TEBAS

a) Geografía tebana
b) Política tebana
c) Sociedad tebana

d) Cultura tebana

e) Religión tebana
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a) Geografía tebana

Egipto presenta una singular configuración geográfica. Está formado por un estrecho y larguísimo valle, entre desiertos de piedra y arena, que constituye un reducido espacio de tierra habitable (unos 35.000 km2) en medio de un paisaje sin límites, árido e inhóspito.

Junto a esta primera contraposición natural entre valle y desierto, Egipto presenta otra, puesta de relieve por los propios egipcios desde tiempos remotos:

-el Alto Egipto, desde el Sur hasta la 1ª catarata, con capital en Tebas,
-el Bajo Egipto, desde la 1ª catarata al Mediterráneo, o delta del Nilo, con capital en Menfis.

Más al Sur comienza Nubia, dividida a su vez en Baja[1] y Alta[2], cuyas vicisitudes históricas aparecen vinculadas desde sus comienzos a las de Egipto.

El valle del Nilo, fertilizado por las crecidas anuales del río, ofreció condiciones ideales de vida a un pueblo que se asentó allí durante el paleolítico y con posterioridad a él, empujado por la progresiva sequía de la región, que en otro tiempo gozaba de un clima cálido y húmedo, con lluvias abundantes.

Se considera que los primeros habitantes de Tebas pertenecían en sus orígenes a la estirpe camítica[3], y que luego, al mezclarse con los semitas procedentes del este, dieron origen al tipo tebano. Se trató de una civilización tebana densamente poblada, llegando a los 4 millones de habitantes en su extrarradios.

La particular conformación de la zona condicionó inevitablemente la historia. Rodeado por desiertos, Tebas no tuvo relaciones intensas con el mundo externo, en particular durante el período antiguo. Pues solamente el mar permitía contactos con otros países (Creta, la tierra de Canaán y la lejana Mesopotamia). Los intercambios comerciales y culturales no tuvieron la suficiente importancia como para influir en la civilización tebana, que se desarrolló de forma autónoma con caracteres originales.

b) Política tebana

b.1) Hundimiento de Menfis

        Fue la causa del surgimiento de Tebas, y lo que propició la búsqueda hacia el Sur de un nuevo refugio, ante el fulminante caos político y cultural que cayó como un lazo sobre la capital y zona del norte. Y es que, en efecto, la VI dinastía egipcia ya había venido mostrando signos de lenta decadencia menfita, causada por:

-el acentuamiento político de la clase sacerdotal,
-el predominio de autoridades locales, que se hicieron cada vez más independientes, en la geografía periférica, con respecto al poder real.

Hasta que la autoridad del faraón menfita se empezó a disolver, y el estado unitario a disgregarse en pequeñas unidades políticas. Iba terminando así el Reino Antiguo de Menfis, con una serie de señales que preludiaban el fin de este brillante periodo. Así:

-los faraones hacían las pirámides cada vez más pequeñas,
-los administradores reales, que habían conseguido cierto grado de heredabilidad, se enterraban en tumbas cada vez más grandes y ricas,
-las fundaciones funerarias quitaron al faraón 2/3 de las tierras cultivables de Egipto
[4].

Hasta que Menfis se convirtió en un complejo de posesiones, ciudades y nomos semi-independientes, regidos por dinastías locales[5].

Auténtica situación caótica que desembocó con el I Periodo Intermedio (dinastías VII a XI), con[6]:

-rebeliones de familiares del soberano,
-sublevación de campesinos,
-invasiones de nómadas,
-monarcas impotentes,
-división de las dos regiones de Egipto.

En esta situación, los funcionarios reales no paraban de enriquecerse y hacerse poderosos, gracias a los favores concedidos por los faraones (quienes, con toda evidencia, necesitaban indispensablemente sus servicios[7]).

Los administradores locales administraban y mandaban cada vez más en sus nomos, y se hacían sepultar en tumbas reales. En ocasiones, atribuían a su persona prerrogativas sacerdotales[8].

Las guerras, las escaseces, la peste y la lucha cotidiana por la existencia, modificaron profundamente las formas de pensar y vivir. Surgieron nuevas necesidades sociales, religiosas y morales[9].

La religión se interiorizó más, llegando a elaborar el concepto de responsabilidad personal. Las relaciones entre los dioses y el hombre ya no tuvieron necesidad de la mediación del soberano[10].

b.2) Surgimiento de Tebas

Tuvo lugar con la XI dinastía egipcia, cuando Tebas logró hacerse con el papel unificador de Egipto, propio de un estado unitario. Se trató de una dinastía de príncipes locales que habían establecido y consolidado en Tebas su dominio, durante el reinado de los débiles soberanos precedentes.

Entre los elementos característicos de la XI dinastía cabe destacar la personalidad acusada de sus monarcas, y sus preferencias por la acción, que se manifestaron en la dinámica actividad administrativa y política, encaminada a:

-restablecer el orden interno,
-reemprender las relaciones con el extranjero.

Los cuatro primeros de ellos emprendieron una enérgica acción contra las provincias limítrofes. Sus acciones fueron dirigidas, sobre todo, contra las dinastías heracleopolitas.

Sería Mentuhotep, 5º faraón de la XI dinastía egipcia, el que, el año 2.052 a.C. consiguió unificar el Alto y Bajo Egipto, estableciendo la capitalidad definitiva en Tebas. Mentuhotep, 2º unificador de Egipto y de igual nombre que el dios principal de su nomo de procedencia, Mentu[11], reinó unos 50 años y consiguió reorganizar el estado.

En la XI dinastía se enviaron numerosas expediciones, a lo largo de cuyas rutas se excavaron pozos y manantiales, y se acondicionaron puertos en la costa oriental. Las principales fueron:

-a Nubia, donde se agitaban nuevos pueblos belicosos, procedentes de Libia y de las mesetas de Sudán,
-al desierto, donde abrieron nuevas rutas hasta el Sinaí y mar Rojo,
-a Arabia, con objeto de explotar sus riquezas mineras.

También la actividad artística y arquitectónica conoció un nuevo florecimiento. Las estatuas de los monarcas y los relieves de este periodo son todavía algo toscos, de rasgos poco elaborados, pero muy expresivos.

b.3) Dinastía XII tebana

Duró más de 200 años, y constituyó desde muchos puntos de vista una de las cumbres de la civilización egipcia. Los mismos egipcios la considerarán en el futuro como la edad:

-de sus más altas realizaciones culturales,
-en que los faraones lograron regular definitivamente la vida del país.

Fue una dinastía íntimamente vinculada al mundo tebano, como atestiguan los nombres de la mayor parte de sus soberanos, que hacen clara referencia a divinidades de la ciudad. Los gobernadores provinciales conservaron su autoridad[12], pero el poder y su función centralizadora recaían de nuevo, y enteramente, en el faraón.

Al propio tiempo, aumentó la importancia de la ciudad y de sus habitantes, cuya designación de hombres de la ciudad, equivalente casi a un título, suponía un rango bien definido dentro del conjunto de la población, con sus derechos y sus deberes. En la ciudad residían,

-el gobernador, máxima autoridad de la provincia,
-los escribas, con sus funciones varias,
-los pregoneros, a quienes competía la administración de justicia y la recaudación de impuestos.

Respecto a los territorios fronterizos, en especial los situados al Norte, se adoptó, en principio, por una política de carácter defensivo. Se mantuvieron relaciones amistosas con Siria y, sobre todo, con Biblos, donde tal vez residía un representante egipcio.

El comercio con Chipre y Próximo Oriente fue activo, intenso y pacífico, llegando cada vez en mayor cantidad[13]:

-objetos de bronce y piedras preciosas,
-manufacturas mesopotámicas,
-objetos con motivos en espiral y trenzados cretenses.

