MADRID DE LA II REPUBLICA

a) Final de la monarquía en Madrid
b) Proclamación de la II República en Madrid
c) Guerra civil en Madrid
d) Personajes de la II República en Madrid
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a) Final de la monarquía en Madrid

            Fue desgastada sistemáticamente por los intelectuales y masones de izquierdas, que no cesaban en su empeño por destruir todo sistema estatal a través de una revolución auténtica, tanto horizontal como vertical. Así, empezaron a sacudir la raza española adormecida, metiendo a la clase media y obrera dentro de su cuadro de operaciones[1].

            Se  trata de una intelectualidad que se reunía en el Ateneo[2] para filosofar y elaborar poesías[3], tratando asuntos tan variopintos como la caída de Dios en la conciencia de los hombres[4], el resquebrajamiento de la monarquía y su miedo ante las elecciones generales… Además, decidieron someter a votación la existencia de Dios[5]… hasta que sucedió la victoria electoral republicana[6].

            En cuanto a la juventud, en la universidad se sucedían las peleas entre la FUE[7] y los estudiantes católicos[8], con palos, bofetadas y carreras. Los chicos de San Carlos volcaban tranvías y arremetían contra la guardia civil[9], sucediéndose los muertos, camillas llenas de heridos, bullicio en las calles adyacentes.

            En las calles también hubo disturbios entre la Juventud Socialista[10] y la Juventud Monárquica[11], los primeros lanzandos gritos a la república con la bandera tricolor, y los segundos lanzando gritos al rey. La guardia tenía entonces que acordonar la zona, con caballos de seguridad.

            En los rebosantes cines se lanzaban indirectas en público contra la monarquía, invitándola a hacer las maletas cuanto antes.

            En las procesiones religiosas se tiraban piedras contra el Santo Sacramento, momento en que los obrerillos despechugados se les unieron y empezaron a cargar contra la Iglesia.

            Con la victoria electoral republicana, comenzó la desbandada ciudadana. La gente empezó a no pagar en los tranvías y cafés, a vomitar la borrachera en las esquinas, a desarrollar un sexo turbio en los apretones de la calle, a parodiar al Cristo de Medinaceli con largas pelucas en la cabeza. Las banderas tricolores comenzaron a ondear por todas partes, y los propios guardias de palacio a levantar las botas de vino en confraternidad con el pueblo.

b) Proclamación de la II República en Madrid

            Supuso un hervidero ciudadano[12], que se iba concentrando diariamente en la Puerta del Sol, e iba plantando banderas tricolores en los estancos, así como banderas rojas en los edificios públicos. A través de los coches iban amenazando con el puño cerrado, y tirando panfletos de obscenidades sexuales y antireligiosas[13]. Así, pronto comenzó a cambiar radicalmente el ambiente de Madrid[14], a llenarse de polvo y espíritu bárbaro, odio y nervios, y a ver aparecer en escena caras y personas que antes no lo hacían: los obreros.

            Unos obreros que carecían de patria propia, que hubiesen apoyado a Napoleón si les hubiese ingresado 3 pesetas más en su sueldo, que maldecían la España oficial y que en el centro de reclutamiento del Guadarrama recibían ofertas, cargos y sueldo.

            Los nuevos inquilinos de la ciudad pronto comenzaron la quema de conventos[15], ante la sonrisa de los guardias de seguridad y espectáculo del populacho[16]. Fue el caso de la iglesia de los jesuitas, incendiada por 4 chiquillos ante la pasividad  del oficial de seguridad, que aseguraba poseer órdenes de no hacer nada contra el pueblo[17]. Eso sí, pronto acudió la policia con órdenes de detención contra los que habían disparado contra el pueblo desde la sede de ABC.

            La cultura rusa comenzó a ponerse de moda, y empezaron a venderse los libros de Andreiev, Dostoievski, Tolstoi… y todos los de Marx, a forma de folletos y revistas y hasta el pueblo más abandonado. En los teatros comenzó a satirizarse la vieja cultura[18], los fascios europeos[19] y la vida de los jesuitas[20], los intelectuales adquirieron rango y categoría social, y los trenes empezaron a venir repletos de rusos rubios de la Izvestia y Pravda.

