TUCIDIDES

a) Tucídides de Atenas
b) Historiografía de Tucídides
c) Guerra del Peloponeso de Tucídides
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a) Tucídides de Atenas

            Político e historiador ateniense, Tucídides (Atenas-454[1]-Atenas[2]-397 a.C) perteneció a la familia de los Filaidas, hijo de Oloro de Tracia y de madre ateniense descendiente de Milcíades. Su biografía nos ha llegado principalmente por medio de 3 fuentes:

-la propia aportada por el autor[3],
-los propios autores de la época
[4],
-la del biógrafo Marcelino, del s. V d.C
[5].

            Seguro es que:

-fue ciudadano ateniense,
-por vía paterna se remontaba a Tracia
[6],
-pertenecía al demo de Alimunte
[7].

            Respiró en su ciudad la más refinada cultura de oro ateniense[8], y fue educado esmeradamente[9], ya que las rentas paternas permitían forjar su espíritu sin urgencias económicas. También se inició en la Gramática y Medicina[10]. Surgió, pues, en Tucídides, un espíritu racionalista-historicista, fundamentado en:

-las altas clases políticas,
-los análisis de pensamientos e ideas,
-el carácter convencional de la ley
[11],
-las bases científicas de las cosas
[12].

            Ocupó el cargo político de estratego de Atenas, en cuyo mandato (424 a.C, en plena I Guerra del Peloponeso) fue enviado a romper el cerco de Anfípolis, al mando de una flota imponente ateniense, y en cuya misión fue derrotado por el ejército espartano y se apartó de la política y de Atenas. Es el momento en que escribe, del 424 al 411 a.C, todos los acontecimientos de la Guerra civil griega, algunos testimoniados y contrastados, y otros mismos presenciales.

            Fue, por tanto, testigo directo de los acontecimientos que estaba narrando, entre los cuales fue importante:

-que contrajo la Peste que asoló Atenas el 429 a.C,
-que participó en los acontecimientos de Anfípolis
[13],
-que acudió a enterarse de las protestas populares tras el escándalo de los Hermocópidas
[14],
-que conoció de primera mano los preparativos del Golpe de estado de Atenas-411 a.C
[15].

            En cuanto a su destierro, parece ser que Tucídides fue desterrado de su patria Atenas a causa del fracaso en la campaña de Anfípolis. Es verdad que hoy día se pone en cuestión este destierro, mencionado por el propio autor[16] y en un intento de revisar el influjo del autor en sus descripciones[17], pero las referencias clásicas siempre lo han mantenido[18].

            Acabada la Guerra civil en el 404 a.C. parece que volvió a su ciudad natal, donde pasó el resto de sus años.

b) Historiografía de Tucídides

            Tucídides puede ser considerado como el primer autor con vocación y método historicista de la historia, dando un salto cualitativo respecto a los logógrafos Herodoto de Helesponto[19] y Helánico de Lesbos[20]. No obstante, conoce la obra de sus predecesores, y también la de Antíoco de Siracusa[21].

            Se puede decir que Tucídides:

-hois autós parén, escribe sobre lo que ha visto,
-para ton allón pynthanomenos, escribe lo escuchado de otros
[22].

            En cuanto a lo que ha visto, Tucídides es bien conocedor de:

-las peculiaridades dialectales,
-las sepulturas halladas en la isla de Delos,
-la estructura urbanística de Esparta
[23].

            Y en cuanto a lo que ha escuchado de otros, Tucídides conoció:

-las genealogías de asentamientos y colonizaciones,
-la literatura cartográfica, etnográfica y periegética
[24].

            Son características del método historiográfico de Tucídides:

-la autourgía, o inserción directa en los acontecimientos,
-el saphés, o búsqueda de lo cierto y seguro, no tanto de lo bello o seductor,
-la areté, o ausencia de calificativos en los personajes
[25],
-la gnomai, o unión de los planes humanos con el destino de cosas
[26],
-la alethestate prophasis, o búsqueda de las causas verdaderas
[27].

