a Egipto, quien le dijo: "[…].Jesús insistió en identificarse con el Yavé (el Yo soy) del Antiguo Testamento
En sus escritos, Pagola hace constantes referencias a conceptos arriasnos y otras herejías, como la musulmana; así transcribe textos como el siguiente: Vengo a ti, Dios mío, desde un país lejano... Solo te pido que me acojas con tu misericordia. Tú conoces mis secretos más íntimos, nada se te oculta de mí ser. Soy un pobre que implora tu ayuda y busca tu protección. Vengo a ti anhelando tu perdón (.ORACIÓN RITUAL MUSULMANA
No es que la plegaria no pueda ser asumida; en este caso, parece que lo es abiertamente. En este caso concreto no es la forma lo que preocupa, sino el fondo que trasluce la lectura de la obra de Pagola.
En su obra "Conversión de la Iglesia a Jesús, el Cristo" dice cosas como las que siguen:
Durante siglos se le ha educado a la masa de los fieles para la sumisión, la obediencia, el silencio y la pasividad. El cristianismo se ha organizado como una religión de autoridad y no de llamada.
Argumento torticero, y sobre todo estúpido, que no tiene para nada en cuenta las realidades que rodean a un hecho. El cristianismo ha aportado libertad allí donde ha llegado; el cristianismo ha aportado justicia e igualdad donde hasta su llegada eran asuntos incuestionables. Que el cristianismo se ha organizado como una religión de autoridad… ¡Por supuesto! De una autoridad que se basa en la esencia de de la "autoritas"; de una autoridad que, por supuesto, es ajena a este nuevo arriano.
Sumisión, sí, a Dios. Ahí tenemos nuestra literatura, que deja muestra de esa realidad; baste citar el teatro de Lope de Vega y sus obras con trasfondo social; baste citar a nuestro inmortal Don Quijote. Obediencia, ¿qué podemos decir de esta virtud que no se encuentre en las antípodas de Pagola?, ¿y del silencio creador?... Desde luego, nada en común con el ruido liberal. En cuanto a la pasividad, creo que situarla entre las virtudes citadas sólo es propio de servidores del tirano. Nada tiene de pasividad la actitud del cristianismo a lo largo de los tiempos. Véase cómo actuó frente a la tiranía de Nerón o de Diocleciano; véase cómo actuó frente a las herejías, desde la arriana hasta la protestante, pasando por la musulmana. Hoy sí, tal vez, estamos pecando de pasividad, admitiendo principios anticristianos como el aborto y el liberalismo, con su carga permanente contra los principios humanos.
Un asunto señala Pagola como negativo: La idea que parece estar en el trasfondo es que los dieciséis siglos transcurridos desde "el giro constantiniano" hasta nuestros días han consolidado una estructuración de la Iglesia que es prácticamente imposible cambiar.
Esfuerzos en contra están realizando elementos como Pagola con excesivo éxito. Sólo es deseable que Dios nos de la suficiente fuerza y sabiduría para poder extirparlos.
Citando a Casaldáliga defiende un principio contrario la fe: El Dios en quien creemos, el Abbá de Jesús, no puede ser de ningún modo causa de fundamentalismos, de exclusiones, de inclusiones absorbentes, de orgullo proselitista. Ya basta con hacer de nuestro Dios el único Dios verdadero.
Por supuesto, ni el fundamentalismo ni la exclusión es propio de la doctrina cristiana. Pero lo que a los católicos nos hace seguir siendo tales es justamente el convencimiento de que nuestro Dios es el único Dios verdadero. Para otros, su único dios verdadero es alguna extraña que va desde Mammon hasta el Liberalismo, desde el hedonismo hasta el mismo hedonismo.
Una cosa señala Pagola que sí reclamo: hemos de detectar también con más honestidad y humildad las desviaciones y adulteraciones del cristianismo actual. Y ello, a mí, me lleva a detectar en el mismo autor un peligroso germen de desviación y adulteración.
En "Creer ¿para qué?", José Antonio Pagola señala citando a Martín Lutero que "religión es lo que hace uno en su soledad". ¿Tal vez defecar es religión? Bien, José Antonio Pagola sabrá…
En ese mismo orden de cosas, refiriéndose a Dios dice: Eres Padre de todos. No vives encerrado en los templos, mezquitas o sinagogas (¿qué dice la Iglesia del sincretismo?)
Pero, para colmo, esta frase la incluye citando a HUUB OOSTERHUIS, poeta y escritor, conocido principalmente por su contribución a la música cristiana y la liturgia, que ha dado lugar a la prohibición de varias canciones en algunas diócesis, que en 1954, inspirado por el Che Guevara , combinó su sacerdocio con el activismo político y que en 1965, se convirtió en uno de los principales partidarios de ecumenismo después de la moderna interpretación del Concilio Vaticano II. Sus puntos de vista políticos, los conflictos con respecto a la liturgia y su rechazo de celibato llevado a Oosterhuis ser expulsado de la orden de los jesuitas en 1969. Naturalmente, un ejemplo a seguir.
Naturalmente estas heterodoxias surgen de alguien que afirma que Jesús de Nazaret ha sido un hombre que ha vivido y ha comunicado una experiencia sana de Dios. Conclusión típicamente arriana, como arriano es afirmar que si creyéramos en el Dios de Jesús, nos inundaría una alegría y una confianza desconocidas. Personalmente me llena de alegría saber que Jesús es Dios.
En el campo estrictamente lingüístico debo reconocer, no obstante, que ocasionalmente Pagola coincide con el cristianismo al afirmar que Dios no es «omnipotente». No lo puede todo. No puede hacer contigo cualquier cosa. Solo puede hacerte el bien. No obstante, realizar tal afirmación no puede llevar sino una intención torticera, porque facultad física para hacer el mal, sin lugar a dudas, la tiene, del mismo modo que cualquier padre tiene capacidad física de asesinar a su hijo. Otra cosa es que esa omnipotencia sea controlada y anulada por la magnificencia, que en ningún momento señala Pagola en Dios.
No quiero señalar sólo las herejías de Pagola. También quiero resaltar algunos aspectos que comparte con el cristianismo. Así, señala: ¿no importa pecar o no pecar?, ¿da todo igual? En absoluto. El pecado te hace mucho daño. Te deshumaniza, te encierra en ti mismo, te distancia de los demás, no te deja vivir con dignidad.
Dios es compasivo y clemente, paciente y misericordioso... Cierto… como cierto es que esta proclamación identifica a un tipo de herejes: los musulmanes.
En el repiqueteo constante de negar la dignidad divina a nuestro Señor, dice Pagola citando a Friedrich Novalis, autor romántico (1772- 1801): Jesucristo Sabía que, para Dios, nada hay más importante que las personas. Pues naturalmente que lo sabía… Es más, lo sabe, como Dios que es.
Pagola utiliza las artimañas que los sofistas han venido utilizando desde hace siglos; primero dejaron de llamarse sofistas (sabios), y pasaron a integrar nominalmente el número de sus enemigos, los filósofos, hasta el extremo que se les estudia en la "historia de la Filosofía", para a continuación utilizar conceptos que por definición les son ajenos, con el único fin de confundir. Así no duda este sofista en proclamar: No os sentís bien en la Iglesia. Os parece anacrónica, poco tolerante, machista, prepotente. Pero… si eso sólo le parece a quienes carecen de información… Y por otra parte ¿qué decir de los que tienen ese sentimiento por lo contrario?... ¿qué decir de quienes sienten que la Jerarquía no sigue la doctrina cristiana? Esos no cuentan.
Pero claro, los sofistas defienden que la verdad no es tuya, ni mía, ni de nadie. No es hindú, ni cristiana, ni mahometana.
A esa afirmación se llama sincretismo, y sincretismo, según la Real Academia de la lengua Española es un sistema filosófico que trata de conciliar doctrinas diferentes. Wikipedia dice más: Comúnmente se entiende que estas uniones no guardan una coherencia sustancial. También se utiliza en alusión a la cultura o la religión para resaltar su carácter de fusión y asimilación de elementos diferentes.
Siguiendo con las citas de las citas, dice Pagola: Dorothee Sólle, tal vez la teóloga de mayor prestigio en nuestros días, recientemente fallecida, decía en uno de sus libros más leídos que uno de los fenómenos más claros hoy en Europa es el«miedo a la religión».
Pero Dorothee Sólle tiene estos argumentos, tan cristianos ellos: ¿La teología política significa la salvación común de todos los hombres, el arco de la alianza? -Sí, porque nadie puede salvarse solo. La fe no es un negocio particular. La fe personal, existencial, es como la propiedad privada. Marx, en sus Manuscritos económico-filosóficos, habla de la «esencia subjetiva de la propiedad privada», lo que puede explicarnos este contenido individualista de la religión. Terrible.
Por otra parte, parece como si esta cita de Pagola se contradijera con la anteriormente señalada de Lutero. Recordemos: "religión es lo que hace uno en su soledad".
El sincretismo arriano del que Pagola hace gala lo lleva a aconsejar alejarse de la doctrina católica: Lo primero que puedes hacer es adquirir una buena traducción del Nuevo Testamento. Por ejemplo, en español: Nuevo Testamento, de J. Mateos y L. Alonso Schókel; Nuevo Testamento, de la Biblia Interconfesional.
El trato que Pagola da a Jesucristo no es cristiano, como vengo afirmando; como muestra, tres citas más de su obra:
Esta fe de Jesús en la bondad universal de Dios hacia todos sorprendía y escandalizaba a no pocos.
¿Te has preguntado alguna vez cómo vivía Jesús a Dios?
Dios conduce a Jesús a acoger a los excluidos.
Pero, hablando del perdón, ¿qué entiende Pagola al respecto? Dice: Los jueces, cuando imparten justicia, tienen que atenerse a las leyes vigentes. Pero Dios no está sometido a ninguna ley. Solo se atiene a su amor infinito por sus criaturas. DIOS PERDONA SIEMPRE. Su perdón es incondicional e inmerecido. No tienes que hacer nada para lograrlo. Solo una cosa: dejarte perdonar.
Es la sublimación de la herejía. Sí, es cierto que Dios perdona siempre… pero no contra la voluntad del pecador. ¿Dónde quedaría la libertad humana si Dios perdonase al pecador contra la voluntad del pecador? Pongamos los términos en otros parámetros; supongamos que yo me manifiesto enemigo del sistema democrático. ¿Me tiene perdonado la democracia mi pecado democrático? Sin embargo, estoy convencido que nada desearía más la democracia que mi arrepentimiento, y estoy convencido que, si llegase a arrepentirme, la democracia me acogería en su seno. Sí, parece ejemplo fuera de lugar, pero en definitiva, también la democracia es el dios de muchos.
También afirma: A lo largo de estos años me he encontrado con personas que se han ido alejando de Dios porque ya no soportaban oír constantemente que es «Omnipotente» y «Todopoderoso».Se sentían mal ante ese Dios.
¡Y qué le vamos a hacer!… que se arrepientan. Dios les espera con los brazos abiertos.
Ante las recriminaciones recibidas por parte de la Jerarquía eclesiástica (demos gracias a Dios porque se haya atrevido a efectuarlas), el servicio diocesano del laicado de la diócesis de Vitoria editó una nota laudatoria el 14-3-2010 en que dice: En este momento, en que parece que algunas cosas se ponen en duda sobre esa publicación, nosotros y nosotras queremos decir sencillamente esto: gracias, Jose Antonio porque tu obra a nosotros sólo nos ha hecho bien. También le apoya un grupo denominado "cristianosgays.com" que en su página de internet tiene enlaces con los más variopintos grupos.
Pero José Antonio Pagola no limita sus herejías a las citadas. Hay más, mucho más en su "Jesús, Aproximación Histórica".
En la misma afirma: Sé que Jesús es de todos, no solo de los cristianos. Su vida y su mensaje son patrimonio de la Humanidad.
