Aumento del número de Católicos

 

        Fue presentado en el Anuario Pontificio correspondiente al presente año. El volumen contiene estadísticas e información sobre la estructura y vida de la Iglesia, actualizados hasta el presente. Dato sobresaliente es el de que en el último año los católicos en el mundo han aumentado en 16 millones, es decir, que pasaron de 1.222 millones a 1.238 millones, lo que representa un aumento de un 1.6%. Como la población mundial tiene un incremento del 1.4%, significa que la presencia de los católicos en el mundo permanece esencialmente sin variar.

        «La distribución de los católicos bautizados -explica la Sala de Prensa de la Santa Sede-, según el peso demográfico de los diferentes continentes, varía según áreas geográficas. El continente americano reúne el 49.5% de los católicos de todo el planeta, mientras que en Europa se encuentra el 27.3%. Cuotas inferiores se observan en África (12%) Asia (10.4%) y en Oceanía (0.8%)».

        En estos momentos, según esta fuente, la Iglesia cuenta con 3.862.269 personas dedicadas al apostolado: 4.482 obispos, 405.009 sacerdotes (el dato incluye tanto a presbíteros religiosos como diocesanos), 26.629 diáconos permanentes, 55.428 religiosos no sacerdotes, 809.351 religiosas profesas, 31.549 miembros de institutos seculares, 80.662 misioneros laicos y 2.449.659 catequistas.


Pautas del Papa para ofrecer un rostro humano global

        La economía no puede dictar los modelos y los ritmos del desarrollo y, si bien es un deber proveer a las necesidades materiales, nunca tienen que ser sofocados los valores del espíritu. Lo verdadero debe prevalecer sobre lo útil, el bien sobre el bienestar, la libertad sobre las modas, la persona sobre la estructura.

          La cuestión de fondo gira en torno a una pregunta decisiva: ¿cómo vivo yo la fe cristiana? ¿Es para mí solamente un conjunto de creencias y devociones cerradas en la esfera privada, o es también una fuerza que pide traducirse en opciones que inciden en mi relación con los demás? Los grandes cambios sociales son fruto de pequeñas y valientes opciones cotidianas. Cuando tú, en primer lugar, actúes y pienses de manera permanente como Cristo, al menos una parte de ese mundo se le entregará en ti.

        Un proceso de uniformización pone en peligro las libertades personales y las mismas culturas nacionales. La doctrina social cristiana contiene los principios de una respuesta que respeta el papel de los individuos y de los grupos.

        Seguir a Cristo comporta la valentía de un sí total a su llamada: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame». Es una exigencia dura; esta palabra suena todavía hoy a escándalo y locura. Y, sin  embargo, nos tenemos que confrontar con ella.

 

JAIME SEPTIÉN, Querétaro, México

 Act: 25/01/16   @noticias del mundo           E D I T O R I A L    M E R C A B A    M U R C I A