Con respecto a Nubia, la política se mostró cambiante, acaso debido a las diversas actitudes mostradas por los pueblos locales, a los que se habían añadido, en época reciente, nómadas libios. Por esta razón, en la isla de Elefantina, base de la 1ª catarata del Nilo, se estableció a un príncipe con el título de jefe de los países extranjeros, cuya misión consistía en asegurar la defensa de la frontera meridional[14].

Las estatuas y representaciones figurativas de los monarcas y personajes contemporáneos son obras de muy alto nivel artístico, de rasgos precisos y delicados, no desprovistos de vigor y realismo en su ejecución, que revelan un atento estudio anatómico.

También la escritura alcanzó un alto grado de perfección[15], y permanecerá inmutable, tanto para los textos religiosos como para los de carácter histórico, hasta la época grecorromana.

En cuanto a los monarcas más destacados, Amenemhet I fue el que inició la costumbre de asociar al trono a un sucesor, como corregente[16]. Amenemhet se vinculó a Amón, que pasó a desempeñar un notable papel en la religión egipcia[17]. Por último, Amenemhet fundó la ciudad de Lisht, al sur de Menfis, en la ruta de Fayum, encrucijada y llave del Egipto unificado[18].

Pero el que realmente llevó a su culmen la XII dinastía fue el gran Sesostris III, causante de la desaparición total del sistema feudal de los príncipes locales. Sesostris III realizó expediciones hasta Siquén-Palestina, y conquistó por completo Nubia. El centro comercial más importante para los productos africanos pasó a ser Kerma, cerca de la 3ª catarata, para lo que el faraón:

-abrió un canal para que los barcos pudieran superar la 1ª catarata,
-repartió guarniciones por la región, hasta la 2ª catarata.

Por sus audaces iniciativas, el conquistador Sesostris III fue honrado como dios en estas regiones, como una figura de caudillo legendario[19].

Amenemhet III, sucesor de Sesostris III, completó la obra de canalización y aprovechamiento de la zona, y mandó construir en Hawara una pirámide y un gigantesco templo funerario, con más de 3.000 salas (que los griegos compararon con el palacio laberíntico cretense, e incluyeron entre las 7 maravillas del mundo).

b.4) II Periodo Intermedio

Vino provocado por la invasión de los hicsos, que ya durante la XII dinastía eran conocidos como los señores de los países extranjeros, o reyes pastores.

En efecto, hacia el final del s. XVIII a.C, la expansión del Imperio hitita desde Capadocia hacia la Alta Siria provocó la fuga, hacia el Sur, de grupos semitas, junto con indoeuropeos y pueblos autóctonos. Canalizada entre el mar y el desierto, esta masa nómada se dirigió hacia el Delta egipcio, conquistando militarmente la región.

La conquista debió facilitarla el empleo del caballo y carro de guerra, desconocidos aún por los egipcios. En cualquier caso, un hecho está comprobado: tras la llegada y dominio de estos pueblos, terminaba el aislamiento en que había vivido Egipto desde los comienzos de su historia[20]. Con la llegada de los hicsos, el pueblo tebano comenzó a experimentar, siquiera en medida moderada, un sentimiento nacional frente a los demás pueblos[21].

El periodo que abarcan las dinastías XIII y XIV manifiesta, a tenor de los hallazgos y documentos, un periodo pobre en recursos espirituales y económicos[22].

Así, en torno al 1.700 a.C, se inició la XV dinastía, llamada de los grandes hicsos, que incluye soberanos semitas, como Kian[23], y otros monarcas asimismo semitas pero de nombre inconfundiblemente egipcio, como Apofis.

Los llamados pequeños hicsos, reunidos en la XVI dinastía, reinaron, en general, sobre territorios reducidos[24].

Con los soberanos de la XVII dinastía se acentuó una actitud egipcia de clara hostilidad hacia los hicsos. La insurrección nacional, con centro en Tebas, fue iniciada por Sekenenre Taa II, y continuada por su hijo Kamosis, a pesar de las exhortaciones a la prudencia que le dirigían sus consejeros y notables.

Amosis, hermano de Kamosis, sería el que finalmente llevaría a término la expulsión de los hicsos:

-conquistando Avaris, en una campaña a través de pantanos y por tierra,
-persiguiéndolos hasta Sharuhen, en Berseba-Palestina.

b.5) Renovación del esplendor tebano

Tras el II Periodo Intermedio, los faraones tebanos tomaron conciencia de los peligros de invasiones venidas desde el este, y comenzaron una política exterior agresiva, con el objetivo de evitar la repetición de episodios como el hicso.

La nueva Tebas, provista de fuerte carga expansionista, se disponía a convertirse en una gran potencia mediterránea, con relaciones exteriores a veces amistosas, otras hostiles, y otras equilibradas con los países asiáticos.

b.6) Dinastía XVIII tebana

Amosis, expulsador de los hicsos, fue el iniciador de uno de los períodos más importantes de la historia egipcia[25].

Amosis fue el primero en emprender numerosas expediciones:

-contra la costa siria, encaminadas a recobrar el control comercial,
-contra Nubia, que se había proclamado independiente.

Con Tutmosis I, nieto del anterior, nos encontramos con la primera y complicada disputa dinástica. Tutmosis I tuvo:

-de su esposa una hija, Hatschepsut,
-de dos concubinas a Tutmosis II y a Tutmosis III.

Tutmosis II, con objeto de legitimar su ascenso al trono, se casó con Hatschepsut y adoptó a su hermanastro, el futuro Tutmosis III, designándolo heredero al trono[26].

Hatschepsut (lit. “la que está por delante de las mujeres nobles”) reinó de 1.503 a 1.484 a.C, y aseguró al país un período de paz tras las numerosas guerras anteriores. Mujer enérgica y activa, se dedicó a la consolidación interna del reino, orillando por completo la política de expansión militar, acaso para no dar a su hermanastro ocasión de disponer de un ejército.

Ayudada por su favorito Senmut, arquitecto de la corte, mandó construir el gigantesco templo de Deir el-Bahari, famoso por sus terrazas. En muchos monumentos se hizo representar en figura masculina, incluida la barba postiza.

A su muerte, Tutmosis III halló un feroz desahogo a su ambición con la persecución de la memoria de la reina[27].

Tutmosis III, dotado de extraordinario genio militar, con ejércitos pequeños pero eficientes, y mediante el empleo de carros de guerra tirados por caballos, organizó:

-1 expedición contra Palestina, independizada en los largos años de paz,
-16 campañas desde Siria, hasta las fuentes de Orontes,
-la Batalla contra Megido, donde derrotó a los príncipes locales coaligados bajo la guía del señor de Kadesh
[28].

Tutmosis III organizó todos los territorios anexionados, haciendo de Tebas una encrucijada para las tierras y pueblos del Mediterráneo oriental. Para ello:

-mantuvo amistosas relaciones con los vencidos,
-activó intercambios comerciales en todos aquellos lugares,
-trajo los príncipes extranjeros para ser educados en Tebas,
-permitió los matrimonios mixtos,
-dedicó especial cuidado a los puertos sirios en los que anclaba la flota,
-dejó varias fortalezas al mando de gobernadores, con tropas y depósitos de provisiones.

El reinado de Amenofis III (1.408-1.372 a.C) coincidió con un largo período de paz. Egipto podía recoger los frutos de las conquistas y relaciones establecidas con anterioridad. Amenofis III se dedicó exclusivamente a administrar y construir. El Templo de Luxor dedicado a Amón, y el templo funerario del propio rey amenofio, constituyen modelos de perfección arquitectónica[29].

b.7) Final del Periodo Tebano

El joven Amenofis IV, hijo de Amenofis III, gobernó menos de 20 años (1.372-1.354 a.C) y, a juzgar por las primeras esculturas que lo representan, es probable que fuera enfermizo o deforme.