Yo me pregunto si cree que ha descubierto el Mediterráneo. El mismo Jesús, en la tierra, mandó a sus discípulos a realizar la tarea. Pero creo que hay veneno en el "Su vida y su mensaje son patrimonio de la Humanidad"; parece deducirse de tal afirmación que ese patrimonio es ajeno a la voluntad del Padre y más acorde con la redacción de los "derechos humanos"; vamos, parece que se trata más de una exigencia hecha por la Humanidad a Dios que de un don que Dios hace a la Humanidad.
También afirma que el encuentro con Jesús no es fruto de la investigación histórica ni de la reflexión doctrinal. Solo acontece en la adhesión interior y en el seguimiento fiel.
Tampoco es falsa la afirmación… y también lleva veneno en su exposición, pues si bien es cierto que la adhesión debe ser interior y el seguimiento debe ser fiel, no es menos cierto que la doctrina de Pagola pone en entredicho al mismo Jesucristo, como tampoco es menos cierto que para ese seguimiento fiel es más que conveniente la reflexión doctrinal.
A estas afirmaciones de Pagola responde la Conferencia Episcopal: Los escritos del Nuevo Testamento son, ciertamente, documentos de fe, pero «no [por ello] son menos atendibles, en el conjunto de sus relatos, como testimonios históricos». Los autores sagrados no se han limitado a poner por escrito sus experiencias subjetivas en torno a Jesús, ni tampoco han recreado a la luz de la Pascua una figura diferente de la que aconteció en la historia. La verdad del relato evangélico se fundamenta tanto en la asistencia del Espíritu Santo (inspiración) como en el testimonio histórico directo: Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos (1 Jn 1, 3).
Sigue diciendo la Conferencia Episcopal respecto a la obra de Pagola: Se asume acríticamente una ruptura entre la investigación histórica sobre Jesús y la fe en Él, entre el llamado "Jesús histórico" y el "Cristo de la fe", dando la impresión de que la fe carece de un fundamento histórico sólido. Ahora bien, si la fe de la Iglesia no tiene su fundamento en la historia, entonces el cristianismo deriva en ideología
Y es que Pagola pone en entredicho cuanto le parece oportuno, al puro estilo arriano. Por ejemplo en lo relativo a la matanza de inocentes: El recuerdo de esta actuación siniestra de Herodes ante cualquiera que pudiera poner en peligro su poder está sin duda en el trasfondo del relato legendario de la "matanza de los inocentes" en Belén a manos de sus soldados (Mateo 2,1-18). Llama fabulista a San Mateo.
Pero no sólo llama fabulista a San Mateo; los cuatro evangelistas entran en liza. En una de sus parábolas habla de un terrateniente que "arrendó su viña a unos labradores" y de los conflictos que tuvo con ellos al negarse a entregar la parte convenida de la cosecha (Marcos 12, 1-9.).
Así son los sofistas. La cita exacta es la siguiente: Un hombre plantó una viña. La Rodeó con una cerca, Cavó un lagar, Edificó una torre, la Arrendó a unos labradores y se fue lejos.
Ciertamente tal acción puede ser llevada a cabo por un terrateniente… y por alguien que no lo sea. ¿A qué viene tildar de terrateniente cuando la escritura no dice tal cosa? Además, aún conviniendo que se tratase de un terrateniente, la parábola es, según la R.A.E. "Narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral." Y eso es lo que utilizaba Nuestro Señor. ¿A qué viene la tergiversación del sofista?
Los tributos servían para alimentar a las legiones que vigilaban cada provincia, para construir calzadas, puentes o edificios públicos y, sobre todo, para el mantenimiento de las clases gobernantes.
¿Sobre todo para eso? Veamos…
En los primeros días de la República Romana, los impuestos públicos consistían en modestas liquidaciones de las riquezas y propiedades que se poseían. La tasa de impuesto bajo circunstancias normales era de 1% y, en ocasiones podía elevarse tanto como al 3% en situaciones tales como guerra. Estos impuestos modestos eran aplicados a la tierra, hogares y otras propiedades, esclavos, animales, artículos personales y riqueza monetaria. Los impuestos se cobraban a las personas y, en ocasiones, el Tesoro podía realizar reembolsos por cobros excesivos. Con una limitada precisión de los censos, la recaudación tributaria de las personas naturales era una tarea difícil en el mejor de los casos. Los impuestos eran aplicados como un diezmo sobre todas las comunidades en lugar de hacerlo individualmente. Las liquidaciones tributarias en estas comunidades estaban bajo la jurisdicción de los gobernadores provinciales y varios magistrados locales, utilizando reglas similares a las del antiguo sistema.
El sistema impositivo romano incrementó en gran medida el volumen de comercio en el imperio; los niveles de consumo eran muy superiores en el período romano, que en el prerromano, la mayor incidencia de naufragios, haciendo suponer un mayor tráfico marítimo y por último, se produjo un incremento de la oferta monetaria, que permitió financiar un aumento del comercio interregional.
Parece que el "sobre todo para el mantenimiento de las clases gobernantes" es, como mínimo un exabrupto intelectual sin base. Y es que, la reconstrucción histórica realizada por el autor alterna datos supuestamente históricos con recreaciones literarias inspiradas en la mentalidad actual, adoptando, además, el análisis propio de la lucha de clases para describir el entorno familiar, social, económico, político y religioso. El objetivo de esta descripción es situar la actividad de Jesús y su predicación del Reino en un horizonte preferentemente terreno. Así, al uso selectivo de los estudios utilizados en la redacción del libro le corresponde una utilización igualmente selectiva de las fuentes. Los relatos evangélicos son adaptaciones posteriores cuando desmienten la propia tesis; son históricos cuando concuerdan con ella.
La tergiversación histórica parece ser el campo de cultivo en el que mejor se desenvuelve Pagola. Dice: Jesús conocía bien los apuros de estos campesinos que, tratando de sacar el máximo rendimiento a sus modestas tierras, sembraban incluso en suelo pedregoso, entre cardos y hasta en zonas que la gente usaba como sendero (Parábola del sembrador (Marcos 4,3-8).
Pero la verdad es que el señor Pagola tendría que decir de dónde saca esa información aviesa. La verdad es que la parábola referida por Jesús dice así:
"¡Oíd! He Aquí un sembrador Salió a sembrar. Y mientras sembraba, Aconteció que parte de la semilla Cayó junto al camino; y vinieron las aves y la devoraron. Otra parte Cayó en pedregales, donde no Había mucha tierra, y en seguida Brotó; porque la tierra no era profunda. Y cuando Salió el sol se Quemó, y porque no Tenía Raíces se Secó. Otra parte Cayó entre los espinos. Y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. Y otras semillas cayeron en buena tierra y creciendo y aumentando dieron fruto. Y llevaban fruto a treinta, sesenta y ciento por uno.
¿Que sembraban incluso en suelo pedregoso, entre cardos y hasta en zonas que la gente usaba como sendero? Bueno, si lo dice el señor Pagola…
Tanto el evangelio de Mateo como el de Lucas ofrecen en sus dos primeros capítulos un conjunto de relatos en torno a la concepción, nacimiento e infancia de Jesús. Son Conocidos tradicionalmente como "evangelios de la infancia" Ambos ofrecen notables diferencias entre sí en cuanto al contenido, estructura general, redacción literaria y centros de interés. El análisis de los procedimientos literarios utilizados muestra que más que relatos de carácter biográfico son composiciones Cristianas elaboradas a la luz de la fe en Cristo resucitado.
No fueron redactados para informar sobre los hechos ocurridos (probablemente se sabía poco), sino para proclamar la Buena Noticia de que Jesús es el Mesías davídico esperado en Israel y el HIJO de DIOS nacido para salvar a la humanidad. ….Sin embargo, Jesús no era un desconocido.
Jesús nació probablemente en Nazaret. Solo en los evangelios de la infancia de Mateo y Lucas se nos habla de su nacimiento en Belén, lo hacen seguramente por razones teológicas, como cumplimiento de las palabras de Miqueas, un profeta del Siglo VIII a. C, que dIce así "Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá, pues de ti saldrá un Jefe que será pastor de mi pueblo, Israel"
Pagola dixit…
En contra de lo que solemos imaginar, Jesús no vivió en el seno de una pequeña célula familiar junto a sus padres, sino integrado en una familia más extensa. Los evangelios nos informan de que Jesús tiene cuatro hermanos que se llaman Santiago, José, Judas y Simón, y también algunas hermanas a las que dejan sin nombrar, por la poca importancia que se le daba a la mujer.
Y redixit nuevos argumentos arrianos. El señor Pagola sabe, con toda seguridad bastante mejor que yo, que" en el mundo judío en vivió Jesús los nombres de "ah" (hermano) y "ahoth" (hermana), designan parientes de grado mucho más lejano que el de hermano y hermana carnal. En efecto, en el antiguo hebreo no se encuentra un término específico para definir a los primos. En cualquier caso ese es un debate que siempre ha existido entre el catolicismo y el arrianismo. He aquí la respuesta que da el mismo Pagola:
Según Marcos 6,3, los habitantes de Nazaret se expresan así: "No es este el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón?, ¿no están sus hermanas aquí con nosotros?", El término adelfós utilizado por el evangelista significa normalmente "hermano" en sentido estricto, no primo o pariente. Desde un punto de vista puramente filológico e histórico, la postura más común de los expertos es que se trata de verdaderos hermanos y hermanas de Jesús.
Pero si comprobamos el asunto en el Antiguo Testamento podemos encontrarnos con lo que Isaac dijo a Jacob: Que los pueblos te sirvan, y las naciones se postren ante ti. Sé señor de tus hermanos, y póstrense ante ti los hijos de tu madre (Gen 27.29). Quizás pueda aclarar el señor Pagola cuantos hermanos uterinos tenía Jacob.
Bien, ahí queda el asunto.
Al parecer, su familia e incluso su grupo familiar le quedaban pequeños. Él buscaba una "familia" que abarcara a todos los hombres y mujeres dispuestos a hacer la voluntad de Dios (Marcos 3,34-35). La ruptura con su familia marcó su vida de profeta itinerante.
Deducción, cuando menos, atrevida. Parece que Jesús vino al mundo a salvarlo, y a salvarlo con el ejemplo, y ¿cómo puede exigir a los demás que lo abandonen todo y le sigan si Él no ha hecho lo mismo antes? Pero, ¿eso es romper con la familia?
Había dos aspectos, al menos, en estas familias que Jesús criticaría un día. En primer lugar, la autoridad patriarcal, que lo dominaba todo; la autoridad del padre era absoluta; todos le debían obediencia y lealtad. Él negociaba los matrimonios y decidía el destino de las hijas. Él organizaba el trabajo y definía los derechos y deberes. Todos le estaban sometidos. Jesús hablará más tarde de unas relaciones más fraternas donde el dominio sobre los demás ha de ser sustituido por el mutuo servicio. Una fuente atribuye a Jesús estas palabras: "No llaméis a nadie "padre" vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo". (Mateo 23,9). Aunque estas palabras están elaboradas en la comunidad cristiana para alertar de una peligrosa jerarquización emergente, son eco del pensamiento auténtico de Jesús.
¿Dónde critica la autoridad del padre? Sólo dice de abandonarlos para formar una nueva familia: desde el principio de la Creación, Dios los hizo varón y mujer. Por esta causa el hombre Dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer; y serán los dos una sola carne. Así que, ya no son más dos, sino una sola carne (Marcos 10,6-8). Y, tú conoces los mandamientos: No cometas homicidio, no cometas adulterio, no robes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre (Marcos 10,19).
