JARDIN BARROCO

a) Europa barroca
b) Mentaliadad barroca
c) Características del Jardín barroco
__________________________________________

a) Europa barroca

            Ya en el s. XV, el papa Sixto IV había impuesto la necesidad de obtener un imprimatur diocesano para aprobar y exponer toda obra religiosa dentro de una Iglesia. Paradójicamente, y como resultado de los sucesos que siguieron al Saco de Roma-1527 y Reforma luterana[1], se produjo un reforzamiento del poder del papado en Italia, y los estados pontificios aumentaron su prestigio mundial.

            Junto a este panorama político, también el papado incluyó el desarrollo de nuevos métodos de investigación, e impulsó la proliferación de escritos culturales, no sólo para justificar la religión sino también como arma de propaganda eficaz.

            En el Concilio de Trento[2] las disposiciones conciliares de 1563 hablaban de: velar por el contenido religioso, autorizar sólo las piezas que fuesen de calidad, prevenir contra la indecencia o profanación.

            El acento de Trento vino a pivotar, pues, en la precisión y representación, aún con un cierto margen concedido:

-a las ideas probables que tuvieran fundamento,
-a la erudición que pudiesen aportar los sabios consagrados.

            El barroco fue un movimiento nuevo eclesial, gestado en el Concilio de Trento, impulsado por las nuevas órdenes eclesiales[3] y con la nueva mística que elevaba el alma a Dios[4].

            Vio la luz en Roma bajo Sixto V y su inédita Urbanización de Roma-1585[5], cuando el papa abrió las puertas de Roma a todos los mejores intelectuales, y a los peregrinos del mundo entero. Kilometrajes de cultura, y la propia Escuela San Lucas de Roma[6], atrajeron a flamencos, franceses, bambochantes[7], mecenas[8] e intelectuales de todo tipo.

            No obstante, lo barroco poco a poco adquiriendo mucha más importancia fuera de Italia:

-llenando las cortes y palacios europeos (Palacio de Versalles, Palacio del Escorial...),
-forjando imágenes y símbolos reales (rey sol, reina luna...),
-aportando guiones para los teatros (carpe diem, naturalezas muertas...),
-organizando y decorando las calles urbanas (de París, Roma, Viena, San Petersburgo...),
-embelleciendo los jardines y parques (de Nápoles, Madrid...).

a.1) Características del Barroco

            Del término portugués barroco-perla irregular, y del español barrueco-joya, fue definido el barroco por el arqueólogo francés Antoine Quatremere de Quincy como algo chocante y llamativo que se puso en escena.

            En el s. XIX adquirió el rango de inferior respecto al estilo renacentista, bajo Jacob Burckhardt en su Cicerone-1860[9].

            Enrick Volfield habla en su Renacimiento y Barroco de un barroco contrapuesto y distinto al renacentista, del que no tenía nada que ver[10].

            Henri Focillon, en su Vida de las formas-1934 aplica barroco a las manifestaciones de exuberancia y generosidad de proporciones, volúmenes y líneas.

            El barroco está hoy asociado, pues, al estilo:

-extravagante, y muchas veces relacionado con lo recargado, sofisticado, grotesco;
-de personalidades, más que de estilos, y de sus seguidores
[11];
-teatral, con influencia de escritores literarios.

            Son elementos barrocos: la naturaleza muerta, el bodegón[12], las escenas de género[13], las arcadias[14] y los paisajes[15].

b) Mentalidad barroca

b.1) Mentalidad urbana

            La emergencia de los estados nacionales absolutos tuvo como consecuencia la desaparición de las libertades ciudadanas. Además, el proceso de centralización real hizo que todo el poder viniese a concentrarse en la capital, que empezó a crecer espectacularmente a expensas de la nación. Así, lo importante empezó a ser el tamaño y número de habitantes, y no ya tanto la buena administración.

            Al concentrar la capital todas las fuerzas de la nación, empezó a crear su propia moda y gustos, y éstos se fueron extendiendo al resto de ciudades de la nación. Gustos y modas que fueron controlados, en todo momento y sin descanso, por el propio rey en persona.

            Otra consecuencia de la concentración de población fue la conversión del individuo en masa, y el peligro potencial de que ésta fuera levantisca a nivel interno. De ahí la cultura psicológica dirigida por el monarca hacia el cuerpo de los ciudadanos, con la sorpresa, ostentación y maravilla como medios para adherir emocionalmente a los espectadores.

            Otro fin análogo de la ciudad barroca fue el nuevo organigrama pacifista, dirigido ahora hacia el interior[16] y no hacia enemigos venidos de fuera. Se trataba de salvaguardar el poder absoluto del rey, pero no ante los enemigos exteriores sino los de su propia nación.