            En cuanto a la Cámara de diputados, éstos representaban su función en la sesión ordinaria[21], y después se iban a cenar con el mayor de los afectos. Tuvo momentos difíciles como el Estatuto de Cataluña, y vió cómo las tribunas del público aprobaban las grandes oratorias, pero ignoraban sus auténticos planes.

            Fue el momento del exilio aristocrático a Francia, estableciéndose en torno a Guetaria, San Juan de Luz, Biarritz y Bayona. Allí mataban los nobles el tiempo con juegos y aperitivos, fingiendo catásfrofes sin parar, burlándose de los nuevos inquilinos de palacio[22], viajando a Fontainebleau y esperando que pronto acabara la “nicetada” y se restableciese la monarquía.

            También fue el momento del nacimiento de las JONS[23], como falange[24] radical fundada por Primo de Rivera para oponerse al comunismo. Se trató de un movimiento juvenil no demasiado literario pero sí valeroso, que poco a poco empezó a ingresar enemigos de Azaña de todas las tendencias[25], con la idea de resistir y no dejar que el marxista acabara con España. Extendió la costumbre de visitar a los presos políticos de la cárcel, y empezó a reclutar y dispensar armamento dentro de las clausuras monacales[26].

            Así como el momento de los planes golpistas militares, que el gobierno republicano creía que iban a surgir desde Alcalá, y que iba a surtir de pistolas a todos los conjurados[27]. Fue el caso del intento de asalto al ministerio, en que 20 sublevados oficiales fueron reducidos por los guardias de seguridad, hechos prisioneros en camionetas y retratados para todos los periódicos del momento.

            Hasta que llegó el momento de la victoria electoral de la CEDA católica[28], para vuelta a las celebraciones navideñas tradicionales, restablecimiento de relaciones con el nuncio… y recrudecimiento de la violencia callejera[29] e inicio de planes conjurados socialistas[30]. En efecto, Cataluña no tardó en proclamar su independencia, y los cañones empezaron a sonar en Madrid.

c) Guerra civil en Madrid

            Comenzó con la sublevación del ejército de África, y las noticias que de ello dieron los periódicos y las radios en Madrid. Rusia decidió entonces enviar todo su arsenal diplomático[31] y militar para apoyar la República, a cambio de recibir en bruto todo el oro español.

            El impacto en la mentalidad republicana fue total. Azaña abrió el cofre del armamento y entregó todas las pistolas a sus seguidores, con la idea que impusiesen en las calles la autoridad republicana. Todas las organizaciones del Frente Popular, UGT y CNT empezaron a alistarse en las milicias republicanas, los hoteles a convertirse en cuarteles republicanos[32], y los camiones a abarrotarse de obreros renegridos, mujeres vestidas con monos y voluntarios por la causa republicana[33]. Todos ellos erizados de fusiles, borrachos de sangre[34] y constituidos en la nueva autoridad.

            El terror callejero invadió Madrid. Los falangistas empezaron a caer a centenares[35], los teatros a convertirse en cárceles[36] y burdeles[37], los presos a ser fusilados[38], las ambulancias a sonar por todos sitios, los hospitales a llenarse de gritos y ayes[39] y las criptas de los conventos a ser profanadas[40]. Por las noches era obligatorio apagar todas las luces, y los caminones[41] emitían por altavoces las arengas de la Pasionaria, pidiendo venganza para los traidores.

            Así, nadie vivía en su casa, por miedo a las acusaciones de los vecinos. El barullo de familias y alojamientos era total, y cada uno vivía con el pariente más inverosímil, el lugar más insólito[42] o el barrio de más baja condición económica. No obstante, todos los pisos fueron requisados[43], saqueados[44] y purificados[45].

            Los partes de guerra eran sistemáticamente sesgados por las radios y periódicos[46], lo que hacía creer a los republicanos que iban ganando la guerra[47], y les incitaba a llevar una vida regalada[48]. La Dirección de Seguridad aumentaba cada día en polvo y mal olor, y ya no tenía cabida para ningún paisano más.