Tampoco la situación de la mujer era la que Jesús defendería más tarde. La mujer era apreciada sobre todo por su fecundidad y su trabajo en el hogar. Sobre ella recaían la crianza de los hijos pequeños, el vestido, la preparación de la comida y demás tareas domésticas. Por lo demás, apenas tomaba parte en la vida social de la aldea. Su sitio era el hogar. No tenía contacto con los varones fuera de su grupo de parentesco. No se sentaba a la mesa en los banquetes en que había invitados. Las mujeres se acompañaban y se apoyaban mutuamente en su propio mundo. En realidad, la mujer siempre pertenecía a alguien. La joven pasaba del control de su padre al de su esposo. Su padre la podía vender como esclava para responder de las deudas, no así al hijo, que estaba llamado a asegurar la continuidad de la familia. Su esposo la podía repudiar abandonándola a su suerte. Era especialmente trágica la situación de las mujeres repudiadas y las viudas, que se quedaban sin honor, sin bienes y sin protección, al menos hasta que encontraran un varón que se hiciera cargo de ellas. Más tarde, Jesús defenderá a las mujeres de la discriminación, las acogerá entre sus discípulos y adoptará una postura rotunda frente al repudio decidido por los varones: "El que repudia a su mujer y se casa con otra comete adulterio contra la primera" (Marcos 10,11).
Y todo esto, ¿qué tiene que ver con lo que defiende el señor Pagola? Parece que se limita a seguir las enfermizas directrices del feminismo para formular evidencias que hoy (y desde Cristo) nadie discute.
En su ánimo por poner en tela de juicio todo lo que los evangelistas relatan, dice el sofista: la escena que narra Lucas 4,16-22 en "la sinagoga de Nazaret" es probablemente una composición del evangelista. Y luego dice: No sabemos con certeza si Jesús pudo tener otra formación aparte de la que recibió en su casa. Ignoramos si en aquella aldea desconocida existía una escuela vinculada a la sinagoga, como hubo más tarde en bastantes poblados de Palestina.
La escena citada es: Fue a Nazaret, donde se Había criado, y conforme a su costumbre, el día sábado entró en la sinagoga, y se levantó para leer. A lo que parece, si, Jesús sabía leer.
E insiste: no sabemos, pues, si Jesús aprendió a leer y escribir. Si lo hizo, tampoco pudo practicar mucho: en su casa no había libros para leer ni tinta o pergaminos para escribir.
Lo único que está claro es que Jesús no dejó ningún escrito personal… Como tampoco lo dejó Sócrates, por ejemplo.
Afirma José Antonio Pagola que Jesús no tiene todavía un proyecto propio cuando se encuentra con el Bautista. Y que en contra de lo que se afirma de ordinario, parece que la estancia de Juan en el desierto tenía más el carácter simbólico de una "vida fuera de la tierra prometida" que el tono ascético de un penitente. Esta es su tarea: ayudar al pueblo a prepararle el camino a Dios, que ya llega. Dicho de otra manera, es "el mensajero" que de nuevo guía a Israel por el desierto y lo vuelve a introducir en la tierra prometida.
Para Pagola, así, Juan no anuncia a Jesús, sino que al bautismo de agua le sucederá un "bautismo de fuego" que transformará al pueblo de forma definitiva y lo conducirá a una vida plena. En contra de lo que muchas veces se piensa, el Bautista no consideraba esta segunda etapa como "el final de este mundo", sino como la renovación radical de Israel en una tierra transformada
Con toda seguridad, Pagola conoce a la perfección la psique del Bautista.
Cuando Jesús se acerca a ser bautizado, el Bautista trata de apartarlo con estas palabras: "Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?". Jesús le responde: "Conviene que cumplamos toda justicia". Así pues, ha de quedar claro que Jesús no necesita ser bautizado; si lo hace es por alguna razón desconocida que lo empuja a actuar así (Mateo 3,14-15). Lucas no necesita ya hacer ningún retoque, pues, aunque menciona el bautismo de Jesús, suprime la intervención del Bautista (está ya encarcelado por Antipas). Es Jesús quien ocupa toda la escena: mientras está orando, vive la experiencia religiosa sugerida por Marcos (Lucas 3,21-22). El cuarto evangelista ni siquiera narra el bautismo; Juan no es ya el bautizador de Jesús, sino el testigo que lo declara como "cordero de Dios que quita el pecado del mundo" y que viene a "bautizar con el Espíritu Santo". (Juan 1,29-30.33-34).
La cita no deja de ser torticera. El paréntesis (Mateo 3,14-15) debe ser puesto tras la respuesta de Jesús: "Conviene que cumplamos toda justicia" y no donde está situado, ya que da pie a que las palabras de Pagola pueden ser entendidas como emitidas por Nuestro Señor. En cuanto a la cita de Lucas, es conveniente señalar que sufre una grave interpretación por parte del sofista; veamos, en concreto dice así: Pero el tetrarca Herodes, cuando fue reprendido por Juan respecto de Herodía, la mujer de su hermano, y de todas las maldades que Herodes había hecho, añadió a todo también esto: Encerró a Juan en la Cárcel. Aconteció que, en el tiempo en que todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado.
¿De veras se deduce de este texto que cuando Jesús fue bautizado Juan ya estaba en la cárcel? A ver, cita el evangelista que Juan había sido encarcelado, pero para nada se deduce que Jesús fuese bautizado estando el Bautista en la cárcel; más bien, el evangelista señala que Jesús fue bautizado cuando todo el pueblo era bautizado.
En cuanto a la referencia al evangelio de Juan, efectivamente, Juan no relata el bautismo, pero su relato es esclarecedor: Al Día siguiente, Juan vio a Jesús que Venía hacia él y dijo: --¡He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo! Este es aquel de quien dije: "Después de mí viene un hombre que ha llegado a ser antes de mí, porque era primero que yo." (Juan 1,29-30)
Está claro que para el heresiarca Pagola hay cosas más importantes que la verdad, y se sitúa por encima de los Padres de la Iglesia al dar más valor a los evangelios apócrifos, en los que no niego que pueda existir alguna cosa rescatable.
En ese sentido, afirma que los escritos apócrifos siguieron evolucionando en el mismo sentido. En un fragmento del Evangelio de los ebionitas, Juan se arrodilla ante Jesús diciendo: "Te lo pido, Señor, bautízame tú". Y en otro pasaje del Evangelio de los nazarenos, cuando Jesús es invitado por su madre y hermanos para ir con ellos al Bautista, Jesús responde: "¿En qué he pecado yo para acudir y ser bautizado?".
Dejemos por ahora esta lectura cristiana posterior.
Pues eso… A este respecto dice la nota de C.E.: Sorprende también comprobar cómo en esta obra se citan con igual autoridad escritos canónicos y apócrifos (cf. p.ej. pp. 92-95). La consecuencia inevitable es la confusión sobre el valor histórico de las fuentes empleadas, así como la asunción acrítica del prejuicio liberal que considera la fe y su formulación (el dogma) como una adulteración del auténtico dato histórico.
Entiende Pagola que, al parecer, Jesús no tiene todavía un proyecto propio bien definido. Sin embargo, su decisión de hacerse bautizar por Juan deja entrever algo de su búsqueda.
La situación se hizo explosiva cuando el Bautista, que predica a menos de veinte kilómetros de la frontera con los nabateos, denuncia públicamente la actuación del rey, considerándola contraria a la Torá. Según nos informa Flavio Josefo, "Herodes temió que la enorme influencia de Juan en la gente indujera una especie de revuelta... y consideró mucho mejor eliminarlo antes que afrontar luego una situación difícil con la revuelta y lamentar la indecisión" (Antigüedades de los judíos 18,5, 2). Antes de que la situación empeorara, Antipas manda encarcelar al Bautista en la fortaleza de Maqueronte y, más tarde, lo ejecuta.
Dato histórico, ajeno al cristianismo, que corrobora lo que ya sabíamos; sin embargo, Pagola añade. El evangelio de Marcos (6,17-29) recoge una leyenda popular que corría entre la gente sobre la ejecución del Bautista. En lo fundamental encaja con la información que ofrece Flavio Josefo. . Toma el dato de Flavio Josefo, y en vez de servirle como corroboración, no se le ocurre otra que presentar como fábula el relato del evangelio de Marcos.
Cuando los discípulos del Bautista le preguntan: "¿Eres tú el que tenía que venir?", Jesús se limita a exponer lo que está ocurriendo: "Id y contad a Juan lo que oís y veis: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la buena noticia; y dichoso el que no se escandalice por mi causa". Mateo 11,4-6 y Lucas 7,22-23 copian literalmente esta respuesta de Jesús… Bastantes investigadores piensan que se trata de una elaboración de la comunidad cristiana para mostrar que en Jesús se cumplen las profecías de Isaías.
Vamos, que el Evangelio se trata de una fábula…
En Jesús se va despertando una convicción: Dios va a actuar en esta situación desesperada de un modo insospechado. La muerte del Bautista no va a ser el fracaso de los planes de Dios, sino el comienzo de su acción salvadora. Dios no va abandonar al pueblo. Al contrario, es ahora cuando va a revelar todavía mejor su misericordia.
Aunque la fuente Q (Lucas 7,1-10// Mateo 8,5-13) narra la curación realizada por Jesús del criado de un centurión residente en Cafarnaún, es inverosímil históricamente la presencia de una centuria de legionarios romanos en Galilea.
Si el erudito señor Pagola dice tal cosa, habrá que profundizar en el asunto, aunque siendo que Cafarnaún se encuentra en el camino entre Jerusalén y Damasco, con algún trabajo podremos dilucidar algo. No olvidemos que estamos hablando de una provincia romana que no se romanizaba. Es cuando menos dudoso que no existiese presencia militar, máxime encontrándose ubicada Cafarnaún en el lago de Tiberíades, un lago de agua dulce de 21 km de largo por unos 12 de ancho, en cuya ribera se encontraba la importante ciudad de Tiberiades, mandada construir por Herodes el Grande en honor a Tiberio, y distante 15 Km de Cafarnaún. Por otra parte, existen excavaciones que confirman la presencia romana: casas construidas en la hilera que va de la sinagoga a la llamada "ínsula sacra".
Sea como fuere, el señor Pagola sigue diciendo que en estas aldeas de Galilea está el pueblo más pobre y desheredado, despojado de su derecho a disfrutar de la tierra regalada por Dios; aquí encuentra Jesús como en ninguna otra parte el Israel más enfermo y maltratado por los poderosos; aquí es donde Israel sufre con más rigor los efectos de la opresión. En las ciudades, en cambio, viven los que detentan el poder, junto con sus diferentes colaboradores: dirigentes, grandes terratenientes, recaudadores de impuestos. No son ellos los representantes del pueblo de Dios, sino sus opresores, los causantes de la miseria y del hambre de estas familias.
Por otra parte, su vida itinerante al servicio de los pobres deja claro que el reino de Dios no tiene un centro de poder desde el que haya de ser controlado. Este aspecto es sugerido por Theissen, Crossan y otros autores, que subrayan la dimensión itinerante de Jesús.
Bien, salvando la terminología marxista aplicada por el hereje Pagola, podemos abstraernos y estar de acuerdo en lo referido, no sin señalar que otros eruditos tienen una visión bien distinta: el peso de la autoridad de los autores señalados entre los estudiosos españoles es evidente. Y eso peso, en el tema de la singularidad de Jesús lleva, opino, a una visión de Jesús que no me parece correcta.
Los autores citados pertenecen a un grupo denominado «Jesus Seminar» heterodoxos cuyas conclusiones son rechazadas justamente por otros investigadores que, digámoslo así no coinciden en sus métodos. Muchos críticos afirman que el «Jesus Seminar» aísla las palabras de Jesús, separándolas del contexto narrativo; que suele dejar de lado los datos históricos de los evangelios canónicos, para dar prioridad al Evangelio de Tomás, al que consideran anterior a aquéllos, y a los logia de Q. Los críticos alegan que el «Jesus Seminar» sólo toma en cuenta las palabras de Jesús que los miembros consideran históricas, aplicando como criterios de autenticidad histórico el criterio del testimonio múltiple entendido de forma muy particular, y el criterio de discontinuidad entendido de forma muy rígida, lo cual da como resultado la imagen de un Jesús totalmente desconectado del judaísmo de su tiempo y de la comunidad cristiana que lo siguió.
Y resumiendo las alegaciones contra "Jesús Seminar" y la logia Q: Separar a Jesús de su contexto cultural, Usar un sistema de votación defectuoso, Hacer caso omiso de las pruebas referidas a las enseñanzas escatológicas de Jesús, «Crear un Jesús» sobre la base de los presupuestos de los miembros del «Jesus Seminar», Sesgar en contra de las fuentes canónicas y a favor de las fuentes no canónicas, Integrar el «Jesus Seminar» con miembros poco calificados.
