Alcmeón de Crotona (s. VI-V a.C.)
DicFI

Filósofo natural de Crotona, ciudad dominada por los pitagóricos en el sur de la Magna Grecia (en la península italiana). La datación de su vida no es unánime, aunque Aristóteles afirma que conoció a Pitágoras anciano. Parece ser, pues, que nació a finales del siglo VI y murió a mediados del V a.C. Fue contemporáneo de Empédocles y Anaxágoras. 

Aunque, en general, se le clasifica entre los pitagóricos, no es seguro que fuera miembro de dicha escuela, y algunos autores le hacen más bien partícipe de las opiniones de los jónicos. En cualquier caso, es seguro que era miembro de la famosa escuela de medicina de Crotona, que en aquella época ya había dado otra gran figura: Demécedes. Aristóteles le consideró de la suficiente importancia como para refutar algunas de sus opiniones en un libro titulado BDÎH J U86:"\T<@H, en el que lo distingue de los pitagóricos, e incluso sugiere que la tabla pitagórica de los contrarios fue más bien obra suya, y que sirvió de modelo a la de aquéllos. 

Como médico tuvo una gran influencia y aunó el espíritu empírico y crítico de la escuela jonia, que posiblemente recibió de Jenófanes, con la tendencia especulativa de los pitagóricos de su ciudad. Por esta razón, fue el primero entre los griegos en diseccionar cadáveres, con lo que pudo observar la constitución de diversos órganos sensoriales. En especial, se sabe que fue el primero en hacer una disección científica de un ojo, lo que le permitió observar los nervios que lo enlazan con el cerebro. Por ello, fue también el primero en hablar de la función integradora del cerebro en las sensaciones, desconfiando de la suficiencia de la experiencia para el conocimiento. Concibió la salud como una isonomía, o equilibrio armónico de las cualidades (dynamis, en el sentido de capacidad de) que integran el cuerpo, mientras que la enfermedad es la monarquía o dominio patológico de uno de estos elementos o humores. Considera al alma inmortal porque, como los inmortales - la luna, el sol, las estrellas- está siempre en movimiento, tesis que fue recogida por Platón (Fedro 245c, Leyes 895e). Pero tanto en el conocimiento de las cosas como en el de la enfermedad, el hombre sólo puede recurrir a los «indicios»; sólo los dioses alcanzan la certeza. 

Según Aristóteles, para Alcmeón «la mayoría de las cosas son duales»: compuestas de lo dulce y lo amargo, lo bueno y lo malo, lo grande y lo pequeño pero, a diferencia de los pitagóricos, no establece un número fijo de pares de contrarios. 

Otra característica peculiar de su pensamiento es la clara distinción que estableció entre sensación y pensamiento, a diferencia de Empédocles, por ejemplo, que los identificaba. Ello permitía a Alcmeón distinguir entre los hombres y los animales. Una tesis famosa de Alcmeón era la referente a la muerte. Según él, la razón por la cual los hombres mueren es porque no pueden unir el principio con el fin, lo que expresa la característica del movimiento circular, y recuerda la sentencia de Heráclito: «en el círculo el principio y el fin son comunes». Con ello Alcmeón traslada la creencia en un tiempo cíclico al terreno de la medicina: el mantenimiento de la vida depende del acoplamiento circular de todos los órganos en un continuo. Si esta relación se rompe, sobreviene la muerte. La inmortalidad, pues, es cíclica y para Alcmeón todas las cosas divinas se mueven continuamente y de forma circular, tesis que fue también recogida por Platón en el Timeo.