TARTESSOS

a) Sur español
b) Geografía tartésica
c) Arqueología tartésica
d
) Tartessos mítica
e) Tartessos histórica
f) Tartessos fenicia
g) Tartessos orientalizante
h) Final de Tartessos

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a) Sur español

a.1) Bronce español

            Cubre el II Milenio a.C. y viene precedida por una larga y oscura prehistoria. Cristalizó y marcó su punto 0 de inicio en el yacimiento del Algar-Almería, su auténtico fósil director.

            Con bastantes siglos de retraso cultural respecto a Oriente (que disfrutaba ya de literatura, política y dominio), los indígenas ibéricos empezaron a concentrarse en pequeños núcleos de población o poblados, hacia el 1.250 a.C. Se trata de un retraso cultural debido tanto a muchas causas externas (aislamiento) como internas (de extenso continente), pero nunca propiciado por falta de recursos naturales y materia prima.

            Fue su gran riqueza de recursos naturales de primerísima categoría, y no otra cuestión, la casi única razón por la que todos los orientales conocían y cantaban la riqueza que se podía ganar en España. Diodoro transcribe datos de otros historiadores cuando indica la adquisición que los orientales hacían de grandes cantidades de plata a cambio de pacotilla, y los cuantiosos beneficios que obtenían de su comercialización.

            Las culturas hispánicas más precoces fueron las culturas costeras, sobre todo la tartésica. Y en esas poblaciones que daban al mar, la pronta presencia de orientales fue un factor de aceleración importantísimo (como se ve en la escultura, que brilló en la península Ibérica siempre con luz propia, propias formas y escritura propia).

            Por la altura de la Meseta, entre los 600 y los 900 m, las otras culturas interiores permanecieron al margen de este proceso acelerado costero. Fueron culturas correspondientes a la España indoeuropea, que cubrían las tierras centrales, occidentales y septentrionales con gentes y ritos de origen centroeuropeo, venidos a través de los pasos pirenaicos y la vía cantábrica.

            Del progreso tecnológico dependía la posesión de instrumentos adecuados para la guerra, así como la búsqueda de un comercio cada vez más ambicioso. Lo cual condujo al hecho trascendental de la domesticación del Mediterráneo.

a.2) Domesticación del Mediterráneo

            El Mediterráneo había sido siempre considerado como un mar inmenso, inexplorado, peligroso e incierto, así como un límite infranqueable.

            Esto suponía para las urbanas culturas orientales un reto, un horizonte lleno de enigmas, un desafío peligroso pero lleno de posibilidades. Así, pronto fueron surgiendo iniciativas para adentrarse en sus aguas, explorar sus costas y colonizar sus islas.

            Para su extremo occidental, el Mediterráneo suponía un apoyo a su silenciosa proto-historia de sus pueblos y gentes. Y fue el medio que fue acercando a sus orillas el comercio y la búsqueda de mercancías de:

-Egipto, que destinó una flota a la costa somalí con barcos de 30 remeros,
-Creta, que desarrolló una actividad mercantil por los mares del entorno,
-Micenas, que amplió su horizonte hacia las costas del mundo itálico,
-los Pueblos del Mar, que en plena Edad Oscura movió gentes e intercambió culturas.

b) Geografía tartésica

            Enclavada en el extremo occidental mediterráneo, Tartessos tuvo en el suroeste de la península Ibérica su área geográfica específica, desde el 1.250 a.C. hasta el 550 a.C. 700 años en que vivió procesos culturales con los fenicios, y acabó desarrollando una interesante cultura orientalizante en torno a:

-los ríos Tinto y Oniel, de Huelva,
-la zona del Lago Ligustinus,
-el triángulo Hastia Regia-Onuba-Gadir, es decir Jerez-Huelva-Cádiz.

            Tartessos, forma griega de referirse a Occidente (antes de que adoptaran el término Iberia a partir del s. V a.C), parece deber su nombre a un río principal que atravesaba su zona, según Estrabón. Río que posteriormente los romanos llamaron Oleum flumen (río del aceite) y poco después Betis, hasta que los árabes lo llamaran Guadalquivir (río Grande).