Pero no se trató de un monarca débil, sino que con tenacidad rayana en el fanatismo, supo imponer una radical reforma religiosa, encaminada a contrarrestar el poder de los sacerdotes de Amón, que se habían convertido en los auténticos artífices de la política egipcia[30].

Amenofis IV, en colaboración con teólogos de Heliópolis, reaccionó violentamente contra esta situación, promoviendo un posible movimiento monoteísta a Atón, basado en el culto de Atón, el disco solar portador de vida. Se ignora si este movimiento era:

-sólo una reacción al poder de los sacerdotes de Amón,
-o un auténtico monoteísmo basado en el antiguo dios solar creador.

La tentativa de difundir en Tebas el culto de la nueva divinidad fracasó, a causa de la hostilidad general. El monarca abandonó Tebas y mandó construir una nueva capital, Akhetatón-Amarna[31], en pleno desierto y que pobló con sus seguidores[32].

Bajo la guía del faraón teólogo, la cultura sufrió desde Amarna un profundo cambio:

-la literatura, que sustituyó el egipcio literario por el hablado,
-el arte, que en ruptura con el anterior, rígido y esquemático, acentuó los rasgos realistas y naturalistas.

Este abandono total de las tradiciones provocó el desafecto de la parte conservadora de Tebas. Al estupor de los tebanos ante los nuevos usos de Amarna siguió el vacío de los sacerdotes ante el nuevo culto.

En política exterior, Akhenatón, absorbido por sus intereses religiosos, había dejado que el imperio asiático de Tebas se desintegrara:

-multiplicándose los desórdenes y rapiñas,
-surgiendo proclamaciones de independencia,
-aumentando las negativas a pagar tributo,
-llevando los hititas a término campañas victoriosas,
-perdiéndose la conquista de Siria y Palestina.

c) Sociedad tebana

c.1) Faraón

Fue para Tebas la encarnación viva de Horus. Era su realeza, más que el cargo, lo que hacía al faraón inmortal, de modo que el universo egipcio se recreaba de nuevo cada vez que se producía un cambio de rey.

Esta cosmogonía se reforzaba por el Mito de Osiris, que decía que un antiguo rey divinizado había sido muerto y descuartizado, pero fue vencedor de la muerte y se convirtió en rey y juez en el más allá, mientras que su hijo Horus, quien engendró después de su muerte, gobernaba en la sede de su padre sobre la tierra.

Esta preocupación por el bienestar material de sus súbditos se convirtió en dogma para los gobernantes, cuando cristalizó la idea de que el rey cuidaba de sus súbditos como un buen pastor que guarda su rebaño[33].

A pesar de que los faraones de la dinastía XII restablecieron el prestigio de la realeza, el Horus viviente se consideraba ya más como un caudillo invencible que como un dios. Gran parte del respeto debido al faraón como el máximo dios existente había pasado a Osiris, a pesar de otorgarle un enterramiento suntuoso en pirámides.

La reina tenía, lógicamente, grandes privilegios. El rey, divinizado, atribuye una fuerza sobrenatural a toda su progenie.

El primogénito de la principal consorte era el heredero. La hija mayor, también de la principal consorte, era la heredera. Sin embargo, para mantener intacta la esencia divina, era deseable que el heredero y la heredera real se casaran entre sí. Una relación hermano-hermana, bien documentada en la época ptolemaica, que no tenía eco en el resto de la población egipcia.

Por circunstancias de mortalidad infantil, a menudo era el hijo de una esposa secundaria o concubina, el que se casaba con la heredera, convirtiéndose en príncipe de la corona.

El poder de la heredera de transferir el derecho al trono era tan importante, que la reina Hatshepsut creyó que podía usurpar el trono a la muerte de su esposo, a falta de hermanos de sangre.

Hay varios casos de herederos que no sobrevivieron a sus padres. Por ello, el rey asociaba a su primogénito al trono actuando como corregente.

c.2) Administración tebana

En teoría, todo el poder estaba en manos del rey; en la práctica, recaía en los oficiales.

En las primeras dinastías parece que eran sus parientes más próximos, puesto que, como la autoridad provenía de los dioses, los que participaban de la esencia divina, aunque fuera en menor grado, estaban más cualificados para el gobierno.

Con el tiempo, los cargos tendieron a convertirse en cargos hereditarios, al seguirse el ideal egipcio de colocar al hijo en el lugar del padre. Al lado de los reyes a los que servían, había auténticas dinastías de oficiales, y las genealogías de algunos de ellos pueden seguirse durante varias generaciones.

Durante el I Período Intermedio y los primeros tiempos del Imperio Medio, los gobernantes locales aumentaron la administración real a menor escala, con sus camareros, sacerdotes y servidores.

La burocracia militar de la Nueva Tebas, sin embargo, estaba mucho más organizada y no tenía relación alguna con la casa real. No obstante, varios de los oficiales tenían a sus hijas en el harén del rey.

En los primeros tiempos no se requería ninguna especialización determinada. La habilidad en la organización era, al parecer, más importante que los conocimientos técnicos[34].

El rey era la última corte de casación por ser el origen y la fuente de la ley. Solo él podía, al parecer, confirmar las sentencias de muerte y también ejercer la gracia del perdón.

Su delegado era el visir, que era nombrado, junto con los demás altos cargos, al advenimiento del nuevo rey, en el cual el faraón les dirigía tradicionalmente un discurso en el que le señalaba:

-las graves responsabilidades de su cargo,
-que él era uno de los principales puntales en todo el país,
-que debía ser escrupuloso en la administración de la ley, sin favorecer ni juzgar con diferente severidad.

Sin embargo, no había un código legal para estos asuntos. El rey era a la vez legislador, juez y ejecutivo, y el precedente debió desempeñar un importante papel, demostrando la rectitud de los mandatos divinos[35].

El príncipe de Kush, o virrey de Etiopía, estaba por encima de la consideración de visir. Este oficial era delegado real desde el-Kab a Napata, e imprimía el sello real como prueba de ostentación del poder. Aunque se sabe poco acerca de cómo se elegían los titulares hay bastantes indicios de que el cargo se convirtiera pronto en hereditario[36].

El superintendente del Tesoro, un departamento del estado tan importante como el judicial, era el encargado de todos los bienes y productos pertenecientes al faraón, y de distribuirlos exclusivamente por medio de sus agentes.

Existía en Tebas un comercio de productos locales, realizado de pueblo en pueblo, dentro de un sistema comercial de permuta. La economía estatal dependía, en gran parte, de los diezmos recogidos de los grandes terratenientes o particulares, tanto si eran los grandes templos como soldados veteranos asentados en la tierra. Los impuestos eran en especies: cebada, trigo; aceite, lino, pescado, fruta, ganado...[37].

Se empleaba gran número de oficiales para calcular y medir la producción de las cosechas y para recoger, almacenar y distribuir los diezmos del estado. En un estado que no tenía sistema monetario, estos impuestos cubrían los gastos de los oficiales, artesanos, sacerdotes y todas las demás clases sociales que no se dedicaban a la producción de alimentos.