            Y son recursos particulares de la ciencia histórica tucídica:

-la iluminación de ciclos históricos futuros,
-la identificación de pretextos sin causas, auténticos hilos que mueven la Historia,
-la síntesis de hechos y vida, cargándola de personalidad y psicología, formación cultural, religiosa, filosófica y política
[28].

b.1) Obra histórico-heurística

            Tucídides fue el prototipo de historiador que escribió desde el exilio, con contrato adquirido ante el lector de contar “toda la sygraphein-verdad”. No fue un mero transmisor de palabras o logógrafo (que es como tildó a Herodoto), e hizo pivotar su obra sobre 2 pilares o columnas:

-los erga-acontecimientos, según los han visto los testigos (visitando los lugares y preguntando a los videntes) y según las pruebas materiales que pudieran quedar;
-los logoi-discursos, con reconstrucciones aproximadas de lo que dijo cada personaje en cada lugar, y atención especial a aquellos que más atañían a las causas de la guerra: los políticos
[29].

            Tucídides propuso como método[30] la búsqueda de la verdad (zetesis tes aletheias, I, 20, 3), criticando a quienes aceptan la tradición oral (akoé, I, 20, 1) sin comprobación (abasanistos). Persiguió la exactitud (akribeia, I, 22, 2) con esfuerzo (epíponos, I, 22, 3), dio importancia a la observación directa de los hechos, y puntualizó escrupulosamente todo criterio, de manera objetiva. Deseaba que su historia fuera útil (ophélima) para los que buscaban la verdad (to saphés), sobre lo que ha sucedido y sucederá de nuevo, de acuerdo con la condición humana, y como logro cíclico de la historia (ktema es aiei, I, 22, 4).

            En este sentido, su historia aspiró al establecimiento de leyes universales, con la convicción de que la historia se repite cíclicamente, y la naturaleza humana (anthropeia physis) será siempre la misma.

            Por último, buscó también Tucídides las motivaciones personales de los personajes, sus ambiciones y temores, la admiración y repudio de ideas, desde un intento constante de objetividad, o punto de referencia bipolar.

b.2) Obra histórico-política

            Se puede decir que la obra histórica de Tucídides se implicó de lleno en el campo político, desde el intento de imparcialidad[31], y con el deseo de extirpar de la sociedad y mundo griego las dos principales epidemias que la ponían en peligro: su soberbia-hybris exterior y su ambigüedad política interior. El panfleto publicitario o campaña electoral de Pericles, desarrollado en su Oración fúnebre por Tucídides[32], trae bastante cola de elementos positivos y contradicciones propias.

            A nivel exterior, Tucídides fue un ferviente seguidor de la política democrática periclea. Lo que le llevó a plasmar por escrito sus elementos positivos, y también los negativos. La experiencia visual de la guerra civil llevó a Tucídides a replantear algunos esquemas helénicos elaborados desde los orígenes, y que había que adaptar a los nuevos tiempos y fracasos.

            El primero fue la concepción griega del bárbaro[33]. Y es que, a nivel exterior, la ciudad griega estaba definida como “la asociación de seres iguales que aspiran, en común, a conseguir una existencia dichosa, protegiendo para ello a sus ciudadanos de los extranjeros”. Fueron palabras del mismo Aristóteles[34] quien definió muy bien lo que fue, ya desde su fundación y hasta el final de sus éxitos, esa hybris griega, esa especie de soberbia o superioridad sobre lo extranjero[35].

            Así, Tucídides tuvo que demostrar que el estilo de vida griego no tenía por qué ser mejor que el de otras culturas, que no tenía por qué tener más atractivo especial que el resto de culturas. Cosa que, por otro lado Tucídides supo explicar, y explicó[36].

            A nivel interior, Tucídides luchó contra las ambiguas políticas internas[37], sus contradicciones, y el autentico cáncer al alcance de los ciudadanos, llamado sofismo, en su versión de[38]:

-relativismo, bajo forma de “todo se muda y todo cambia”,
-venalidad, bajo forma de “todo tiene que ser retribuido”,
-frivolidad, bajo forma de “con tu palabra, fundarás una ciudad o la destruirás”,
-convencionalismo, bajo forma de “las leyes son convenciones para vivir en sociedad”,
-subjetivismo, bajo forma de “las cosas son como a mí me parece, pues soy la medida de todas las cosas”,
-oportunismo, bajo forma de “si los medios son buenos, todo fin vale”,
-indiferentismo, bajo forma de “no hay cosas buenas o malas, todo depende”,
-utilitarismo, bajo forma de “sigue tu conciencia y muévete”,
-agnosticismo, bajo forma de “sobre los dioses, nadie puede saber si existen o no”.