            Hoy en día todavía se desconoce el centro de la comarca de Tartessos, en este final de la Edad de Bronce. Se puede decir, eso sí, que su hábitat debía incluir:

-casas indígenas,
-cercanas explotaciones mineras,
-productos coloniales llegados de los fenicios y griegos,
-primerizas estructuras estatales.

            Según Avieno, el centro de Tartessos se hallaba al oeste de los íberos, que vivían entre los ríos Ana-Guadiana e Iberus. En concreto, en torno a la desembocadura del Guadalquivir. Y a lo largo de toda su cuenca se extenderían el resto de pueblos tartesios, hacia Extremadura y hacia el interior.

            No obstante, hoy en día se pone en entredicho este centro de gravitación tartésico. Pues es improbable establecer un gran núcleo poblacional en plena desembocadura del Guadalquivir, con sus aguas y cursos tan irregulares. Así, se tiende a situar el centro de Tartessos en Mesas de Asta, conocido despoblado en las cercanías de Jerez, la romana Hastia Regia. Y allí descansaría la antigua realeza tartésica.

            La investigación sigue avanzando en este sentido, tratando de recuperar el ecosistema que condicionó aquellas actividades tartésicas.

c) Arqueología tartésica

            Antes que fuese descubierto ningún yacimiento tartésico, ya dos arqueólogos habían inspeccionado el terreno de Doñana-Huelva, en busca de la mítica y literaria Tartessos.

            Jorge Bonsor había abordado la cuestión de Tartessos excavando en Inglaterra para averiguar la veracidad del estaño que había dado fama al bronce tartésico.

            Adolf Schulten abordó el estudio a partir de los textos conservados, y de la búsqueda de refrendo a sus interpretaciones, centrando sus estudios en el Coto de Doñana, desembocadura del Guadalquivir. Schulten quería repetir para España los éxitos de su compatriota Schliemann en Troya. Incluso llegó a declarar que fue Tartessos la primera ciudad comercial y el más antiguo centro cultural de Occidente.

            No obstante, fue  con el descubrimiento del yacimiento del Carambolo, de 1958, cuando todas esas expectativas comenzaban a ver resultado. En efecto, del suelo de Camas-Sevilla empezaban a surgir las más ricas joyas tartésicas, entre las que destacaban:

-ricos brazaletes cilíndricos de oro,
-hermosos collares con colgantes,
-16 placas rectangulares,
-joyas del oro más puro,
-figurillas de la diosa Astarté,
-numerosos anades (= patos de oro),

-cerámica a mano, perteneciente a la técnica de la Retícula bruñida (pintada, sin torno, con motivos simbólicos).

            El nombre de Tartessos saltó a la arqueología internacional, y empezó a superarse la escasa y particular literatura al respecto. En el Simposio de Jerez-1968 se puso en circulación la receta a seguir, bajo el lema “déjate de Avieno y husmea el terreno”, y se hacía evidente la polémica entre literatos y arqueólogos de Tartessos.

            En líneas generales,

-Antonio Blázquez habla de un componente fenicio en Tartessos,
-Jorge Bonsor comenzó las prospecciones en la zona,
-Adolf Schulten descubrió un anillo griego en Cerro del Trigo,
-hoy día hay dudas sobre si Tartessos fue el primer reino occidental por sí mismo, o
fue o no un producto fenicio.

c.1) Testimonios de guerreros tartésicos

           Quedaron recogidos en las Estelas de Guerreros, aparecidos y repartidos desde la Baja Andalucía hasta Extremadura, Ciudad Real y Toledo, aunque removidas muchas veces de su lugar originario. Tuvieron un sentido:

-de profunda penetración interior, lo que barrunta afán por controlar las tierras del ambicionado estaño,
-de preocupaciones artísticas escasas, y presentes en sus:

-piedras duras y sin tallar,
-dibujos sencillos de armas,
-elementos abstractos geometrizantes,

-repetición de convencionalismos,
-lenguaje ideográfico,
-mensajes de nitidez comunicativa.