Hacha la aclaración sobre las fuentes de nuestro erudito señor Pagola, sigamos con las herejías de su obra.
Aunque pueda sorprender a más de uno, Jesús solo habló del "reino de Dios", no de la "iglesia". El reino de Dios aparece 120 veces en los evangelios sinópticos; la iglesia solo dos veces (Mateo 16,18 y 18,17), Y obviamente no es un término empleado por Jesús.
Mas yo también te digo que Tú eres Pedro; y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no Prevalecerán contra ella (Mateo 16,18)… si tu hermano peca contra ti, ve, amonéstale a solas entre Tú y él. Si él te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no escucha, toma Aún contigo uno o dos, para que todo asunto conste Según la boca de dos o tres testigos. Y si él no les hace caso a ellos, dilo a la iglesia; y si no hace caso a la iglesia, tenlo por gentil y publicano. (Mateo 18,15-18)
¿Cómo pudo Jesús entusiasmar a aquellas gentes hablándoles del "reino de Dios"? ¿Qué captaban detrás de esa metáfora?
¿Metáfora?. Jesús usa parábolas para sus enseñanzas, pero no parece que la proclamación del Reino de Dios sea una metáfora, cuando en los evangelios sinópticos es nombrada hasta 120 veces.
Respecto de la parábola del hijo pródigo: ¿Es posible que Dios sea así? ¿Como un padre que no se guarda para sí su herencia, que respeta totalmente el comportamiento de sus hijos, que no anda obsesionado por su moralidad y que, rompiendo las reglas convencionales de lo justo y correcto, busca para ellos una vida digna y dichosa? ¿Será esta la mejor metáfora de Dios: un padre acogiendo con los brazos abiertos a los que andan "perdidos" fuera de casa, y suplicando a cuantos lo contemplan y le escuchan que acojan con compasión a todos? La parábola significa una verdadera "revolución" ¿Será esto el reino de Dios? ¿Un Padre que mira a sus criaturas con amor increíble y busca conducir la historia humana hacia una fiesta final donde se celebre la vida, el perdón y la liberación definitiva de todo lo que esclaviza y degrada al ser humano? Jesús habla de un banquete espléndido para todos, habla de música y de danzas, de hombres perdidos que desatan la ternura de su padre, de hermanos llamados a perdonarse ¿Será esta la buena noticia de Dios?
Por supuesto, cualquier cristiano entiende que es eso. Algunas cosas las clava el señor Pagola, pero reiteradamente insiste en que algunos pasajes del Evangelio son inventados. Así, citando a los fundadores de "Jesús Seminar" dice: Esta parábola está en Lucas 7,41-42. Autores recientes consideran que ha sido compuesta por Lucas (Funk, Scott). En cualquier caso es un ejemplo cuyo contenido es coherente con el mensaje de Jesús sobre Dios "perdonador de deudas".
También son frecuentes en el libro las referencias al carácter no histórico de muchas de las escenas evangélicas (cf. p.ej. pp. 39, n. 2; 206; 215, n. 12; 336-337; 349, n. 42; 363-364; 368; 377; 379; 429; 432) o a la dificultad para determinar si describen acontecimientos reales o invenciones de los evangelistas (cf. pp. 372-373). Se podría decir que, para el Autor, la desconfianza frente al dato de los evangelios es una condición para proceder con rigor en la investigación histórica. Esta desconfianza es consecuencia de la ruptura que se establece entre Jesús mismo (su vida y enseñanza) y el testimonio que sus seguidores dieron de Él (cf. p. 118, n. 9).
Respecto a las curaciones también queda al descubierto Pagola : Algunas veces se trata de relatos que provienen probablemente de testigos, pero que han sido embellecidos y desarrollados para que Jesús no desdiga de otros taumaturgos famosos. Tampoco se puede descartar que algunas narraciones hayan sido creadas solo para ofrecer una visión teológica de Jesús y de su actividad.
Las técnicas concretas que Jesús emplea alguna que otra vez recuerdan a los procedimientos que utilizaban los magos y curadores populares. A nadie extrañaba. Según fuentes cristianas, en alguna ocasión llevó aparte a un sordomudo y lo curó "metiéndole sus dedos en los oídos" y "tocándole la lengua con su saliva". Otro día le trajeron un ciego y él lo sacó fuera del pueblo, "le puso saliva en los ojos", "impuso sus manos sobre él" y lo curó.
Según Marcos 2,5, Jesús declara explícitamente al paralítico de Cafarnaún: "Hijo mío, tus pecados te son perdonados". Algunos autores consideran que se trata de una añadidura posterior a un relato que originalmente solo hablaba de una curación.
Y digo yo que algunos no creen en Dios; otros creen en Mahoma, otros buscan el Nirvana, y otros, al fin buscan la perdición de la Iglesia de Jesucristo.
En cuanto a los endemoniados dice: ¿Había alguna relación entre la opresión que ejercía sobre Palestina el Imperio romano y el fenómeno contemporáneo de tantas personas poseídas por el demonio? ¿Era esta una forma enfermiza de rebelarse contra el sometimiento romano y el dominio de los poderosos? …Según el relato, el demonio es uno solo, pero se llama "legión", porque son muchos, como la división armada de Roma que controla Palestina; los demonios entran en los "cerdos", los animales más impuros de todos y los que mejor podían definir a los romanos.
A eso se le llama ser retorcido. Por cierto, Pagola tiene cierta relación con "Mammon", ya que Pagola tiene cierta referencia con "pagar" y Mammon es una palabra aramea que significa «riqueza», o con la palabra ‘matmon’, que significa «tesoro». También se utiliza en hebreo con el significado de «dinero». Total, puestos a elucubrar, elucubremos.
Probablemente a nosotros se nos escapa el terror y la frustración que generaba el Imperio romano sobre gentes absolutamente impotentes para defenderse de su crueldad.
Insultar de esa manera al Imperio Romano no tiene calificativo. No voy a defender a determinados emperadores ni a determinadas actuaciones, pero si de algo podemos estar orgullosos es del Imperio Romano en su conjunto, civilizador, humanista, lleno de virtudes que no serán nunca manchadas por sus múltiples y evidentes vicios, que justamente no creo sean los destinatarios de las críticas emitidas por Pagola. Esos vicios fueron los destinatarios de las críticas del cristianismo.
La pequeña parábola de Jesús hay que entenderla en el contexto cultural de su tiempo, en el que se pensaba que, aunque Dios tiene el poder supremo sobre el mundo, permite a los demonios una cierta influencia sobre la tierra, hasta que al final restablezca su autoridad y los destruya para siempre.
Las fuentes no presentan a Jesús caminando por Galilea en busca de pecadores para convertirlos de sus pecados, sino acercándose a enfermos y endemoniados para liberarlos de su sufrimiento.
¿A qué fuentes se refiere el señor Pagola?, ¿a las de la logia Q?. Veamos: Sucedió que, estando Jesús sentado a la mesa en casa, he Aquí muchos publicanos y pecadores que Habían venido estaban sentados a la mesa con Jesús y sus Discípulos. Y cuando los fariseos le vieron, Decían a sus Discípulos: --¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores? Al oírlo, Jesús les dijo: --Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que Están enfermos. Id, pues, y aprended qué significa: Misericordia quiero y no sacrificio. Porque yo no he venido para llamar a justos, sino a pecadores. (Mateo 9.10-13) (Marcos 2,15). Y vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: 'He Aquí un hombre Comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.' Pero la Sabiduría es justificada por sus hechos." (Mateo 11.19). Os digo que del mismo modo Habrá Más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento (Lucas 15,7).
Los evangelistas hablan de "pecadores", pero detrás de ese lenguaje sexista hemos de ver también a "pecadoras".
Reiteradamente habla de hijos e hijas, de discípulos y discípulas, siguiendo el formalismo de la corrección política que cita ingenieros e ingenieras; médicos y médicas, pero no, por ejemplo: artistas y artistos. Tampoco esta cuestión es una minucia, sino muestra del rodillo del que el señor Pagola parece ser portador.
La obra de Pagola es una lectura del Evangelio a la luz del materialismo histórico. En ese orden dice: El señor de la parábola reacciona de forma inesperada. Habrá banquete por encima de todo. De pronto se le ha ocurrido una idea insólita. Invitará a los que nunca invita nadie: "los pobres y lisiados, los ciegos y cojos", gentes miserables que no le pueden aportar honor alguno. ….La mayoría son forasteros y gentes de mala reputación, no pertenecen a la ciudad, tampoco son propiamente campesinos. El siervo los tiene que "obligar a entrar" en la casa, pues jamás se hubieran atrevido a penetrar en la ciudad hasta el barrio residencial de la elite.
Bien traída la cita… Pero Pagola no cita para nada que el rey expulsó a las tinieblas a aquel que no asistió con traje de fiesta, cuando justamente ahí está el meollo de la cuestión.
En ese orden de tergiversaciones no es de extrañar que el autor diga que lo sorprendente es que Jesús acoge a los pecadores sin exigirles previamente el arrepentimiento, tal como era entendido tradicionalmente, y sin someterlos siquiera a un rito penitencial, como había hecho el Bautista. Les ofrece su comunión y amistad como signo de que Dios los acoge en su reino incluso antes de que vuelvan a la ley y se integren en la Alianza.
No es sorprendente. Es la misión de Nuestro señor, que ha venido a salvarnos.
La mujer era ritualmente impura durante su menstruación y como consecuencia del parto. Nadie debía acercarse a la mujer impura. Las personas y los objetos que tocaba quedaban contaminados. Esta era, probablemente, la principal razón por la que las mujeres eran excluidas del sacerdocio, de la participación plena en el culto y del acceso a las áreas más sagradas del templo.
Personalmente desconozco las razones. Lo que parece evidente es que, si bien Jesús no descarta a nadie, eligió sólo doce varones para el cargo de apóstol. La mujer tiene otras funciones que no son de menor valor. Pensemos que, tras la Resurrección fueron mujeres quienes primero le vieron. Por cierto, este asunto también lo destaca, pero enmarcado no como realidad, sino como "experiencia espiritual": El anuncio primero de la resurrección de Jesús está ligado a las mujeres. ¿Fueron ellas las primeras en experimentar a Jesús resucitado?
Pero si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra Predicación; vana también es vuestra fe (1Corintios 15,14)
"Mujer..., ¿nadie te ha condenado?". La mujer, que acaba de escapar de la muerte, le responde atemorizada: "Nadie, Señor". Las palabras de Jesús son inolvidables. Nunca las podrán escuchar los varones adúlteros que se han retirado irritados. Solo aquella mujer abatida: "Tampoco yo te condeno. Vete y, en adelante, no peques más".
Según él, si el repudio está en la ley, es por la "dureza de corazón" de los varones y su actitud machista, pero el proyecto original de Dios no fue un matrimonio patriarcal... Jesús no se pronuncia propiamente sobre el divorcio tal como se plantea en la actualidad, sino sobre el privilegio exclusivo de los varones de repudiar a sus mujeres.
Veamos qué dice el Evangelio: Pero yo os digo que todo aquel que se divorcia de su mujer, a no ser por causa de adulterio, hace que ella cometa adulterio. Y el que se casa con la mujer divorciada comete adulterio (Mateo 5,32). Ante vuestra dureza de Corazón, Moisés os Permitió divorciaros de vuestras mujeres; pero desde el principio no fue así. Y os digo que cualquiera que se divorcia de su mujer, a no ser por causa de fornicación, y se casa con otra, comete adulterio (Mateo 19, 8-9). Parece bastante claro que sí se pronuncia propiamente sobre el divorcio tal como se plantea en la actualidad.