            Las embajadas internacionales comenzaron a colapsarse de refugiados españoles, ya que los comités republicanos tenían como tabú el asunto internacional[49]. A los extranjeros se les puso un brazalete protector en el brazo[50], y a los médicos lo mismo[51].

            Hasta que la aviación franquista comenzó a sobrevolar Madrid, y lanzó su primera bomba sobre el ministerio de Guerra republicano.

d) Personajes de la II República en Madrid

            Rey Alfonso XIII. Miraba con tristeza la capital hostil, sabiendo que en los cafés se conspiraba contra él, y que cualquier viva el rey podía ser motivo de linchamiento. Aunque nunca llegó a imaginar que muchos de sus colaboradores de palacio también simpatizaban con la revolución.

            Llegado el momento de las elecciones municipales, los teléfonos de las 49 provincias españolas cantaron al unísono su derrota, y su consejo de ministros se vino abajo de los nervios. Es entonces cuando empezaron a sonar los teléfonos, recados, órdenes[52]… y Alfonso XIII decide que a la mañana siguiente se despertase republicano el pueblo español[53].

            Niceto Alcalá Zamora. Defendía al Senado de forma indefendible, con metáforas de claveles y pájaros. Así como hablaba de una república conservadora, con obispos y propiedad privada, y bajo la advocación de San Vicente Ferrer.

            Hasta que las elecciones municipales dan la victoria a los republicanos, los revolucionarios se reúnen en su casa, y Niceto brinda con ellos por la joven República de trabajadores.

            Una vez proclamada la República, y elegido él presidente, contemplaba desde palacio las hogueras de la ciudad, protestando pero recibiendo el consejo de sus ministros de que “más vale la vida de un republicano que todos los conventos de España”.

            Manuel Azaña. Aparece en el círculo de intelectuales de 2ª categoría del Ateneo, sin que nadie lo reconociera para nada. Tras las elecciones municipales, se entera del rumor de un posible gabinete dictatorial presidido por De la Cierva. Es entonces cuando decide saltar a la palestra, arengando en el Ateneo a aterrorizar a la monarquía, por medio de las masas de Vallecas y Cuatro Caminos.

            Una vez proclamada la República comenzó a ser conocido merced a sus discursos parlamentarios, siempre fríos, despectivos, cínicos, desconcertantes e hirientes. Empezó a ser el líder de los revanchistas y rencorosos contra las antiguas autoridades, y a escribir sus memorias y sesiones parlamentarias.

            Tras la sublevación militar del ejército, ofreció inútilmente a Miguel Maura formar gobierno, y decidió junto a Largo Caballero armar inmediatamente al pueblo.

            Alejandro Lerroux. Antiguo reaccionario de Barcelona contra la monarquía y conventos, poco a poco fue evolucionando al mismo ritmo que se sucedían las tropelías republicanas en Madrid. Así, constituida la República, percibió con toda claridad que Azaña constituía el principal peligro, dadas sus palabras perfidiosas y engañosas, así como su obsesivo intento por ocupar el poder y crear una radical República anti-clerical, y no tanto republicana.

            Tras la victoria electoral de la CEDA católica, vio el momento propicio para pactar y gobernar con ella, sobre todo para eliminar de las calles la fobia anti-clerical.

            José María Gil Robles. Cabeza política de la pro-católica Acción Popular durante la II República, educado por Angel Herrera y con un físico que no le acompañaba a sus 35 años[54]. Provocaba que los viejos estamentos rezasen e hiciesen promesas por él[55], a pesar de pivotar su política en el más errado de los principios políticos[56]. Contra todo pronóstico salió victorioso en las elecciones generales de noviembre 1933[57], para pesar suyo[58], hostilidad callejera[59] y falsas espectativas[60] de la burguesía y aristocracia española.

            José Antonio Primo de Rivera. Muchacho joven durante la II República, que vivía en la Calle Serrano, 86[61] y exponía sus ideas de unidad nacional y defensa armada de la patria, con ojos seguros y metáforas brillantes. Desconfiaba de la católica Acción Popular[62] y atraía a otros jóvenes con afabilidad, haciendo que levantaran el puño como señal de aprobación ideológica. A través de escursiones y cenas de Carlomagno[63] fue creando una falange española bajo las siglas de la JONS, bajo la idea de dar la vida por la patria[64], y toda una liturgia decorativa[65]. Hasta que lo metieron en la cárcel, y comenzó a crecer su mito.