            Trataron de marcar territorios tartésicos (según Galán), aportando para ello los elementos del grupo o pueblo al que pertenecían los guerreros (según Gabaldón). Advierten una presunta simplicidad de la sociedad tartésica, y reproducen siempre las 3 armas tartésicas (el escudo circular, la lanza y la espada). Mantuvieron siempre 3 constantes:

-la pertenencia a una casta social superior,
-gran importancia dada al mundo de la guerra,
-heroización del guerrero remarcado.

             Destacan:

-la Estela de Solana de Cabañas, llena de lujos (espejos), armamento (escudos y carro de 2 ruedas) y geometría tartésica (pinturas cuadriculares y sencillas);

-la Estela de Ategua, con guerrero y ajuar, panoplia (= escudo, espada y lanza), prothesis (= ceremonia ritual), heroización y danza, escudo circular tartésico, biga (= carro de 2 ruedas hacia el más allá), enemigo vencido y animales sacrificados.

c.2) Testimonios de religiosidad tartésica

            Pocos y dudosos son los datos disponibles, al contar tan sólo con 3 elementos muy inconexos.

            Por las Estelas de Guerreros suponemos la creencia en el más allá de la muerte, una compleja ritualidad funeraria, ceremonias, sacrificios, heroización del difunto y ritos de danza. Las libaciones de vino, unidas al rito del banquete funerario, significará también la aceptación de las ideas tartésicas sobre la vida en el más allá.

            Por la existencia de armas en los ríos, posibles partes de un botín, se supone la práctica de sepelio fluvial y dedicaciones votivas a los dioses. En este último punto se puede suponer la vivencia de un politeísmo mediterráneo, con la superioridad de una gran diosa de la vida y la muerte, la diosa Madre:

-alada,
-asociada al disco solar o lunar,
-con culto en una cueva donde hoy está ubicado el Monasterio Santa María de la Rábida.

            En cuanto a las necrópolis tartésicas descubiertas, se puede hablar del ritual funerario de la incineración, por el proceso de cremación sobre piras funerarias, lavado de huesos sobrantes y depósito de cenizas y huesos en urnas funerarias. Se trata de necrópolis en las que:

-abundan tumbas principescas, tanto epogeas como en túmulos de tierra,
-aparecen elementos comerciales fenicios y etruscos,
-no hay betilos (= imágenes anicónicas),
-no hay restos de caballos ni armas de guerra,
-siempre hay un material (= alma) recubierto con otro material (= lámina).

            Es lo que se ve en:

-la Necrópolis de La Joya-Huelva, en cuya Tumba 17 de mujer abundan los objetos rituales, pintura, vasijas griegas, ánforas fenicias con aceite, thimiateria (= quemaperfume, para dar olor a tumba), jarrito para libaciones y braserillo para calentar el ambiente;

-la Necrópolis de Aliseda-Cáceres, en cuyas tumbas de mujeres están presentes el trío ritual (jarrito, thimiateria, braserillo), un jarrito de vidrio con un cartucho egipcio dentro de él, palangana de oro, joyas colgantes (de oro hueco y con bisagra para amuletos) y un cinturón de filigrana (= dibujos pintados con oro) y granulado (= relieve de fondo) fenicio, lleno de dibujos repetitivos de un hombre luchando con un león.

c.3) Testimonios de escritura tartésica

            La escritura más antigua en la península Ibérica es la tartésica, aunque muestre escasos signos grabados en cerámicas tartésicas de Huelva.

            Lo más probable es que esta escritura tartésica fuese una derivación de la escritura fenicia, por los siglos de convivencia mutua. Así es como lo creyó el mismo descifrador de la escritura ibérica, el profesor Gómez Moreno.

c.4) Resultados sobre el hábitat tartésico

            Observemos ahora la estrategia de poblamiento en Tartessos, la forma de concebir el control de su territorio y la explotación de sus recursos.

