Escritos por Jesús de las Heras Muela
Director de ECCLESIA
  
domingo, 18 de mayo de 2008


SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE, "HEREDERA" Y DIFUSORA DEL CORAZÓN DE CRISTO

 

"Quiero que sirvas de instrumento para atraer los corazones  a mi amor... Te constituyó heredera de mi corazón"

Nacida en Francia, en la diócesis de Autun, en 1647, Margarita María de Alacoque ingresó monja en el Monasterio de la Visitación de la Virgen en la localidad de Paray Le-Monial. Llevó una vida de constante perfección espiritual y tuvo una serie de revelaciones místicas, referentes, sobre todo, a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

 Se convirtió desde entonces, junto a otros apóstoles como el beato jesuita Claudio de la Colombiérre, en la gran difusora del amor al Corazón de Jesús. Falleció con tan sólo 43 años de edad el 17 de octubre de 1690. Fue beatificada en 1864 y canonizada en 1920.

 

Confidencias con Jesús

 "Quiero que sirvas -le dijo el Señor- de instrumento para atraer los corazones a mi amor... Te constituyó heredera de mi corazón... Mi divino corazón de tal manera se abrasa en el amor a ti y a todos los hombres que ya no lo puedo contener y quiero, por tu medio, manifestarlo a todos... Tengo sed de ser amado por los hombres en el Santísimo Sacramento".

 "El Sagrado Corazón -escribió la santa francesa- es una fuente inagotable, que no desea otra cosa que derramarse en el corazón de los humildes, para que estén libres y dispuestos a hasta la propia vida... De este divino Corazón brotan sin cesar tres arroyos: la misericordia para con los pecadores, la caridad en provecho de los necesitados y el amor y la luz para los justos... Este Corazón divino es un abismo de todos los bienes, es un abismo de amor en el que debe ser sumergida toda nuestra indigencia".

 

Alcanzar un conocimiento profundo de Jesucristo

 La liturgia de la Iglesia celebra su memoria litúrgica el 16 de octubre. En su oración propia reza por intercesión de Santa Margarita Mª de Alacoque para que Dios infunda en nuestros corazones el mismo espíritu con que la enriqueció a ella a fin de que lleguemos a un conocimiento profundo del misterio incomparable del amor de Cristo y alcancemos nuestra plenitud según la plenitud total de Dios.


 

LAS LETANÍAS DEL CORAZÓN DE JESÚS - Son 33 como 33 fueron los años de Cristo

El culto al Sagrado Corazón de Jesús tiene sus propias letanías, que son una de las praxis más fecundas en las que se ha alimentado esta devoción. Las letanías del Sagrado Corazón de Jesús fueron establecidas de manera oficial para toda la Iglesia en el año 1891 por disposición del Papa León XIII. Su fuente de inspiración y de creación se atribuye a Santa Margarita María de Alacoque. Son 33 invocaciones en evocación a los supuestos y tradicionales 33 años de la vida del Señor.

 Su enunciado es ya una definición y descripción de la devoción al Sagrado Corazón y de su misma identidad y esencia. Escuchemos y oremos con algunas de ellas:

 

 Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre.

Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo.

 Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios.

 Corazón de Jesús, templo santo de Dios.

 Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo.

 Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad.

 Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor.

 Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor.

 Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes.

 Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones.

Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia.

 Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la  divinidad.

 Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace.

 Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido.

 Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia.

 Corazón de Jesús, generoso para todos los que te invocan.

 Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad.

 Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados.

 Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte.

 Corazón de Jesús, traspasado por una lanza.

 Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo.

 Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra.

 Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra.

 Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan.

 Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren.

 Corazón de Jesús, delicia de todos los santos.

 

 Por eso, al igual que ayer, también hoy y mañana tiene sentido este culto. Tiene sentido orar diciendo: Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío. Sagrado Corazón de Jesús, sé nuestra salvación.



"MIRARÁN AL QUE TRASPASARON" - Desde la silenciosa y amorosa adoración

El culto al Sagrado Corazón de Jesús, por decisión de Pío IX en 1856, está extendido a toda la Iglesia, es patrimonio de toda la Iglesia. Un siglo después, Pío XII escribió la encíclica "Haurietis aquuas", que ahora ha sido retomada por Benedicto XVI, que ha escrito un hermoso mensaje con motivo de este 150 aniversario.

En él, Benedicto XVI presenta el Corazón traspasado del Redentor como manantial para alcanzar el verdadero conocimiento de Jesucristo y experimentar más a fondo su amor. El actual Papa une íntimamente el misterio del Sagrado Corazón con el misterio del amor de Dios, de modo que la devoción y culto al Corazón de Jesús es "el contenido de toda la verdadera espiritualidad y devoción cristiana".

 

La sangre y el agua de nuestra salvación

 Benedicto XVI nos invita a una mirada contemplativa, en "silenciosa adoración" del costado traspasado de Cristo, "del que salen <sangre y agua>, nos ayuda a reconocer la multitud de dones de gracia de gracia que de ahí proceden y nos abre a todas las demás formas de devoción cristiana que están comprendidas en el culto al Corazón de Jesús".

 Es más, añade Benedicto XVI, "los dones recibidos del costado abierto de Cristo, del que han salido <sangre y agua>, hacen que nuestra vida que se convierta también para los demás en manantial del que manan ríos de agua viva. La experiencia del amor surgida del culto de costado traspasado del Redentor nos tutela ante el riesgo de replegarnos en nosotros mismos y nos hace más disponibles a una vida para los demás".