            En el campo de las aportaciones positivas, en las bases de esta democracia periclea existe en Tucídides:

-respeto a la tradición,
-conciencia del progreso hacia algo mejor,
-igualdad esencial entre ciudadanos,
-identidad colectiva en torno a la ciudad, no a la estirpe,
-elogio de las instituciones y carácter atenienses, que se crean mutuamente,
-no ser indistinto el modo de vida que se elija,
-los caracteres, modelados en la ciudad, y cada uno contribuyendo al todo,
-reconocimiento de los méritos,
-ejemplo de los muertos, que han de servir de modelo para los jóvenes,
-necesidad de antigüedad, que por sí misma tiene su valor,
-necesidad de colectividad, pues el individuo solo no es pensable.

            En el campo de las contradicciones negativas, nos encontramos con la denuncia que hace Tucídides del sistema de sorteo para la ocupación de magistraturas, consejerías o congresos legislativos, impuesto por Pericles, e incompatible con sus deseos de ejemplo ante el mundo de sabiduría y juicio.

            En segundo lugar nos encontramos con la denuncia del enorme derroche de dinero tenido que ser desembolsado para pagar a los funcionarios estatales. Se dice incluso que éste era el incentivo que muchos buscaban al ocupar cargos, y no otro.

            La debilidad exterior y militar, recuerda también Tucídides, y pese a los reiterados intentos de que no se perdiera, acabaron perdiéndose. De hecho, nunca Pericles pudo llevar a cabo una batalla definitiva, sino siempre parciales y de contención.

            Por último, multiplicar entes sin necesidad, o peritos por 2 años sin control, acabó cavando la propia fosa cuando llegaron los momentos de debilidad (ocurridos cuando la guerra y peste asolaron Atenas), y por eso, recuerda Tucídides, a Pericles se le echó, literalmente, todo el pueblo encima.

c) Guerra del Peloponeso de Tucídides

            Fueron relatadas por Tucídides en torno a:

-Incidentes de Corcira (I, 24-55),
-
Campaña de Potidea-435 a.C (I, 56-66),

-
Más prepotencia ateniense[39] (I, 89-118),
-
Asamblea del Peloponeso
[40] (I, 119-125).

            Las Batallas del Atica fueron relatadas por Tucídides en torno a:

-1ª Incursión al Atica (II, 18-23),
-
Contraataques atenienses (II, 24-43),

-
2ª Invasión del Atica (II, 47-54),

-
Tracia y Macedonia (II, 95-101),
-Caída de Mitilene (III, 26-29),

-Caída de Platea (III, 52),

-
Derrota en Leucade (III, 94-98),
-Caída de Locria (III, 100-102),

-
Purificación de Delos (III, 104),
-Campaña en Pilos (IV, 3-9),

-Contraataques a Corinto y Megara (IV, 42-74),

-
Acontecimientos en Beocia (IV, 133-135),
-Campaña en Anfípolis (V, 10-13),

-Enfrentamiento Argos-Epidauro (V, 53-56),

-
Destrucción de Melos (V, 114-116),
-Rendición de Atenas-421 a.C (V, 18-20).

            La Batalla de Sicilia fue relatada por Tucídides en torno a:

-Traición de Alcibíades (VI, 15),
-
Mutilación de las Hermes (VI, 27-29),
-Estupor en Atenas (VI, 33-40),
-Noticias y planes sobre Sicilia (VI, 46-50),
-Expedición ateniense a Sicilia (VI, 42-46),
-
Operaciones de Atenas en Sicilia (VI, 62-75),
-Llegada de Esparta a Sicilia (VI, 94-104),
-Toma espartana de Plemirio (VII, 21-25),
-Batalla naval de Siracusa-415 a.C (VII, 36-41),
-Aniquilación del ejercito de Atenas (VII, 78-95),
-
Genocidio a prisioneros atenienses (VII, 86-87).