            Durante la etapa formativa de Tartessos, las viviendas eran cabañas circulares de adobe y ramas, y la cocina se almacenaba en toscos tiestos de barro fabricados a mano. Incluso las recias espadas de la época, incluían en una misma pieza la larga hoja y la empuñadura. Destaca su primer poblado descubierto de San Bartolomé de Almonte (del 950 a.C, 40 ha de superficie, 35 cabañas y numerosos cobertizos), así como su excepcional poblado de Tejada la Vieja-Huelva:

-cerca de las minas de Aznalcollar y Riotinto,
-con cierto urbanismo callejero, dadas sus calles y avenidas,
-con muralla poligonal, de adobe y piedra,
-con casas rectangulares, y en parte enlucidas interiormente.

            En la época orientalizante, en líneas generales y según lo excavado, se avanzó en organización urbanística, casas de planta rectangular, calles regulares, arquitectura pública, muro de aterrazamiento, templos complejos, cerámicas fabricadas a torno, platos, ánforas, alfarería... Es lo que se desprende del poblado de Cancho Roano-Badajoz, palacio-santuario del s. VI a.C:

-aumentado en varias fases,
-con zócalos totalmente de piedra,
-con fosa profunda,
-con patio ceremonial y capilla central,
-ricos vasos y adornos en almacenes exteriores.

d) Tartessos mítica

            Ya en la Antigüedad la comarca de Tartessos había adquirido cierto status mítico reconocido por todos, y destacando de forma genérica por su oro y su plata, así como por la longevidad de sus reyes.

            Para los mesopotámicos, las leyendas vinculadas con este lejano Occidente estaban contenidas en el Ciclo de los Nostoi, regresos de héroes que habían participado en la Guerra de Troya-1.100 a.C, y a cuyo término vivían diversas aventuras. Según Hiram de Tiro, era el lugar de donde ellos obtenían la plata, incienso, monos y pavos.

            Para la Biblia hebrea existían ecos que hablaban de una tal Tarshish, que muchos han querido identificar a la legendaria Tartessos (no así Josefo, Orígenes o Julio Africano). Los libros Crónicas, Ezequiel y Jeremías hablaban de un puerto oriental en Occidente, y el rey Salomón hablaba hacia el 950 a.C de una Tarsis:

-situada en las islas lejanas occidentales,
-llena de naves preparadas para zarpar,
-que exportaba plata,
-con monarcas que ofrecían regalos,
-experta en comerciar riquezas de todo género, como plata, hierro, estaño y plomo.

            Para los griegos, Tartessos era famosa por sus bueyes (según Estesícoro de Himera, del s. VI a.C), placeres de amor y vino (según Anacreonte), y el Finisterre (lugar de Atlante, lleno de ninfas y con un jardín de manzanas de oro, según el Mito de las Hespérides) así como podría ser el lugar mítico donde, según la Teogonía-s. VII a.C de Hesiodo:

-Atlas sostenía la bóveda celeste,
-los manzanos daban frutos de oro,
-el océano engullía héroes para poblar los Campos Elíseos,
-Heracles robó el ganado al gigante Gerión,
-Radamanto había establecido su morada.

            Para los romanos, la Historiarum Philippicarum-s. I a.C de Pompeyo Trogo y Mito de Habis-s. II d.C de Justino nos describen una monarquía tartésica compuesta por:

-Gerión, rico y monstruoso, poseedor de bueyes y espadas,
-Norax, fundador de Nora-Cerdeña,
-Gárgoris, introductor de la apicultura y la miel,
-Habis, que ciñó los bueyes al arado y dividió a la población en siete ciudades.