 

Manuel Arnaldos   
Mercabá, diócesis de Cartagena-Murcia    

más información
Diccionario Mercabá de Arqueología

Indice general de Enciclopedia Mercabá de Historia   

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[1] Ofreciéndoles entrar en sus logias, y poder añadir así a su título de picapedrero y tendero el de Caballero, Gran Príncipe, Rosa Azul…

[2] Y posteriormente en el Palacio Spínola de Madrid, una vez comenzada la Guerra Civil.

[3] Destacando las de GARCIA LORCA, magnífico poeta jaleado por sus amigos.

[4] Cuya culpa había que buscar en la astronomía, según uno de los poetas republicanos.

[5] Resultando que no existía por una mayoría de 7 votos.

[6] Momento en que al grupo intelectual del Ateneo comenzó a aflorar todo tipo de republicanos “de toda la vida”, masones durmientes, estudiantes pedantes, catedráticos krausistas, fracasados del 98… con la idea de no quedar excluidos del reparto del botín.

[7] Capitaneados por NEGRIN, que los alentaba a declarar la República y poner la bandera roja en los tejados de las facultades.

[8] Que intentaban entrar en clase, y no se les dejaba.

[9] Institución que en vano trataba de mantener en pie un régimen que ya se desmoronaba.

[10] Que trataban de aplicar en Madrid el programa laico de Moscú, basado en campo abierto y amor libre entre muchachos y muchachas. Además:

-vestían camisas rojas (a diferencia de las camisas azules y corbatas rojas de la Juventud Comunista),
-su Sección Fenemina formaba hileras humanas por las calles, cogidas de las manos (a diferencia del POUM de NIN, Partido Obrero de Unificación Marxista y corte troskiano).

[11] Que se reunía todas las noches para leer romances sobre la historia de España.

[12] De más de 200.000 republicanos en las calles, gritando a favor de LENIN y STALIN y nunca a favor de España.

[13] Ante lo que las madrileñas católicas no vacilaron en bajarse los escotes y ponerse grandes crucifijos sobre sus abultados pechos.

[14] En un intento por convertir España en una nueva República de Weimar, adaptada al fenómeno español.

[15] Tales como el de San Ignacio, San Luis…

[16] Que salía a los balcones para ver y aplaudir el incendio, sobre todo cuando caían las cúpulas de los inmuebles.

[17] A lo que siguió el decreto de expulsión de los jesuitas, para reacción fulminante:

-de su patria materna Euskadi, que pidió la independencia de España,
-de las juventudes católicas, reunidas en las sacristías para planificar la resistencia.

[18] Dándose por bueno todo aquello que fuese exótico, con tal que quebrara la claridad clásica y católica.

[19] A través de caricaturas interminables sobre el cómico MUSSOLINI y el bigote de HITLER.

[20] Lo que provocaba altercados en su interior, entre las juventudes católicas y las de la FUE, con rotura y lanzamiento de butacas incluido.

[21] En la que se dedicaban a leer revistas, contar chistes picantes…

[22] Sobre todo de:

-los nuevos nombramientos, como el de PRIETO al frente de protocolo,
-los nuevos ajuares de los inquilinos, portados las carrozas reales.

[23] Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista.

[24] De ahí su periódico FE, de Falange Española.

[25] Incluso a los antiguos estudiantes socialistas de la FUE, escandilados por este nuevo ideal de juventud.

[26] Armamento que luego utilizó en la Guerra Civil, junto a una serie de coches que les sirvieron para suplantar a los coches republicanos, y llevar prisioneros no a los cementerios para ser fusilados… sino hacia su salvación.

[27] Acuartelados en la Calle Prim de Madrid.

[28] En unas elecciones en las que:

-la publicidad socialista pintaba brazos musculados, que aplastaban iglesias y burgueses con hierros y yunques,
-la publicidad monárquica pintaba a la Madre España, ahogándose y agarrada a la barca de la monarquía.

