FILOSOFIA CRISTIANA PRIMITIVA

a) Filosofía cristiana del s. I
b) Filosofía cristiana del s. II y III
c) Filosofía cristiana del s. IV
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FILOSOFIA CRISTIANA DEL S. I

 

a) Mundo romano del s. I

Tras las victorias e incorporaciones romanas de Actium-29 a.C, Hispania-19 a.C, Galia-16 a.C, Germania-9 a.C, Africa-26 a.C, Macedonia-27 a.C, Asia Menor-25 a.C, Armenia-20 a.C… Roma había pasado a ser el dueño del mundo, sometiendo a más de 46 países y gestionando el mayor patrimonio de la historia de la humanidad. Hija de una propia política laberíntica interior, ahora la ciudad de Roma tenía que enfrentarse a gobernar el mundo entero.

            Y logró hacerlo, siendo Augusto su auténtico diseñador y promotor, mediante[1]:

-centralización del poder, militar, religioso, judicial y legislativo (en la persona del emperador) y territorial (con limes-fronteras estratégicas);

-fortaleza militar, aumentando el número de legiones en paralelo al crecimiento del número de provincias (para asegurar el equilibrio);

-reforma senatorial, purgándose de 1.000 a 600 el número de senadores;

-proceso de provincialización, poniéndose ecuestres en la administración, y dividiéndolas en senatoriales (antiguas) o imperiales (nuevas), ya fueran dirigidas por un ex-cónsul (consulares) o por un ex-pretor (pretorianas);

-competitividad económica, con rivalidad entre la Italia agrícola y las provincias comerciales (de Cádiz, Narbona, Lyon, Colonia, Tesalónica, Istros, Olbia, Egipto, India y China, que pasaron a crear entre ellas independientes contactos comerciales);

-concesión de status y privilegios, a habitantes, reinos, ciudades, soldados, provinciales;

-política social, con créditos estatales a los campesinos, subsidios familiares a los hijos (para mejorar la natalidad), préstamos financieros a los jóvenes (para mejorar la base del reclutamiento);

-estratigrafía social, polarizada en los dos grupos de patricios y plebeyos, sin términos medios y con esclavitud;

-red viaria, para favorecer el desplazamiento de las legiones y agilizar el correo y los intercambios comerciales.

b) Cultura greco-romana del s. I

            Roma fue la heredera cultural de Grecia. Pero si los mismos griegos no supieron continuar el saber enciclopédico de sus maestros[2], desde Tales hasta Aristóteles, ni aplicar sus ideales ni ampliarlos, menos podía esperarse de los romanos. Además, Roma era un pueblo guerrero, político, práctico, y no especulativo como lo fue Grecia.

            Así pues, Grecia pasó a ser una provincia romana más, y Roma prescindió por completo de sus cuestiones especulativas, conservando tan sólo las artes liberales, dándole a la retórica y gramática un sentido jurista[3], y a la arquitectura y escultura un sentido militar y civil[4].

            En el campo de la filosofía, Roma copiaba como mucho las obras de los clásicos griegos, y osciló entre el estoicismo y el epicureísmo, arraigando la óptica neo-platónica[5] de Plotino[6].

En educación se utilizó la literatura, con analogías romanas sobre las obras de la Antigüedad, y algunas introducciones de nociones naturales o moralización imperial.

c) Apotheosis religiosa imperial

Fue la punta del iceberg del nuevo sistema político iniciado por Augusto, llamado Imperio romano, y vigente cinco siglos en el mundo, del 27 a.C. al 476 d.C, como evolución sociopolítica del imperialismo republicano.

            Con los títulos de augustus (lit. “consagrado por los augurios”) y dueño del cosmos (dado por unanimidad por el Senado), con su propio mes de Agosto dedicado al dios emperador, Augusto vino a recapitular en sí todos los poderes civiles, militares y religiosos:

-como el princeps, o 1º de los ciudadanos,
-como el pontifects maximus, del consejo de pontífices religiosos.