            Las plazas fueron levantadas en torno a una iglesia[17], careciendo casi de connotaciones representativas[18] y con la única finalidad de centralizar un núcleo residencial. Solían disponer de jardín[19] y ausencia de tráfico rodado.

            Los palacios reales solían estar situados al margen de la ciudad, lo que hizo que se compensara a la ciudad con un monumento conmemorativo real, imagen de la grandeza monárquica y equilibrio ante su ausencia de entre la sociedad. Meramente artísticos[20], sin utilidad ni carácter público, estos monumentos, como los arcos del triunfo[21], planteaban el antagonismo poder-ciudad, divorcio palacio-sociedad.

b.2) Mentalidad palaciega

            Tuvo su modelo de inspiración en los palacios italianos renacentistas[22], tanto para Felipe IV de España[23], Carlos I de Inglaterra[24], Isabel de Países Bajos[25], Enrique IV de Francia[26], Urbano VIII de Roma[27].

            Fueron otros focos de inspiración palaciega:

-Felipe II de España, que construye el Buen Retiro[28] de Madrid con los modelos de los palacios veraniegos de Nápoles,
-María de Médicis en Francia, que en 1611 construye el palacio real de París con los modelos del Palacio Pitti de Florencia,
-Carlos II de Inglaterra, que construye su nuevo palacio real de Londres con los modelos del Palacio El Escorial de Madrid.

            El Palacio de Versalles supone una alternativa totalmente nueva respecto a los palacios italianos, y trató de representar el espíritu nacionalista francés. Puso como punto de partida la visión unitaria frontal[29], a la manera de un relieve. Su decorado[30] tendió a escenificar teatralmente las ceremonias y dominio del rey. Y pronto empezó a ser imitado en toda Centroeuropa[31].

            El Palacio de El Escorial supone el aspecto diferenciador español. Pues la idea de majestad en España insiste en que la familiaridad engendra desprecio, y que la inaccesibilidad es el atributo real[32]. De ahí el carácter laberíntico, túneles secretos y complicados accesos del palacio madrileño, tendente a ocultar las miradas al rey y guardar las distancias.

b.3) Idea barroca del rey

            Las monarquías europeas utilizaron el estilo barroco como una apuesta estatal y al servicio del estado, tanto en la erección de una arquitectura monumental[33] como en la utilización de las fiestas propagandísticas[34] y la imagen del rey Sol[35].

            Ideó el barroco, así, la idea de un rey moral[36] y una reina bella[37], retratado[38] con sus símbolos[39], y con o sin caballo[40].

            Por otro lado, el rey debía asumir el mecenazgo de las artes, siempre y cuando estas obras no supusieran un fuerte aumento de los impuestos, u obras públicas improductivas. Su atención y dedicación al arte debía ser máxima, como supieron hacer:

-Luis XIV de Francia, tras la Tregua de los 12 años-1609[41],
-Carlos I de Inglaterra, comprando masivamente modelos italianos renacentistas,
-Felipe IV de España, creando espacios cultos en el Retiro, El Escorial y Alcázar.

            Dos fueron las finalidades del estilo barroco real, intentando que estuviesen unidas visiblemente en torno al poder y majestad real:

-la propaganda, por medio de un estilo más clasicista,
-la moral, por medio de un estilo más manierista.

c) Características del Jardín barroco

            Tuvo sus modelos de inspiración en Italia[42] y Flandes[43], que hacían de contrapunto al palacio[44] y se destinaban al descanso y recreo de los monarcas.

            El jardín barroco[45] refleja una nueva variante respecto al jardín renacentista. Supone una perfecta relación de sus diversas partes entre sí, su vocación de servicio al palacio, y una adaptación premeditada del agua al terreno. Trata de hacer que el palacio disponga de buenas vistas y perspectivas.

            Por otro lado, el jardín barroco es un postulado geométrico perfecto, expresa una reconstrucción racional, libre y ordenada de la naturaleza, subraya la subordinación de la naturaleza a la razón. Muestra una proyección infinita, inmutable, intemporal, con avenidas abiertas sin aparente fin.

            En cuanto a su decoración, posee todo tipo de recursos teatrales, destinados a las grandes fiestas[46] en las que se trataba de impresionar con decorados son desmesurados, ostentosos, inteligentes, fantasiosos… escenario era idóneo para las obras pastoriles, mascaradas cortesanas. Tuvo, no obstante, el obstáculo de los efectos luminosos, causa de su rápido declive y de que se construyeran teatros estables en otro sitio.

