GUERRAS PUNICAS

a) Cartago
b) I Guerra Púnica
c) II Guerra Púnica

d) III Guerra Púnica

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a) Cartago

            El Mediterráneo había sido siempre considerado como una frontera, un mar inmenso, inexplorado, peligroso e incierto.

            Con la consolidación de las culturas urbanas en el extremo oriental, el inmenso mar era un reto, lleno de peligros pero también posibilidades, y así pronto fueron surgiendo iniciativas para adentrarse en sus aguas, explorar sus costas y sus islas.

            El comercio, la búsqueda de mercancías, fueron acercando las orillas del Mediterráneo al extremo occidental:

-Egipto, destinando una flota a la costa somalí con barcos de 30 remeros,
-Creta, desarrollando una actividad mercantil por los mares del entorno,
-Micenas, ampliando su horizonte hacia las costas del mundo itálico,
-los Pueblos del Mar, en la Edad Oscura, moviendo gentes y cambiando culturas.

            Los fenicios[1], constituidos en dueños y amos del Mediterráneo desde el s. XI a.C, supieron transmitir el testigo del comercio mediterráneo a su colonia principal: Cartago.

            Cartago, antiguo puerto mitológico en que Eneas se encontró con su amada Dido[2], y principal colonia de Tiro en Africa, pasó a ser desde el s. VI a.C. la indiscutible potencia territorial, marítima y comercial del Mediterráneo, gestionada por la poderosa dinastía de los Magónidas, y aliada con los etruscos para frenar las actividades piráticas de los griegos focenses. Sus famosas expediciones al Atlántico, partidas desde Gadir en torno al 500 a.C, fundaron nuevos asentamientos:

-por la costa atlántica africana,
-por la costa atlántica portuguesa.

            Los Barca lograron asentar en Cartago un sólido control territorial, población muy jerarquizada y núcleos portuarios capaces de centralizar mercancías. Se vincularon especialmente al templo de Melkart en Gadir (donde incorporaron una estatua del dios) y lograron forjar en la Península Ibérica un Imperio ibérico-cartaginés cohesionado, territorialmente articulado, y al servicio de una intensiva explotación económica. Asdrúbal se casó con la hija de un jefe íbero, y Aníbal con una princesa autóctona de Cástulo-Linares., hasta la I Asamblea de jefes hispánicos proclamó a Asdrúbal como “rey de los íberos”.

b) I Guerra Púnica

            Del 264 al 241 a.C.

            Los conflictos Roma-Cartago surgieron en torno al control del Tirrénico, pues ambas potencias ya habían logrado alcanzar enormes cotas de desarrollo político, comercial y militar, y ambas habían de compartir irremediablemente el mismo escenario de competencia.

            En concreto, todo comenzó en la provincia de Sicilia, cuando Roma decide acudir en ayuda de Messana (su abastecimiento de cereales y centro estratégico fundamental) ante el acoso cartaginés. Tras 12 años de dominio naval cartaginés, el senado romano aprueba finalmente una imponente flota naval romana.

            En las victorias romanas de la Batalla de Lilibeo-242 a.C. y la Batalla de Islas Egatas-241 a.C, Lutacio Catulo obligó a Almícar Barca a rendirse, pagando además 60.000 talentos de plata.

            Sicilia, Córcega y Cerdeña pasaron a ser provincias romanas.

c) II Guerra Púnica

            Del 219 al 201 a.C.

            Tras la I Guerra Púnica, y para recuperarse de la debilidad cartaginesa, surgió la idea en Cartago de hacerse con España. Así, el año 237 a.C. Almícar Barca desembarca en Gadir, encarga a su primo Asdrúbal la conquista de la Península Ibérica, forja un auténtico Imperio bárcida en Cartagena, y entrega las fuerzas de su ejército a su yerno Aníbal. Mientras tanto, Roma se había anexionado la Galia Cisalpina.

            Tras la victoria púnica en la Batalla de Sagunto-219 a.C. y romano Desembarco de Ampurias-218 a.C, el conflicto se dividió en dos:

-Aníbal subió con sus elefantes y controló toda Italia, permaneciendo victoriosamente a las puertas de Roma (en la Batalla de Cannas-216 a.C. ejecutó a 45.000 romanos, liderados por Paulo Emilio y Terencio Varrón),

-Cornelio Escipión conquistaba Cartagena, Bailén y Gades-206 a.C. en Iberia, y se presentaba en Cartago.

            Aníbal volvió a Africa, y en la Batalla de Zama-202 a.C, Roma destruyó al ejército cartaginés y castigó duramente a Cartago con:

-volver a las ciudades y leyes que tenía antes de la I Guerra Púnica,
-entregar todos los desertores y esclavos,
-entregar todas sus naves salvo 10,
-entregar sus elefantes, y no domar más en adelante,
-no guerrear con nadie en Africa, sin el consentimiento romano.

            Hispania pasó a ser provincia romana.

d) III Guerra Púnica

            Del 149 al 146 a.C.

            A pesar de las duras condiciones impuestas a Cartago, Roma seguía pensando que Cartago era un peligro. Una consigna surgida en el Senado, bajo el lema de “Cartago delenda est, Cartago debe ser destruida”, fue llevada a ejecución. Un gran ejército romano fue enviado a Cartago el año 146 a.C, que sitió la ciudad y la destruyó.

            Cartago ya no tuvo fuerzas para defenderse, y a pesar de que lo intentó, fue arrasada, incendiada y destruida. Toda su población fue asesinada.

            Africa pasó a ser otra provincia romana.

 

Manuel Arnaldos   
Mercabá, diócesis de Cartagena-Murcia    

más información
Diccionario Mercabá de Arqueología

Indice general de Enciclopedia Mercabá de Historia   

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[1] Llamados así mismos como cananeos, por los griegos como purpúreos-rojos, y por los romanos como poenus-púnicos, que inundaron todo el Mediterráneo con sus karum-colonias mercantiles (hasta el 573 a.C), fábricas de teñidoras (desde el 950 a.C) y fábricas de hierro (desde el 850 a.C). Aunque su característica principal, en boca de POMPONIO MELA, era las letras, los pecios y el despotismo.

            En efecto, se trataba de unos colonos enviados por todo el Mediterráneo por la Casa Real de Sidón (desde el 1.150 a.C) y Casa Real de Tiro (desde el 969 a.C), con vientos contrarios a las agujas del reloj, al ritmo de 30 millas/día entre puerto y puerto, y con la idea de:

-solventar así la presión demográfica interna de Fenicia, a tope por las oleadas orientales hacia sus dominios,
-exportar su púrpura, cereales, olivo, vid, gallinas... y traer a la vuelta los metales buscados y encontrados en las islas occidentales.

[2] Según relata VIRGILIO en su Eneida, sobre los supervivientes de la Guerra de Troya del 1.100 a.C.