Hipocresía en el Trabajo

 

            Un tal Juanito se acercó a un buen amigo y le pidió que le ayudara. El amigo, funcionario importante, le brindó su ayuda dándole la oportunidad de trabajar como su mano derecha, su hombre de confianza. Juanito aceptó.

            Bien, el jefe de Juanito tiene un problema mayor, lo que pone en peligro el trabajo de sí mismo. Le solicita a Juanito que busque alguna alternativa, ya que las reducciones de presupuestos lo obligan a tomar esta decisión. Pero Juanito, hábil para eso de las relaciones públicas, se “mueve” y, a costillas del presupuesto que se le asignaría a su jefe y a los demás compañeros, salva el pellejo, acomodándose dentro de la misma organización, pero además generando mas problemas para quien era su amigo, mal hablando de él y creando todo un ambiente negativo, lo que agrava más aún la situación contra su jefe. Su amigo se percata de ello, le llama, le pide que permanezca al lado de él, y Juanito, le dice: “Oye, amigo, no te preocupes, ¡ahora, que tenga mi nueva posición hasta podemos hacer equipo!”.

            Días después su amigo es víctima de un complot, de las “patadas por debajo de la mesa”, preguntándose cómo que Juanito no era así.

            ¡Que Juanito tan oportunista y tan utilitarista!

            Aquí hay un dilema ético: cuando alguien te tiende la mano, ¿se vale ir en su contra? Aun cuando vaya de por medio tu bienestar, la amistad va primero, o al menos debería. Un  trabajo pasa y se acaba. Los amigos duran toda la vida. ¿Qué ganó Juanito? Tener la “chuleta” asegurada y estar relativamente tranquilo. Total, se dice Juanito a sí mismo, “amigo, amigo, amigo, así lo que se dice un amigo, no lo era; teníamos una buena relación y nada más. Yo, en cambio, tengo todo un futuro, tengo mi propia estrellita y ahora la voy a hacer brillar”.

            Pero, ¿qué perdió Juanito? Un amigo. Se manifestó como un ser utilitarista. Quizá valdría profundizar un poco en ello. Este concepto se refiere a conductas que se presentan en las relaciones humanas, en donde las personas confunden lo que esta bien con lo que les conviene, como dice Serrat. Y viven como auténticos usadores del prójimo. ¿Me sirves? Eres mi cuate, te invito al dominó, a las cartas, estamos en el club. Sí, en tanto me sirvas y pueda usarte para lo que me convienes.

            ¿Honramos la virtud de la amistad u honramos nuestra conveniencia?

 

SERGIO IBARRA, Querétaro, México

 Act: 25/01/16   @noticias del mundo           E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A