 Benedicto XVI, en su citado mensaje escrito en 2006 con motivo del 150 aniversario de la extensión a toda la Iglesia del culto al Sagrado Corazón de Jesús, concluía afirmando que "la contemplación del costado traspasado por la lanza, en la que resplandece la voluntad sin límites de salvación de parte de Dios, no puede ser considerada por tanto como una forma pasajera de culto o de devoción: la adoración del amor de Dios que ha encontrado en el símbolo del corazón traspasado su expresión histórico-devocional, sigue siendo imprescindible para una relación viva con Dios".

 La devoción al Corazón de Jesús es camino de vida y de piedad cristiana. Y es que celebrar el Corazón Jesús es, pues, celebrar la redención. Es celebrar el amor y responder al amor amando.



EL CORAZÓN ES EL SÍMBOLO DEL AMOR - Celebrar el Corazón de Cristo es celebrar la Redención

El corazón representa el ser humano en su totalidad, es el centro original de la persona humana, el que le da la unidad. El corazón es el centro de nuestro ser, la fuente de nuestra personalidad, el motivo principal de nuestras actitudes y elecciones, el lugar de la misteriosa acción de Dios, escribió Karl Rahner.

 El corazón es el símbolo del amor. Y puesto que Cristo tuvo un amor perfecto, su corazón es para nosotros el perfecto símbolo del amor. Su corazón fue saturado de amor perfecto al Padre y a los hombres. Nosotros aprendemos lo que es amor tratando de comprender y de vivir algo del amor de Cristo.

 El Papa Juan Pablo II, hace 29 años, en su primera Encíclica, "Redemptor hominis", escribía: "La redención del mundo -este tremendo misterio de amor en el cual la creación se renueva- es en su raíz más profunda la plenitud de la justicia en un corazón humano, el corazón del Hijo Primogénito, para que pueda ser justicia en el corazón de muchos seres humanos, predestinados desde la eternidad Jesucristo a ser Hijos de Dios".

 

El costado herido, el costado fecundo de Cristo

 Celebrar el Corazón Jesús es, pues, celebrar la redención. Es celebrar el amor y responder al amor amando, a ese Amor que tantas veces no es amado. "El corazón habla al corazón", afirmaba a este respecto el siervo de Dios Juan Pablo II, en referencia a la devoción al Corazón de Jesús como expresión y coloquio de amor. Celebrar el corazón de Jesús es celebrar el sacramento del amor salvífico del Padre.

 Y es que como se reza en el prefacio de la Misa del Sagrado Corazón, Jesús, "elevado sobre la cruz, hizo que de la herida de su costado brotaran, con el agua y la sangre, los sacramentos de la Iglesia: para que así, acercándose al corazón abierto del Salvador, todos puedan beber con gozo de las fuentes de la salvación".

 Cuerpo de Cristo, sálvame; sangre de Cristo, embriágame; agua del Costado de Cristo, lávame.


 

RAÍZ Y SENTIDO DE LA DEVOCIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS - "Te amé con amor eterno"

Aun cuando en 2008 la solemnidad litúrgica del Sagrado Corazón tiene lugar el viernes 30 de junio, el mes de junio es el mes del Sagrado Corazón de Jesús. ¿Qué es esta devoción? ¿Cuáles son sus raíces y sentidos bíblico y teológico? ¿Cuál es su actualidad?

 

Apuntes históricos

 La devoción al Sagrado Corazón de Jesús surge en Francia, en Paray Le Monial, tras una serie de visiones que tiene Santa Margarita María Alacoque, en las que Cristo le pidió que trabajase para la institución de una fiesta en honor del Sagrado Corazón. Estas apariciones tuvieron lugar entre los años 1673 y 1675. Por esas mismas fechas, el también santo francés San Juan Eudes había escrito el primer oficio litúrgico de esta fiesta, que se estableció como propia de la Iglesia francesa en 1672.

 Un siglo después, en 1765, la Santa Sede autorizó a los obispos polacos y a la archicofradía romana del Sagrado Corazón la celebración de dicha fiesta. Pero no sería hasta el año 1856 cuando el Papa beato Pío IX estableció el culto universal de esta fiesta, extendiéndola a toda la Iglesia Católica e incrementándose de manera notable su arraigo y popularidad.

 El culto y devoción al Sagrado Corazón de Jesús se convertiría así en la segunda parte del siglo XIX y en la primera parte del siglo XX en una de las características más acusadas y fecundas de la religiosidad y piedad de todos los miembros de la Iglesia, pastores y fieles. Si repasamos las biografías de los santos, beatos y fundadores de la época citada y el arte y la literatura de entonces encontraremos pruebas evidentes y hermosas de ello.

 

Culto al mismo Jesús

 ¿Cuál es el sentido de esta devoción? La devoción al Corazón de Jesús no es el culto a una parte de su organismo y anatomía humana, es el culto y la devoción al mismo Jesús, a la persona entera de Jesucristo. De hecho, en la iconografía de esta devoción no se permitió jamás mostrar sólo el corazón. Había y hay que representar a Cristo en su humanidad completa, porque El es el objeto de nuestra adoración y a El se dirige nuestra oración al decir "Venid, adoremos al corazón de Jesús, herido por nuestro amor".

 De ahí, pues, que la devoción al Corazón de Jesús sea entraña misma del culto a Jesucristo como expresión del amor de Dios y siga siempre hoy y siempre un espléndido camino de vida y piedad cristiana. La devoción al Sagrado Corazón de Jesús es quintaesencia del evangelio y del plan de salvación de Dios. Hablar del corazón de Jesús es hablar de su humanidad, de quien nos "amó con corazón de hombre".

 Hablar del corazón del corazón de Jesús es hablar del amor de Dios a los hombres. "Te amé con amor eterno". "Tanto amó Dios al mundo que entregó por él a su Hijo único".