 

Manuel Arnaldos   
Mercabá, diócesis de Cartagena-Murcia    

más información
Diccionario Mercabá de Arqueología

Indice general de Enciclopedia Mercabá de Historia   

______________

[1] Que había prohibido las imágenes religiosas, provocando auténticas revoluciones iconoclastas en el norte europeo e Inglaterra, en sus 3 momentos estelares de:

-1522, donde la 7 obras de misericordia fue rayada ex-profeso,
-1566, cuando empezó a restaurarse toda obra religiosa con caras difusas,
-1581, donde las paredes protestantes pasaron a quedarse vacías y mudas.

[2] 1545-63, y uno de los grandes Concilios de la historia, donde la Iglesia se posicionó respecto a la Reforma luterana, revisó todos los estudios humanísticos, impulsó la contrarreforma cultural, y puso los medios para el mayor de los florecimientos espirituales y misionales de la historia.

[3] Entre las que destacaron:

-la Compañía de Jesús de SAN IGNACIO DE LOYOLA, con su Iglesia Gesu de Roma-1568,
-el Oratorio de SAN FELIPE NERI, con su Iglesia Santa María Vallicella de Roma-1577,
-los teatinos de SAN CAYETANO DE THIENE, y su Iglesia Sant Andrea della Valle de Roma-1590,
-los borromianos de SAN CARLOS BORROMEO, y su Iglesia San Carlo al Corso de Roma-1610…

[4] Siendo el año 1622 el cénit del Barroco eclesial, cuando la mayoría de santos del s. XVI fueron canonizados al unísono (SANTA TERESA DE JESUS, SAN JUAN DE LA CRUZ…).

[5] En la que el pontífice trató de dar solución a la vieja y medieval urbanización de la ciudad petrina, con desniveles callejeros, edificios derrumbados, restos arqueológicos en peligro de expoliación…

            Fue entonces cuando el papa SIXTO V (1585-1590) llevó a cabo el imperial proyecto de urbanizar al completo la ciudad de Roma, girada en torno al primado petrino, y dándole la grandiosidad de antaño a todos los lugares paleocristianos (trabajos soterráneos relatados por GIACOMO BOSSIO en 1638).

[6] Donde se forjaron ZUCCARO, MUCIANO, DE NEBIA…

[7] Intelectuales de anecdotillas bajas de la calle, que desembarcaron en Roma cuando tuvo lugar el auge del papa SIXTO V, y empezaron a ganarse la vida en la calle con pinturas de pequeño tamaño.

            Fundaron la banda de los Bent Vueghels (lit. Pájaros) para protestar contra los impuestos del papa, con pinturas reaccionarias y llenas de inmoralidades en las paredes de Roma (lo que hizo que se les expulsase de Roma, o que acabasen pagando los impuestos).

            Se trató del estilo surgido del holandés PIETER JACOBS VAN LAER, conocido como Il Bamboccio (lit. figura coja), durante su estancia en Roma.

            Fue un movimiento bambochante antisistema, de luz dirigida, no natural, callejera, tabernera, con sensación de naturalidad. Representó el campo paccino (de vacas dentro del foro romano).

[8] Como el marqués LICENCIO GIUSTINIANI, el cardenal FRANCESCO DEL MONTE, el cardenal PIETRO ALDOBRANDINI, los FARNESIO…

[9] Donde se afirma que “empezó a aparecer como distinto e inferior al estilo renacentista, a lo salvaje, sin orden y sin filiación directa con el renacimiento”.

[10] Afirmando que “si el renacimiento persigue la línea, el barroco persigue el color; si el 1º busca lo plano, el 2º la profundidad; si el 1º busca la forma cerrada y unidad, el 2º la forma abierta y pluralidad; si el 1º busca la claridad absoluta, el 2º la claridad relativa”.

[11] Como los caravaggistas franceses, los caravaggistas holandeses…

[12] Lleno de restos de comidas sobre mesas.

[13] Escenas callejeras, llenas de pícaros, que fueron pintando los bambochantes de Roma.

[14] Relación y armonía total entre el hombre y la naturaleza.

[15] Mares, ciudades inventadas, momentos pastoriles… Tanto a nivel:

-italiano, como empezó a plasmar PAUL BRILL (1554-1626),
-francés, como empezó a plasmar CLAUDE DE LORENA (1600-1682).

[16] Mediante grandes avenidas que posibilitaran la disolución de motines, lugares de guarnición en puntos estratégicos de la ciudad, y hasta las plazas fuertes que rodeaban a todo palacio real en el interior de la ciudad.

            Fue el momento en que los Tratados de fortificación dejaron ya de planificar murallas defensivas hacia el exterior, para ceñirse a la experiencia de contiendas internas ciudadanas. Se abandonaron los modelos cuatrocentistas, e incluso se destrozaron casi todos los núcleos medievales de las principales capitales europeas. Además, las murallas impedían muchas veces el crecimiento gigantesco de la ciudad, y la llegada masiva de ciudadanos a la capital.