            Sin duda, la enigmática Tartessos fue la referencia occidental más antigua a nivel literario. Minas de plata y reyes míticos darán pie a leyendas y casi mitos sobre su enigma. El lejano Occidente, el país de las Hespérides donde se situaba Tartessos, fue para algunos pueblos de la Antigüedad un territorio de referencia lleno de riquezas y componentes mitológicos.

e) Tartessos histórica

           Tartessos fue el primer estado histórico y organizado de la península Ibérica. En efecto, Tartessos aparece como un lugar situado en el extremo occidental, rico en plata y oro. Herodoto narra que los griegos de Focea comerciaban con Tartessos y su rey Argantonio (que “les debió ofrecer dejar su ciudad y venirse a vivir a Tartessos”). Según Herodoto, para los griegos era conocida y tratada entre el s. VII y s. VI a.C. Pasó por las fases históricas de:

-Bronce final, de 1.250 al 750 a.C,
-orientalización fenicia, del 750 al 550 a.C,
-decadencia y desaparición, hacia el 550 a.C.

            Contó con los 2 ingredientes (indigenismo local y opulencia fenicia), 3 enigmas (oro, miticismo y mundo de muertos), 4 hilos (economía pesquera, comercio de materias primas, búsqueda de metales preciosos y política monárquica) y 2 hipótesis de su existencia:

-colonialista, que habla de Tartessos como fundación exclusiva de los fenicios,
-evolucionista, que habla de Tartessos como lugar en que los orientales fueron encontrando enriquecimiento de los elementos indígenas.

            Se desarrolló en el contexto del proceso de conquista del Mediterráneo occidental. Los metales, y el bronce atlántico utilizado para armamento, habían incrementado la capacidad de acción de las culturas atlánticas. Así, Tartessos fue un fenómeno ligado a su posición fronteriza respecto del Bronce Atlántico, y fue así avanzando en tecnología metalúrgica y explotación del estaño. Sirvió, sin duda alguna, de privilegiada cabeza de puente entre los mundos atlántico y mediterráneo.

             Entrando en el campo de lo ya contrastado, se puede hablar de dos hechos históricos:

-la aparición de cerámicas micénicas del s. XIII a.C. en la zona, que demuestran un área de acción y contactos marinos en torno al Guadalquivir;
-las colonias fenicias implantadas en el s. IX a.C. en la zona, en la bahía de Cádiz y litoral malagueño;

            También se ha podido verificar la biografía básica del rey Argantonio de Tartessos (630-550 a.C), quizás el monarca más conocido de toda la Antigüedad. Probablemente con ciertos topos legendarios (como el de su longevidad, para mostrar su felicidad y prosperidad). Pero conocido por todos como un tirano y comerciante, el rey de la Plata (de hecho, Argantonio significa señor de la plata), y por:

-sus contactos con Coleo de Samos,
-sus pactos de hospitalidad con los griegos,
-su relación con los griegos foceos, fundadores de Marsella,
-haber invitado a éstos últimos a establecerse en sus dominios, si eran derrotados por los persas.

            Se trata de un reinado, el de Argantonio, que fue ejemplo de:

-monarquía hereditaria y derecho divino, según Herodoto,
-pacifismo y hospitalidad , para los indígenas hispanos,
-política filo-helénica, para los cronistas romanos.

            En conclusión, desde Huelva hasta Cartagena, se llegó a hablar en todo el Mediterráneo del Imperio tartésico, con diversos tipos de liderazgo.

f) Tartessos fenicia

f.1) Comercio fenicio en el sur español

            La actividad de la mesopotámica Fenicia nació en fechas muy remotas. Hay testimonios arqueológicos que confirman la existencia plena de Biblos y Ugarit en la I Edad del Bronce, y la de Tiro y Sidón en torno al 2.750 a.C.

            El pueblo fenicio era comerciante y navegante. En no malas embarcaciones, que inundaron de pecios fenicios el Mediterráneo, navegaron los fenicios desde edades tempranísimas a las costas de Chipre y Creta, saltando desde allí hasta Sicilia, bajando hasta Africa y costeando las mismas costas de España.