Quedó plasmada en la ceremonia funeraria imperial, con la quema del emperador en una hoguera y el vuelo de un águila (símbolo del poder real) a la muerte de un emperador, para reconocer sus méritos y la sumisión senatorial.

Se trataba, por tanto, de la deificación-conversión en dios del emperador, la mostración al pueblo de que se permitían los cultos orientales, ancestrales o indígenas, pero que por encima de todo eso estaba él, verdadero dios al que se debía culto imperial, presente por obligación en todos los lugares, aun recónditos, del Imperio.

La consigna estaba clara: toda institución, y a todas luces mucho más la religión, debía estar bajo el dominio del emperador, no podía estar fuera del poder-control-ideología del emperador.

d) Nacimiento del Cristianismo

            Fue el origen de la definitiva y actual sociedad occidental. No obstante, nació en Oriente-Israel, e interactuó con el mundo judío y greco-romano, introduciendo como ideas:

-la encarnación de Dios en un hombre, Jesucristo,
-la necesidad salvífica universal de Jesucristo,
-la difusión, en la cultura e historia del mundo, de Jesucristo resucitado.

            Para el judaísmo, el conflicto y la “herejía” fue total[7]; para Roma, un desafío intolerable[8]. Pues en ambos casos, no se trataba de una religión de un pueblo que se imponía sobre otros pueblos, sino universal en cuanto a Dios, y concreta en la persona de Jesucristo.

e) Organización eclesial del s. I

            Pero no sólo la doctrina cristiana fue una osadía en pleno, fuerte y floreciente Imperio romano, que ponía en entredicho la misma y máxima autoridad del emperador.

            La misma estructura eclesial supuso también una de las novedades y variantes introducidas por el cristianismo en el seno imperial. Jerarquía vertical, lugares de enseñanza, reuniones secretas, servicio de comida a los pobres, economía en común, enterramientos mega-familiares, fluidez comunicativa… llegaron a crear un eficaz sistema de organización cristiana, familiar para la gente popular y difícil de ser derribado.

 

 

FILOSOFIA CRISTIANA DEL S. II-III

 

a) Expansión cristiana del s. II-III

            El cristianismo es producto del judaísmo:

-de Judea y del Mar Muerto,
-de la mentalidad del Antiguo Testamento.

            El cristianismo tuvo 3 siglos de expansión:

-durante el periodo helenístico,
-ayudado por la evolución post-clásica de la cultura griega,
-centrándose en los nuevos escritos del Nuevo Testamento,
-impulsado por los padres apostólicos.

            Las primeras generaciones cristianas fueron sucediéndose:

-con judíos ya helenizados,
-con nuevos paganos, ya conversos,
-con sede central en Antioquía.

            El encuentro cristianismo-griegos fue rápido:

-desde el sermón del Areópago de San Pablo,
-con búsqueda de lazos con la tradición filosófica griega.

            Pablo aplicó al evangelio la lógica griega:

-incorporando argumentos estoicos.

            Los apóstoles utilizaron las formas literarias griegas:

-las epístolas,
-los hechos,
-el apocalipsis.

            Todos los primeros escritos cristianos tuvieron semejanzas:

-la lengua y el habla griegas,
-llegándose a formular un catecismo común,
-para unir tanto a judíos como a helenizados y paganos.

b) San Clemente Romano

            Trató de ejemplificar la autoridad episcopal:

-poniendo ejemplos seleccionados,
-mostrando los ejemplos de la desobediencia,
-reconciliando la lucha de facciones.

            Llamó a la concordia y unidad:

-aplicando la elocuencia política.

Inauguró la necesidad de disciplina eclesial:

-como un estado bien organizado,
-con total supremacía de la Iglesia de Roma,
-limitando el poder de las Iglesias locales.

            argumentando con un trasfondo filosófico:

-el de la experiencia política y ética social,
-el de la filosofía cosmológica.

            Parte del orden cósmico, principio último del Creador:

-sirviendo de modelo para la vida,
-pacificando la cooperación entre los hombres.

recurriendo a la tradición griega clásica:

-a las Fabulas de Menenio Agripa,
-a las Fenicias de Eurípides,
-a la moralidad estoica.