            Las Batallas de la Jonia fueron relatadas por Tucídides en torno a:

-Noticias de Sicilia en Atenas (VIII, 1),
-Preparación de Atenas para la guerra (VIII, 2),
-
Miedo de Esparta, y negociaciones con persas (VIII, 16-22),
-Batalla de Mileto (VIII, 23-28),
-
Operaciones en Helesponto (VIII, 61-63),
-Operaciones en Samos y Mileto (VIII, 78-88),
-Batalla de Cinosema (VIII, 99-108),
-Caída de los 400 de Atenas (VIII, 89-98),
-Fin del relato de Tucídides (VIII, 109),
-Rendición de Atenas-404 a.C.

c.1) Personajes

            Como citado en 5 libros, destaca:

-Nicias de Atenas, libr. III (51), IV (27, 28, 42, 129, 153), V (16, 45, 46), VI (8, 19, 24, 47, 67) y VII (1-10, 16, 42, 48-50, 60, 72, 76, 78-87).

            Como citados en 4 libros, destacan:

-Hermócrates de Sicilia, libr. IV (58), VI (32, 35, 72-75), VII (21, 73) y VIII (26, 29, 45, 85);
-Alcibíades el traidor, libr. V (43, 44, 52-55), VI (8, 15, 28-30, 48, 61, 68, 93), VII (18) y VIII (6, 11, 12, 17, 26, 45-52, 56, 81, 86, 97, 106).

            Como citados en 3 libros, destacan:

-Arquidamo de Esparta, libr. I (79), II (10, 12, 13, 18-20, 47, 71-74) y III (1, 2);
-Brasidas de Esparta, libr. II (25, 85), IV (11, 70, 78, 80-88, 102-107, 114-117, 120-128, 135) y V (2, 3, 6-11);
-Demóstenes de Atenas, libr. III (94-97, 107, 111, 112), IV (29-32, 36-38, 76) y VII (25-27, 31, 42, 47-49, 72, 78-87);
-Pisístrato de Atenas, libr. I (20), III (104) y VI (53);
-Cleón el Sofista, libr. III (36), IV (21, 22, 27-29, 33, 36-38, 122) y V (2, 3, 6-10).

            En cuanto al resto de personajes, son citados:

-Homero, libr. I (3, 10) y III (104);
-Hesíodo,
libr. III (96);
-Heracles,
libr. I (24);
-Hermes,
libr. VI (27, 28, 53, 60);
-Jerjes,
libr. I (14, 129);
-Sófocles,
libr. IV (2, 46, 65).

            Así como los mismos:

-Pericles, libr. I (111, 114-117, 127, 139, 145) y II (12, 13, 21, 22, 32, 34, 55, 56, 58, 59, 65);
-Tucídides,
libr. I (1), II (70), IV (104-107, 135), V (26), VI (7, 93) y VII (6, 18).

c.2) Lugares

            De Liga de Delos son destacados:

-Delos, libr. I (8, 96), II (8), III (104) y V (1);
-Pireo, libr. I (93, 107), II (13, 93, 94), V (26) y VIII (1);
-Quíos, libr. I (19, 116), IV (51) y VIII (5, 14, 23, 24, 30, 32, 38, 40, 61-63, 100-108);
-Samos, libr. I (13, 40, 115, 116), IV (75) y VIII (16, 21, 25, 48, 63, 73-77, 78-84);
-Corcira, libr. I (24, 118, 136, 146), II (7) y III (69, 70, 76);
-Decelia, libr. VI (91), VII (18, 19, 27, 28, 42) y VIII (3).

            De Liga del Peloponeso son destacados:

-Argos, libr. I (9, 135), II (68), V (14, 27-31, 36-41, 80-84) y VIII (25);
-Corinto, libr. I (13, 25), II (92, 93), IV (42) y V (30, 31);
-Potidea, libr. I (56, 60-62, 118, 139), II (2, 58, 70), III (17) y IV (135);
-Megara, libr. I (27, 103, 105, 107), II (9, 30) y IV (68, 69);
-Mesina, libr. III (90), IV (1, 24, 25) y V (6).

