ESPAÑA CARTAGINESA

a) España del I Milenio a.C
b) Colonización cartaginesa de España
c)
Culturización cartaginesa de España
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a) España del I Milenio a.C

            Vino precedida por una larga y oscura prehistoria, y estuvo caracterizada por un yacimiento principal, en El Algar-Almería, como su auténtico fósil director.

            Las culturas hispánicas más precoces fueron las que miraban al Mediterráneo, sobre todo la cultura tartésica. De hecho, la pronta presencia de fenicios en esta zona de Andalucía fue un factor de aceleración importantísimo.

            En las costas de Levante surgió la cultura ibérica, como lugar en el que tuvieron que convivir cartagineses y griegos. Un ejemplo de esta convivencia será la escultura (que brilló siempre con luz propia), la lengua y la escritura propias.

            Por la altura de la Meseta, entre los 600 y los 900 m, las otras culturas peninsulares permanecieron al margen. Fueron culturas correspondientes a la España indoeuropea, que cubrían la Meseta y las tierras occidentales y septentrionales, con gentes y ritos de origen centroeuropeo, venidos a través de los pasos pirenaicos o por vía atlántica. La cuestión de Celtiberia hizo pensar en una fusión de celtas e íberos, o en la idea de pueblos célticos culturalmente iberizados (habían adoptado la escritura ibérica para escribir su propia lengua celta).

            Del progreso tecnológico dependía la posesión de instrumentos adecuados para la guerra, así como la búsqueda de un comercio cada vez más ambicioso. Lo cual condujo al hecho trascendental de la domesticación del Mediterráneo.

            La economía agropecuaria era la principal de la España del I Milenio a.C, y estaba dirigida directamente hacia la estricta subsistencia.

            En sociedades jerarquizadas, los que ocupaban la cúspide social ambicionaban rodearse de objetos capaces de hacer patente su superioridad. El vestido, los peinados, los adornos… servían de distinción.

            El oro, plata y otros metales serán los que originen un primer e incipiente arte, un arte menor aunque con importancia social enorme. Sorprende, en este sentido, el valor de las piezas y su destino.

            No son los ajuares funerarios simples depósitos, sino que lo principal era:

-honrar a la persona en el sepelio,
-destacar a los individuos preeminentes,
-la legitimación de los herederos,
-la posibilidad de inmortalidad.

            Con la llegada de las guerras, llegó el desarrollo de las técnicas metalúrgicas, para dominar y no ser dominados, y en la que nadie quería quedarse rezagado. Para esto, el estaño, escaso en Oriente, era abundantísimo en la naturaleza y en las regiones occidentales.

b) Colonización cartaginesa de España

            El Mediterráneo había sido siempre considerado como una frontera, un mar inmenso, inexplorado, peligroso e incierto.

            Con la consolidación de las culturas urbanas en el extremo oriental, el inmenso mar era un reto, lleno de peligros pero también posibilidades, y así pronto fueron surgiendo iniciativas para adentrarse en sus aguas, explorar sus costas y sus islas.

            El comercio, la búsqueda de mercancías, fueron acercando las orillas del Mediterráneo al extremo occidental:

-Egipto, destinando una flota a la costa somalí con barcos de 30 remeros,
-Creta, desarrollando una actividad mercantil por los mares del entorno,
-Micenas, ampliando su horizonte hacia las costas del mundo itálico,
-los Pueblos del Mar, en la Edad Oscura, moviendo gentes y cambiando culturas.

            Los fenicios[1], constituidos en dueños y amos del Mediterráneo desde el s. XI a.C, supieron transmitir el testigo del comercio mediterráneo a su colonia principal: Cartago.

            Cartago, antiguo puerto mitológico en que Eneas se encontró con su amada Dido[2], y principal colonia de Tiro en Africa, pasó a ser desde el s. VI a.C. la indiscutible potencia territorial, marítima y comercial del Mediterráneo, gestionada por la poderosa dinastía de los Magónidas, y aliada con los etruscos para frenar las actividades piráticas de los griegos focenses. Sus famosas expediciones al Atlántico, partidas desde Gadir en torno al 500 a.C, fundaron nuevos asentamientos:

-por la costa atlántica africana,
-por la costa atlántica portuguesa.

            La dinastía de los Barca logró asentar en Cartago un sólido control territorial, población muy jerarquizada y núcleos portuarios capaces de centralizar mercancías. Se vinculó especialmente al templo de Melkart en Gadir (donde incorporó una estatua del dios) y logró forjar en la Península Ibérica un Imperio ibérico-cartaginés cohesionado.