El país pertenecía al rey, y la propiedad privada sólo aparecía cuando él hacía regalos. De un modo semejante, sólo por orden real se podía conseguir la exención de tasas. Aunque la tierra podía legarse a los herederos, la transmisión tenía que ser ratificada por decreto real. Las granjas podían, al parecer, arrendarse[38].

c.3) Campesinado tebano

El abismo entre élite y masas, élite de escribas y masas sin instrucción, era enorme. Diversos sabios exhortaban a no ser arrogantes por los conocimientos. Pero muy a menudo, especialmente con los oficiales de baja graduación, prevalecía la idea de que el escriba existía para guiar al ignorante como a un asno de carga[39].

En Tebas se utilizó la prestación personal, sistema vigente desde los tiempos antiguos, y por el cual todos los hombres útiles podían ser llamados para servir, en momentos críticos, en trabajos públicos, como:

-la cosecha,
-el alzamiento de diques y limpieza de canales, para el control de la crecida del Nilo,
-acompañar a las expediciones a zonas alejadas para trabajar en la cantería.

Una leva semejante se emplearía, sin duda, para la construcción de las pirámides, probablemente durante la inundación, cuando la mayoría de los campesinos estaban desocupados. A veces ocurría que se les exigía demasiado, y había que obligarles apelando a una autoridad superior. También tenemos detalles de huelgas en tiempos de los Ramésidas, cuando la mala administración hizo aplazar las pagas[40].

Pero el ideal expresado por los sabios en sus enseñanzas era que el oficial tenía que actuar con consideración hacia el débil y el indefenso. Si un campesino pobre se retrasa en el pago de los impuestos, “perdónale dos tercios de ellos”, decía un proverbio egipcio[41].

La prosperidad de Tebas dependía de la agricultura. Por eso, en esta idealización rural, a los magnates les gustaba presentarse trabajando en sus campos, cultivando sus jardines, viñedos, huertos y almacenes. Se idealiza al campesino[42]:

-atareado en los campos, en las épocas de la siembra o de la siega,
-sesteando durante el descanso del mediodía,
-echando un trago de la bota de vino,
-trabajando duramente cuando se le requería grandes esfuerzos.

c.4) Trabajo tebano

         Los trabajadores no cualificados de las ciudades vivían en casas de dos o tres habitaciones, dentro de una empalizada, según las ruinas que han aparecido en Tebas, Amarna y Lahun. Sus viviendas no eran peores que las chozas del campesino, que a menudo vivía con sus bestias[43].  

Durante la inundación, cuando el país se convertía en un gran lago, y las ciudades sobresalían sobre las aguas, emplazadas sobre colinas, había posibilidad de[44]:

-descansar,
-proporcionar el alimento al ganado.

También había días festivos en los cuales no era propio trabajar, y el campesino tuvo siempre tiempo para entonar sus canciones, mientras conducía su yunta hacia la era o llevaba los terneros a través del vado, donde les contemplaban los peces y los cocodrilos.

En el trabajo era frecuente el absentismo, dándose muchas y diversas excusas. Los trabajadores no acudían a sus labores cuando sus mujeres tenían la menstruación, quizá porque entonces eran ritualmente impuros. Así, el tipo de raciones que se les daba y el promedio del rendimiento diario eran bastante bajos[45].

Los súbditos más desventurados del faraón eran los criminales, algunos de ellos oficiales acusados de corrupción. Estos eran:

-mutilados en su nariz,
-desterrados, a las más solitarias fortalezas fronterizas del Tjel,
-castigados a trabajos forzados, en las minas del Sinaí y de Nubia.

c.5) Justicia tebana

Maat significaba en Tebas el orden, verdad y justicia, ese punto único que representa la historia y el concepto de tiempo (a diferencia del clásico o cristiano[46]).

Tebas, mundo agrícola, necesitaba de un orden determinado. Tras el final de la inundación, venía siempre el momento de las obras públicas. Sin estas represas y cuidado de los canales, el hambre estaba asegurado.

Por otro lado, Tebas tenía distintas unidades políticas con distintas organizaciones. Y para que esto no fuese un caos, y sí ayudase al desarrollo, entre todos había que evitar el caos, independientemente de lo demás.

El garante de la Maat era el faraón (el hijo de Ra, el Horus vivo…), poderoso en la Maat, restaurador de la Maat[47].

El faraón era el garante de la Maat desde dos puntos de vista:

-cosmológico, como responsable del orden en el mundo, de que Ra salga o se oculte, de las crecidas del Nilo o no[48];
-sociopolítico, como responsable de que las estructuras tebanas continuasen como en los primeros momentos de su historia, de que Tebas estuviese libre de enemigos. No obstante, ello no implicaba inmovilidad
[49].

Desde el punto de vista religioso, la Maat aparece personificada (en el Libro de los Muertos), como la diosa de la justicia (representada con una pluma en la cabeza) en el momento de la muerte, cuando ante su pluma se pesaba el alma del difunto (llevada por Anubis, con veredicto de Thot), para obtener la eternidad o ser devorada por Ammit.

d) Economía tebana

d.1) Fundaciones funerarias

         Los grandes complejos funerarios faraónicos, de los cuales la pirámide era un elemento más, se sostenían económicamente mediante el concierto de un conjunto de tierras reunidas, conocidas con el nombre de fundación funeraria.

A su vez, los cortesanos solían pedir autorización al faraón para establecer sus propias fundaciones funerarias, con el objeto de mantener el culto funerario de su mastaba. Hay que recordar que Menfis todas las tierras de Egipto pertenecían al faraón, el cual premiaba a la burocracia concediéndole el usufructo de dichas tierras, que a su muerte revertían en él.

Las fundaciones funerarias substraían perpetuamente en Tebas tierras de las manos del faraón, e incluso permitían realizar herencias encubiertas, al nombrar los cortesanos o sacerdotes, encargados de la fundación funeraria, herederos a sus propios hijos. A finales de la dinastía XII, 2/3 de las tierras de Egipto estaban en manos de fundaciones funerarias.

d.2) Relaciones comerciales

A lo largo de su historia, Tebas no necesitó relacionarse con otros pueblos tan profusamente como lo hacía Mesopotamia, pues prácticamente sabía autoabastecerse de materias primas.

No obstante, para Tebas fue esencial el comercio con la costa Sirio-Palestina, y lo que después será Fenicia, en busca de una de las materias primas que no disponía en su territorio: la madera.

En general a Tebas se la relacionó, por comercio o por conquista, con:

-Nubia y Kush. Los tebasnos buscaron aquí oro y ganado, en épocas en las que Tebas dominó sin problemas la zona, llegando su expansión hasta la 4ª catarata.

-Creta y el Egeo. Se trata de relaciones comerciales en ambas direcciones, documentadas desde los inicios tebanos. En pleno declive de Tebas se permitió a los griegos fundar una colonia comercial en el Delta egipcio, llamada Naucratis.

-Siria e Israel. Las relaciones comerciales fueron intensas, y en la nueva Tebas pasaron a ser de conquista. Los tebanos buscaron allí la madera, mientras que los cananeos y fenicios veían en Tebas un enorme mercado para vender sus productos, y para exportar productos lujosos egipcios a puntos tan lejanos como la península Ibérica. En Menfis había un barrio entero de comerciantes egipcio-fenicios.

-el dorado Punt. Se trata de un misterioso país con el que los tebanos comerciaron en grandes expediciones organizadas por el faraón, desde los puertos del Mar Rojo. Se ignora si se trataba de la India o de algún punto de la costa africana, pero los egipcios traían de allí madera, monos, mirra, incienso y piedras preciosas.

e) Religión tebana

Es curioso ver cómo los pueblos clásicos del Mediterráneo, cuando perdían la fe, se volvían hacia los míticos Isis y Osiris, que les prometían la inmortalidad. En efecto, la religión tebana tuvo siempre una atracción extranjera bastante curiosa.