Jesús propone una práctica de resistencia no violenta a la injusticia. La lucha no violenta por la justicia
También esta apreciación parece totalmente fuera de lugar. Recordemos: Y a cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en Mí, mejor le fuera que se le atase al cuello una gran piedra de molino y que se le hundiese en lo profundo del mar (Mateo 18,6). Y más: Entró Jesús en el templo y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo. Volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas (Mateo, 21,12)
No, ni Jesús ni el cristianismo es pacifista. Pacífico, sí. Pacifista, no.
Pero claro, para Pagola nada de eso vale, como no vale que Jesús sea Dios; es, eso sí, profeta, como lo es para el Islam. Lo demuestra reiteradamente. Así, dice: La experiencia de Dios fue central y decisiva en la vida de Jesús. El profeta itinerante del reino, curador de enfermos y defensor de pobres, el poeta de la misericordia y maestro del amor, el creador de un movimiento nuevo al servicio del reino de Dios, no es un hombre disperso, atraído por diferentes intereses, sino una persona profundamente unificada en torno a una experiencia nuclear: Dios, el Padre de todos.
Es reiterada esta referencia. Veamos alguna más:
¿Qué confianza se despierta en este profeta que acoge incondicionalmente a los pecadores cuando ora un salmo como este: "El Señor es paciente y misericordioso; no está siempre acusando ni guardando rencor perpetuo. No nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas... Como un padre siente ternura por sus hijos, así siente el Señor ternura por sus fieles"? (Salmo 103,8-10.13)
Desde la lejanía de la fe en que parece estar el autor dice: Incluso el grupo del Jesus Seminar piensa que "probablemente Jesús vivió algún tipo de experiencia religiosa muy poderosa" en el contexto de su bautismo.
Esta cita mueve a la rebeldía por dos aspectos. El primero por la referencia al grupo, posiblemente masónico de Jesús Seminar; el segundo por la referencia a la experiencia religiosa de Jesús. Vamos a ver: Jesús es Dios, y cada acto que efectúa es una enseñanza, no una "experiencia" que vive Él.
¿Y qué podemos decir cuando leemos lo siguiente?: Este no es el Dios vigilante de la ley, atento a las ofensas de sus hijos, que le da a cada uno su merecido y no concede el perdón si antes no se han cumplido escrupulosamente unas condiciones… no hemos de humillamos o autodegradarnos en su presencia. Al hijo no se le exige nada. Solo se espera de él que crea en su padre.
¿Algo que argumentar contra el aserto? Por supuesto nada. Sin embargo la cita destila veneno anticristiano, porque al fin, deberá uno desear el perdón y arrepentirse, ¿no? ¿Y eso es autodegradarse? Pues eso parece querer transmitir Pagola.
En el fondo de su experiencia religiosa hay un cambio decisivo de acento: Dios es para los hombres, y no los hombres para Dios (Schillebeeckx, Sobrino).
Y dale con la experiencia religiosa de Nuestro Señor. Verdades, sí, verdades, pero verdades combatidas por el mismo lenguaje que las emite. No es sólo lo que se dice, sino cómo se dice.
Dice también Pagola que cuanto mejor vive la gente, mejor se realiza el reino de Dios. Bien, ¿eso es criticable? Sencillamente no. ¿Quién lo discutirá? Acto seguido dice: Jesús se distancia de los ricos y poderosos, que generan hambre y miseria, para solidarizarse con los desposeídos. En principio todo lleva a dar también la razón al hereje, pero pensemos un poco: sabed que el que haga volver al pecador del error de su camino salvará su vida de la muerte, y cubrirá una multitud de pecados (Santiago 5,20). No es el malo el pecador. Lo es el pecado, y Jesús repite que no ha venido a curar a los sanos, sino a los enfermos, y Jesús come con publicanos (ricos y pecadores). Así, también quiere rescatar a los herejes.
Dios no bendice los abusos y las discriminaciones, sino la igualdad fraterna y solidaria; no separa ni excomulga, sino que abraza y acoge. ¿Y no discriminan las herejías el señor Pagola?
Es el Padre de todos, sin discriminación ni exclusión alguna. No pertenece a un pueblo privilegiado. No es propiedad de una religión. Todos lo pueden invocar como Padre.
Jesús no pudo disfrutar de una vejez tranquila. Murió violentamente en plena madurez. No lo abatió una enfermedad. Tampoco fue víctima de un accidente. Lo ejecutaron en las afueras de Jerusalén, junto a una vieja cantera, unos soldados a las órdenes de Pilato, máxima autoridad romana en Judea. Era probablemente el 7 de abril del año 30. Esa misma mañana, el prefecto lo había condenado a muerte como culpable de insurrección contra el Imperio.
Lo que dice el Evangelio es lo siguiente: Estando ellos reunidos, Pilato les dijo: --¿A Cuál queréis que os suelte? ¿A Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo? Porque Sabía que por envidia le Habían entregado. Mientras él estaba sentado en el tribunal, su esposa le Mandó a decir: "No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he sufrido muchas cosas en sueños por causa de él." Entonces los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes que pidieran a Barrabás y que dieran muerte a Jesús. Y respondiendo el procurador les dijo: --¿A Cuál de los dos queréis que os suelte? Ellos dijeron: --¡A Barrabás! Pilato les dijo: --¿Qué, pues, haré con Jesús, llamado el Cristo? Todos dijeron: --¡Sea crucificado! Y el procurador les dijo: --Pues, ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aun Más fuerte diciendo: --¡Sea crucificado! Y cuando Pilato se dio cuenta de que no se lograba nada, sino que Sólo se Hacía Más alboroto, Tomó agua y se Lavó las manos delante de la multitud, diciendo: --¡Yo soy inocente de la sangre de éste! ¡Será asunto vuestro! Respondió todo el pueblo y dijo: --¡Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos! Entonces les Soltó a Barrabás; y después de haber azotado a Jesús, le Entregó para que fuese crucificado. (Mateo 27,17-26)
Evidentemente, Pagola miente. La acusación, así, no era ser enemigo de Roma, como señala el hereje, sino que la acusación escrita que pusieron sobre su cabeza fue: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDIOS. (Mateo 27,37)
Son famosos los "ayes" de Jesús contra "escribas y fariseos" (Mateo 23,2-36). Sin embargo, este enfrentamiento tan hostil necesita ser revisado y corregido. … Tanto Jesús como los fariseos competían por ganar a la gente para su propia causa.
"No hubo ningún conflicto importante entre Jesús y los fariseos por los asuntos del sábado, la comida y las leyes de pureza". (Es una cita, pero la muestra como asintiendo con ella.
Veamos qué dice el Evangelio: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, Hipócritas! Porque Cerráis el reino de los cielos delante de los hombres. Pues vosotros no Entráis, ni Dejáis entrar a los que Están entrando.¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, Hipócritas! Porque Devoráis las casas de viudas y como pretexto hacéis largas oraciones. ¡Por esto recibiréis mayor Condenación! "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, Hipócritas! Porque recorréis mar y tierra para hacer un solo prosélito; y cuando lo Lográis, le hacéis un hijo del infierno dos veces Más que vosotros. "¡Ay de vosotros, Guías ciegos! Pues Decís: 'Si uno jura por el santuario, no significa nada; pero si jura por el oro del santuario, queda bajo Obligación.' ¡Necios y ciegos! ¿Cuál es Más importante: el oro o el santuario que santifica al oro? O Decís: 'Si uno jura por el altar, no significa nada; pero si jura por la ofrenda que Está sobre el altar, queda bajo Obligación.' ¡Ciegos! ¿Cuál es Más importante: la ofrenda o el altar que santifica a la ofrenda? Por tanto, el que jura por el altar, jura por el altar y por todo lo que Está sobre él. Y el que jura por el santuario, jura por el santuario y por aquel que habita en él. Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que Está sentado sobre él. "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, Hipócritas! Porque Entregáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino; pero habéis omitido lo Más importante de la ley, a saber, el juicio, la misericordia y la fe. Era necesario hacer estas cosas sin omitir aquéllas.¡Guías ciegos, que Coláis el mosquito pero Tragáis el camello! "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, Hipócritas! Porque Limpiáis lo de afuera del vaso o del plato, pero por dentro Están llenos de robo y de desenfreno. ¡Fariseo ciego! ¡Limpia primero el interior del vaso para que también el exterior se haga limpio! "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, Hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados que, a la verdad, se muestran hermosos por fuera; pero por dentro Están llenos de huesos de muertos y de toda impureza. Así también vosotros, a la verdad, por fuera os Mostráis justos a los hombres; pero por dentro Estáis llenos de Hipocresía e iniquidad. 29 "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, Hipócritas! Porque Edificáis los sepulcros de los profetas y Adornáis los monumentos de los justos, y Decís: 'Si hubiéramos vivido en los Días de nuestros padres, no Habríamos sido sus Cómplices en la sangre de los profetas.' Así dais testimonio contra vosotros mismos de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres! "¡Serpientes! ¡Generación de Víboras! ¿Cómo os escaparéis de la Condenación del infierno? (Mateo 23,13-33)
¿Y cómo sale Pagola lo que parece contradecir sus afirmaciones?
Hubo, pues, enfrentamiento entre Jesús y los sectores fariseos, pero no tan violento y fanático como lo presentan los evangelios. No fueron ellos, los fariseos, los instigadores de su ejecución. ¡Si sabrá Pagola más que los Evangelios!
Según un episodio situado en el templo, del que nos informa Marcos 11,27-33, cuando Jesús pregunta a los sumos sacerdotes, escribas y ancianos: "El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Respondedme", sus adversarios eluden la respuesta, pues nunca han creído en el bautismo del Jordán. No todos admiten la historicidad de este relato.
¿Y puede haber alguien que pueda admitir los argumentos de Pagola?
Probablemente, en el palacio de Cesarea del Mar, donde residía Pilato, y en la torre Antonia de Jerusalén, donde permanecía vigilante una guarnición de soldados, a nadie dejaban indiferente las confusas noticias que les llegaban de Galilea, pero tampoco les inquietaba sobremanera. Solo cuando van comprobando la atracción que Jesús ejerce en el pueblo y, sobre todo, cuando ven la libertad con que lleva a cabo algunos gestos provocativos en la misma capital, en el ambiente explosivo de las fiestas de Pascua, toman conciencia de su potencial peligrosidad.
Sin embargo, no parece que Pilato mostrase mucha preocupación por el asunto que torticeramente presenta Pagola, cuando tuvo que esperar que Jesús le fuese entregado y acusado, a pesar de los intentos que él mismo hizo por dejarlo libre.
El término basileia, que repiten invariablemente las fuentes cristianas para traducir "reino [de Dios]", solo se empleaba en los años treinta para hablar del "imperio" de Roma. Es el César de Roma el que, con sus legiones, establece la pax romana e impone su justicia al mundo entero. Él proporciona bienestar y seguridad a los pueblos, exigiendo a cambio de su protección una implacable tributación. ¿Qué pretende ahora Jesús al invitar a la gente a "entrar en el imperio de Dios", que, a diferencia de Tiberio, no busca poder, riqueza y honor, sino justicia y compasión precisamente para los más excluidos y humillados del Imperio romano?
Sí, de forma torticera Pagola repite los mismos argumentos que los fariseos adujeron ante Pilato, y en ese mismo camino va más allá cuando afirma que para "entrar" en el imperio de Dios hay que "salirse" del imperio de Roma.
Y remacha más su odio a la civilización cuando afirma que los romanos son las fuerzas malignas que se han apoderado del pueblo y lo están despojando de su identidad… En Marcos 5,1-20, los demonios que poseen al hombre de Gerasa son muchos y llevan el nombre de "legión", como las divisiones armadas que controlaban el Imperio. Al ser expulsados entran en unos "cerdos", los animales más impuros y los que mejor podían definir a los romanos.
El endemoniado responde a Jesús: Me llamo Legión, porque somos muchos (Marcos 5,9). El resto es invención del heresiarca.
Son cada vez más los investigadores que subrayan la dimensión política que podían tener los exorcismos de Jesús (Hollenbach, Horsley, Crossan, Sanders, Evans, Herzog II, Guijarro).
Investigadores cuestionables, como el mismo Pagola, naturalmente integrados en el grupo Jesús Seminar.