            Otros lugares mencionados son:

-Delfos, libr. I (25, 28, 112, 118, 121, 143);
-Maratón,
libr. I (18, 73) y II (34);
-Termopilas,
libr. III (92) y IV (36);
-Micenas,
libr. I (9, 10);
-Mileto,
libr. I (15) y VI (78-88);
-Olimpia,
libr. I (121, 143) y II (8);
-Iberia,
libr. VI (2);
-Italia,
libr. I (12) y II (7);
-Egipto,
libr. I (104, 105, 109, 110), II (53) y VIII (35);
-Sicilia,
libr. I (12), II (7), III (86, 87), VI (1) y VII (1-87).

 

Manuel Arnaldos   
Mercabá, diócesis de Cartagena-Murcia    

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Diccionario Mercabá de Arqueología

Indice general de Enciclopedia Mercabá de Historia   

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[1] Según los datos arqueológicos encontrados sobre referencias escritas por el propio autor sobre su vida. Descartamos, por tanto, la versión de la fecha del 471 a.C. aportada por APOLODORO, Historia, 244f-247b).

[2] De origen confuso es el lugar de su muerte, pues:

-al finalizar la guerra (404 a.C) se le dejó volver a Atenas, con permiso de regreso que ENOBIO parece concederle (cf. PAUSANIAS, I, 23),
-el 411 a.C. interrumpió su obra bruscamente, sin seguir relatando los acontecimientos.

[3] Sin olvidar que JENOFONTE fue el que editó y puso en circulación el manuscrito original de TUCIDIDES (cf. DIOGENES LAERCIO, II, 57).

[4] cf. PICCIRILLI, L; Storie dello storico Tucidide, Genova 1985.

[5] cf. VULGO GIGANTE, E; “Il bios tucidideo di Marcelino e lo zelos omerico”, en Annali Facolta Lettere Napoli, Napoles 1981, pp. 5-16.

[6] Como atestiguan las explotaciones mineras de las que fue propietario su padre, OLORO, en dicha zona. También TUCIDIDES mostró siempre especial vinculación a dicha región.

[7] cf. PLUTARCO; Vida de Cimon, 4.

[8] Nada más que en la Atenas de PERICLES (495-429 a.C) Tucídides creció viendo:

-cómo aumentaban los puestos de trabajo, construcciones navales, grandiosas obras públicas, artesanía e intercambios comerciales…
-cómo la ciudad se rodeaba de intelectuales como el filósofo ANAXAGORAS, el trágico SOFOCLES, el arquitecto HIPODAMO…
-cómo se instalaban colonias militares en el Egeo con habitantes atenienses, distribuyendo así la población excedente,
-cómo se abrían nuevas economías, colocando guarniciones en puntos estratégicos y vigilando a los aliados de dudosa fidelidad…
-cómo la ciudad, saqueada e incendiada por los persas tras la Batalla de las Termópilas-480 a.C, necesitó de un ambicioso plan de reconstrucción material y moral, materializándose los levantamientos de:

-los templos de Poseidón y Némesis,
-la muralla entre Atenas y El Pireo,
-la Acrópolis,
-los templos de Hefesto y Dionisio,
-el Odeón y el Telesterion de ELEUSIS,
-los Propileos de MNESICLES,
-el Partenón de FIDIAS, ICTINO y CALICRATES,
-el Erecteion de FILOCLES,
-el templo de Atenea Niké de CALICRATES,
-el urbanismo racional de HIPODAMO DE MILETO,
-la construcción de Turios… y la estatua de Atenea, de 12 m. altura y esculpida en oro y marfil.

[9] Notorias son las influencias en el espíritu de Tucídides de ANAXAGORAS (de quien parece que llegó a tomar el termino eclipse), PRODICO, PROTAGORAS e incluso del mismo GORGIAS.

[10] Las conexiones entre HIPOCRATES y Tucídides son bastante elevadas, sobre todo a la hora de la descripción médica de la Peste del 429 a.C, diagnosticando la enfermedad a base de la sintomatología y de sus causas naturales (cf. LICHTENTAELER, C; Thucydide et Hippocrate, Ginebra 1965).