            De la llegada de los fenicios al Sur español en una remota antigüedad se refiere el mismo Estrabón, que dice incluso que los fenicios poseían lo mejor de Iberia y Libia antes de los tiempos de Homero, así como que a poco de la Guerra de Troya pasaron las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar) y fundaron ciudades allí (Tartessos) y en las costas africanas.

            Que necesitaban llegar a fuentes de minería, está claro, y que sabían dónde ir, indudable. La llegada de sus naves a nuestra península era cuestión de tiempo, y un hecho incontrovertible. Costeando Africa y obteniendo de allí marfil y oro, posiblemente divisaron España y se acercaron a explorar.

f.2) Presencia fenicia en Tartessos

            El impacto cultural fenicio en Tartessos no fue sino un corolario del impacto comercial y mercantil, importante en todas las costas adonde arribó Fenicia. Por otro lado, las poblaciones de la comarca tartésica del final de la Edad de Bronce ya empezaban a dar muestras de atesorar bienes.

            El contacto  de Tartessos con los navegantes fenicios debió ocurrir hacia el s. XII a.C, con el consecuente impulso en la evolución cultural. Gadir-Cádiz pasó a constituirse en su 1ª colonia insular, y Doña Blanca en su 1ª colonia continental.

            La principal colonia fenicia fue Cádiz (en fenicio Gadir, muro), fundada en 1.103 a.C. por mercaderes enviados por la Casa Real de Tiro. Los estudios indican la existencia de tres islas: Kotinusa, Eriteia y Antípolis. En la primera se ubicaron el Templo de Baal-Cronos, Templo de Melkart y centro comercial. En la segunda se ubicó el Templo de Astarté y el área portuaria. La tercera isla hoy se identifica con San Fernando y abundó en hornos y fábricas industriales. Todo esto unido por un canal, llamado Bahía-Caleta, que separaría Cádiz en dos islas diferentes.

            Además de Tartessos, las costas cercanas se fueron llenando de otras factorías fenicias, como Toscanos, Morro de Mezquitilla, Chorreras, Sexi, Abdera y Cerro del Villar, todas ellas con el objetivo de garantizar el círculo del Estrecho de Gibraltar.

f.3) Sello fenicio en Tartessos

            La estrategia fenicia comercial tuvo un doble objetivo:

-intensificar la producción de plata en Tartessos,
-incentivar la producción agrícola en el valle del Guadalquivir.

            Para conseguir este objetivo, la importación fenicia trajo a Tartessos el hierro, su alfabeto, la técnica y la arquitectura (con manzanas de casas separadas por calles y rodeadas por murallas). Lógicamente, de todo ello se beneficiaron los indígenas. Y fue esto en lo que consistió el sello oriental que los fenicios aportaron a la península.

            Este sello traería consigo 3 elementos culturales mixtos:

-técnica. Los occidentales tartesios desarrollaron, con técnicas nuevas que aprendieron de los orientales fenicios, la soldadura, el granulado y la filigrana, el laminado y el repujado;

-arte y estética. Hallazgos fortuitos han sacado a la luz depósitos enteros de joyas de oro, marfil y bronce, ornato de estatuas, imágenes de culto, ajuares de diademas, cinturones y flores de loto;

-ideología. El nuevo estilo de vida de los occidentales tartesios va a introducir significados sociales orientales, respecto a ideas religiosas, sentidos antropológicos de la vida y la muerte, estratos o niveles sociales de las personas.

g) Tartessos orientalizante

            A partir del 700 a.C, y coincidiendo con las factorías fenicias de la costa, se va a producir un espectacular desarrollo de la sociedad tartésica. Los tartesios llegaron a poner en marcha la explotación de un extenso territorio en minería y metalurgia, con escasos medios disponibles, y alcanzando las provincias de Ciudad Real, Toledo y Cáceres.