Más les tuvo que inquietar la postura ambigua de Jesús sobre el tributo exigido por Roma, si es que alguna vez les llegó la noticia.
La posición de Jesús era sin duda hábil y sorteaba la trampa que le habían tendido, pero su resistencia al opresor romano y su reconocimiento absoluto del Dios de los pobres era claro.
Interpretaciones que cuando menos, podemos calificar de gratuitas, que culminan con la duda manifiesta sobre la labor que Jesús tenía marcada en la tierra: Los investigadores modernos no piensan ya que Jesús subiera a Jerusalén en la Pascua del año 30 buscando su muerte para provocar la irrupción del reino de Dios.
Naturalmente se abroga el título de "moderno" para sembrar la duda sobre la labor salvífica de Jesucristo. No conocía que lo iban a crucificar, según Pagola, y no sólo eso, sino que, al parecer, Jesús no elaboró ninguna teoría sobre su muerte, no hizo teología sobre su crucifixión. La vio como consecuencia lógica de su entrega incondicional al proyecto de Dios… Jesús no interpretó su muerte desde una perspectiva sacrificial. No la entendió como un sacrificio de expiación ofrecido al Padre. No era su lenguaje… El Padre no necesita que nadie sea destruido en su honor. Su amor a sus hijos e hijas es gratuito, su perdón, incondicional.
Y como es el centro de la sabiduría, no duda en afirmar sin rubor que el dicho recogido en Marcos 10,45 "El hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate de muchos", es creación del evangelista.
También asegura el heresiarca que nunca se afirma en las fuentes el motivo que impulsó a Jesús a subir a Jerusalén. . Eso dice Pagola. Sin embargo, el Evangelio dice: Pero vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondió Simón Pedro y dijo: --¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente! Entonces Jesús respondió y le dijo: --Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Mas yo también te digo que tú eres Pedro; y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos. Todo lo que ates en la tierra habrá sido atado en el cielo, y lo que desates en la tierra habrá sido desatado en los cielos. Entonces mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo. Desde entonces, Jesús Comenzó a explicar a sus Discípulos que le era preciso ir a Jerusalén y padecer mucho de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer Día. (Mateo 16-15,21)
Lo que dice el Evangelio parece algo distinto de lo que afirma Pagola.
Montado en su pequeño asno aparece ante aquellos peregrinos como profeta, portador de un orden nuevo y diferente, opuesto al que imponían los generales romanos, montados sobre sus caballos de guerra. Su humilde entrada en Jerusalén se convierte en sátira y burla de las entradas triunfales que organizaban los romanos para tomar posesión de las ciudades conquistadas. Más de uno vería en el gesto de Jesús una graciosa crítica al prefecto romano que, por esos mismos días, ha entrado en Jerusalén montado en su poderoso caballo, adornado con todos los símbolos de su poder imperial. .. Este acto público de Jesús anunciando un antirreino no violento habría bastado para decretar su ejecución.
Realmente torticero, interpretación gratuita de una mente atormentada, que presenta deducciones sin base histórica y sin base filosófica, mucho menos religiosa. Y lo peor de todo es que heresiarca tiene sobrados fundamentos filosóficos, históricos y religiosos. Eso es lo peligroso.
En su ataque a Nuestro Señor, afirma que la cena pascual, al parecer, no se trata de una cena pascual. Es cierto que algunas fuentes indican que Jesús quiso celebrar con sus discípulos la cena de Pascua o séder, en la que los judíos conmemoran la liberación de la esclavitud egipcia. Sin embargo, al describir el banquete, no se hace una sola alusión a la liturgia de la Pascua, nada se dice del cordero pascual ni de las hierbas amargas que se comen esa noche, no se recuerda ritualmente la salida de Egipto, tal como estaba prescrito. Por otra parte es impensable que esa misma noche en la que todas las familias estaban celebrando la cena más importante del calendario judío, los sumos sacerdotes y sus ayudantes lo dejaran todo para ocuparse de la detención de Jesús y organizar una reunión nocturna con el fin de ir concretando las acusaciones más graves contra él. Parece más verosímil la información de otra fuente que sitúa la cena de Jesús antes de la fiesta de Pascua, pues nos dice que Jesús es ejecutado el 14 de nisán, la víspera de Pascua. Así pues, no parece posible establecer con seguridad el carácter pascual de la última cena… Hoy, por lo general, los autores niegan el carácter pascual de la última cena o lo dejan bajo interrogante.
Por sembrar dudas, todo acto es bueno para el Enemigo. Dice el heresiarca que no se hace una sola alusión a la liturgia de la Pascua, y me parece que, a lo largo de los Evangelios, no se profundiza tampoco en otros temas, que se dan por sabidos, y se atiende más a las enseñanzas concretas de Nuestro Señor. ¿Y por qué es impensable que justo esa noche los sumos sacerdotes no aprovechasen la ocasión para detener a Jesús?, ¿Porque lo dice Pagola?, y los autores que niegan el carácter pascual de la última cena, ¿qué son?, ¿militantes de Jesús Seminar?, ¿o de la logia Q?
El relato de Marcos 14,13-15 y paralelos sobre la preparación de la cena pascual tiene rasgos legendarios y no permite deducir ninguna conclusión histórica…Los relatos dicen que celebró la cena con los Doce, pero no hemos de excluir la presencia de otros discípulos y discípulas que han venido con él en peregrinación. Sería muy extraño que, en contra de su costumbre de compartir su mesa con toda clase de gentes, incluso pecadores, Jesús adoptara de pronto una actitud tan selectiva y restringida.
Pagola dixit…
¿Hace además Jesús un nuevo signo invitando a sus discípulos al servicio fraterno? El evangelio de Juan dice que, en un momento determinado de la cena, se levantó de la mesa y "se puso a lavar los pies de los discípulos". Según el relato, lo hizo para dar ejemplo a todos y hacerles saber que sus seguidores deberían vivir en actitud de servicio mutuo: "Lavándoos los pies unos a otros". La escena es probablemente una creación del evangelista, pero recoge de manera admirable el pensamiento de Jesús.
Nada, que el Evangelio es una novela y Pagola es el oráculo que todo lo aclara. Por eso afirma: ¿quién pudo saber cómo se desarrolló la conversación entre Jesús y el sumo sacerdote o el encuentro con Pilato? Probablemente, los primeros cristianos tenían noticia del curso general de los acontecimientos (interrogatorio ante las autoridades judías, entrega a Pilato, crucifixión), pero no de sus detalles.
Y situándonos en la misma postura de Pagola, ¿no es posible que, dada la envergadura del asunto, algún discípulo no conocido sondease a alguno de los presentes?, soldados, sirvientes…
Las dos monografías más recientes y autorizadas sobre la pasión reflejan la diferente sensibilidad en la investigación actual: R. E. Brown tiende a considerar los relatos como "historia recordada" en las comunidades cristianas, iluminada finalmente por las citas de los escribas; J. D. Crossan, por el contrario, piensa que la mayor parte de los relatos son "profecía historizada", es decir, composiciones de los escribas que no se derivan del recuerdo de unos hechos concretos, sino que han sido elaboradas a partir de los textos bíblicos.
Vamos, traduciendo para el vulgo: que es mentira lo que cuenta el Evangelio. Y si es mentira, entonces Pagola es un libertador.
Frente a los que pueden considerar los hechos de la pasión como desprovistos de sentido, estos escritos se esfuerzan por hacer ver, a veces de manera artificiosa, que se han ido cumpliendo providencialmente los designios de Dios. Mateo, sobre todo, va ofreciendo citas explícitas o indicaciones implícitas del Antiguo Testamento al hablar de la huida de los discípulos, la respuesta de Jesús al sumo sacerdote, las treinta monedas pagadas a Judas por su traición, los gritos del pueblo pidiendo la crucifixión de Jesús, las burlas y escarnios de los soldados, la bebida que le ofrecen en la cruz, el reparto de sus vestidos, su ejecución entre dos malhechores, su grito de queja a Dios...
Relatos que confirman lo anunciado en el Antiguo Testamento, naturalmente.
Es clara también la tendencia cada vez mayor de la tradición a disculpar a los romanos, subrayando la inocencia de Pilato, mientras se insiste de manera cada vez más brutal en culpabilizar a todo el pueblo judío de la crucifixión del Mesías, Hijo de Dios.
Podemos leer en el Evangelio: Pilato les dijo: --¿Qué, pues, haré con Jesús, llamado el Cristo? Todos dijeron: --¡Sea crucificado! Y el procurador les dijo: --Pues, ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aun más fuerte diciendo: --¡Sea crucificado! Y cuando Pilato se dio cuenta de que no se lograba nada, sino que sólo se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: --¡Yo soy inocente de la sangre de éste! ¡Será asunto vuestro! Respondió todo el pueblo y dijo: --¡Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos! (Mateo27,22-25)
Al negar la evidencia, Pagola da la sensación de, torticeramente, querer levantar sentimientos antisemitas. ¿Por qué se obstina en negar la evidencia? Los evangelios están escritos por judíos, y Jesús hombre, era judío.
Este hecho, que está en el origen de tantas persecuciones a los judíos, se debe a que los cristianos, que se están extendiendo entre los gentiles, no quieren ganarse la hostilidad de Roma presentándose como herederos de alguien condenado por las autoridades romanas como peligroso para el Imperio; al mismo tiempo desean diferenciarse claramente del resto de los judíos, que están siendo perseguidos por Roma después de la caída de Jerusalén.
Es alarmante la desfachatez de este hereje. Las persecuciones llevadas a cabo contra los cristianos en el Imperio desmontan estos falaces argumentos. Nerón… Diocleciano… eran adoradores de Mitra y no necesitaban encontrar en los cristianos principios judíos para combatirlos, sino justamente principios cristianos. Y los perseguidos eran judíos, romanos, griegos… eran cristianos. Vamos, como ahora mismo.
Según Marcos, el Sanedrín se reúne durante la noche y condena solemnemente a Jesús por haberse proclamado Mesías e Hijo de Dios, y por haberse arrogado la pretensión de venir un día sobre las nubes del cielo, sentado a la derecha de Dios. Su actitud, según el relato, provoca el escándalo del sumo sacerdote, que grita horrorizado. Aquel pobre hombre que está allí atado ante ellos no es el Mesías ni el Hijo de Dios: ¡es un blasfemo! El veredicto del Sanedrín es unánime: "Reo de muerte". En realidad, todo hace pensar que esta comparecencia de Jesús ante el Sanedrín judío nunca tuvo lugar. Probablemente, esta dramática escena es una composición cristiana posterior, elaborada para mostrar que Jesús ha muerto en la cruz por los títulos de "Mesías" e "Hijo de Dios" que le atribuyen los cristianos y que tanto escandalizan a los judíos.
Ya vamos terminando la obra de Pagola, a Dios gracias, y ante citas como ésta veo al hereje organizando un gran teatro quitando y poniendo personajes para acomodar mejor la representación de la obra que lleva entre manos. Lo que es una composición es la parodia de teólogo llevada a cabo por este personaje.
Probablemente existía ya en tiempos de Jesús una institución parecida al Sanedrín que describe años más tarde la Misná, pero ciertamente no tenía poder de dictar sentencias de muerte, o al menos de ejecutarlas.
Sí, pero eso lo dice el Evangelio, no puede ser usado como argumento nuevo.
Por otra parte, el "proceso" ante el Sanedrín, tal como aparece en los evangelios, contradice lo que podemos saber por la Misná, que, al describir el funcionamiento del Sanedrín, dice que las reuniones están prohibidas en días festivos o preparatorios, no pueden celebrarse de noche y han de tener lugar en el atrio del templo, no en el palacio del sumo sacerdote.
Esa noche no hubo, pues, una sesión oficial del Sanedrín, y mucho menos un proceso en toda regla por parte de las autoridades judías, sino una reunión informal de un consejo privado de Caifás para hacer las debidas indagaciones y precisar mejor los términos en que se podía plantear la cuestión ante Pilato.