[11] Elemento importante para la posterior búsqueda de causas y explicaciones de los sucesos, pues TUCIDIDES dejará siempre claro que en historia el fuerte impone su decisión sobre el débil, y los dioses y hombres dominan a quienes superan en poder. Como él mismo dice: “No hemos sido nosotros quienes hemos establecido esta ley (la del más fuerte), sino que existía cuando la recibimos, y la hemos de dejar a la posteridad para que continúe vigente” (cf. II, 65).

[12] cf. GUZMAN GUERRA, A; Tucídides, ed. Alianza, Madrid 2008, p. 15.

[13] Donde acudió a socorrer a la población de las manos del espartano BRASIDAS, y tras lo cual no volvió a su tierra de Atenas por el período de 20 años (cf. WESTLAKE, H. D; “Thucydides and the fall of Amphipolis”, en Hermes, XC, 1962, pp. 276-287; ELLIS, J. R; “Thucydides at Amphipolis”, en Antichthon, XII, 1978, pp. 28-35; SCHEPENS, J; L’autopsie dans la methode des historiens grecs du V siecle avant J.C, Bruselas 1980, pp. 152-180).

[14] cf. PICCIRILLI, L; “Eisangelia e condanna di Temistocle”, CCC, 4, 1983, pp. 333-363.

[15] cf. GUZMAN GUERRA, A; Tucídides, ed. Alianza, Madrid 2008, p. 13.

[16] cf. TUCIDIDES, Historia de la Guerra del Peloponeso, V, 26.

[17] cf. CANFORA, L; Tucidide Continuato, Padua 1970; CANFORA, L; “Tucidide non esiliato e la testimonianza di Aristotele”, en BIFG, IV, 1978, pp. 35-43.

[18] cf. CICERON, Orator, II, 56; DIONISIO DE HALICARNASO, Tucidides, 41; PLINIO, Historia Natural, VII, 111; PLUTARCO, Vida de Cimon, 4.

[19] cf. PLACIDO, D; “De Herodoto a Tucídides”, Gerión, IV, 1986, pp. 17-46; GENTILI, B; CERRI, G; Le teorie del discorso nel pensiero greco e la storiografia, Roma 1975; RAWLINGS, H; The estructure of Thucydides’History, Princeton 1981; SCHREINER, J. H; “Historical methods, Hellanikos and the era of Kimon”, OAth, 1984, pp. 163-171.

[20] Nacido en Mitilene (Jonia) en el 490 a.C, y principal impulsor de las historias del templo de Argos, juegos carneos espartanos, origen del Ática, sucesos de Troya y Persia, y del origen etrusco en la fundación de Roma, como pueblo arcaico griego expulsado de su territorio por las invasiones aqueas.

[21] Por sus conocimientos aportados sobre documentos oficiales de Sicilia, inscripciones y sepulturas descubiertas después por la arqueología, etc (cf. GUZMAN GUERRA, A; Tucídides, ed. Alianza, Madrid 2008, p. 17).

[22] cf. FRAILE, G; Historia de la filosofía. Grecia, vol. I, ed. BAC, Madrid 1990, p. 113.

[23] cf. GUZMAN GUERRA, A., op.cit, p. 18.

[24] cf. Ibid, p. 18.

[25] cf. LOPEZ PEREZ, J. A (dir); Historia de la literatura griega, ed. Cátedra, Madrid 1988, p. 558.

[26] cf. MARINATOS, N; Thucydides and Religion, Meisenheim 1981; HUART, V. J; Gnome chez Thucydide et ses contemporains, París 1973.

[27] cf. TUCIDIDES, Historia de la Guerra del Peloponeso, I, 23 y VI, 60. Aparte, cf. ANDREWES, A; “Thucydides on the Causes of the War”, ClQ, IX, 1959, pp. 232-239; RAWLINGS, H. R; A semantic study of prophasis to 400 B.C, Wiesbaden 1975; WILLE, G; “Zu Stil und Methode des Thukydides”, Wege der Forschung, IIC, Darmstadt 1968, pp. 703 y ss.