            Igualmente, el desarrollo del lujo de importación oriental dará origen a joyas y cerámicas en el suelo peninsular, y empezará a dar muestras de una clase superior sobre otra inferior. Jarros, pateras, candelabros, armas, adornos y arreos de caballos, y todo tipo de productos lujosos, representaron a la alta sociedad tartésica, aparte de los suntuosos vestidos y otras cosas sin vestigios arqueológicos. El Tesoro de Aliseda-Cáceres, encontrado en una tumba de mujer de alcurnia, es un ejemplo de ello. Los poderosos de Tartessos no poseían personas, pero sí los medios de producción y el producto mismo.

            El bronce tartésico, para mejorar de la materia prima, debió de circular entre sus compradores con el sello de calidad de origen tartésico. Y lo mismo la plata, que se hizo imprescindible para la fijación de precios. Desarrolló para ello la técnica de la toréutica, consistente en moldear figuras con metales, a través de altas temperaturas y algo de tecnología (no tanto a base de golpes).

             Los tartesios avanzaron, así mismo, en estructura organizativa, capaz de obtener excedentes del río Guadalquivir, las cuencas de Riotinto, Aznalcóllar y otros lugares del interior, en un proceso rápido de creación de nuevos centros (como los de Spal-Hispalis y Tejada la Vieja-Huelva).

            Constituye la fase de apogeo de la cultura tartésica, entre el s. VIII y VI a.C, gracias a la llegada de los colonos fenicios, en busca de sacar partido de las posibilidades que los tartesios habían empezado a poner en valor, y según se había empezado a pregonar en la Antigüedad. No obstante, parece ser que la presión fenicia llegó a abrir algún que otro conflicto de los fenicios con los tartesios, encabezados por el rey Therón, y con victoria para los fenicios.

            Hacia el 630 a.C, parece ser que un navío de Samos-Focea, arrastrado por la corriente (según la leyenda) arribó en Tartessos, con gran acogida por parte de los naturales. Fue el comienzo de las relaciones entre foceos y tartesios. De hecho, marfiles de origen tartésico han sido descubiertos en la misma Samos.

            La cultura de unión entre tartesios-fenicios y tartesios-foceos, con las expresiones que se han ido mencionando, fue la plataforma original del futuro mundo ibérico. Pues esa impronta o sello orientalizante, dejado por aquellos fenicios en Tartessos, podrá ir observarse en futuras manifestaciones, como la imagen por excelencia de la España ibérica, de enigmático rostro, llena de tocado de joyas, del s. IV a.C,  y que descansa en su Museo Arqueológico de Madrid: la Dama de Elche.

            Lejos quedará ya aquella mítica civilización tartésica, hundida como una especia de Atlántida, y que dejó paso a otra civilización más real, y que se desarrollará hasta la llegada de Roma a la península Ibérica.

h) Final de Tartessos

            Hacia finales del s. VI a.C. Tartessos entró en crisis, y debió desaparecer hacia el 540 a.C:

-cuando se produjo la toma de Focea por parte de los persas,
-cuando los púnicos ya habían bloqueado el comercio griego y la navegación.

            Se trató de una desaparición lenta y no total, coincidiendo con la llegada de los cartagineses a la zona, y debida a las posibles causas de:

-agotamiento de la explotación de las Minas de Aznalcollar y Riotinto,
-desaparición de los colonizadores , primero fenicios (tras la Destrucción de Tiro-573 a.C. por los persas) y luego griegos (ante las Guerras Médicas-490 a.C. contra los persas).

            El detonante fue la emigración de los colonos, como consecuencia de la crisis económica en la zona o por reclamaciones de reclutamiento por parte de sus metrópolis.

            Por otra parte, el control de Aníbal y sus torres de vigilancia en todos los pasos fronterizos de Sierra Morena, provocó que la emigración tartésica no sobrepasara los límites del sur.

            No obstante, algunas de las antiguas factorías fenicio-tartésicas (Cádiz, Málaga, Sevilla, Huelva, Jerez...) evolucionaron demográficamente hasta convertirse en auténticas ciudades.

 

Manuel Arnaldos   
Mercabá, diócesis de Cartagena-Murcia    

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