            Continúa con el Cuerpo de Cristo, organizador de la sociedad cristiana:

-mediante la unidad de sus miembros,
-con un determinado orden,
-con un espíritu enteramente propio.

copiando la especulación política griega:

-la tragedia griega,
-un fragmento de Eurípides,
-le generalidad teórica del método intelectual.

            La paideia griega se vislumbra en la unidad de la Iglesia:

-con la idea de synkrasis y sympnoia,
-con la cosmología estoica, a través de la filosofía neoplatónica.

            La paideia griega es fuerza protectora de la vida cristiana:

-con la “paideia de Dios”,
-con la “paideia de Cristo”.

c) Los Apologistas

            Defendieron al cristianismo:

-ante su injusta persecución,
-ante la mayoría pagana de población,
-ante las acusaciones de “canibalismo”, por ingerir el cuerpo y sangre de Cristo,
-por negar los honores divinos al emperador.

            empleando recursos griegos:

-entablando bases intelectuales,
-empleando la dialéctica de discursos.

            logrando su propósito:

-de penetrar cultura y tradición griega a la Iglesia,
-de adoptar la filosofía griega como parte de la vida y doctrina eclesial.

            Justino no arrojó de sí la filosofía griega:

-tras convertirse al cristianismo,
-interpretándola cristianamente.

            Filón de Alejandría absorbió toda la tradición griega:

-usando un rico vocabulario conceptual,
-en sus medios literarios,
-para probar sus puntos de vista cristianos.

            siendo así que son antagónicas Grecia y pensamiento judío:

-desde el s. III a.C. en Alejandría,
-por la idea del principio divino del mundo.

            El filósofo desde siempre se había interesado por Dios:

-pues la religión filosófica existió en Grecia desde un principio,
-pues los temas religiosos eran indispensables para las categorías griegas.

            El cristiano se preocupa también de los temas filosóficos:

-de la ética,
-de la cosmología,
-de la teología.

            El cristianismo antepone la fe a la razón:

-distinguiendo fe religiosa de filosofía racional,
-dando carácter supra-racional a la fe

            El cristianismo añade a la razón griega:

-el factor personal, para aceptar lo que no se puede alcanzar,
-el factor de la autoridad, como base de las relaciones personales.

d) Los Neoplatónicos

            El cristianismo necesitó grandes inteligencias para extenderse:

-sin miedo a desarrollar una teología filosófica,
-remarcando las ideas esenciales.

            La cultura griega y fe cristiana se deseaban mutuamente:

-por la unidad final entre ellas: el humanismo,
-dándose seguridad la una a la otra,
-recurriendo la metafísica griega a la interpretación religiosa, y viceversa.

e) Los Alejandrinos

            Se basaron en la revelación divina:

-contenida en la Biblia,
-con el uso de la especulación,
-dando a la religión una filosofía positiva.

            con unos precedentes griegos:

-en Filón,
-en los estoicos,
-en los colegas platónicos.

            Orígenes desarrolló toda una doctrina cristiana:

-con el método filosófico,
-penetrando las enseñanzas de Cristo,
-transformando la teología a la manera griega.

            profundizando el estudio de las Escrituras:

-mediante el recurso alegórico,
-encontrando sentidos secretos,
-sacando verdades éticas del Antiguo Testamento.

            partiendo de los grandes sistemas históricos:

-de conceptos helénicos para todas las cosas,
-de la literatura monográfica.

            haciendo hincapié en la gnosis:

-frente al maniqueísmo y mitraismo,
-distinguiendo entre saber esotérico y exotérico,
-ofreciendo el único misterio verdadero del mundo.

            anticipando cierta literatura escolástica:

-empleando la erudición griega,
-con tono sobrio y racional,
-con maneras del clasicismo estilístico,
-como un maestro de la discusión filosófica.