[28] cf. GUZMAN GUERRA, A., op.cit, pp. 21 y ss.

[29] La costumbre de insertar discursos en medio de los hechos era ya una práctica habitual griega desde HOMERO y HERODOTO. No obstante, Tucídides advierte en su célebre capítulo metodológico (I, 22) que tales discursos van a estar presentes en su obra sin frases manidas ni lugares comunes, aparte de dejar de lado las hazañas pasadas (cf. LOPEZ PEREZ, J. A., op.cit, p. 548).

[30] cf. Ibid., pp. 551-562.

[31] Claro está que Tucídides era un ferviente entusiasta del régimen democrático instaurado por PERICLES, y que esto lo manifiesta hasta por escrito (cf. II, 65, Oración fúnebre de Pericles…). Incluso se habla hoy día de su defensa a la concepción imperialista de Atenas (cf. ROMILLY, J; Thucydide et l’imperialisme athenien, París 1951; WESTLAKE, D; “The subjectivity of Thucydides, his treatment of the four hundred at Athens”, John Rylands Library, 56, 1973, pp. 208 y ss; DONINI, G; La posizione di Tucidide verso il gobernó dei Cinquemila, Torino 1969)… Pero otra cosa fue la configuración de su obra, donde fue imparcial en lo referente a la Pentecontecia y a la guerra de Sicilia, y cuando su amistad hacia Esparta nunca fue en perjuicio de Atenas (cf. LOPEZ PEREZ, J. A (dir); Historia de la literatura griega, ed. Cátedra, Madrid 1988, p. 559).

[32] cf. TUCIDIDES, op.cit, II, 35-46.

[33] Existen dos concepciones, casi antagónicas, del concepto de “bárbaro” en la política griega:

            -no racista. Según algunos autores, el término no tenía la connotación racista moderna. Por el contrario, los griegos estimularon a los bárbaros a participar de la cultura griega, y a casarse libremente; después, todos los europeos, asiáticos y africanos eran incluidos en el concepto sonoro de Hélade. El propio ALEJANDRO III MAGNO dio ejemplo anti-racista, casándose con una bella princesa bárbara, una persa. Es el punto de vista más común.

            -racista. Las fuentes griegas dan cuenta de un empleo despectivo del término “bárbaros”, empleo que será regularmente utilizado para designar como inferiores a los pueblos con los que el mundo helénico se ve confrontado. Es la visión de A. Iriarte.

[34] cf. ARISTOTELES, Política, I, 5, 125a.

[35] En el arte, por ejemplo, esa intencionalidad de independencia y superioridad griega, quedaba totalmente patente. De hecho, la mímesis-imitación de la realidad del arte helénico dejó perplejo al mundo entero, y llegó a crear recelos en el entorno. La cultura egipcia, por ejemplo, rechazó totalmente este planteamiento, al decir que este tipo de esteticismo estaba bastante distanciado de la vida (cf. BOARDMAN, El arte griego, ed. Destino, Barcelona 1997, p. 23).

[36] cf. TUCIDIDES, op.cit, III, 82-85.

[37] El año 431 a.C, por ejemplo, Tucídides presentó contra ANAXAGORAS (ca. 460 a.C) una acusación en el Areópago ateniense, por su “medismo, asebia y ateísmo, por negar la influencia de la divinidad en los ciclos naturales del Sol y la Luna”, consiguiendo que lo encarcelaran, pagase una multa y lo desterrasen a Lampsaco (cf. FRAILE, G; Historia de la filosofía. Grecia, vol. I, ed. BAC, Madrid 1990, p. 209).

[38] Como alabará posteriormente ARISTOTELES sobre Tucídides, ya en su obra se aprecia una lucha contra las funestas calamidades que los políticos sofistas estaban introduciendo en Atenas y toda Grecia (no hay más que ver su alegato de defensa moral que Tucídides introduce en su Historia de la Guerra del Peloponeso, III, 82-85, en referencias a las barbaridades políticas que habían llegado a impregnar la cultura griega).

            Y es que, en efecto, PROTAGORAS (480-410 a.C), principal del sofismo ateniense, llegaba a decir que cada uno era libre para actuar según su conveniencia (cf. PROTAGORAS, Sobre el ser, p. 317b).