[17] Salvo en Inglaterra, donde se constituyeron las plazas en torno a los centros de poder económicos.

[18] Salvo en Francia, donde una estatua del rey debía presidir la plaza. Lo que hizo que en todas las ciudades francesas surgiese un gran espíritu nacional.

[19] Salvo en España, donde la Plaza Mayor se desarrolló con total independencia al resto de Europa, a especie de combinar la plaza regular italiana con la plaza cívica flamenca. Y es que la Plaza española acabó convirtiéndose en un centro de mercado, reuniones y convivencia cívica.

[20] Con unas características esencialmente del clásico barroco:

-perspectiva monumental,
-línea recta,
-uniformidad de proyecto y realización.

[21] Que servían para las entradas oficiales del rey en cada una de sus visitas a las ciudades y villas de su nación.

            No obstante, también tuvieron el componente psicológico de:

-hacer patentes los privilegios y concesiones del rey a la ciudad,
-hacer ver al nuevo rey llegado la franquicia ciudadana que debía respetar,
-inculcar a los súbditos ciudadanos una serie de modelos morales, por medio de la mitología y recuerdos de la historia.

[22] De gran clasicismo en los:

-elementos decorativos y recursos escenográficos,
-continuidad interior-exterior,
-núcleos arquitectónicos secundarios, a forma de alas adosadas,
-extensiones limitadas, en torno a límites formados por círculos.

            Y es que fue en Italia donde surgieron las tendencias renovadoras, y porque los más destacados intelectuales del mundo eran italianos.

[23] Que envió a VELAZQUEZ a Italia para comprar masivamente obras culturales.

[24] Que compró masivamente obras culturales venecianas, aparte de intentar atraer a Londres a los intelectuales italianos.

[25] Que envió a sus arquitectos a Italia para perfeccionar su estilo.

[26] Que intentó reformar París sin recurrir a los modelos italianos, pero que acabó viendo todo el influjo italiano metido en su fundacional Escuela de Fointenebleau.

[27] Que llevó directamente al Vaticano a los mejores italianos: BERNINI, BORROMINI, CORTONA, POUSSIN, GUERZINO…

[28] Jardín con total independencia respecto al palacio real, y en el que se incluían elementos sorpresivos y autónomos.

[29] Frente a la perspectiva italiana de BERNINI, que carecía de punto de vista único.

[30] En esculturas, arquitecturas, jardines, apartamentos del rey, patio de honor…

[31] Como en los palacios reales de Munich, Postdam, Würzburg, Viena.

[32] Al contrario que en Francia, donde LUIS XIV DE FRANCIA se vanagloriaba del acceso fácil y libre de los súbditos a la Corona.

[33] Que debía manifestar la grandeza de la capital, como nueva Roma que cobija al rey, como nueva Roma deseada y planificada por el rey.

[34] Encargadas adornar a artistas cotizados, dada la importancia que suponía en la vida cortesana. De ahí que acabasen estas fiestas en auténticos teatros de realidad, ficción, escenografías…

[35] En torno al cual giran sus astros menores Venus, Diana, Mercurio, Marte y Apolo.

             No obstante, se trata de una iconografía que no pasa del campo metafórico, sin dar el paso a la divinización real. Eso sí, al igual que el Sol, los efectos del rey son beneficiosos, su presencia es inmediata, y su muerte significa el ocaso y oscuridad.

[36] Diferenciado del resto de los mortales, como figura superior al resto de sus súbditos.

[37] Cuya hermosura del cuerpo es un requisito previo para que creciera en ella la virtud, y para que pudiera mover las voluntades y fidelidades a su persona.

[38] Mediante la técnica del parecido, en fidelidad escrupulosa al modelo, pero con las posibilidades de:

-dotar al rey de actitudes elegantes,
-resaltar los atributos del rey.

[39] Como eran:

-la mesa, de la justicia,
-el trono, del gobierno,
-el espejo, de la prudencia,
-la corona sobre la mesa,
-el cortinaje y la columna.

[40] Aunque el comercio de retratos ecuestres quedó restringido al ámbito de la nobleza.

[41] Pues Francia había quedado empobrecida económica y cultural como consecuencia de guerras ininterrumpidas durante 40 años. Y esto había que levantarlo.

[42] En torno a sus terrazas, fuentes, casinos y grutas.

[43] En torno a sus parterres.

[44] Salvo en el caso del Palacio de Versalles, donde se convierte la primitiva residencia de recreo en la sede del aparato de gobierno.

[45] Francés por excelencia.

[46] Pues el jardín barroco no tuvo la finalidad de recreo, paseo, galantería o descanso renacentista, ni tampoco la de lugar de reuniones académicas. Tuvo la finalidad de grandes fiestas propagandísticas de la monarquía, aparte de aportar una visión ostentosa de la realeza.