            Clemente de Alejandría se encomió en el logos proteptico:

-como camino a la felicidad,
-como reconocimiento del fin de la vida humana,
-como necesidad para adquirir el verdadero bien.

            adoptando un lenguaje pretencioso y elaborado:

-con carácter declamatorio,
-no desdeñando el estilo retórico contemporáneo,
-argumentando y no sermoneando,
-acercándose con frecuencia a la poesía,
-con ritmo no siempre agradable.

f) Los Capadocios

            Fueron los artífices de la unificación del cristianismo:

-superando conflictos entre las distintas filas,
-plasmando la perfecta imagen de Cristo como Dios,
-atrayendo a los paganos que se oponían racionalmente.

            Gregorio de Nazianzo compitió con los escritores paganos:

-con enorme vitalidad y expresividad,
-fundando una literatura cristiana plena,
-haciendo renacer las antiguas formas griegas.

            San Basilio insistió en la creación de escuelas cristianas:

-implantando medios de educación superior,
-incluyendo la antigua poesía griega.

            Gregorio de Nisa basó la vida perfecta en la contemplación de Dios:

-no en un mero conjunto de dogmas,
-y en una perfecta unión con El.

            basándose en la voluntad humana hacia el bien:

-siendo todo mal pura ignorancia,
-en esta vida y en la siguiente.

            formando las virtudes cristianas según la educación platónica:

-según la naturaleza de cada hombre,
-con el debido adiestramiento,
-con la ayuda divina.

            divulgando el clasicismo:

-como maestro de retórica,
-empleando el movimiento neo-ático del segundo movimiento sofista,
-con un nuevo tipo de prosa rítmica acentuada, a la que sujetaba toda oración.

 

 

FILOSOFIA CRISTIANA DEL S. IV

 

a) Romanidad tardía del s. IV

            Agotado el Principado iniciado por Augusto el 27 a.C, por auto-ahogamiento en propias crisis económicas del s. III, van a venir a ser ahora Diocleciano (284-305) y Constantino (307-337) los nuevos paladines de la nueva Roma Imperial.

En efecto, y gracias a la reforma política de Diocleciano, y a la reforma religiosa de Constantino (amén de la económica, obsesiva en los dos), Roma va a lograr, por 200 años más en Occidente, y 300 en Oriente, salir del estancamiento anterior, y estar fresca para transmitir a las generaciones futuras (a los bárbaros en Occidente-476, y al Imperio bizantino de Justiniano en Oriente-527), todo su legado cultural, político y humano.

Con la reforma política de Diocleciano se pasó a la división Occidente-Oriente[9], mediante:

-sepultación el Senado de forma definitiva (sustituyéndose a todos los procónsules y procuradores por ecuestres),

­modernización del ejército de 34 a 60 legiones (con destacamento de reserva, ejército de frontera, ejército móvil de campaña y ejército de interior),

-re­estructuración provincial, que pasaron de 45 a 96 (más pequeñas y gobernables, y agrupadas en 12 diócesis, bajo un vicario ecuestre),

-apreciación de la moneda drásticamente (con equivalencias 1:12 de oro-plata, salarios mínimos laborales, impuestos fiscales sobre tierras y personas),

-reactivación del comercio, la industria, y los controles fronterizos (con precios máximos en las tarifas de mercado y pago de deudas en valores antiguos).

            Sobre la reforma religiosa de Constantino, o reforma cesaropapista, se pasará a hablar a continuación.

b) Iglesia y anti-valores romanos del s. IV

            Si Diocleciano había logrado enderezar el rumbo de la economía y autoridad imperial, no había logrado lo mismo en el plano moral, y tampoco quiso hacerlo en el plano religioso.

            A nivel moral, la impiedad romana, auténtica religio civilis y código genético romano, empezó a extenderse desde las clases senatoriales (que la traían desde sus orígenes, como su mos maiorum-costumbre de los mayores) a todas las clases sociales y rurales[10], entrando en una fase de decadencia irreversible.

            Esta crisis de espiritualidad o paganismo fue seguida por la infidelidad a los deberes cívicos, y a no querer morir por la patria. Esta decadencia interior, por un lado, de la virtus romana, unida al ataque exterior que suponía el cristianismo, acabaron por hundir totalmente al alma que ponía a Roma en pie de guerra[11].