Galgos o podencos, señor Pagola, el caso es que el Sanedrín condenó a muerte a Jesús y exigió su cumplimiento a Pilato.
Aunque, según el relato, Jesús es condenado por "blasfemo" al haberse proclamado "Mesías", "Hijo de Dios" e "Hijo del hombre", la combinación de estos tres grandes títulos cristológicos que constituían el núcleo de la fe en Jesús, expresada en el lenguaje cristiano de los años sesenta, nos está indicando que estamos ante una escena que difícilmente puede ser histórica. Jesús no es condenado por nada de esto. En ningún momento manifiesta pretensión alguna de ser Dios: ni Jesús ni sus seguidores en vida de él utilizaron el título de "Hijo de Dios" para confesar su condición divina.
Pero, contra lo que el señor Pagola pueda imaginar, la historia no es la voluntad posterior al hecho, ni la filosofía que produzca, sino los hechos; así, lo que nos cuenta la historia es que Jesús hizo lo contrario de lo que el señor Pagola relata: el sumo sacerdote le dijo: --¡Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios! Jesús le dijo: --Tú lo has dicho. Además os digo: De aquí en adelante veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder, y viniendo en las nubes del cielo. (Mateo 26,63-64)
Y también: El tentador se acercó y le dijo: --Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Pero él respondió y dijo: --Escrito está: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, le puso de pie sobre el pináculo del templo, y le dijo: --Si eres Hijo de Dios, échate abajo, porque escrito está: A sus ángeles mandará cerca de ti, y en sus manos te llevarán, de modo que nunca tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: --También está escrito: No pondrás a prueba al Señor tu Dios. Otra vez el diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria. Y le dijo: --Todo esto te daré, si postrado me adoras. Entonces Jesús le dijo: --Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás. (Mateo 4,3-10)
Si Jesús no se presentó a sí mismo como Dios y como Hijo de Dios, ni reclamó para sí la fe que reclamó para el Padre, la posterior confesión de fe de los apóstoles no fue más que una interpretación exagerada y, en cuanto tal, deformadora de su maestro, formulada a partir de una Pascua que ya no se sabe lo que es. La conciencia que Jesús tenía de sí y de su misión es inseparable de la verdad histórica contenida en la profesión de fe. .. Esta afirmación contradice el dato histórico recogido en el testimonio evangélico, custodiado y transmitido por la Iglesia apostólica. Jesús, en efecto, es Dios, sabe que es Dios y habla continuamente de ello.
El autor insiste a lo largo de toda la obra en su voluntad maniquea, y afirma: El ataque al templo es, sin duda, la causa principal de la hostilidad de las autoridades judías contra Jesús y la razón decisiva de su entrega a Pilato. El relato cristiano no lo ha podido ocultar… Y parece que no han querido ocultarlo, a la luz de lo que relata el Evangelio.
No es extraño que los investigadores sospechen cada vez más que pudo haber un buen entendimiento y hasta una cierta "complicidad" entre Caifás y Pilato en la resolución del problema que Jesús les planteaba a ambos.
Bueno, pudiera ser, pero los únicos datos que poseemos están en el Evangelio. A partir de ahí se puede hacer la novela que el señor Pagola quiera, como afirmar que el episodio (que ladinamente señala Pagola como "legendario") de Barrabás les lleva a sospechar que nos encontramos ante una composición cristiana y no ante una información histórica.
¿Legendario?, ¿por qué?, ¿Por qué al señor Pagola le apetece para justificar su herejía? En ese mismo orden continúa: Lucas dice que Jesús compareció también ante Antipas (23,8-12). Es difícil determinar el carácter histórico de esta información. …Seguramente el episodio es una composición cristiana elaborada a partir del Salmo 2 para subrayar aún más la inocencia de Jesús: "Los reyes de la tierra se sublevan y los grandes conspiran entre sí contra el Señor y su Ungido" (2,2).
También son frecuentes en el libro las referencias al carácter no histórico de muchas de las escenas evangélicas (cf. p.ej. pp. 39, n. 2; 206; 215, n. 12; 336-337; 349, n. 42; 363-364; 368; 377; 379; 429; 432) o a la dificultad para determinar si describen acontecimientos reales o invenciones de los evangelistas (cf. pp. 372-373). Se podría decir que, para el autor, la desconfianza frente al dato de los evangelios es una condición para proceder con rigor en la investigación histórica. Esta desconfianza es consecuencia de la ruptura que se establece entre Jesús mismo (su vida y enseñanza) y el testimonio que sus seguidores dieron de Él (cf. p. 118, n. 9).
En su elucubración permanente (475 páginas de elucubración) proclama que la inocencia de Pilato, proclamada de diversas maneras en todos los evangelios, no es creíble. Los estudios recientes consideran que esta presentación exculpatoria del prefecto romano no es un dato histórico, sino "propaganda cristiana"; una elucubración que llega al insulto cuando dice que: El terrible grito, repetido una y otra vez, del "crucifícalo" es una deplorable dramatización ingeniada en las comunidades cristianas contra los judíos de la sinagoga. En aquellos primeros momentos del cristianismo era una invención relativamente ingenua de unos cristianos que se sentían amenazados y trataban de defenderse ante el poder de las autoridades. Los simpatizantes tienen miedo y se callan. Sus seguidores más cercanos huyen. El profeta del reino de Dios se queda solo.
Afirma que la crucifixión de Jesús no parece haber sido un acto de ensañamiento especial por parte de los verdugos. Para Pagola; para el resto no parece deducirse ese extremo de los relatos.
Los relatos de la pasión no ofrecen una información fría de los hechos; desde el comienzo, los cristianos acudieron a las sagradas Escrituras, y en especial a los salmos del sufrimiento del justo (22 y 69), para dar algún sentido a aquel final tan horroroso de Jesús. Esta referencia a las Escrituras ha influido de manera notable en la manera de presentar la pasión, pero esto no significa en modo alguno que todo haya sido inventado a partir de textos bíblicos.
La burla de los judíos está descrita en Marcos 14,65; Mateo 26,67-68; Lucas 22,63-65, La burla de los soldados de Pilato en Marcos 15,16-20; Mateo 27,27-31; Juan 19,2-3, Lucas habla del escarnio en el palacio de Herodes (23,11). Probablemente, tal como están descritas, ninguna de estas dos escenas goza de rigor histórico. Y probablemente Pagola persigue fines inconfesables al hacer tales afirmaciones.
Afirma que desconocemos los instrumentos que pudieron utilizar los verdugos de Jesús, pero sabemos cuál era siempre el resultado. Evidentemente eso tampoco es cierto; se tiene conocimiento punto menos que exacto de esos instrumentos; para corroborarlo podría tomar como referencia la Sábana Santa, que tiene más datos históricos que el Jesús Seminar o la fuente Q.
La vida es el regalo más grande de Dios. Para Jesús, como para cualquier judío, la muerte es la mayor desgracia, pues destruye todo lo bueno que hay en la vida y no conduce sino a una existencia sombría en el sheol. El sheol es el "país de los muertos". Según la fe judía se encuentra en las profundidades de la tierra. Allí no hay luz, sino tinieblas y densas sombras. No hay vida, ni cánticos, ni alabanza a Dios. Allá descienden todos los muertos, buenos y malos, sin que nadie pueda volver a esta vida. En tiempos de Jesús, muchos lo consideraban como lugar de espera de la resurrección.
Pero Jesús, además de judío, es Dios. Jesús no podía estar cohibido por esa patraña, sostenible tan sólo por las afirmaciones vertidas previamente por el autor.
Probablemente las primeras generaciones cristianas no sabían con exactitud las palabras que Jesús pudo haber murmurado durante su agonía. Nadie estuvo tan cerca como para recogerlas. Las "siete palabras" de Jesús en la cruz no están arraigadas en la tradición sino de forma débil. Solo el grito: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" está atestiguado por más de un evangelista (Marcos-Mateo). Las demás palabras solo aparecen unas en Lucas y otras en Juan, sin coincidencia alguna. Existía el recuerdo de que Jesús había muerto orando a Dios y también de que, al final, había lanzado un fuerte grito. El dato parece histórico. Así piensa la mayoría de los autores. Tal vez se recordaba porque tal grito no es normal en un crucificado que muere asfixiado. Poco más. Casi todas las palabras concretas que ponen los evangelistas en labios de de Jesús reflejan probablemente las reflexiones de los cristianos, que van ahondando en la muerte de Jesús desde diversas perspectivas, poniendo el acento en diferentes aspectos de su oración: desolación, confianza o abandono en manos del Padre. Al no poder recurrir a recuerdos concretos conservados en la tradición, acuden a salmos bien conocidos en la comunidad cristiana en los que se invoca a Dios desde el sufrimiento.
Pero no es eso lo que nos relata el Evangelio. El Centurión que estaba de pie delante de él, cuando vio que había muerto de esta manera, dijo: --¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios! También estaban allí algunas mujeres, mirando desde lejos. Entre ellas se encontraban María Magdalena, María la madre de Santiago el Menor y de José, y Salomé. (Marcos 15,39-40)
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María esposa de Cleofas y María Magdalena. Cuando Jesús vio a su madre y al Discípulo a quien amaba, de pie junto a ella, dijo a su madre: --Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después dijo al Discípulo: --Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo se había consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: --Tengo sed. (Juan 19,25-28)
Pero claro, Pagola sale de la situación afirmando que es difícil aceptar la historicidad de este episodio. Ninguna otra fuente habla de la presencia de la madre de Jesús junto a la cruz. Por otra parte, la figura del "discípulo amado" solo aparece en el evangelio de Juan. Probablemente la escena es una composición joánica.
Y para que el encaje de bolillos herético resulte completo, afirma que el diálogo entre los malhechores colgados junto a Jesús, del que solo habla Lucas, es artificial.
Es tal la sucesión de sinrazones que hasta parece pesado y fuera de lugar a quién critica al heresiarca seguir en el empeño. Pone absolutamente todo en duda apoyado en un supuesto conocimiento de las cosas por encima de quienes se las da a conocer; así afirma que produce un cierto desencanto saber que la oración tal vez más bella de todo el relato de la pasión es textualmente dudosa. Según el evangelista Lucas, al ser clavado a la cruz, Jesús decía: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Sin duda, esa ha sido su actitud interior. Lo había sido siempre. Ha pedido a los suyos "amar a sus enemigos" y "rogar por sus perseguidores"; ha insistido en perdonar hasta "setenta veces siete". Quienes lo han conocido no dudan de que Jesús ha muerto perdonando, pero, probablemente, lo ha hecho en silencio, o al menos sin que nadie le haya podido escuchar.
Es fácil también entender la reacción de Lucas. El grito angustioso de Jesús quejándose a Dios por su abandono le resulta duro. Marcos no había tenido ningún problema en ponerlo en boca de Jesús, pero tal vez algunos lo podían interpretar mal. Entonces, con gran libertad, lo sustituye con otras palabras, a su juicio más adecuadas: "Padre, en tus manos abandono mi vida". Lucas omite el grito angustioso de Jesús tomado del Salmo 22,2 y lo sustituye por una oración de confianza tomada del Salmo 31,6 Además acentúa la actitud confiada de Jesús introduciendo el término "Padre" (Léon-Dufour, Grelot, Brown ) Tenía que quedar claro que la angustia vivida por Jesús no había anulado en ningún momento su actitud de confianza y abandono total en el Padre.
Pero bueno, ¿no nos había dicho antes que nadie había escuchado a Jesús en la Cruz?, ¿en qué quedamos?
Por supuesto, Pagola no cree en la Resurrección; así manifiesta que para los primeros cristianos, la exaltación de Jesús a la gloria del Padre no es algo que sucede después de su resurrección, sino otro modo de afirmar lo que Dios ha hecho con el crucificado.
La resurrección no pertenece ya a este mundo que nosotros podemos observar. Por eso se puede decir que no es propiamente un "hecho histórico"
¿Por qué los relatos evangélicos hablan de apariciones el "primer día de la semana", antes de que llegue el "tercer día"?