Sin embargo, cualquier estudio moderno sobre la religión tebana debería empezar siempre su análisis como si de una religión oscura se tratara, pues, realmente, se sigue sin tener mucha idea de qué pensaban exactamente los tebanos de su propia religión.

Como consecuencia, han llegado a nosotros varias teologías incongruentes entre sí, desde nuestro punto de vista racional, aunque no desde el punto de vista del antiguo egipcio. Varias son las causas:

-Su ultra-conservadurismo. Que rehúsa de forma absoluta ser adaptado a la razón. De aquí se obtienen, como consecuencia:

-enormes contradicciones internas,
-interminables número de dioses,
-funciones cruzadas.

Todo lo cual nos hace sospechar que los tebanos no fueron capaces de controlar su religión ni reducirla a un sistema racional (como sí lo había hecho la mitología y panteón griego y romano).

-Su estadio primitivo. La religión tebana presenta probablemente un legado de épocas muy primitivas. Sus dioses tienen más que ver con totemes y espíritus africanos o amerindios que con los dioses clásicos.

Es probable que en un principio los dioses egipcios fueran patrones de los nomos-circunscripciones territoriales, y el sacerdote local estuviese acostumbrado a exaltar a dicho dios como el supremo.

Esto devino en que la Tebas unificada al dios, de procedencia del nomo de la dinastía reinante, iba a tener dioses supremos distintos en distintas épocas[50].

-Su culto a Isis y Osiris. Es el único punto de la religión tebana que ofrece algo de coherencia, y que fue lo que atrajo a griegos y romanos posteriormente. Estos dioses prometían una resurrección en el más allá, no terrible como el mesopotámico o sombrío como el grecorromano, sino completo[51].

En este punto la religión tebana superó a las de su entorno, haciendo que el culto a Isis perdurase hasta bien entrado el s. V a.C. y compitiese con el cristianismo.         

e.1) Sacerdocio tebano

         A finales del Periodo Tebano los templos de Amón se habían casi constituido en un estado dentro del estado. Esto llegó a tal punto que fue realmente una de las causas de la caída de Tebas, y la entrada en el periodo de caos del III Periodo Intermedio egipcio.

Libres de impuestos, los sacerdotes tenían más influencia sobre el faraón que el faraón sobre ellos.

El sacerdocio, en su origen no organizado sino subordinado al Sumo Sacerdote del dios local, fue dedicando pronto recursos considerables, llegando a convertirse en una profesión muy especializada, al servicio de los dioses estatales (Amón de Tebas, Ptah de Memphis y Ra-Harakhte de Heliópolis).

Los sumos sacerdotes eran a la vez administradores y eclesiásticos, dirigiendo un auténtico enclave dentro del estado tebano, y disponiendo de una serie de sirvientes:

-los que hacían las ofrendas florales,
-un jefe de camareros,
-un supervisor de su granero, almacenes y ganado,
-cazadores, campesinos, tejedores, artesanos, joyeros, escultores, carpinteros, diseñadores, archiveros y policías.

Algunos servicios del templo, y sus oficinas, tenían que cubrirse con escribas experimentados. Los escultores y pintores no necesitaban saber leer y escribir, mientras fueran capaces de copiar los modelos de jeroglíficos moldeados por un diseñador[52].

e.2) Panteón tebano

Atón, dios solar primigenio, creó el mundo junto con otros dioses, a partir del caos primordial, y haciendo una esfera sostenida por 9 columnas. Las tres emanaciones principales de Atón fueron:

-Jeper, dios solar del amanecer y símbolo del devenir,
-Ra, dios solar del medio día,
-Apis, el sol poniente.

A su vez Atón creó a:

-Geb, la tierra,
-Nut, la bóveda celeste,
-Shu, el aire. Estos dieron lugar al resto de los dioses.

Nut y Geb tuvieron cuatro hijos, que se casaron entre sí:

-Osiris, dios de la vegetación,
-Isis, diosa de la fertilidad, casada con el anterior, con el que tuvo a Horus, el dios halcón,
-Seth, dios del desierto, la guerra y prácticas sexuales heterodoxas,
-Neith, diosa del bajo Egipto, casada con el anterior[53].

Horus, hijo de Osiris e Isis, mataría a tu tío Seth. Osiris será el que abra el camino a los hombres para vivir en el más allá.

e.3) El más allá

Los tebanos tenían sus propias fórmulas de enterramiento. Siguiendo el genérico ritual egipcio del Libro de los Muertos se hacían una serie de conjuros destinados a que el alma del difunto pudiera presentarse en el más allá sin demasiadas complicaciones.

Tras pasar ciertas puertas y ritos previos, el difunto se presentaba ante un tribunal presidido por Osiris. Allí, en una balanza, era pesado su corazón junto a Maat, la Pluma de la verdad. El resultado del pesaje del alma del difunto:

-si era ecuánime, permitía al alma ascender al cielo,
-si no era ecuánime, prestaba su corazón a un monstruo para ser devorado, o dejaba de existir.

Los difuntos tenían varios tipos de alma, y necesitaban un soporte material en el mundo para existir en el más allá. De ahí la insistencia en la momificación y preservación del cuerpo.

f) Cultura tebana

f.1) Formación de la escritura

La escritura sirvió en Tebas:

-como decoración,
-como propaganda estatal,
-con propiedades mágico-religiosas.

Para ello utilizó como soportes variados:

-la madera y la piedra, para paredes de tumbas y templos,
-el papiro, para asuntos mundanos, literatura, poesía y medicina.

Y es que Tebas fue un gran productor de papiro, hasta la invención del pergamino en la Grecia Clásica. De hecho en escritura jeroglífica el ideograma de escriba es la paleta y pincel, representativos de su oficio, con los cuales escribía en papiro.

Para representar gráficamente esta lengua se empleó, como se desprende de los primeros documentos figurativos, la escritura jeroglífica[54], constituida por grabados sacros, observados por vez primera en las paredes de los templos y otros lugares religiosos.

En sus inicios, la escritura fue pictográfica e ideográfica, y el objeto era expresado mediante la figura correspondiente (ideograma). Así, podían manifestarse únicamente objetos concretos[55].

La representación abstracta llegó cuando se confirió a los ideogramas un sentido figurado[56].

Se dio un paso decisivo en la evolución de la escritura egipcia cuando se utilizaron los ideogramas no sólo para representar un objeto o una idea, sino para indicar los sonidos que correspondían al nombre del objeto o de la idea. Los signos dejaron de ser imágenes directas y se transformaron en instrumentos gráficos, como en nuestros acertijos[57].

La confusión que podía derivar se evitaba con la adición de signos gráficos: complementos fonéticos, determinativos. Así, los jeroglíficos originales, convertidos en signos puramente fonéticos, pudieron utilizarse en infinitas combinaciones, para indicar objetos y conceptos alejadísimos de su significado primitivo.

Así pues, la escritura jeroglífica se hizo con dos tipos de signos[58]:

 

-ideográficos,
-fonéticos, que pueden ser:

     

    -alfabéticos, de 1 consonante,
    -bilíteros, de 2 consonantes,
    -trilíteros, de 3 consonantes.

f.2) Desarrollo de la escritura

Tras la implantación del sistema jeroglífico de escritura, ya en el Egipto proto-dinástico (dinastías I y II, del 3.200-2.660 a.C) y sistema egipcio de lenguaje (en las dinastías III-VI y I Periodo Intermedio, del 2.660-2.180 a.C), en el Surgimiento de Tebas (2.080-1.785 a.C) la lengua egipcia alcanza su estadio clásico.