[29] Disparándose contra todo aquel que leía por la calle un periódico enemigo…

[30] Como fue el plan ideado en la casa del teniente MORENO, entre representantes de PRIETO y LARGO CABALLERO, y consistente en:

-reunir a 30.000 hombres armados en la Pza.Independencia, y fusilar allí mismo al gobierno de la CEDA en pleno,
-secundar la operación desde Cataluña y Asturias, dado que éstas están por la labor.

[31] Como se ve en el embajador ruso ROSENBERG, hospedado en el Hotel Alfonso de Madrid y que desde allí empezó a:

-rusificar la guerra a través del film Marineros de Kronstadt,
-retratar las carcajadas de las espigadoras y campesinas “republicanas”,
-convertir la chusma armada española en súbdita de Rusia (al igual que había sucedido antes con los mexicanos y mongoles).

[32] Tendiendo la ropa en los jardines, dormitando en ellos con las compañeras… y siempre con la bandera roja ondeando el edificio.

[33] Pero nunca de los hijos de los ministros, que se vestían de milicianos pero no iban al frente. Pues lo que a los políticos socialistas les interesaba era salir de allí, cobrar en oro en un país capitalista, ir de cena a restaurantes elegantes de París o Londres, y dejarse acompañar por muchachitas del lugar… mientras sus desgraciados milicianos eran descabezados a tiro directo de cañón.

[34] Pues habían dejado de ser carpinteros, panaderos y mozos de estación… para convertirse en lo que llevaban en su sangre desde hacía siglos: revanchistas contra sus esclavizadores.

[35] 500 nada más que en número de oficiales falangistas.

[36] Para hombres.

[37] Para mujeres. Pues allí entraban luego los milicianos, daban de beber a sus “amigas”, y echaban las cortinas. Aparte de los tratamientos bárbaros que sometían las milicianas a las reclusas, seleccionando a las más aparentes para los menesteres más bajos.

[38] Momento en que se dio cuenta PRIETO de que la guerra estaba perdida para los republicanos.

[39] Aparte de milicianos que entraban en ellos con la orden de sacar vendados a los enemigos… y fusilarlos en la misma puerta.

[40] Como ocurrió en el convento de la Calle del Carmen de Madrid, donde los milicianos saquearon la cripta de la Iglesia, desenterraron a las monjas, pusieron sus ataúdes de pie y ataron sus cadáveres junto a los de otros monjes, en posición obscena.

[41] Robados todos de propios y ajenos. De ahí que fuese imposible encontrar un automóvil en toda Madrid, porque todos los habían requisado el gobierno republicano.

[42] Tales como las bibliotecas, paredes tapiadas por ellos mismos…

[43] Entre blasfemias y culetazos. Pues la intimidad y el respeto familiar fueron perdidos en escasas horas de práctica laboral.

[44] Tras romper las vitrinas que contenían collares, abanicos, miniaturas, platos de plata… Lo que elevó la cifra de cuadros incautados a 15.000, siguiendo las instrucciones del republicano MONTILLA.

[45] Sobre todo de miembros nobiliarios, adinerados, militares, clericales (como las monjas, sacadas de sus conventos hechas unos adefesios, para burla de las vecinas), femeninos (a los que gustaba desnudar y humillar, casi satánicamente) y jóvenes masculinos en edad de combatir (en número de 400-500 diarios).

            Los cuales eran llevados a las checas-tribunales populares de la ciudad (compuestos por mujeres y analfabetos), y de ahí llevados en pelotones a la Casa de Campo, Campo de Polo, Pradera de San Isidro, Barrio de la China, Colonia del Viso, Cocheras de Tranvías, cementerios cercanos… para aplausos y silbidos de las mujeronas con sus críos, espectáculo a la hora de morir, y tiro de gracia final.

            Espectáculo a la hora de morir que ofrecía diversas variantes (la mutilada, la sarcástica de poner sus órganos vitales en su boca…), siendo la más aplaudida por el público la de:

-los falangistas, enterrados hasta la cintura, rociados de gasolina y quemados vivos,
-los señoritos, empujados desde los tejados, chillando por el aire, rebotando en las cornisas, ensangrentados en el suelo.