            Y frente a esta debilidad interna romana, la oferta cristiana publicaba gratis y de una manera familiar justo lo contrario:

-que el esclavo[12] ya no era “una cosa que habla” según la doctrina aristotélica, sino “mi hermano”,
-que el niño de 1-3 días de vida
[13] no podía ser eliminado libremente, sino que el infanticidio empezaba a estar mal visto y no tolerado,
-que el hombre ya no podía repudiar
[14] libremente a su mujer e irse con otra, sino ser ambos una sola carne hasta la muerte.

c) Conflicto Roma-Cristiandad del s. IV

La persecución anti-cristiana de Diocleciano (posiblemente instigada por su cesar Galerio) fue brutal. Tanto que, a pesar de la enorme reforma política llevada a cabo, con eficacia y  estrategia, por su Tetrarquía, supuso para Diocleciano y su colega oriental Maximiano, el fin de sus aventuras.

En efecto, ya sea porque en el s. IV una gran masa del ejército y sociedad era cristiana, o ya sea por el peso que ésta tenía en las clases senatoriales (purgadas, como se dijo, por el emperador), los 20.000 cristianos muertos por Diocleciano:

-puso en entredicho su autoridad suprema imperial,
-desencadenó toda clase de críticas contra los augustos,
-recibió la amenaza de guerra civil,
-le costó abdicar, el año 305, a Diocleciano en Nicomedia, y a Maximiano en Milán.

            Fue la última de las persecuciones del Imperio contra la Iglesia, que acabó con las cabezas de los emperadores. Pero no todas acabaron así, ni fue fácil conseguir que acabaran así. Hasta 200.000 cristianos, dicen algunos quizás exageradamente, tuvieron que derramar su sangre por el triunfo de la fe, por haber vivido incompatiblemente con el paganismo, por haber desafiado por ello al emperador. Tuvieron que pasar por parásitos sociales, ateos, traidores de la patria… perder sus trabajos, casas y enseres familiares… recibir las burlas del circo, paisanos y leones.

            Pero vayamos al origen, para ver:

-de dónde sacó fuerza el Cristianismo para sobrevivir y triunfar,
-qué solución cobarde terminó por utilizar el emperador, incapaz de imponer su autoridad.

d) Espíritu martirial: San Ignacio de Antioquía

            Consistió en el punto de inflexión clave en el nacimiento del Cristianismo, en el alma que llevó a la Iglesia a crecer en la adversidad, en la auténtica “filosofía” que movió la mente de los cristianos, en el verdadero elemento de unión de todas las estructuras eclesiales en medio del Imperio. Surgió a inicios del s. II, pero alcanzó en este s. IV su auténtico significado y alcance.

            En efecto, Ignacio, obispo de Antioquía de Siria, y condenado a las fieras en su ancianidad (hacia el año 110, bajo Trajano), fue escribiendo durante su viaje de cautiverio hacia Roma una serie de cartas (7 en total), en las que el deseo de “alcanzar a Cristo, aunque sea bajo el pasto de las fieras” es expresado con un vigor inigualable. Esa debía ser, a su juicio, la única receta y alma de la Cristiandad frente a los peligros doctrinales[15] o al paganismo romano[16].

            Se puede decir que, de fondo inspirador, San Ignacio espoleó a la comunidad cristiana universal, e introdujo en su seno elementos totalmente mortíferos, de cara a los que habían declarado al Cristianismo su enemistad. Fueron algunos de estos elementos:

-el ansia de alcanzar a Cristo[17],
-la eucaristía
[18],
-la autoridad arzobispal
[19],
-la unidad doctrinal
[20].

e) Constantino I: Cesaropapismo imperial

            Fue la decisión tomada por el emperador Constantino, en representación del Imperio romano, para poner punto final a la controversia religiosa Imperio-Cristianismo, generada a lo largo de siglos, y que parecía inacabable por uno y otro bando. Pero no fue tan sólo un permitir la licitud cristiana de culto, y renunciar a la obligatoriedad de culto imperial, no.