Es el egipcio medio, el cual va a ser imitado en las inscripciones reales hasta época romana. Se escriben gran número de textos literarios, médicos y matemáticos. También se desarrolla un tipo de escritura cursiva llamada escritura hierática, simplificación del jeroglífico, ya que era engorroso pintar con tanto detalle los jeroglíficos en papiro.

En la Nueva Tebas (1.570-1.075 a.C) hay un desgajamiento del egipcio, utilizándose:

-la escritura jeroglífica, en las inscripciones reales y templos,
-la escritura hierática, en el ámbito sacerdotal,
-una forma fosilizada de egipcio medio, en asuntos mundanos,
-una forma evolucionada de la lengua, llamada neo-egipcio.

f.3) Escribas tebanos

Para una administración tan centralizada se requería gran número de oficiales con buena formación. Esta educación podía adquirirse en las escuelas adscritas al palacio o al templo, donde “se copiaban libros y se recibía instrucción”.

Los humildes escribas de los pueblos enseñarían sin duda a sus hijos, como discípulos aventajados, y quizás admitieran a otros parientes como discípulos.

El nivel de los ejercicios escolares que se han encontrado en Deir el-Medina y otros lugares sugiere que los escribas lograron un gran nivel de discipulado en su entorno.

La instrucción empezaba a los 4 años y terminaba a los 16, a juzgar por la carrera del sumo sacerdote Bakenkhons. Para aprender las expresiones de épocas pasadas, los escribas muchas veces tenían que luchar con una lengua casi muerta y difícilmente entendible. Pero es sólo así como se nos ha transmitido la cultura egipcia.

El alumno empezaba por el aprendizaje de:

-memorizar los diferentes signos, agrupados en diversas categorías,
-descifrar las palabras, seleccionadas según su significado,
-copiar extractos de los clásicos, traduciéndolos a su lengua vernácula.

El papiro era demasiado caro para ser gastado por los principiantes, y en su lugar se utilizaban tablillas y tiras de arcilla (ostraka).

La enseñanza de la escritura comprendía también otras enseñanzas: dibujo con la pluma, geografía, matemáticas, extranjerismos, artículos comerciales, equipo de viaje, fiestas religiosas, anatomía...

El ideal tebano era aprender sin esfuerzo, pero también se utilizó el castigo corporal, haciendo al alumno saber que si era perezoso se le podía apalear públicamente. No es, pues, extraño que los escolares prefiriesen hacerse soldados, granjeros o conductores de carros[59].

También se hace alguna indicación acerca del placer de adquirir la ciencia por sí misma, con llamamientos a “adquirir la alta categoría del escriba; pues la pluma y el papiro son agradables y productivos, y da felicidad a lo largo del día”.

También parece ser que algunas muchachas aprendieron a leer y a escribir para su provecho y placer. Por lo menos se habla de una escriba en tiempos del Surgimiento de Tebas, y en la Nueva Tebas las expresiones son más grandilocuentes[60].

El escriba tenía un trabajo confortable y bien remunerado, en el ejército, el tesoro o el palacio. Podía llegar a ser lo que dieran de sí sus facultades:

-secretario privado del rey,
-escritor de cartas del pueblo,
-juez insignificante.

Era muy útil a un escriba novato suceder a su padre en su ocupación determinada. No obstante, gente de origen humilde podía ascender de categoría hasta ocupar cargos importantes, por sus propios méritos[61].

En la carrera de medicina se necesitaba también la instrucción de escriba. Un estudiante de medicina podía ir aprendiendo como aprendiz, de su padre o algún pariente,  pero para comprender los papiros médicos era preciso saber leer[62].

f.4) Literatura tebana

En Menfis ya había sido utilizado el jeroglífico para tareas no administrativas, como en el ejemplo de los libros religiosos de:

-los Textos de las Pirámides,
-el Libro de los Muertos.

En el Surgimiento de Tebas empiezan a surgir obras de literatura novelesca, que entraron en uso como manuales escolares:

-la Historia de Sinhué, que bien pudiera ser una autobiografía,
-el Cuento del Naufrago o Cuento de los dos Hermanos.

En la Nueva Tebas tenemos ejemplos de literatura sapiencial:

-la Sátira de los Oficios,
-las Instrucciones para el rey Merikare, compilada por Kheti III,
-el Diálogo de un hombre cansado de la vida con su alma[63].

Por último, los textos históricos suelen reducirse a una sucesión de nombres de faraones, crecidas del Nilo y algún que otro hecho sobresaliente ocurrido en alguno de sus reinados. Incluían[64]:

 

-textos propagandísticos estatales,
-narraciones de victorias del faraón,
-inauguraciones y dedicaciones faraónicas.

 

f.5) Ciencia tebana

Las matemáticas, y especialmente la geometría, estuvieron relativamente avanzadas ya en Menfis, perfeccionando el cálculo de superficies circulares gracias:

-a la economía egipcia, de tipo palacial,
-a las crecidas anuales del Nilo, que muchas veces obligaban a volver a trazar los límites de los campos.

La astronomía sirvió a los sacerdotes de Tebas para fijar un calendario religioso, distinto del civil o regido por las subidas del Nilo.

La medicina tebana tuvo fama en toda la Antigüedad, especialmente por el tratamiento de fracturas, en el que los tebanos fueron verdaderos expertos.

Sin embargo, a pesar de que las prácticas de momificación deberían haber mostrado a Tebas un mayor conocimiento sobre el interior del cuerpo humano, no parece que hubieran alcanzado, en este sentido, grandes cotas de saber.

f.6) Arte tebano

La categoría del artista era insignificante en Tebas, siendo un trabajador despreciado y humilde al servicio de un oficial que se llevaba la fama. Sin embargo, tales opiniones ignoran el acercamiento esencial del artesano a su trabajo[65].

Los artistas no proclamaban su vocación, y preferían enmascararse bajo el sumo sacerdote de Ptah. Pero a cambio obtuvieron hermosas tumbas en Tebas, regaladas por sus agradecidos soberanos[66].

 

Manuel Arnaldos   
Mercabá, diócesis de Cartagena-Murcia    

más información
Diccionario Mercabá de Arqueología

Indice general de Enciclopedia Mercabá de Historia   

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[1] Antigua Uauat.

[2] Antigua Kush, que ocupaba los territorios del actual Sudán.

[3] De la raza galla, compuesta por somalíes y bereberes.

[4] Las fundaciones funerarias eran las destinadas a mantener los complejos funerarios de los faraones muertos y las mastabas de funcionarios fallecidos, resultando muchas veces  esto último verdaderas herencias encubiertas.

[5] La confusión dominante en este período queda bien reflejada en la lista de MANETHON, según el cual la VII dinastía, constituida en Menfis, reinó 70 días y tuvo 70 soberanos (en realidad sólo se mencionan 7). El mismo autor reúne en la VIII las diversas dinastías que, en medio del caos general, se constituyeron en torno a los nomos de Coptos y Abidos.

[6] Según el Papiro Leyden (de la XVIII dinastía, conservado en Holanda), ya en el reinado de PEPI II empezó a suceder todo esto. Estas noticias del Papiro Leyden hallan confirmación en las minuciosas relaciones que nos han llegado de este periodo, por escritos de algunos altos funcionarios.

[7] Un ejemplo típico de este cambio lo representan las famosas Instrucciones para el rey Merekara, compiladas por KHETI III para su hijo, uno de los últimos soberanos de la X dinastía. Se trata de un género literario conocido ya en el Imperio Antiguo, pero que encarna ahora un nuevo espíritu pesimista.

[8] Son los casos de UNI (de la VI dinastía, que se hizo enterrar en una tumba real) y de ISI (de la VI dinastía, que se atribuyó prerrogativas sacerdotales).