            Tras lo cual venía:

-el reportaje fotográfico, para rellenar los álbumes de la Dirección de Seguridad, y así dar parte a la familia de quién y dónde estaba enterrado,
-el enterramiento, a las 06.00 AM y en fosas comunes de 3.000 cadáveres, muchos de los cuales eran enterrados todavía vivos junto al resto de descuartizados.

[46] Ofreciendo todos ellos los discursos de PRIETO sobre las “victorias” del Alcázar de Toledo, del Cantábrico y Mediterráneo… hasta el rojizado ABC, que empezó a dar de repente vivas a la República. No fue el caso de Radio Sevilla, cuyas ondas permitían escuchar el parte franquista de QUEIPO DE LLANO.

             Y es que las milicias republicanas estaban siempre “a las puertas de Córdoba y Oviedo”, pero nunca entraban. O cada día “aplastaban una rebelión”, pero nunca conseguían una victoria… Así, el Alcázar de Toledo se había rendido ya 8 ó 9 veces, mucho antes de que tuviesen que explotarlo los mineros de Asturias.

[47] Como sucedió en el ejército republicano de la Sierra madrileña, donde reinaba la más absoluta desorganización a causa de estas falsas noticias. Pues al llegar los domingos los ministros de la República, unos decían una cosa y otros decían otra, provocando que los milicianos les echaran en cara que ellos se volvían a sus palacios y ellos se quedaban en sus trincheras.

[48] Tomando aperitivos en los bares sin pagar, dogmatizando que ya se acabó la existencia de Dios, incitando a las muchachas a beber, disparar y recostarse bien…

[49] Tratando de mostrar a Londres, París y Ginebra que todo seguía manteniendo la apariencia de democracia y legalidad. De ahí que fotografiaran alguna de las iglesias dejada abierta ex profeso, y mandasen la foto de normalidad religiosa al resto de países vecinos.

[50] Cada uno con la bandera del país al que pertenecía, junto al pasaporte que acreditaba esa nacionalidad.

[51] Bajo la palabra “médico”.

[52] De las que parece que la más importante fue el plazo perentorio que ALCALA ZAMORA dio a ROMANONES para que ALFONSO XIII saliera esa misma tarde.

[53] Y se evitase así el derramamiento de sangre.

[54] Dada su cabeza en forma de pera, aire de campesino sordo, voz de timbre chillón, apatía poética y carencia de liderazgo para conducir pueblos.

[55] De llevar el hábito del Carmen si ganaba las elecciones…

[56] Consistente en “preferir la eficacia a la gallardía”. Pues los hombres, y sobre todo los españoles a lo largo de su historia, si se han movido alguna vez ha sido por su gallardía (haciendo ésta eficaz la labor en América, por ejemplo).

[57] Dado que todas las monjas y monjes habían ido en masa a votarlo, abriéndo inéditamente todas las puertas de los conventos.

[58] Dado que él prefería representar tras la cortina a la principal oposición, pero no encarar de frente el gobierno de la nación.

[59] De los taxistas, camareros, dependientes… los cuales hablaban de pucherazo electoral, y compro de votos masivo. Así como de los obreros, que comentaban que “venían los canallas fascistas”.

[60] Pensando que su gobierno duraría 30 años, para restablecimiento total de la situación pre-republicana de 1928 (monárquica, religiosa…), sin que nada hubiese pasado por en medio.

[61] Junto a sus también enérgicas hermanas, CARMEN PRIMO DE RIVERA y PILAR PRIMO DE RIVERA.

[62] Por querer hacer en frío lo que solamente se puede hacer en caliente. Es decir, por carecer de microbios pero también de vitaminas.

[63] Tenidas lugar en el Café París de Madrid, a las que había que asistir en frac, y en las que un sillón imperial vacío presidía la celebración.

[64] Lo que le valió el apelativo de “José Antonio, el Enterrador”.

[65] Como fue el caso de:

-la bandera, con un doncel sobre los colores negro y rojo como estantarte,
-el himno, sencillo y alusivo al noviazgo, la muerte, las estrellas, la victoria y la paz.