El señor Pagola padece de algo… ¿Desconocimiento?... Lo dudo. ¿Mala fe?... Seguro. El señor Pagola es un erudito, y no desconoce la forma de contar los días en la antigüedad, cuando el primer día es el día en que sucedía el hecho; así, sí es cierto que Jesús resucitó al tercer día. Murió el viernes (primer día); estuvo en los infiernos (segundo día), y resucitó el domingo (tercer día).
Aunque afirma que la resurrección es algo que le pasa a Jesús, se niega la referencia a su cuerpo real y se explica como la convicción de los discípulos de que "Dios le ha llenado de vida", sin que se explique qué quiere decir con eso
Sigue diciendo que el esquema de Lucas limitando las manifestaciones del resucitado a cuarenta días es meramente convencional. ¿En base a qué hace esa afirmación?
Haciendo gala de buenismo afirma que en el corazón mismo de este proceso está Dios inspirando su búsqueda, iluminando sus preguntas, desvaneciendo sus dudas y despertando su fe inicial a horizontes nuevos. Esta es la convicción de los discípulos: Dios está haciendo presente a Jesús resucitado en sus corazones. En algún momento caen en la cuenta de que Dios les está revelando al crucificado lleno de vida. No lo habían podido captar así con anterioridad. Es ahora cuando le están "viendo" realmente, en toda su "gloria" de resucitado. Sin esta experiencia, tal vez lo hubieran venerado durante algún tiempo. Luego su recuerdo se habría ido borrando. (es una "experiencia personal" de los discípulos"), Se trata de una experiencia compartida por diversos seguidores y repetida en diversas circunstancias.
Niega reiteradamente la Resurrección de Jesús y afirma: No es que Dios se aparezca en forma visible, sino que sale de su misterio insondable para establecer una comunicación real con los humanos: Abrahán o Jacob experimentan su presencia. Por eso, este lenguaje por sí solo no nos dice nada de cómo perciben los discípulos la presencia del resucitado. Lo que se sugiere es que, más que mostrar su figura visible, el resucitado actúa en sus discípulos creando unas condiciones en las que estos pueden percibir su presencia.
En fecha más tardía, alguien añadió al evangelio de Marcos un breve sumario de algunas apariciones (Marcos 16,9-20). Estas descripciones han configurado de manera decisiva la idea que se hacen muchos cristianos sobre las "apariciones" del resucitado. Enseguida se ve que estos relatos no pretenden ofrecernos información detallada sobre lo ocurrido cuarenta o cincuenta años antes. De hecho, es imposible reconstruir los acontecimientos a partir de lo que nos cuentan. ¡Qué raro, Pagola dice que es imposible reconstruir algo que él está reconstruyendo.
En definitiva, para Pagola el Evangelio es una fábula, por lo que hemos de aprender a leer correctamente estos textos viendo en esas escenas tan gráficas no descripciones concretas sobre lo ocurrido, sino procedimientos narrativos que tratan de evocar, de alguna manera, la experiencia de Cristo resucitado.
Poco antes dice que no puede construir, pero sigue construyendo; así, afirma que María de Magdala se encuentra con el Maestro que la ha curado y del que se ha enamorado para siempre: todavía con lágrimas en los ojos oye que Jesús la llama por su nombre con un tono inconfundible; solo él la podía llamar así (Juan 20,16). No. Las cosas, probablemente, no ocurrieron exactamente así, pero difícilmente se puede evocar de manera más expresiva algo de lo que viven estos hombres y mujeres cuando experimentan de nuevo a Jesús en sus vidas.
Y finalmente, ¿qué puede decir sino que La "ascensión" es una composición literaria imaginada por Lucas con una intención teológica muy clara?
Ciertamente, Jesús no tuvo un entierro con honras fúnebres. No asistieron sus seguidores: los varones estaban escondidos, las mujeres solo podían mirar de lejos. Todo fue muy rápido, pues había que acabar antes de que llegara la noche. No sabemos con certeza si se ocuparon de él los soldados romanos o los siervos de las autoridades del templo. No sabemos si terminó en una fosa común como tantos ajusticiados o si José de Arimatea pudo hacer algo para enterrarlo en algún sepulcro de los alrededores. Vamos, que para Pagola, Jesús no resucitó, y si no resucitó, nuestra fe es un absurdo.
E insiste: Para muchos investigadores, tampoco queda del todo claro si las mujeres encontraron vacío el sepulcro de Jesús. La cuestión se plantea en estos términos: ¿está describiendo este relato lo que realmente sucedió o es, más bien, una deducción nacida a partir de la fe en la resurrección de Jesús, que está ya consolidada entre sus seguidores? Todo hace pensar que no fue un sepulcro vacío lo que generó la fe en Cristo resucitado, sino el "encuentro" que vivieron los seguidores, que lo experimentaron lleno de vida después de su muerte. El relato nació en ambientes populares donde se entendía la resurrección corporal de Jesús de manera material y física, como continuidad de su cuerpo terreno.
El Concilio I de Nicea, contra el arrianismo proclamó justamente lo contrario, y los arrianos siguieron su camino. Siga el señor Pagola el suyo y deje la religión en paz.
Me quedo sin palabras para seguir comentando la herejía del señor Pagola; no obstante, él sigue teniendo:
No ha de resultar excesivamente escandaloso que bastantes autores modernos, incluso de actitud moderada, piensen que es posible creer en la resurrección real de Jesús con un "cuerpo glorioso", sin que esto implique necesariamente tener que afirmar que su sepulcro ha quedado vacío.
En la resurrección, Dios se ha manifestado tan identificado con Jesús que el evangelista se atreve a poner en su boca estas misteriosas palabras: "El Padre y yo somos uno", "el Padre está en mí y yo en el Padre" (Juan 10,30; 10,38b).
Los cristianos no hablan de un "hijo" engendrado por un "dios padre", al estilo de los dioses griegos. Solo Lucas sugiere, de manera delicada, que el hijo de María tiene su origen último en Dios diciendo que "es concebido por el Espíritu Santo". Por eso se le llamará "Hijo de Dios" (1,30-35).
No obstante lo señalado, dice más adelante… La resurrección de Jesús es para nosotros la razón última y la fuerza diaria de nuestra esperanza: lo que nos alienta para trabajar por un mundo más humano, según el corazón de Dios, y lo que nos hace esperar confiados su salvación.
Y eso, ¿por qué lo dice?, ¿para que los incautos le escuchen y sean capaces de apoyarle creyendo cosas contrarias?
Dice más cosas sobre Jesús coincidiendo con lo que ya señala ya en la página 46 de su obra: No sabemos con certeza si sabía leer y escribir.
Sin embargo, en el evangelio podemos leer: Fue a Nazaret, donde se había criado, y conforme a su costumbre, el día sábado entró en la sinagoga, y se levantó para leer. (Lucas 4,16), y más… Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en la tierra con el dedo. (Juan 8,6)
Bien, a Dios gracias hemos terminado con Pagola, quién para los principales datos arqueológico no tiene en cuenta para nada el Santo Sudario, donde quedan reflejados los distintos instrumentos de tortura aplicados a Nuestro Señor, que, casualmente, coinciden con los habitualmente utilizados en la época.
Resumiendo con palabras ajenas:
Teniendo en cuenta cuanto se lleva dicho, se puede afirmar que el Autor parece sugerir indirectamente que algunas propuestas fundamentales de la doctrina católica carecen de fundamento histórico en Jesús. Este modo de proceder es dañino, pues acaba deslegitimando la enseñanza de la Iglesia al carecer –según el Autor– de enraizamiento real en Jesús y en la historia.
En el libro no se quiere negar esa enseñanza pero, de hecho, se muestra infundada. En el origen de las cuestiones señaladas se encuentran dos presupuestos que condicionan negativamente la obra: la ruptura entre la investigación histórica de Jesús y la fe en Él, y la interpretación de la Sagrada Escritura al margen de la Tradición viva de la Iglesia. El Autor parece dar a entender que, para mostrar la historia se debe dejar de lado la fe, logrando como resultado una historia que es incompatible con la fe.
Por otra parte, debemos dar gracias a Dios por la existencia de dignos herederos de Osio y de San Atanasio, del Beato de Liébana y de San Eulogio. Así, el Dr. Joan Antoni Mateo García ha publicado unos comentarios titulados EL LIBRO RENOVADO DE PAGOLA Anotaciones a Jesús. Aproximació històrica, de J.A. Pagola, que combate la herejía con los siguientes argumentos:
El investigador cristiano que estudia la vida de Cristo según el método histórico-crítico no tiene por qué prescindir de su fe, porque no solamente no habrá contradicción entre la historia y la fe, sino que incluso la fe puede orientar la investigación en la verdadera dirección.
Pagola por su lado mantiene una clara ruptura entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe, olvidando que un cristianismo sin historia no es cristianismo. En la larga introducción que hace Pagola en su obra observa que no da el mismo valor a todas las fuentes literarias y que los evangelios son la fuente más importante y decisiva. Sin embargo, su valoración de la historicidad de los evangelios nos parece muy minimalista. Para Pagola "los escritos de los evangelios están impregnados de su fe en Jesucristo resucitado, son sumamente selectivos, han sido narrados en función de problemas y necesidades de las primeras comunidades cristianas y están ordenados y orientados hacia objetivos teológicos concretos. Por esto exigen un estudio crítico cuidadoso antes de obtener información fidedigna para la investigación", siendo que "un estudio desapasionado, libre de prejuicios racionalistas, lleva a concluir que los evangelios son parte del género literario bíos: eso significa que las narraciones evangélicas están más interesadas en referir acerca de "las gestas" de Jesús que a dar testimonio de la "fe" de los primeros cristianos.
No se puede encontrar en la Escritura un solo texto que diga que Jesús creía o tenía fe, mientras que pide siempre para sí la misma fe que pide para el Padre (Jn 1,12; 3,18; 5,3.8.46; 6,30; 7,37; 8,31.45.46; 10,37-38; 14,1). Esto es una prueba de su divinidad. Se le acusa en múltiples ocasiones de blasfemia, no sólo ante el Sanedrín sino en textos como Mc 2,1 y ss. y Jn 5, 18; 8,58; 10,33-34; 19,7.
Para Pagola, el Reino no exige una conversión. Jesús perdona sin condiciones, sin exigir un arrepentimiento. Nosotros por el contrario vemos en la parábola del hijo pródigo (Lc 15) que el hijo vuelve a casa pidiendo perdón. A la adúltera le dice "vete y no peques más" (Jn 8,11). El publicano sale del Templo perdonado porque ha pedido perdón (Lc 18,9-14).
En el capítulo "Vecino de Nazaret" (pp. 59 ss) Pagola escribe "La gente sabe que se ha criado en Nazaret. Conocen a los padres y hermanos…" (p. 59). En una nota a pie de página el autor, refiriéndose a los evangelios de la infancia, dice que más que relatos de carácter biográfico son composiciones cristianas elaboradas a la luz de la fe en Jesús resucitado y que no fueron redactados para informar de hechos ocurridos (p.59). Insistiendo en el tema Pagola escribe que "los evangelios nos informan que Jesús tiene cuatro hermanos que se llaman Jaime, José, Judas y Simón, y también algunas hermanas que no se nombran por la poca importancia que se daba a la mujer" (p. 64). A pie de página el autor insiste en que esta denominación de "hermanos" debe entenderse en el sentido de hermanos carnales, pero también dice que "la Iglesia católica siempre ha entendido que estos pasajes no se refieren a otros hijos de la Virgen María".
Pagola quiere explicar los milagros como acciones de un curandero religioso que transmite la autoconfianza a los hombres para despertar en ellos posibilidades ocultas. De esta forma no podemos explicar cómo se podía resucitar a un muerto que olía, como es el caso de Lázaro (Jn 11) o la multiplicación de los panes (Jn 6). No olvidemos que en San Juan los milagros aparecen en boca de Cristo como pruebas de su divinidad: Jn 3,2; 15,24; 10,37-38; 9,32-33).
El cristianismo o se basa en la historia o no es cristianismo.