[9] En este sentido, sorprendente es el Diálogo de un hombre cansado de la vida con su alma, en el que el hombre representa la buena época antigua, ordenada y piadosa. En su narración aparecen los temas más significativos de la cultura de su tiempo, como el juicio tras la muerte, la esperanza en la vida ultraterrena, el pecado y su perdón, la vanidad de las cosas de este mundo, la miseria del tiempo presente y el deseo de morir.

Por el contrario, el alma, que sostiene las ideas nuevas con escéptica y mordaz ironía, exhorta a entregarse al goce y a olvidar las preocupaciones.

[10] Se adivina, pues, y no obstante las tragedias, un Egipto que maduraba y cambiaba. A la perfección de una religión centrada en el soberano, ser supremo y mágico, padre de todos, por ejemplo, se añadía ahora un afinamiento interior, una sensibilidad profunda por los problemas del hombre.

[11] Dios de Tebas, con cabeza de halcón.

[12] Pues por sus manos debía pasar toda la administración.

[13] Tal vez bajo estos impulsos el arte egipcio del metal alcanzó, en el periodo que estudiamos, elevadas cimas, como se advierte en numerosas diademas, collares, pectorales y objetos de orfebrería de exquisita factura.

[14] La sumisión de Nubia era de vital importancia para la economía egipcia, puesto que garantizaba la seguridad en el suministro de productos africanos (oro, maderas, marfil y pieles).

[15] Obras literarias, como la Historia de Sinhué y otras administrativas, entraron en uso como modelos de cultura y manuales escolares.

[16] Ello no impidió, sin embargo, que el propio AMENEMHET cayera víctima de una conjura, cuyos pormenores se describen en la famosa Historia de Sinhué y en un escrito, impregnado de profunda y desalentada amargura, original de su sucesor, SESOSTRIS I.

[17] De una divinidad local del nomo de Tebas, AMON pasó a ser, por designio de los faraones de la XII dinastía, asociado de RA, transformándose así en la divinidad más importante de Egipto.

[18] En torno a Lisht se hallan las pirámides de la XII dinastía, menores que las precedentes y construidas con ladrillos.

[19] En todo caso, puede considerarse, y de ello estaban convencidos los propios egipcios, que con MENTUHOTEP, AMENEMHET y SESOSTRIS III, el país vivió el período verdaderamente clásico de su historia, en unas condiciones de equilibrio ideal entre el rígido centralismo religioso del Imperio Antiguo y el dinamismo material y espiritual del Imperio Nuevo.

[20] De hecho, una nueva aristocracia guerrera empezó a surgir entre los egipcios, cultivando las técnicas importadas.

[21] En propias palabras de MANETHON:

“De forma inesperada llegaron de Oriente hombres victoriosos, de una estirpe desconocida, que penetraron en el país, lo conquistaron con violencia, y tras haber vencido a los jefes, incendiaron brutalmente las ciudades y destruyeron los templos. Luego trataron a los habitantes de manera cruel, dándoles muerte y tomando como esclavos a sus mujeres e hijos. Por último, proclamaron rey a uno de los suyos, Salitis (o SHALEKIS I, pasa por haber fundado la ciudad de Avaris-Tanis, y por haber asentado en sus alrededores a numerosos contingentes militares para guarnecer las fronteras orientales), que se estableció en Menfis y cobró tributos del Alto y Bajo Egipto”.

[22] Por ejemplo, un papiro con listas de pagos de la Residencia revela un balance muy exiguo para la corte.

[23] El nombre del rey KIAN se ha encontrado en objetos de piedra en Babilonia, Creta y Hattusas (Bogazkoi).

[24] En general, los conquistadores hicsos se asimilaron muy bien con los sometidos, adoptando su lengua, escritura y costumbres. Sus obras no son estilísticamente inferiores a las de las dinastías anteriores. Al periodo hicso se remontan papiros de notable valor literario y científico.

[25] Desde el punto de vista político, el Estado reconstituido por AMOSIS presenta una cohesión sólida, eficiente y ordenada, menos sujeta a las periódicas crisis políticas de los pasados estados intermedios.

[26] A su muerte, la hermanastra-viuda contrajo nuevo matrimonio con TUTMOSIS III, que de este modo reforzó sus derechos al trono. Pero HATSHEPSUT supo mantener con firmeza en sus propias manos las riendas del poder, y, proclamándose reina, obligó al joven y ambicioso TUTMOSIS III a esperar veinte años su exaltación al trono.

[27] Todas las estatuas de HATSHEPSUT fueron destruidas, y su nombre se borró de todas partes.

[28] Sólo el poderoso estado de Mitanni, en el alto Eufrates, pudo resistir con éxito las ambiciones expansionistas de TUTMOSIS III, quien, en una de sus expediciones, alcanzó y atravesó aquel río en las proximidades de Karkemish, aunque sin conseguir doblegar al adversario.

[29] Del 2º de estos monumentos sólo nos restan dos estatuas gigantescas, los llamados Colosos de Mnemón. También las esculturas, como las del faraón y su esposa TIYI, brillan por la finura de sus rasgos y la calidad de su ejecución.

[30] Lo que sí se sabe es que el monarca cambió su nombre de AMENOFIS IV por el de AKHENATON (lit. “place a Atón”), y que redactó personalmente un delicado himno a ATON.

[31] Akhetatón (lit. “horizonte de Atón”), quedó completamente sumergida por las arenas. La ciudad ha salido de nuevo a la luz gracias a las excavaciones efectuadas en la actual Tell el-Amarna. Reviste particular interés su rico archivo, que permite reconstruir la fisonomía de este breve pero intenso episodio de la civilización egipcia.

[32] Los monumentos de Tell el-Amarna han conservado, junto a los relieves y decoraciones murales de incomparable refinamiento, numerosos bustos escultóricos dedicados, sobre todo, al monarca y a su esposa NEFERTITI, que traducen con atormentada sensibilidad incluso los defectos físicos de los personajes.

[33]Pues dios me ha hecho el pastor de este país porque sabía que yo se lo mantendría en orden para él”, decía SENUSERT I a su corte. “Está lleno de bondad y es rico en benignidad y nos ha conquistado por el amor”, decía SINUHE de este mismo rey.

[34] Así, WENIS, de la dinastía VI, que había sido camarero, llegó a ser juez, general, arquitecto e ingeniero hidráulico.

AMENHOTEP, hijo de HAPU, por ejemplo, cuyo primer empleo era un cargo de administrativo en el Departamento de Guerra, fue también el arquitecto que transportó “montañas de cuarcita” (según él mismo cuenta), para erigir los colosales monumentos de AMENOFIS III.

[35] Incluso en el reinado de TUTMOSIS III se recordaban las decisiones de un visir que había vivido unos 500 años antes. También había las Instrucciones que escribieron varios reyes para guía de la posteridad, y que asimismo constituirían una especie de recordatorio, para no asignarles una función más importante.

[36] En la procesión fúnebre pintada en la tumba-capilla del visir RAMOSES, vemos al príncipe de Kush seguido por el primer heraldo que representaba indudablemente al mismo rey.

[37] Las expediciones al Punt o a Biblos, por ejemplo, eran parte de la recaudación de estos tributos.

[38] En las oficinas del visir había un catastro de las tierras, y el gran Papiro Wilbour, del Museo de Brooklyn, demuestra la meticulosidad de las mediciones de tierras y de las relaciones de impuestos en tiempos de los Ramésidas.

[39] El visir PTAHOTEP afirmaba que un buen discurso era más raro que una piedra preciosa, aunque se desarrollara entre sirvientas y junto a las piedras de molino.

