Cómo decirle que es Adoptada

 

    Muchas veces padres adoptivos me han contado la historia de la adopción. Siempre es una historia hermosa, de amor, donde se ve la mano de Dios. ¿Por qué entonces la dificultad de contar la misma historia a los protagonistas? 

    Tienen que partir de esto: estar convencidos de que es una bella historia, que ustedes y la niña han sido bendecidos al poder ser una familia. Y esto precisamente es lo que hay que transmitir: la alegría, el gozo, la gratitud...

    Puede ser algo así como esto: «Teníamos muchos deseos de tener un bebé, y no habíamos podido tenerlo. Le pedimos mucho a Dios y un día nos hizo un gran regalo. Había un bebé que no tenía unos papás que lo cuidaran  y nos preguntaron: ¿quieren ser sus papás? Y dijimos: claro que sí. Entonces te recibimos ¡y estamos felices de que seas nuestra hija! Te queremos mucho» (todo esto va acompañados de exclamaciones y gestos de alegría y de besos y abrazos).

    Con eso basta en un primer momento. Luego hay que ir contestando las preguntas que la niña vaya planteando, en ese momento o más adelante, siempre con respuestas de acuerdo con su edad. Por ejemplo: «¿Yo no tenía papás?». «Sí tenías, pero no podían cuidarte». «¿Por qué?». «Lo único que yo sé es que tu mamá tenía problemas muy serios y no podía tenerte con ella, por eso buscó quien sí pudiera darte una familia» (Más adelante, tal vez cuando la niña esté en la adolescencia o en la juventud, y si quiere saber más -eso si ustedes saben más- pueden darle más información con criterios de compasión y respeto).

    «¿Ya no es mi mamá?». «Siempre será tu mamá, la que colaboró con Dios para darte la vida y te dio amor y te ayudó a crecer en su vientre». «¿Por qué me regaló?, ¿no me quería?». «Te quería tanto que protegió tu vida y luego hizo un enorme sacrificio al separarse de ti y dejar que otros padres te dieran el hogar que ella no pudo darte».

    Hay preguntas para las que normalmente no tenemos respuestas y hay que responder con eso: no lo sé.  Preguntas cómo «¿mi papá también quería que me adoptaran?, ¿sabe que existo?». Claro, si ustedes saben algo al respecto, hay que seguir el mismo criterio: la verdad de un modo adecuado a la edad. 

    Ante la pregunta «¿quiénes son mis padres naturales?», lo sepan o no lo sepan, respondan que no lo saben.  Si la niña manifiesta que quiere conocerlos, díganle que cuando crezca, si es que ella todavía lo desea, le van a ayudar a encontrarlos. Ese cuando crezca déjenlo vago, porque si le dicen que cuando sea adulta es como decirle de aquí a una eternidad.

    Por lo demás, cuenten la historia tal cual fue. Cómo se enteraron, cuánto esperaron, dónde estaba el bebé, cómo lo recibieron, qué gusto les dio a sus abuelitos... Siempre buscando la parte positiva. Por ejemplo, cuidado con las palabras que puedan tener connotaciones socialmente negativas; no digan un asilo o un orfanato, sino una casa donde hay personas que cuidan a los niños mientras encuentran una familia para ellos.

    Hay partes dolorosas, claro. Pero si se plantean desde la comprensión y el amor, se logra sanar ese dolor. Nunca olviden que ésta es, finalmente una historia de amor, una jubilosa historia de amor.

 

YUSI CERVANTES, Querétaro, México

 Act: 25/01/16   @noticias del mundo           E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A