Ojos y Párpados

 

            La de juez es quizá la acción más practicada por el hombre. Nos pasamos la vida fallando, en el doble sentido de la palabra: emitiendo juicios y equivocándonos. Nos pasamos la vida juzgando. Y eso que Jesús lo prohíbe expresamente en el Evangelio: «No juzguéis y no seréis juzgados». Hay un defecto que es común al juez bueno y al juez malo: que tanto el uno como el otro juzgan. Y eso siempre es muy peligroso.

            Cuando uno de los discípulos cometió una grave equivocación, todos esperaban que el maestro le aplicara un castigo ejemplar, Pero cuando, transcurrido un mes, vieron que no pasaba nada, uno de los discípulos manifestó al maestro su descontento: «No podemos ignorar lo sucedido. A fin de cuentas, Dios nos ha dado ojos». «Sí -replicó el maestro-, pero también nos ha dado párpados». Aquel día el maestro estaba inspirado, como siempre que se trataba de defender al prójimo.

 

JUSTO LÓPEZ, Zaragoza, España

 Act: 25/01/16   @noticias del mundo           E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A