El Imperio:

-cedía la victoria al Cristianismo, a costa de poder supervisarlo escrupulosamente;

            Y el emperador:

-renunciaba a recibir culto imperial, para recibirlo por medio del Cristianismo.

            En medio de un contexto de fuerte crisis militar, ésa fue la estrategia de Constantino, la utilización del Cristianismo, para lo que no dudó en:

-mentir, utilizando los crismones cristianos y hablando de su agradecimiento a Cristo, pero sin aceptar la sumisión al bautismo[21],
-utilizar dinero público, para templos e inútiles suntuosidades, en medio de la gigantesca crisis económica que azuzaba
[22].

            Con estos tributos, Constantino ya podía inmiscuirse en cualquiera de los asuntos eclesiales, a su antojo y sin escrúpulos de mayor o menor idoneidad[23]. Constantinopla, su imagen y semejanza, comenzaba su andadura cesaropapista total, ramificando la Iglesia universal y minando la resistencia a la tentación de los siguientes monarcas occidentales.

Aquella inocente apotheosis imperial de Augusto (haciéndose a sí mismo dios), quedaba ahora superada, pues, tras el cesaropapismo de Constantino (haciéndose a sí mismo papa).

f) La Ciudad de Dios: San Agustín de Cartago

            Constituyó, sin duda alguna, la respuesta del Mundo cristiano al cesaropapismo imperial, el cénit del Cristianismo antiguo, la máxima recapitulación del pensamiento humano antiguo, la magna y genial apología del gran San Agustín. Sus “dos ciudades”, representación de los dos reinos, el de Dios[24] y el del mundo-demonio[25], vino a ser la profunda reflexión del filósofo sobre: la caída de Roma, el nuevo poder de los bárbaros[26].

            Conocidas son las dos partes de De Civitate Dei:

-la primera, en que se rechaza las acusaciones de los paganos contra la Iglesia, y se ataca a fondo al paganismo;
-la segunda, en la que surge la inevitable confrontación entre los “dos reinos”, su origen, desarrollo y final. Todo terminara con su separación final, pues hasta ahora coexisten mezclados en el transcurso de los siglos.

            No obstante, resulta interesante ahondar en dos de las ideas que entran en juego en De Civitate Dei: la exterior ciencia-sabiduría; el interiorismo-alma humana.

            En efecto, la distinción entre scientia y sapientia corresponde a dos objetos distintos, reflejándose en su doble orden de realidades: ratio inferior (ciencia) y ratio superior (sabiduría). La primera tendría por objeto el conocimiento de las cosas mudables, y la segunda el de las eternas.

            Por eso es peligroso invertir el orden de ambas, y la ciencia debe estar subordinada a la sabiduría. Pues a la sabiduría se llega a través de la meditación y contemplación, y a la ciencia sólo a través de lo que se ve y siente. La primera lleva al bien supremo, y la segunda a la belleza sensible.

            En cuanto al interior humano, el objeto supremo que todo hombre desea es conocer el amor absoluto, y poder ser amado por él. Pero para ello hay que desprender el alma del apego de las cosas terrenales, y elevarla a las cosas absolutas. Esto se consigue entrando en uno mismo, conociéndose a uno mismo, sin influencia de lo exterior. Es entonces cuando dentro de sí, uno podrá encontrar lo absoluto, que es Dios y ser amado por Dios.

 

Manuel Arnaldos   
Mercabá, diócesis de Cartagena-Murcia    

más información
Diccionario Mercabá de Arqueología

Indice general de Enciclopedia Mercabá de Historia   

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[1] cf. BRAVO, G; Historia de la Roma Antigua, ed. Alianza, Madrid 2008, pp. 63-100.

[2] cf. FRAILE, G; Historia de la filosofía. Tomo I: Grecia y Roma, ed. BAC, Madrid 1990, p. 813.

[3] Según decía CICERON, máximo exponente de la cultura romana, y en frase recogida por GILSON, el hombre no es más que un “animal parlante”. Gran diferencia respecto a las ricas definiciones dadas por los clásicos griegos a la noción y función del hombre.