            En este sentido, no sólo Tucídides, sino también ARISTOFANES salió en su defensa, demostrando que los sofistas eran capaces de pronunciar un discurso justo y otro injusto sobre el mismo tema y al mismo tiempo (cf. ARISTOFANES, Memorias, I, 6-13).

            El mismo SOCRATES (470-399 a.C) tuvo que oponerse violentamente a este sistema lacroso político. Citado por boca de Platón, el “maestro” pensaba que “los hombres debían superar esa conveniencia particular, y ocuparse de la verdadera sabiduría, que saca de los bienes el bien, y que propone conocimientos que son universales” (cf. PLATON, Eutidemo, p. 278e).

[39] Previa a esta causa 2ª sobre la Guerra del Peloponeso estuvo el período de “Talasocracia” o dominio marino sobre el resto de Atenas, considerada la capital cultural, comercial y militar del Mediterráneo en los años 478-431 a.C (Pentecontecia ateniense). Aun así, habría que añadir otras tres causas más, resultando ser éstas por su orden:

-la competencia en los mercados,
-la injerencia ateniense en los estados aliados,
-la reacción anti-democrática interna y externa a Atenas.

            Fuentes internas que hablan de estos sucesos fueron:

-JENOFONTE, sobre la sociedad ateniense,
-DIODORO DE SICILIA, cuyos libros XI y XII abundan en detallismo,
-EFORO, autor presencial de los hechos,
-TIMEO, cuya obra hoy está perdida,
-PAUSANIAS, sobre las Batallas de Tanagra y Eno,
-PLUTARCO, del s. I, sobre las figuras políticas en conflicto.

            Fuentes numismáticas también hablan de la intensificación de la circulación monetaria entre el 480 y 450 a.C, predominando en todas las colonias mediterráneas el patrón y escudo ateniense.

            Testimonios epigráficos también advierten una fuerte vitalidad adquirida rápidamente por Atenas y el entorno helénico, como se ve en el aumento de:

-los decretos políticos,
-las listas de tributos atenienses,
-los cálculos de costes de edificios (se conservan el del Partenón y Erecteion en Atenas, y el Asclepeion de Epidauro),
-los ostraca, o tiestos de votación para el exilio en ostracismo de ciudadanos atenienses,
-la documentación de cultos y festivales.

            Testimonios arqueológicos, tanto en representaciones en vasos cerámicos, como en viñetas esculpidas sobre la vida de la ciudad, y restos monumentales todavía conservados, también avalan la presencia y pugna de Atenas y Corinto, principalmente, en todo el arco mediterráneo.

            A esto hay que sumar la formación de la Liga de Delos bajo mandato ateniense, y formada por más de 200 ciudades a lo largo del Egeo (salvo Melos), Grecia Central, Tesalia y Sicilia (Catania, Regio y Leontinos), con un ejército de 300 trirremes, 16.000 jóvenes atenienses, 1.200 jinetes tesalios y 13.000 hoplitas (cf. HERNANDEZ URIEL, P., op.cit, Madrid 1993, pp. 503-512).

[40] Tras las insistencias de:

-Corinto, sobre el aspecto de la soberanía naval (posible únicamente mediante el control del Istmo de Corinto),
-Megara, para que no obtuvieran siempre perdidas respecto a los decretos comerciales con Atenas,
-Esparta, enemiga visceral de Atenas desde el momento (477 a.C) en que las islas del Egeo dejan de confiar su defensa militar ante Persia en Esparta (ya que ésta estaba siempre condicionada a su propia stasis interna), y eligen como hegemon-ejecutivo de su Simmajia-Guerra a Atenas, con centro federal jonio en Delos.

            También entrarían en esta Liga del Peloponeso los estados de Locria, Focea, Beocia (salvo Platea), del Adriático (Ambracia, Leucade, Anactorion), Sicilia y Magna Grecia (Tarento, Locros, Siracusa), sumando un ejército de 4.000 espartanos de infantería, 1.900 jinetes beocios y 40.000 hoplitas de Esparta (cf. HERNANDEZ URIEL, P., op.cit, pp. 522-529, 591-603).