ACÓLITO

El segundo de los dos ministerios restablecidos es el de acólito (del griego akolouthos, «acompañante»), el primero es el de >lector. Ambos aparecieron en la Iglesia romana hacia el 250 d.C. En una carta de Cornelio, obispo de Roma (+253), se dice que había cuarenta y seis presbíteros, siete diáconos, siete >subdiáconos, cuarenta y dos acólitos y cincuenta y dos ministros menores1. El oficio de acólito era conocido en el norte de África en tiempos de >Cipriano, pero no en Oriente. Con el tiempo se convirtió en una orden menor, asociada la mayoría de las veces al servicio litúrgico. Desde la Edad media hasta el Vaticano II, las tareas de los acólitos fueron compartidas también por los subdiáconos y más tarde por jóvenes laicos (los monaguillos). El ministerio del acolitado se convirtió simplemente en uno de los pasos, u órdenes menores, previos al sacerdocio.

En la renovación litúrgica posterior al Vaticano II, Pablo VI consideró el acolitado junto con el lectorado como un ministerio en el motu proprio Ministeria quaedam de 1972 (>Ministerio)2; hoy ya no se denomina «orden». Las funciones del acólito son litúrgicas, y entre ellas están: ayudar al diácono y asistir al sacerdote, servir al altar, ser ministro extraordinario de la eucaristía e instruir a otros fieles sobre el modo de asistir a las funciones litúrgicas. Pablo VI insistió en cultivar una espiritualidad acorde con el ministerio del acólito. El ministerio del acolitado puede conferirse de manera estable a quienes no tienen intención de acceder a las órdenes sagradas; pero el Código de Derecho canónico limita esta posibilidad a los varones (viri laici, CIC 230 § 1)3.

NOTAS: 1 EUSEBIO DE CESAREA, Hist. eccl. 6, 43, 11. - 2 AAS 64 (1972) 529-534; cf SECRETARIADO NACIONAL DE LITURGIA, El ministerio del acólito y del ministro extraordinario de la comunión, PPC, Madrid 1985; B. SEsBOÜÉ, ¡No tengáis miedo! Los ministerios en la Iglesia hoy, Sal Terrae, Santander 1998; M. THEOBALD, El futuro del ministerio eclesial. Perspectivas neotestamentarias ante el bloqueo actual, Selecciones de Teología 149 (1999) 10-17; L. RUBIO-V. HERNÁNDEZ, Los ministerios laicales en el magisterio-actual de la Iglesia, Seminarios 30 (1984) 427-492; 0. SANTANGADA, Naturaleza teórica de los nuevos ministerios, Stromata 40 (1984) 275-297; F A. PASTOR, Ministerios laicales y Comunidades de Base. La renovación pastoral de la Iglesia en América Latina, Gregorianum 68 (1987)'267-305; S. PIÉ-NINOT, Aportaciones del Sínodo de 1987 a la teología del laicado, RET 48 (1988) 321-370; sobre el ministerio femenino: J. KREMER, Las mujeres en la Biblia y en la Iglesia. Datos para la problemática actual de los ministerios femeninos, Selecciones de Teología 151 (1999) 274-280. - 3 Cf J. URDEIX, Los laicos y el ministerio (CIC cánones 228-231), Phase 141 (1984) 187-191; Cf Instrucción sobre algunas cuestiones acerca de la colaboración de los fieles laicos en el sagrado ministerio de los sacerdotes, Ciudad del Vaticano, 15 de agosto de 1997, nn 1.8.11. Se insiste sobre todo en su carácter de «suplencia» y de «excepcionalidad» de tal colaboración: en Phase 224 (1998) -dedicado a La colaboración de los laicos en el ministerio-, el texto oficial (155-178), con reflexiones e información sobre su «recepción» con artículos de P. Tena (95-106), D. Borobio (107-131) y S. Pié-Ninot (133-153).

DicEC