[4] No hay más que mirar en lo que quedaron las esculturas griegas (en copias en mármol de los originales en bronce, o en utilización oficial para la propaganda imperial), o las matemáticas arquitectónicas de los templos griegos (para uso de vías públicas, amurallamiento de ciudades, termas lúdicas, basílicas judiciales, teatros y anfiteatros de recreo).

[5] La corriente filosófica que siguió estudiándose con más esmero entre las clásicas griegas fue la de PLATON, tanto en Atenas, Pérgamo, Siria, Capadocia, Alejandría… como en Roma (no obstante la escasa difusión inicial de las Enneadas de PLOTINO, cuyo neo-platonismo llegó a BOECIO vía PORFIRIO, y a SAN AGUSTIN a través de vías todavía no del todo claras). No obstante, cf. FRAILE, G., op.cit, pp. 686-811.

[6] Natural de Lycopolis-Egipto (205-270), PLOTINO llegó a Roma tras participar en la campaña contra los persas y aprender la sabiduría oriental. Abrió aquí escuela, influyendo en PORFIRIO y en el mismo emperador GALIENO. Su austeridad de costumbres y dulzura de trato le ganó simpatías en Roma, proponiendo la apertura de escuelas platónicas y la creación de ciudades estilo Platonópolis. Introdujo en la filosofía platónica otros elementos traídos de PARMENIDES e incluso aristotélicos (cf. Ibid., pp. 719-720).

[7] La usurpación del título dado a Jesucristo de Adonai-mi Señor, respecto a ese Yahveh que los hebreos custodiaban como su emblema tribal, fue causa de revueltas incesantes en todos los lugares de la diáspora judía (cf. RODRIGUEZ DE LA PEÑA, A; Apuntes de Alta Edad Media, ed. SP-CEU, Madrid 2010, p. 6).

[8] La apropiación del título dado a Jesucristo de Theos-Júpiter-Dios, respecto a ese dios que los romanos custodiaban como su emblema capitolino más universal, fue una auténtica provocación del cristianismo allí donde predicaba su doctrina.

[9] Trascendental fue la política de Tetrarquía de DIOCLECIANO, consistente en la existencia de 2 augustos y 2 césares en los nuevos 2 Imperios, el occidental y el oriental. Aunque en un principio no significó bicefalia imperial, con el tiempo acabó deviniendo en la existencia de 2 emperadores, uno occidental y otro oriental, a veces enfrentados (cf. BRAVO, G; Historial de la Roma Antigua, ed. Alianza, Madrid 2008, pp. 102-109).

[10] De hecho, los cristianos comienzan a llamar pagus-paganos a los hombres del campo, pues las mayores inmoralidades se habían asentado en la clase rural.

[11] cf. RODRIGUEZ DE LA PEÑA, A., op.cit., p. 7.

[12] Se dice que fue el cristianismo el autentico destruidor de la esclavitud, y el principal responsable de que en el año 1000 el porcentaje de esclavos en el mundo fuese del 1%, pues figuraba entre la lista de sus pecados penitenciarios. Cifra que, por otro lado, volvería a crecer con el tráfico negrero del colonialismo. 

[13] Las aberraciones romanas, griegas y bárbaras eran continuas en este sentido, tirándose a la basura en Roma a los bebes no-deseados, ofreciéndose en sacrificio en Grecia a los deficientes, dejando los pueblos bárbaros en la estepa a los bebés que sobraban.

[14] Una de las medidas que introdujo la Iglesia fue la de no casar hasta los 18 años, pues Roma desposaba y casaba a niñas de 12-13 años, dejándolas en clara inferioridad respecto al entorno.

[15] Según SUMNEY, J.L; Those who “Ignorantly Deny Him”: The opponents of Ignatius of Antioch, Londres 1993, pp. 345-365, IGNACIO DE ANTIOQUIA salió al frente de la cuestión docetista de Esmirna (sincretismo griego de base dualista, que aspiraba a la salvación puramente espiritual del alma, y no de los cuerpos), y a los que cuestionaban la interpretación y autoridad del AT en Filadelfia.