[40] Las historias de los dragomanes sobre la construcción de las pirámides de Gizeh que circulaban en la época en que HERODOTO las visitó, y los partidistas relatos de la Biblia sobre el cautiverio de Israel, han esparcido la idea popular de que el antiguo Egipto estaba habitado por un pueblo oprimido que trabajaba a las órdenes de capataces privilegiados.

[41] En la Sátira del Comercio el escriba nos ofrece el relato del granjero que luchaba contra la sequía, la langosta, los ratones, los ladrones y los cobradores de impuestos.

[42] En el Cuento de los dos Hermanos la vida rural se nos describe fatigosa, pero digna y creadora de una paz interior, y en la que el héroe es un simple muchacho que trabaja en las tierras de su hermano. La siembra y la siega eran trabajos que, incluso los más importantes del país, esperaban poder desempeñar en los campos del más allá osiríaco, donde el trigo alcanzaba 9 codos de altura, aunque las figuras shawabti se encargarían de las más pesadas tareas de la prestación personal.  

[43] En Tebas vivieron, durante casi 400 años, trabajadores empleados en las tumbas de los faraones, dejando miles de ostrakas y papiros en los cuales hacían cuentas, listas, informes de los progresos diarios de los trabajos, órdenes y testamentos.  

[44] Cada año, la inundación depositaba un rico limo sobre los viejos campos, en los cuales sólo se necesitaba ya esparcir el grano y enterrarlo con un arado ligero tirado por un par de vacas. Cada año se podía recoger una cosecha principal, y otra más pequeña en verano, consistiendo los trabajos en su mayor parte en el sistema de riego, levantamiento de diques, apertura de canales para que el agua pasara de uno a otro nivel y empleo de shaduf-molinos de manantial (en verano, para regar los campos).

[45] Un examen de la Contabilidad de las Lámparas y la diaria fabricación de mechas nos dan diversos detalles sobre la duración del tiempo de trabajo, que sorprendería a los que creen que la vida del trabajador egipcio era de continuo esfuerzo.

[46] Según los egipcios, cuando los dioses sacaron el mundo del caos en la colina primigenia, le impusieron la MAAT (orden), con carácter de inmutabilidad y eternidad.

[47] De ahí la escasez de códigos legales, ya que la ley viene directamente del faraón o de sus representantes. Su palabra era la ley, la justicia, y los ciudadanos confiaban en su palabra.

[48] A finales del Reino Nuevo, se suceden una serie de crecidas catastróficas, y en la mentalidad egipcia, esto significaba que el faraón no estaba siendo correcto.

[49] Los faraones aparecen muchas veces estereotipados en inscripciones. Los 9 arcos del Templo de Hatshepsut, por ejemplo, simbolizaban los 9 pueblos peligrosos para Egipto.

Desde el Reino Antiguo, en la iconografía faraónica aparece el faraón ajusticiando a los enemigos, e incluso como esfinge protectora. En la Baja Epoca, se retomara con mayor énfasis esta iconografía, ante los momentos de mayor peligro para Egipto.

[50] Así pues, tenemos:

-en el Reino Antiguo la supremacía de PTAH de Menfis,
-en el Reino Nuevo la supremacía de AMON de Tebas.

[51] Aunque algunos textos nos sitúan el más allá egipcio como unos verdes campos de cereal en el cielo y otros como un mundo subterráneo por donde pasa el sol en su camino de su ciclo diario.  

[52] En el yacimiento de Amarna hay pruebas que demuestran que temas y textos clásicos se copiaban mecánicamente año tras año, incluso cuando estaban pasados de moda, y si se corregían era cuando ya estaban tallados en la piedra. Durante el Imperio Medio se fabricaron masivamente ex­votos en Abidos, por ejemplo, por artesanos que no sabían escribir, estando las inscripciones garabateadas débilmente por una mano más acostumbrada a la pluma que al cincel.

[53] SETH estaba envidioso de OSIRIS, por lo que en una fiesta le preparó una trampa y lo encerró en un arcón y lo asfixió. ISIS intentó recuperar el cuerpo, por lo que Seth lo desmembró y enterró sus pedazos por todo Egipto. Isis fue recogiendo los fragmentos de OSIRIS, lo momificó (siendo la 1ª momia), y lo resucitó, por lo que desde entonces reina entre los muertos.

[54] Del griego hieros (sagrado) y glyphein (grabar).

[55] Por ejemplo, el sol se representaba con un disco, y el buey y la serpiente con sus imágenes.

[56] De esta forma el disco significó, además de sol, día y tiempo.

[57] Por ejemplo, el ideograma de azada, que se leía mer, sirvió también para escribir el verbo amar, que sonaba precisamente mer.

[58] Muy pronto, mediante el uso de la escritura con tinta sobre materiales como el papiro, la madera y la terracota, se desarrolló una forma simplificada, que se llamó escritura hierática (o sacerdotal, porque sólo los sacerdotes la empleaban en época helenística).

Más tarde, de la hierática derivó otra escritura aún más simplificada, la escritura demótica (del griego demos, de uso corriente entre el pueblo), en la que ya resulta imposible reconocer los signos jeroglíficos correspondientes.

[59] En La sátira sobre el comercio, una y otra vez, el profesor intentaba motivar a  sus alumnos en sus aburridas tareas, comparando la fácil labor de un escriba experimentado con las miserias de otros oficios.

[60] Se nos han conservado tablillas de las dos hijas de AKHENATON, y hay un grafito en la Pirámide de Zoser con alusión burlesca a las aficiones literarias femeninas.

[61] Algunos de los altos dignatarios del estado durante el Imperio Nuevo alardeaban de su humilde origen, y aunque en la mayoría de los casos exageraban para adular al rey que les había ascendido, no obstante, un tal SENNEMUT tenía muy modestos antecedentes, habiendo obtenido su padre un vago, y posiblemente póstumo, título de utilidad.

[62] Así, habían tratados, casi científicos, sobre:

-cirugía y fracturas, como el Papiro Edwin Smith,
-ginecología, como el Papiro Kahun,
-recetas, panaceas y acontecimientos mágicos, como los que aparecen en el Papiro Ebers.

[63] Nuevo y sorprendente en Egipto es el Diálogo de un hombre cansado de la vida con su alma, en el que el “hombre” representa la buena época antigua, ordenada y piadosa. En su narración aparecen los temas más significativos de la cultura de su tiempo, como el juicio tras la muerte, la esperanza en la vida ultraterrena, el pecado y su perdón, la vanidad de las cosas de este mundo, la miseria del tiempo presente y el deseo de morir.

          Por el contrario, el “alma”, que sostiene las ideas nuevas con escéptica y mordaz ironía, exhorta a entregarse al goce y a olvidar las preocupaciones.

[64] Exceptuando el viaje de WANAMON, texto autobiográfico en papiro, y algunas cartas o decretos, encontrados gracias a la sequedad y desiertos egipcio, podemos decir que los egipcios no consideraban la historia como un género literario sino como exhortaciones del faraón.  

[65] Es inconcebible que los antiguos egipcios, los más artísticos de la Antigüedad, y que embellecieron todo lo que tocaron, no hubiesen apreciado la maestría artística. Un texto parece indicar que TUTMOSIS III diseñó vasos de piedra, y parece asimismo improbable que el manierismo del arte de Amarna pudiera salir de otra mente que de la de AKENHATON.

[66] PARENNEFER tuvo el honor de una tumba en Amarna y otra en Tebas, donde se enorgullece de su título de copero real más que de ser el jefe de artesanos del rey. Y en una interesante biografía, el arquitecto real NEKHEBU, de la dinastía VI, menciona el hecho de que empezó su carrera como secretario de su hermano, supervisor de obras; pero falta en la lista de sus diversos títulos la prueba de que recibiera la instrucción de escriba.