            En este caso, el de España, no puede decirse que Cartago ejerciera un dominio efectivo hasta la llegada de Almícar Barca el 237 a.C. Y es que, tras el desastre y debilidad cartaginesa tras la I Guerra Púnica contra Roma, había surgido la idea en Cartago de hacerse con la Península Ibérica.

            Los Barca vinieron a España decididos a hacerse con un reino cohesionado, territorialmente articulado, y al servicio de una intensiva explotación económica. Asdrúbal (primo de Almícar) se casó con la hija de un jefe íbero, y Aníbal (yerno de Asdrúbal) con una princesa autóctona de Cástulo-Linares. Asdrúbal, en la I asamblea de jefes hispánicos, fue proclamado “rey de los íberos”.

            Los Barca se apoyaron en un sólido control territorial, poblamiento muy jerarquizado y núcleos capaces de centralizar mercancías. Cartagena fue el auténtico fortín de este Imperio púnico en España, con un ejército comercial y militar que Asdrúbal dejó en manos de Aníbal.

c) Culturización cartaginesa de España

            Cádiz, que en un principio mantuvo su independencia, y encabezaba el “círculo del Estrecho”, acabó perteneciendo al “círculo de Cartago”, al que pudo estar vinculado por alguna especie de liga púnica.

            Ibiza también experimentó la proyección de los intereses de Cartago.

            En el entorno de Despeñaperros, también los Barca fundaron una gran ciudad, Cástulo-Linares, como punto abierto a la Meseta.

            Carmona también fue otro de los emplazamientos claves púnicos, con ambiente urbano e inexpugnable torre de sillares almohadillados.

            Por último, Cartagena, la gran capital púnica en Hispania, magna fundación de Asdrúbal, base de la armada cartaginesa, colosal puerto de comunicación, fue la guinda de la empresa púnica en España. Cartagena fue dotada con:

-muralla soberbia de grandes sillares,
-urbanismo espectacular,
-templos encaramados en las colinas,
-el gran palacio de Asdrúbal,
-trasiego de idas y venidas,
-comercio internacional,
-convivencia de gentes de muy diversos orígenes,
-bases militares imponentes.

            Cabe también atribuir a una iniciativa de Cartago, la introducción en la península de contingentes púnicos norteafricanos y población de libiofenicios, entre Cádiz y Almería. Malaka, Sexi, Baria e Ibusim pasan a ser de pequeños asentamientos a verdaderas ciudades.

            Con la llegada de los púnicos a España, se detecta arqueológica-mente una cultura híbrida en lo local, impregnada de la etapa anterior y de lo púnico. Cabe destacar:

-una metalurgia del hierro,
-producciones artesanales,
-técnicas de orfebrería,
-toréutica del bronce,
-uso del torno rápido y hornos de cocción,
-cultivo de la tríada mediterránea: vid, olivo, trigo,
-técnica de los injertos,
-repoblación con nuevas especies importadas
-industria derivada de los salazones: garum y salinas.

 

Manuel Arnaldos   
Mercabá, diócesis de Cartagena-Murcia    

más información
Diccionario Mercabá de Arqueología

Indice general de Enciclopedia Mercabá de Historia   

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[1] Llamados así mismos como cananeos, por los griegos como purpúreos-rojos, y por los romanos como poenus-púnicos, que inundaron todo el Mediterráneo con sus karum-colonias mercantiles (hasta el 573 a.C), fábricas de teñidoras (desde el 950 a.C) y fábricas de hierro (desde el 850 a.C). Aunque su característica principal, en boca de POMPONIO MELA, era las letras, los pecios y el despotismo.

            En efecto, se trataba de unos colonos enviados por todo el Mediterráneo por la Casa Real de Sidón (desde el 1.150 a.C) y Casa Real de Tiro (desde el 969 a.C), con vientos contrarios a las agujas del reloj, al ritmo de 30 millas/día entre puerto y puerto, y con la idea de:

-solventar la presión demográfica interna de Fenicia, a tope por las oleadas orientales hacia sus dominios,
-exportar su púrpura, cereales, olivo, vid, gallinas... y traer a la vuelta los metales buscados y encontrados en las islas occidentales.

[2] Según relata VIRGILIO en su Eneida, sobre los supervivientes de la Guerra de Troya del 1.100 a.C.