Según CORWIN, V; St. Ignatius and Christianity in Antioch, New Haven 1960, IGNACIO DE ANTIOQUIA asumió el papel de representante del centro eclesial, influido por grupos judeocristianos esenios.

[16] “Haceos los sordos (decía SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA) cuando se os hable prescindiendo de Jesucristo perseguido, crucificado y muerto, a la vista de los moradores del cielo, de la tierra y del infierno. Del que también resucitó verdaderamente de los muertos, al haber sido alzado por el Padre. Igual que, de modo semejante, seremos alzados los que creemos en El” (De la Carta a los de Trales, 9, 2).

[17] “Dejadme ser pasto de las fieras, por medio de las cuales pueda yo alcanzar a Dios. Trigo soy de Dios que ha de ser molido por las fieras, para ser presentado como pan limpio de Cristo… Vengan sobre mí el fuego, trituraciones, torturas, sólo con que pueda alcanzar a Cristo” (De la Carta a los Efesios, 5-6).

[18] “Poned empeño en reuniros más frecuentemente para celebrar la eucaristía, con la que queda destruido el poder de Satanás, y la fe se vuelve concordia entre vosotros. Pues uno solo es el cáliz que nos une, y uno solo nuestro altar” (De la Carta a los de Filadelfia, 4).

[19] “Que nadie sin el obispo haga nada de lo que atañe a la Iglesia. Dondequiera que vaya el obispo, allí está Cristo, allí está la Iglesia universal, y acuda allí el pueblo… El que honra al obispo, es honrado por Dios” (De la Carta a los de Esmirna, 8-9).

[20] “Os exhorto a que uséis sólo del alimento cristiano, y os abstengáis de toda hierba ajena, que es la herejía. Los herejes entretejen su propia condenación con sus propias especulaciones sobre Jesucristo” (De la Carta a los Tralianos, 6).

[21] Otro caso sería el de FILIPO EL ARABE (244-49), declarado abiertamente cristiano, y a pesar de las consecuencias que originó (entre otras, la posterior persecución de su sucesor, DECIO), por no decir ya las del emperador TEODOSIO, que tuvo que hacer penitencia pública en Milán durante 3 días, ante todo el mundo y por mandato de su obispo SAN AMBROSIO DE MILAN, tras la matanza de 4.000 rebeldes en Tesalónica.

[22] En el ámbito económico, CONSTANTINO había tenido que introducir dos nuevas monedas en el mercado, el solidus de oro y el miliarense de plata, ambas con equivalencia de 1:72 libras. También tuvo que mantener severísimos impuestos sobre la clase curial, senatorial y comercial (cf. BRAVO, G; Historia de la Roma Antigua, ed. Alianza, p. 111).

[23] Como el de obligar a que un concilio ecuménico eclesial no estuviese presidido por el papa, ni por un obispo, ni siquiera por un bautizado, sino por él mismo, en el Concilio de Nicea-325; o el de cambiar la fiesta del nacimiento de Cristo, celebrada en Oriente el 6 enero, y que el trasladó al 25 diciembre, para coincidir con la fiesta del Sol invictus. Mención aparte sería también  la aplicación que él se hizo a sí mismo de títulos impensables en una persona no megalómana, como los de “apóstol 13”, “obispo de los obispos”, “centinela de los centinelas”.

[24] La “sacra auctoritas” de la que hablara más adelante el papa SAN GELASIO (cf. GELASIO I; Epistola ad Anastasium Imperatorem, Roma 494).

[25] La “regia potestas” de la que hablara más adelante el papa SAN GELASIO (cf. GELASIO I; Epistola ad Anastasium Imperatorem, Roma 494).

[26] También mal interpretado por la Alta Edad Media, al identificar la caída de Roma con la ciudad del mundo, y la ciudad de Dios con los nuevos reinos germánicos, que tenían que construirse en base a un catálogo de leyes cristianas (y no de mero espíritu cristiano, como pedirá el papa SAN GREGORIO MAGNO).